Los envases inteligentes monitorizan el estado de los alimentos e informan a los consumidores

Envases inteligentes: el 'packaging' nos informará del estado del producto

03 noviembre 2020

Los envases inteligentes (en inglés, smart packaging) se diferencian de los envases convencionales por monitorizar y comunicar el estado de los productos sin tener que recurrir a fechas de caducidad estimadas. Son muy prácticos en el caso de alimentos, fármacos o mercancías peligrosas.

En un futuro, estos envases podrían formar parte del Internet de las Cosas Industrial (IIoT), al conectarse a la red para compartir datos sobre el estado de los artículos mediante sensores y software.

En este artículo veremos cómo son los envases inteligentes y cómo funcionan, así como la forma en la que la cadena de suministro puede beneficiarse de disponer de información en tiempo real sobre el estado de la mercancía.

Qué es un envase inteligente y por qué es importante

Un envase inteligente es un recipiente capaz de controlar el estado y calidad de los productos durante su almacenaje y transporte. Se trata de una evolución del envase tradicional que detecta y registra cambios en el entorno del producto y podría suponer un gran avance para la industria, en particular para el sector de la alimentación.

Según la FAO, la organización de la ONU dedicada a la alimentación y la agricultura, el volumen mundial de desperdicio de alimentos se calcula en 1.600 millones de toneladas anuales, o lo que es lo mismo, una tercera parte de la producción mundial de alimentos.

Los envases tradicionales son los recipientes habituales para proteger los alimentos de la humedad, el polvo y otros contaminantes
Los envases tradicionales son los recipientes habituales para proteger los alimentos de la humedad, el polvo y otros contaminantes

Esta situación es resultado, entre otras razones, de un envasado ineficiente. Por este motivo, las empresas del sector de la alimentación están especialmente interesadas en desarrollar soluciones que minimicen estos desechos, como el smart packaging.

Los envases inteligentes incorporan sensores que detectan el crecimiento bacteriano, los cambios en la temperatura y la composición gaseosa que repercuten en el estado y la calidad de los alimentos. Además, son capaces de comunicar estos cambios mediante indicadores visuales. De este modo, se reducirían los casos de intoxicaciones alimentarias y los desperdicios alimentarios.

Diferencias entre envase tradicional, envase activo y envase inteligente

A pesar de las innegables ventajas de los envases inteligentes, ahora el mayor reto es encontrar la forma de fabricarlos a coste reducido y con un bajo impacto ambiental.

Antes de entrar en detalles sobre cómo son los envases inteligentes, vamos a diferenciarlos de los demás tipos de envases:

  • Envases tradicionales. Son recipientes que cumplen la función básica de proteger los alimentos del ambiente exterior y evitar su deterioro por distintas acciones ambientales como la luz, la humedad, el polvo, la suciedad u otros contaminantes. También facilitan la manipulación y traslado de los productos.
  • Envases activos. Son envases que, a diferencia de los anteriores, interactúan con los alimentos para aumentar su vida útil. Pueden incorporar aditivos en el interior de los envases (en un sobre o en una etiqueta) que se liberen en el momento preciso. Un ejemplo de envase activo sería un absorbedor de humedad en un paquete de galletas para que estas se mantengan crujientes durante más tiempo y, a su vez, evitar la proliferación de bacterias.
  • Envases inteligentes. No solo cumplen las funciones de un envase tradicional, sino que también aportan información útil al consumidor sobre el estado del producto. Así, se garantiza la calidad y seguridad de su contenido.
  • Envases activos e inteligentes. La combinación de los dos anteriores. Por un lado, intervienen en la conservación del producto y, por otro, informan del estado del mismo.

Cómo son los envases inteligentes

Los envases inteligentes aportan información como la humedad, el pH o la presencia microbiana en los alimentos
Los envases inteligentes aportan información como la humedad, el pH o la presencia microbiana en los alimentos

Los envases inteligentes tienen que estar dotados de tecnología que controle el estado de los alimentos y, al mismo tiempo, disponer de indicadores que informen a los consumidores. Veamos qué dispositivos incorporan para cumplir dichas funciones:

Sensores

Adheridos al envase, sirven para controlar la temperatura, el tiempo de conservación de los alimentos, la humedad o la frescura. Hay diferentes tipos de sensores que captan parámetros como el pH o la presencia de oxígeno y dióxido de carbono. Un ejemplo serían los sensores que captan el etileno que desprenden las frutas para conocer su mayor o menor estado de maduración.

