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Los muelles de carga

Los muelles de carga del almacén deben estudiarse en profundidad, ya que son los puntos de acceso a la nave de almacenaje. Es necesario diseñar cuidadosamente su distribución en el exterior de la instalación y elegir el tipo de muelle óptimo en función del espacio disponible. Por tanto, para contar con el muelle de carga ideal hay que tener en cuenta varios factores.

Antes de decidir el tipo de muelle que se habilitará en los accesos a la nave de almacenaje, es necesario diseñar la distribución de los mismos en el exterior de la instalación. Para ello, hay que contar con varios factores.

El primero de ellos es plantear si se va a seguir una política just in time. Si se va a aplicar este principio, la colocación de los muelles puede convertirse en un aspecto crítico y es preciso hacer un cuidadoso análisis de cada una de las áreas que deben ser atendidas por los muelles, los tipos de cargas, la frecuencia de las entregas, la accesibilidad de la zona, las necesidades de espacio para los camiones, etc.

Otro de los aspectos clave en la decisión de la distribución de los muelles es si se van a a coger camiones de gran capacidad. Las tendencias actuales indican que se van a ir utilizando, cada vez más, vehículos más largos, más anchos y de mayor capacidad volumétrica que los utilizados habitualmente en la actualidad. Por lo tanto, cuando se planee la localización de los muelles, convendrá asegurarse de tener una zona amplia para la aproximación, la maniobra y el acumulamiento de vehículos de gran tamaño.

El tercer factor de importancia en el diseño de los muelles es la existencia de pendientes en el terreno. La inclinación en las zonas de muelles debe ser siempre la mínima posible. Cuanto menos pendiente exista, menor posibilidad de errores y accidentes habrá. En el caso de que al almacén vayan a acceder vehículos de gran volumen, como los high cube, puede que sea necesario instalar algunos dispositivos especiales como muelles de regulación hidráulica o elevadores instalados en el suelo.

Los aspectos que influyen en la distribución de los muelles no son sólo técnicos, también son estéticos y organizativos. Cuando se planifica el conjunto del edificio del almacén, siempre se intenta que estén separados de las zonas de entrada y salida de las dependencias dedicadas a las oficinas (que, generalmente, quedan anexas al almacén). Esto no siempre es posible, ya que es un hecho que la mejor situación para los muelles es la calle lateral del edificio y la orientación general del conjunto es la que determinará si se puede o no cumplir con la susodicha separación.

También hay factores productivos que hay que considerar. En lo que respecta a la eficacia de los muelles, una posibilidad para incrementarla es la de combinar, en una misma área, la recepción y la expedición. Esta solución reduce drásticamente los costes y, sobre todo, incrementa la utilización del equipo de manipulación y del personal. No obstante, si el volumen en el flujo de materiales lo justifica, puede pensarse en la utilización de entradas separadas por funciones (unas dedicadas a la recepción y otras, a la expedición).

Los detalles que se tienen en cuenta para la determinación de la colocación de los muelles en las instalaciones pueden influir ostensiblemente en la eficiencia de éstos. Hay que tomar en consideración que estos accesos están abriéndose y cerrándose constantemente, por lo que pueden impactar directamente en las condiciones medioambientales del interior de la nave. Así, puede ser conveniente prever la dirección de los vientos dominantes para reducir los problemas que pueden ocasionar las condiciones climatológicas. 

Por último, es importante prever las posibilidades de expansión futuras del almacén y asegurarse de que el espacio añadido en el futuro podrá incorporarse al actual de una manera lógica. Para ello, es preciso disponer de un hueco suplementario para poder instalar nuevos muelles sin que ello afecte al desarrollo normal de las actividades del almacén.

 

¿Cuántos accesos son necesarios? 

Un aspecto que debe determinarse durante el diseño de los muelles es cuántos accesos se deben habilitar. El número de posiciones de acceso que deberán practicarse en la instalación dependerá del flujo de materiales, del volumen de entregas, del momento en el que se reciban la mayoría de las mercancías, del tiempo que se necesite para descargar y trasladar todas las cargas recibidas a su lugar de destino y del número de medios de manejo disponibles.

No obstante, hay tres aspectos que se deben tener en cuenta para tener la seguridad de que el número de accesos es el suficiente.

