El inventario de baja rotación lo componen aquellos productos que tardan mucho en venderse

Inventario de baja rotación: qué es, cómo identificarlo y claves para reducirlo

10 feb 2026

El inventario de baja rotación representa un desafío crítico para la rentabilidad logística y financiera de una compañía. No solo satura el espacio físico del almacén, sino que inmoviliza el capital operativo y eleva el riesgo de obsolescencia. Para revertir estas situaciones, las empresas tienen que implementar estrategias proactivas basadas en datos precisos y en tiempo real.

En este artículo explicamos qué es la baja rotación de inventarios, qué problemas ocasiona y qué se puede hacer para prevenirla.

¿Qué es el inventario de baja rotación?

El inventario de baja rotación lo componen aquellos productos que, por distintos motivos, tardan mucho en utilizarse o venderse y permanecen almacenados más tiempo de lo previsto. Sus características pueden variar en función de la industria o incluso según el tipo de artículo en particular, pero, por lo general, se define como el inventario que ha estado en stock entre 90 y 180 días. Los productos de baja rotación, conocidos en inglés como slow movers, pueden ser materias primas, componentes o productos terminados con poca o nula demanda durante un período prolongado.

Cabe tener en cuenta que, en ocasiones, la naturaleza del negocio puede influir en esta métrica, en especial cuando el cliente trabaja por campañas. En estos casos, es común que se acumule stock antes del lanzamiento. Este inventario se considera técnicamente de baja rotación hasta que se inicie la temporada y comience su salida al mercado.

Diferencias entre productos de baja rotación y stock muerto

Conviene no confundir el inventario de baja rotación con el stock muerto o inventario obsoleto. El stock muerto se refiere a mercancía que ha perdido totalmente su valor comercial y no tiene ninguna posibilidad de venta o salida, ya sea por daños físicos, vencimiento legal u obsolescencia tecnológica irreversible. A menudo, un producto que termina convirtiéndose en obsoleto pasa por una fase previa como producto de baja rotación. La diferencia fundamental reside en la expectativa de salida:

  • Baja rotación. El producto aún es funcional y demandado, aunque a un ritmo muy lento. Es un problema de velocidad.
  • Stock muerto. El producto ya no tiene demanda alguna. Es un problema de viabilidad, donde el coste de almacenaje supera cualquier posible beneficio, obligando a su baja contable.

Sin embargo, no todos los artículos afectados por una baja rotación terminan siendo obsoletos. Por ejemplo, las prendas de abrigo tienen menor salida en verano, pero se reactivan en invierno. En cambio, otra mercancía puede quedar obsoleta debido a los avances tecnológicos. Es lo que ocurrió con los faxes o los reproductores DVD.

A este escenario se suma el de aquellos clientes que mantienen productos de muy baja rotación por obligación o compromiso de servicio. En este caso, el almacenamiento prolongado no es un error de previsión, sino una necesidad operativa. Algunos ejemplos claros son los repuestos industriales o de automoción y los productos coleccionables.

Un estudio de la consultora McKinsey & Company señala que, en los fabricantes de equipos originales, entre el 10 y el 40% del inventario corresponde a artículos de baja rotación que deben mantenerse en stock para cumplir obligaciones contractuales o aprovechar oportunidades comerciales que puedan surgir.

También es importante distinguir los productos de baja rotación y el stock muerto del sobrestock, donde el producto sigue teniendo salida, a pesar de que las existencias superan la demanda prevista.

¿Qué problemas ocasiona la baja rotación de inventarios?

Los productos de baja rotación afectan a la organización física del almacén y, en determinadas circunstancias, también pueden comprometer la salud financiera de las compañías. Estos son algunos de los principales problemas que generan:

Costes de almacenaje

Mantener inventario de baja rotación origina gastos constantes de almacenaje, seguros, suministros y mano de obra, entre otros, reduciendo todos ellos los márgenes de beneficio. Estos productos consumen parte del presupuesto operativo y elevan el coste unitario de almacenamiento de la instalación, mermando la rentabilidad.

Riesgo de obsolescencia

Disponer de grandes cantidades de inventario de baja rotación implica correr el riesgo de que quede obsoleto, caducado o deteriorado. Para prevenir este contratiempo, softwares de gestión de almacenes como Easy WMS de Mecalux envían alertas cuando detectan que algún producto posee una fecha de caducidad próxima, permitiendo actuar antes de que se produzca la pérdida. Esto empuja a las empresas a vender productos con grandes descuentos o incluso a desechar las existencias. En principio, cuanto más tiempo pasa un artículo sin usarse ni venderse, mayor es la probabilidad de que su valor disminuya y se produzca una merma de inventario.

Uso ineficiente del espacio

Acumular productos de baja rotación provoca que se desaproveche el espacio que podrían ocupar artículos más demandados. Es decir, los slow movers representan oportunidades de venta perdidas y bloquean las ubicaciones, aumentando la complejidad logística.

