El stock activo: qué es y ejemplo de gestión
El stock activo forma parte del día a día de la operativa logística y de la gestión de almacenes. Constituye uno de los distintos tipos de stock que las empresas emplean para responder a las necesidades de sus clientes. Esta modalidad de inventario adquiere especial relevancia en entornos con una alta rotación de producto y donde la disponibilidad inmediata de mercancía marca la diferencia.
En este artículo analizamos qué es el stock activo, en qué se distingue de otros tipos de inventario y cómo gestionarlo eficientemente para garantizar el suministro de productos.
¿Qué es el stock activo?
El stock activo ─también conocido como stock de ciclo─ es la cantidad de mercancía de la que dispone una compañía para satisfacer la demanda habitual durante un periodo determinado. Es el inventario que participa de modo directo y continuo en la actividad diaria de la empresa y que se utiliza para fabricar sus productos o atender los pedidos de los clientes. Incluye materias primas, componentes empleados en el proceso productivo y artículos terminados.
De acuerdo con la ASCM (Association for Supply Chain Management), organización internacional dedicada a la estandarización de conceptos de la cadena de suministro, el stock activo engloba las materias primas, los productos semielaborados y los productos terminados que una empresa prevé consumir o vender dentro de un periodo determinado. Esta asociación lo distingue del stock de ciclo, que define como el volumen de existencias necesario para cubrir la demanda durante un ciclo de aprovisionamiento. Esta clase de stock disminuye progresivamente a medida que se atienden los pedidos de los clientes y se repone de manera cíclica cuando se reciben nuevos suministros de los proveedores, asegurando así la continuidad de la actividad.
Conviene no confundir el stock activo con el stock de seguridad. Mientras el primero está ligado al consumo diario y a la operativa habitual del negocio, el segundo se mantiene como reserva para absorber variaciones inesperadas en la demanda o incidencias en el suministro. Su función no es la rotación constante, sino proteger el nivel de servicio ante situaciones imprevistas.
¿Qué es el stock inactivo?
Por contraposición al stock activo, el stock inactivo ─también conocido como stock muerto─ hace referencia a las existencias que permanecen almacenadas sin ser utilizadas ni vendidas durante un tiempo prolongado. Se trata de inventario que, por diversos motivos, ha dejado de participar en la operativa habitual de la empresa y presenta una rotación muy baja o inexistente.
Entre sus recomendaciones sobre contabilidad de inventarios, KPMG señala que el stock inactivo comprende las existencias que no se esperan vender ni consumir dentro del ciclo operativo habitual (en muchos casos, equivalente a aproximadamente un año). Por ese motivo, la consultora recomienda someter esos productos a revisiones para detectar posibles deterioros de su valor.
Este tipo de stock suele asociarse a cambios en la demanda, errores en la planificación del inventario, productos descatalogados o materiales que ya no encajan en los procesos productivos actuales. Identificar y controlar este inventario es clave desde el punto de vista de la gestión, ya que inmoviliza capital e incrementa los costes de almacenamiento.
Ejemplo de stock activo
Un ejemplo de stock activo es el conjunto de productos que una empresa maneja a diario para atender la demanda de sus clientes. Se trata de artículos con una rotación constante, que se preparan, expiden y reponen de forma continua en función del volumen de pedidos. En entornos donde se necesita disponibilidad inmediata, la correcta gestión de este stock resulta esencial para mantener la operativa y el nivel de servicio. Por ejemplo, en una empresa de comercio electrónico dedicada a la electrónica de consumo, podrían considerarse stock activo 1.200 unidades de un modelo de auriculares, 800 smartphones y 500 cargadores, puesto que se reciben y expiden diariamente.
También sería el caso del stock que una empresa destina de manera continua a sus procesos productivos. En una planta industrial, por ejemplo, el stock activo incluye las materias primas y los componentes que alimentan las líneas de producción y se reponen periódicamente en función del ritmo de fabricación. Su disponibilidad evita paradas y garantiza la continuidad de los distintos procesos. Así, en una fábrica de electrodomésticos, el stock activo podría estar formado por 3.000 motores eléctricos y 6.000 placas electrónicas que se consumen cada semana para mantener la producción en marcha.
Cómo gestionar adecuadamente el stock activo
Para disponer del stock activo necesario, el primer paso es determinar la cantidad óptima de inventario que debe mantenerse en almacén. Para ello, resulta indispensable realizar un pronóstico de la demanda lo más ajustado posible y calcular la cantidad económica de pedido (EOQ). Cuando la demanda es estable, el nivel de stock activo tiende a ser constante. En cambio, si las ventas son variables o impredecibles, se requiere un mayor volumen de existencias para prevenir situaciones de desabastecimiento.
Otro factor determinante en la gestión del stock activo son los plazos de entrega de los proveedores (el lead time). El tiempo que transcurre desde que se emite un pedido hasta que la mercancía llega al almacén condiciona la cantidad que debe permanecer en stock. Cuanto más largos o inciertos sean estos plazos, mayor será la necesidad de ajustar los tiempos de reposición.
En este contexto, contar con un software de gestión de almacenes (SGA) resulta fundamental para controlar el stock activo en tiempo real, automatizar los procesos de reposición y asegurar la disponibilidad de los productos. Estas soluciones permiten establecer criterios claros de punto de pedido, reducir errores y mejorar la eficiencia operativa del almacén.
Para entender mejor los beneficios de la implantación de un SGA en la gestión del stock activo, veamos el caso de Samaniego, una empresa especializada en productos para hospitales veterinarios. Su almacén requiere un control preciso del stock para abastecer sin retrasos a clínicas y hospitales con medicamentos eficaces y adaptados a las necesidades de cada mascota. Para gestionar sus existencias, la compañía instaló Easy WMS, el software de almacenes de Mecalux, que controla el stock activo y los procesos de reposición. “Con Easy WMS no solo conocemos dónde está ubicado cada artículo en todo momento, sino que también las reposiciones son mucho más efectivas”, comentan desde la empresa. Gracias a esta solución, Samaniego gestiona eficientemente su stock activo, garantizando la disponibilidad de las medicinas de mayor rotación desde su entrada en el almacén hasta su expedición. Easy WMS comunica al ERP los medicamentos que deben solicitarse a los proveedores a fin de disponer siempre de la mercancía mínima para atender las necesidades de los clientes y evitar roturas de stock.
El stock activo, clave para la eficiencia operativa
El stock activo es un elemento crucial para sostener la operativa y responder a la demanda del mercado. Su correcta gestión permite equilibrar disponibilidad y eficiencia, previniendo roturas de stock o situaciones de sobrestock. Para ello, conviene apoyarse en una planificación basada en la demanda, en el control de los plazos de reposición y en herramientas tecnológicas que aporten visibilidad y control en tiempo real. Una gestión correcta de la mercancía no solo mejora el nivel de servicio, sino que contribuye a reforzar la competitividad de la empresa.