En primer lugar, se ha de diseñar el conjunto de muelles de forma que puedan ser rápidamente ampliados en futuros desarrollos. Se pueden incorporar a la construcción inicial paneles de fácil eliminación en los muros, de manera que haya una mayor facilidad a la hora de habilitar nuevas puertas, así como fosos cubiertos, con el mismo objetivo. Es necesario tener en cuenta que los costes de remodelación de un muelle son sustancialmente menores cuando se ha previsto su futura expansión y se han tomado este tipo de medidas.

En segundo lugar, es conveniente planear la posición en la que se pueda dejar una posible caja o contenedor rechazado. Debe estar situada fuera de una de las puertas y para ello puede usarse uno de los pozos ocultos para la instalación futura de un elevador.

Por último, los transportistas suelen hacer sus entregas por la mañana y las recogidas por la tarde. Esto puede producir cuellos de botella en las horas punta, y provocar importantes costes adicionales. En consecuencia, el número de puestos para los camiones deberá ser igual al número máximo de ellos que pueden coincidir al mismo tiempo en la carga y descarga.

 

Asfalto y peso

Cuando en los accesos al almacén se diseñe una superficie asfáltica, es preciso extender una banda de hormigón en la zona adyacente a los muelles de carga. Esta medida es necesaria porque cuando los semirremolques están separados de las cabezas tractoras, quedan soportados únicamente por sus patas; si esto se produce sobre un asfalto recalentado, estos transportes pueden hundirse sobre esos soportes debido a su gran peso. La anchura de esta banda dependerá de la longitud que tengan los vehículos.

 

Rampas para carretillas

Otro de los aspectos constructivos que tampoco deben olvidarse en la habilitación de los accesos son los medios destinados a que las carretillas elevadoras puedan pasar del edificio del almacén a la zona de rodadura de los camiones. Esta frecuente necesidad se cubre mediante el uso de rampas, ya sean de hormigón o con un muelle elevador, como se ha explicado al inicio del presente artículo.

El muelle de aproximación ideal

Hay otras decisiones que se han de tomar respecto a estos elementos, principalmente, qué tipo de entrada se debe practicar en el edificio o en sus inmediaciones, la altura a la que se debe realizar, etc., cuestiones que se abordan a continuación.

El muelle de tipo empotrado resulta el ideal para realizar las labores de aproximación. Tiene la entrada relativamente al mismo nivel que la altura de los camiones y está ligeramente separado del edificio para ayudar al drenaje de las aguas de lluvia.

Es muy fácil de construir pero, por contra, puede resultar peligroso para la seguridad del edificio, sobre todo si se utilizan las patas de soporte de los semirremolques para efectuar las maniobras. Cuando estos soportes, en concreto los situados en el extremo delantero, se retiran con demasiada rapidez, la inclinación que toma la caja puede provocar que ésta golpee en las paredes del edificio.

 

Zona de entrada en declive

Cuando el edificio está situado en una cuesta, la zona de entrada puede hacerse en declive, con el fin de dotar al muelle de la altura adecuada. El riesgo que tiene este tipo de accesos es que si se deja caer un camión o un semirremolque con demasiada rapidez, la parte superior de la caja puede golpear las paredes del almacén.

Hay otras desventajas de este tipo de accesos, como es la posible acumulación de nieve en el invierno, que hará necesaria la operación de retirarla, probables problemas de drenaje que pueden presentarse o cuestiones relativas a la seguridad en la circulación, que pueden obligar a tener que establecer un marcaje preciso, incluso con barreras de protección.

 

Muelles cerrados

Este tipo de accesos son descartados usualmente debido a sus altos costes de construcción, además del inconveniente de la falta de ventilación de las naves. Sin embargo, ofrecen una serie de ventajas que pueden justificar su inversión.

En primer lugar, con esta modalidad, se facilita el control de la temperatura del almacén, algo que favorece tanto a las mercancías, como al personal. También disminuyen las posibilidades de robo. Y, por último, permiten un mayor uso de la capacidad del almacén. 