Capital inmovilizado

El inventario que permanece largos períodos en el almacén refleja un volumen de capital que podría haberse invertido en otras áreas donde, tal vez, hubiera producido mayores beneficios. Los minoristas que invierten demasiado en productos de baja rotación pueden ver limitada su flexibilidad financiera, lo que supone un obstáculo para su crecimiento.

¿Cómo identificar los productos de baja rotación?

Para gestionar eficazmente el inventario de baja rotación es esencial comenzar confirmando la presencia de estos productos en el almacén. Posteriormente, se debe revisar el historial de picking, ya que lo habitual para una referencia estándar es registrar movimientos de salida con cierta regularidad. Si la actividad es nula, es imperativo validar la configuración del punto de inventario para descartar bloqueos o reservas ocultas que impidan su movimiento.

En el caso de softwares de gestión de almacenes (SGA) como Easy WMS, la funcionalidad de evaluación ABC del módulo Slotting para SGA es clave para la detección precoz de slow movers. El sistema analiza el descenso en la frecuencia de salidas y, al identificar que un producto ha pasado a ser de baja rotación, propone actualizar su clasificación. A partir de ahí el SGA sugiere el traslado de estos slow movers desde las zonas de picking activo hacia ubicaciones de almacenamiento secundario, optimizando el espacio para las referencias con mayor movimiento.

El análisis debe considerar también la antigüedad del stock, individualizando unidades que superen el umbral de vida útil para su liquidación inmediata. Finalmente, al contrastar estos datos con las cifras de ventas, se podrá determinar si el problema es de demanda o de precio.

El rendimiento se cuantifica mediante el índice de rotación de existencias, es decir, el número de veces que un producto necesita ser repuesto en un período de tiempo. Un índice bajo delata a los slow movers, mientras que el inventario de alta rotación presenta movimientos superiores a la media, con salidas constantes y un tiempo de permanencia en el almacén mínimo. Para localizar estos artículos, suele aplicarse la ley de Pareto mediante la clasificación ABC de los SKU del almacén. Con este criterio, se distinguen dos extremos principales:

  • Productos de alta rotación (Clase A). Representan apenas el 20% de las referencias, pero generan aproximadamente el 80% de los movimientos.
  • Productos de baja rotación (Clase C). Engloban el 50% de los SKU almacenados, pero su actividad es mínima, constituyendo apenas el 5% de los movimientos o ventas totales.
Movilizar los productos de baja rotación antes de que se conviertan en pérdidas es un reto logístico
Movilizar los productos de baja rotación antes de que se conviertan en pérdidas es un reto logístico

¿Qué hacer con el stock de ‘slow movers’?

Una vez identificados los productos de baja rotación, llega el verdadero reto logístico y comercial: movilizarlos antes de que se conviertan en pérdidas. A fin de lograrlo, las empresas utilizan diferentes tácticas:

Promociones

Despiertan el interés de los potenciales clientes sin establecer grandes rebajas de precios. Apoyarse en estrategias como el 2x1 o la segunda unidad a mitad de precio puede contribuir a agilizar el movimiento del inventario. Las promociones ayudan a dar salida a productos que todavía son solicitados en el mercado, al tiempo que se libera espacio para nuevas referencias. Otra opción son las campañas de outlet, habituales en el sector de la moda, en las que se da salida a una colección antes de iniciar una nueva campaña a fin de vender el stock restante.

Descuentos

Esta medida no suele ser la primera que contemplan las empresas, si bien puede ser eficaz para abordar el problema ya que, en un mercado que se rige por la oferta y la demanda, unos precios más bajos deberían incrementar las ventas. Antes de ofrecerlos, hay que realizar un análisis exhaustivo para asegurarse de que los descuentos no afecten significativamente los márgenes de beneficio.

Mejorar su atractivo

Trabajar el marketing de un producto puede hacer que se venda más rápidamente y deje de ser un slow mover. Para ello, por ejemplo, se puede actualizar la tienda online de la empresa, mejorando la calidad de los textos y las fotografías que acompañan al producto. Si el punto de venta es físico, se recomienda trasladar los artículos a lugares más destacados de la tienda. La renovación del packaging también es una herramienta a considerar.

Donaciones

Una manera de deshacerse de inventario de baja rotación de forma rápida, y obteniendo en ocasiones una deducción fiscal, es donar los productos que están ocupando el espacio que podría estar destinado a otros artículos. Estas acciones pueden suscitar un impacto positivo en la comunidad o incluso provocar una cobertura mediática, haciendo posible recuperar parte de su valor.

¿Cómo limitar el inventario de baja rotación?

A la hora de minimizar el impacto de los productos de baja rotación, conviene implementar un enfoque integral que combine tecnología, análisis de datos y una cadena de suministro ágil:

Implementar un software de gestión de almacenes

Los SGA controlan todos los procesos y recursos de estos espacios de trabajo. Sistemas especializados como Easy WMS maximizan el rendimiento y la rentabilidad mediante la digitalización del flujo de información, lo que facilita localizar productos de baja rotación en tiempo real. Gracias a funcionalidades como Slotting para SGA, el software reubica automáticamente los artículos de clase C en zonas menos críticas para liberar espacios de picking rápido. Además, mediante el módulo Supply Chain Analytics, el sistema monitoriza el stock inmovilizado y las fechas de vencimiento, optimizando las reglas de salida para prevenir la obsolescencia y garantizar un flujo de caja saludable.