Indicadores de datos

Estos envases pueden proporcionar información visual sobre el estado de los alimentos. Esto se realiza habitualmente mediante un transductor que convierte la señal química en óptica. Un ejemplo de envase inteligente que aplique este sistema sería el de una etiqueta que se vuelve de color rojo para que el consumidor sepa que el alimento está en mal estado y no lo ingiera.

Portadores de datos

Un envase inteligente, al igual que un envase tradicional, también debe facilitar su gestión a lo largo de la cadena de suministro. Por ello, los artículos suelen etiquetarse con códigos de barras, códigos QR o etiquetas de RFID que suministran información básica sobre el tipo de producto, la referencia, el precio o la fecha de envasado y de caducidad. Especialmente útiles para controlar la trazabilidad del producto, estas etiquetas también aportan datos relativos  a la manera correcta de almacenar y distribuir los productos.

Tendencias de los envases inteligentes

Los envases inteligentes se encuentran inmersos en una expansión continua, mayoritariamente en Australia, Japón y los Estados Unidos. Los fabricantes de estas soluciones están desarrollando nuevas soluciones con distintos tipos de indicadores, muy interesantes en determinadas situaciones:

  • Tiempo/temperatura. Controlan la temperatura y el tiempo de conservación de un alimento envasado. Así, se puede saber si el alimento se ha expuesto a unas condiciones inadecuadas de almacenaje (muy práctico en almacenes frigoríficos).
  • Frescura. Detectan el deterioro o la falta de frescura de los alimentos. Para hacerlo, perciben metabolitos volátiles como el dióxido de carbono o el amoniaco que se liberan de forma natural cuando el alimento pierde sus condiciones óptimas de ingesta.
  • Fugas. Son indicadores que reaccionan ante la presencia o ausencia de gases como el oxígeno o el dióxido de carbono, utilizados para monitorizar la calidad de los alimentos.
  • Tintas inteligentes. Una de las tendencias de los envases inteligentes es la incorporación de tintas termocromáticas para mostrar la temperatura óptima de consumo del producto. Es un buen modo, por ejemplo, de identificar si el producto está suficientemente frío o demasiado caliente.

No cabe duda de que los envases inteligentes están diseñados para facilitar la gestión de los productos de alimentación. En sus almacenes, las  empresas de este sector llevan a cabo un control muy estricto de la mercancía con el fin de evitar el deterioro de los alimentos y el riesgo asociado para el consumidor.

Para un control exhaustivo de la mercancía, resulta indispensable contar con un programa de gestión de almacén, como Easy WMS de Mecalux. El software supervisa las entradas, las expediciones y controla la trazabilidad. Si a ello le sumamos el uso de los envases inteligentes, el control de la mercancía y su gestión será todavía más precisa, ya que la información que nos proporcionan permite tomar mejores decisiones sobre su gestión o detectar errores de manipulación.

Una gestión eficaz de la mercancía redunda en un menor desperdicio de los alimentos
Una gestión eficaz de la mercancía redunda en un menor desperdicio de los alimentos

Lucha contra el desperdicio alimentario

Las empresas de alimentación han de ser muy exigentes con la trazabilidad de sus productos. Para hacerlo, el primer paso es dotar a sus instalaciones logísticas de un software de gestión de almacén que optimice y dirija las operativas, además de evitar que se rompa la cadena de frío.

Los envases inteligentes pueden contribuir a mejorar la gestión de la mercancía, pues se han desarrollado específicamente para reducir el desperdicio de alimentos, mejorar la seguridad alimentaria y garantizar la máxima calidad de esos productos. Sin embargo, hoy en día, su coste sigue dificultando su popularización, a pesar de las innegables ventajas.

A medida que estos envases se generalicen, tanto las empresas como los consumidores se beneficiarán. Asimismo, la gestión de la cadena de suministro será mucho más fluida y eficaz, ya que los responsables de los almacenes contarán con toda la información necesaria para asegurar las correctas condiciones de almacenaje y envío.

Si crees que ha llegado la hora de optimizar tu logística y controlar con más precisión la mercancía de tu almacén, no dudes en contactar con nosotros para que te asesoremos sobre qué soluciones pueden sacar un mayor partido a tu almacén.