 

Muelles de diente de sierra

La configuración de accesos en escalón o diente de sierra son poco frecuentes, pero cuando el espacio de maniobra es escaso, esta configuración puede ser una buena solución para poder habilitar el número de muelles suficiente. Su mayor inconveniente es que generalmente se usan para el servicio (carga y descarga) y para esa forma de trabajo, el espacio es muy reducido. Además, el tráfico de aproximación debe ser dispuesto de la forma adecuada para un buen acceso en el ángulo correcto.

Si las condiciones del edificio exigen el uso de muelles abiertos, puede resultar apropiado que uno de ellos quede a cubierto, con una penetración mínima de 6 m para la carga y descarga de algunos tipos de mercancías.

 

Planificación de la zona de aproximación

Una vez analizados los tipos de muelles, es hora de examinar cómo se debe habilitar el espacio que queda justo delante de ellos. Se entiende por zona de aproximación la que se extiende desde la cara exterior del muelle, hasta la primera obstrucción que se pueda encontrar, ya sea ésta un edificio, una valla, una carretera, etc. El espacio total necesario, reservado a esta área, dependerá de factores tales como el tamaño de las cabezas tractoras y el de los semirremolques, la anchura de los atraques, etc. 

Los desarrollos en los vehículos industriales hacen que continuamente se esté evolucionando en la capacidad y las dimensiones de éstos. Aunque en el cuadro superior se indican las medidas recomendadas para camiones de diferentes longitudes, es conveniente que antes de diseñar esta zona se consulte a los fabricantes, a fin de que faciliten los datos particulares de cada tipo de vehículo.

 

Alturas de los muelles

La mayoría de los muelles para vehículos industriales están construidos a una altura de 1,2 m (en la imagen inferior, esta distancia se representa con una X), pero existen muchos camiones cuya cama –la plataforma sobre la que descansa la caja o el contenedor– queda considerablemente por encima o por debajo de dicho nivel.

Si el muelle está destinado a camiones de alto volumen, debe ser proyectado para camas de alturas comprendidas entre 0,9 y 1 m. Si se trata de camiones refrigerados, éstos pueden tener un piso a una distancia del suelo de entre 1,3 y 1,4 m. Por su parte, los semirremolques de chasis bajo y los camiones de tipo capitoné, para el transporte de muebles, suelen tener una altura de cama de 0,9 m e incluso menos. Por último, para camiones rígidos, hay que proyectar un rango de alturas comprendidas entre los 0,9 y los 1,2 m.

 

Utilización con camiones especiales

Los muelles pueden ser utilizados, ocasionalmente, por camiones especiales con una altura de acceso superior o inferior a la del muelle proyectado. Para poder operar con estos vehículos se pueden tomar algunas medidas.

Una posibilidad es emplear elevadores portátiles o gatos hidráulicos para elevar la parte trasera de los camiones de caja baja. También se pueden habilitar durante la construcción muelles de altura variable.

Si hay sitio para ello, es posible recurrir a un muelle hidráulico extra largo y con altura variable, a fin de reducir al mínimo la pendiente que se produce por la diferencia de dimensiones. Existen muelles hidráulicos de hasta 3,7 m de longitud y alturas con recorrido de entre 300 y 450 mm, lo que permite una gran flexibilidad y capacidad de adaptación.

Asimismo, se pueden instalar elevadores en la zona de aproximación junto al muelle. Con ellos se eleva o se baja la cama hasta la altura deseada. Y una quinta opción puede ser la construcción de un muelle bajo al que se le instala un elevador hidráulico.

A continuación, se adjunta una relación de los tipos de camiones más usuales y la altura típica de su caja, con el fin de facilitar el diseño de la altura de los muelles.

TIPO DE CAMIÓN ALTURA DE LA CAJA
  Mínima (m) Máxima (m)
Portacontenedores 1,4 1,6
Frigorífico 1,25 1,5
Semirremolque doble eje 1,1 1,3
Reparto en ciudad 1,1 1,2
Semirremolque "Jumbo" 0,9 1,0
Capitoné 0,6 0,9
Furgoneta 0,5 0,75
Camiones rígidos 0,9 1,2
Plataformas 1,2 1,5

En conclusión, como se ha visto, son muchas las variables que se pueden encontrar en el diseño y distribución de los accesos y muelles de una instalación. De nuevo, el análisis previo de las necesidades que se van a producir en el almacén es esencial para conseguir la máxima eficiencia.

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