Analizar los patrones de demanda

Contar con datos históricos de ventas y tendencias estacionales ayuda a predecir la demanda de cada referencia que se venderá en un período. De esta forma, se evita el exceso de inventario y se mantiene una buena tasa de rotación. Asimismo, posibilita establecer distintas estrategias de suministro, como los sistemas de producción push y pull, en función de la demanda.

Ajustar el stock de seguridad

Definir umbrales de stock mínimo y máximo resulta vital para equilibrar el flujo del almacén. Mientras que el límite mínimo previene roturas de stock en los artículos de clase A, el máximo actúa como un filtro crítico contra la acumulación de slow movers. Para evitar que un producto de baja rotación se convierta en un exceso de inventario, es imprescindible ajustar el punto de pedido y disminuir el stock de seguridad de estos SKU específicos; de este modo, el sistema limita las reposiciones automáticas y minimiza el riesgo de sobrestock futuro. Easy WMS facilita esta gestión al parametrizar avisos y niveles de inventario en el maestro de artículos, asegurando que los parámetros de compra estén siempre alineados con el ritmo real de salida de la mercancía.

Revisar los acuerdos de suministro con los proveedores

Fomentar la cooperación con proveedores es indispensable para dotar de flexibilidad a la cadena de suministro, en particular, al gestionar productos de baja rotación. Una estrategia eficaz consiste en renegociar los acuerdos de compra para rebajar las cantidades mínimas de pedido o la frecuencia de reaprovisionamiento de estos SKU específicos. Al ajustar los lotes de compra a la demanda real, se evita la entrada masiva de mercancía que corre el riesgo de quedar inmovilizada. Esta agilidad no solo mitiga el riesgo de sobrestock en referencias críticas, sino que propicia que el capital se invierta solo en el inventario estrictamente necesario.

La automatización del flujo de información hace más sencillo identificar qué productos poseen una baja rotación
La automatización del flujo de información hace más sencillo identificar qué productos poseen una baja rotación

Inventario de baja rotación: de problema a oportunidad

En definitiva, lograr un inventario eficiente no consiste en eliminar por sistema la baja rotación, sino en gestionarla estratégicamente. Si bien en ciertos sectores es un riesgo, en otros es una inversión necesaria ante campañas estacionales o compromisos de servicio. La clave radica en la visibilidad: integrar soluciones como un SGA permite distinguir el stock obsoleto del stock táctico, optimizando así el flujo de caja sin comprometer la respuesta al mercado. Al transformar el control del inventario en una ventaja competitiva, las empresas consiguen una cadena de suministro ágil, rentable y, sobre todo, resiliente.

El inventario de baja rotación, en 5 preguntas

¿Cuál es la definición de inventario de baja rotación?

El inventario de baja rotación son productos con una demanda mínima que tardan mucho en venderse, inmovilizando capital en el almacén. Incluyen desde materias primas hasta productos terminados estancados por períodos prolongados. Su clasificación depende de la industria y del ciclo de vida del artículo. No obstante, bajo el principio de Pareto se define como inventario de rotación C aquel que representa el 50% de los SKU, pero genera apenas el 5% de los movimientos o ventas.

¿Cómo identificar el inventario de alta y baja rotación?

Para identificar estos artículos se aplica el principio de Pareto mediante la clasificación ABC. Los productos de alta rotación (clase A) constituyen el 20% de las referencias y producen el 80% de los movimientos. En el otro extremo, los de baja rotación (clase C) engloban el 50% de los SKU, pero apenas suponen el 5% de la actividad total.

¿Cómo calcular la baja rotación de inventario?

Por lo general, si un producto permanece más de 180 días sin movimientos de salida, se clasifica como inventario de baja rotación (en inglés, slow-moving inventory), aunque esta cifra depende de la industria y el producto en particular. Sin embargo, existen excepciones estratégicas, como la compra anticipada de stock para campañas a medio plazo o el sobrestock preventivo, donde se acumula inventario deliberadamente para asegurar picos de trabajo a meses vista.

¿Cómo comercializar el inventario de baja rotación?

Para movilizar slow movers, se pueden aplicar promociones (2x1), descuentos o mejorar el marketing y packaging. Si estas estrategias no funcionan, otra opción es considerar las donaciones por sus beneficios fiscales o la venta en lotes a liquidadores para liberar espacio y recuperar capital.

¿Cómo prevenir el inventario de baja rotación?

Para prevenir la acumulación de inventario de baja rotación resulta primordial usar un SGA para detectar productos estancados y analizar la demanda para ajustar las compras. Optimizar los umbrales de stock y negociar con proveedores entregas más frecuentes y lotes pequeños también permite ganar flexibilidad, evitando así el sobrestock.