Relocalización de almacenes: guía para planificar y realizar un traslado eficiente
La relocalización de almacenes es un proceso estratégico que va mucho más allá de mover mercancía entre distintas instalaciones. Implica replantear la ubicación, la infraestructura y la operativa logística para responder a nuevas necesidades de capacidad, eficiencia o crecimiento. Ya sea por expansión del negocio, modernización de las instalaciones o cambio de emplazamiento, una reubicación de almacén bien planificada permite mantener la continuidad operativa y el nivel de servicio durante todo el proceso.
En este post analizamos qué comporta un proyecto de relocalización de almacén, qué tipos de traslados pueden darse y cuáles son los principales desafíos asociados. También presentamos un checklist previo para evaluar el alcance del proyecto, explicamos cómo se estructura un plan de traslado de almacenes y abordamos el papel clave que juega la relocalización de los equipos de almacenaje.
Qué es la relocalización de almacenes
La relocalización de almacenes consiste en trasladar total o parcialmente un almacén, incluyendo no solo el stock, sino también los equipos de manutención y las estanterías que hacen posible la operativa. A diferencia de una mudanza doméstica, el traslado de una instalación logística exige planificación técnica, coordinación operativa y validaciones de seguridad.
Las empresas pueden reubicar almacenes por distintos motivos: el crecimiento del volumen de negocio ─que implica la necesidad de una mayor capacidad de almacenamiento─, la búsqueda de una ubicación logística más eficiente —más cercana a clientes, proveedores o principales ejes de transporte— o la incorporación de nuevas tecnologías. En muchos casos, el traslado de almacenes se plantea como una oportunidad para rediseñar procesos, optimizar flujos y adaptar la infraestructura a demandas futuras.
Tipos de relocalización de almacenes
La relocalización de almacenes puede adoptar distintas formas en función del alcance del proyecto y del cambio que experimente la instalación. No todos los procesos de reubicación conllevan una plena mudanza logística: en algunos casos, el traslado se limita a una reorganización interna, mientras que en otros supone un cambio completo de ubicación.
Relocalización dentro de la misma nave
Este tipo de relocalización se produce cuando el almacén se reorganiza dentro de un mismo edificio. Puede significar el traslado de zonas de preparación de pedidos, la modificación de flujos internos o la sustitución de sistemas de almacenaje. Aunque no exista un cambio de ubicación, el impacto operativo puede ser considerable y requiere una planificación exhaustiva para evitar interrupciones.
Relocalización en otra nave o ubicación
La relocalización en otra nave consiste en el traslado total o parcial del almacén a un nuevo emplazamiento. Este escenario puede entrañar mover inventario, desmontar y reinstalar equipos de almacenaje o ajustar la operativa al nuevo espacio. Al tratarse del caso más complejo de reubicación de almacenes, suele abordarse como un proyecto logístico integral.
Relocalización mediante ampliación o cambio de emplazamiento
Este tipo de relocalización implica una modificación del perímetro físico del almacén, ya sea por ampliación de la nave, anexión de edificios contiguos o traslado integral o parcial a un nuevo emplazamiento. Requiere redistribuir operaciones, redefinir flujos y adecuar la operativa, por lo que suele encararse como un proyecto logístico integral.
Principales desafíos de la relocalización de un almacén
La relocalización de un almacén conlleva afrontar una serie de retos que pueden afectar tanto a la operativa como al nivel de servicio si no se gestionan de forma adecuada. Las principales dificultades son:
- Interrupción de la actividad. Mantener la operativa y el servicio al cliente durante el traslado del almacén.
- Continuidad del nivel de servicio. Evitar retrasos en expediciones, recepciones o preparación de pedidos.
- Riesgos para la mercancía. Posibles daños durante la manipulación, el transporte o el almacenamiento temporal.
- Seguridad del personal. Trabajos de desmontaje, traslado y montaje que requieren protocolos específicos.
- Integridad de las instalaciones. Riesgo de deterioro de estanterías, equipos o sistemas automáticos durante su desmontaje.
- Coordinación de actores. Alineación entre equipos internos, operadores logísticos, empresas dedicadas a mudanzas de almacenes y técnicos especializados.
- Gestión de plazos y costes. Cualquier desviación en la planificación puede provocar retrasos, sobrecostes o ineficiencias.
- Puesta en marcha del nuevo almacén. Necesidad de validar instalaciones y procesos antes de retomar la operativa habitual.
‘Checklist’ para la relocalización de un almacén
Antes de iniciar una relocalización de almacenes, resulta esencial analizar una serie de aspectos clave que permiten dimensionar el proyecto y reducir riesgos.
- Objetivos y alcance de la relocalización. Definir el tipo de relocalización —total o parcial—, los plazos del traslado y el impacto previsto en la operativa diaria. Este análisis establece las prioridades y determina si el traslado del almacén se realizará por fases o en un único movimiento.
- Inventario e infraestructura a relocalizar. Identificar el volumen y tipo de inventario, así como las estanterías, sistemas automáticos y otros equipos que deben trasladarse. También es necesario considerar las exigencias técnicas asociadas a su reubicación.
- Reemplazo de equipos a relocalizar. La relocalización de almacenes ofrece la oportunidad de analizar la obsolescencia de la infraestructura dentro de la gestión de su ciclo de vida, y valorar su sustitución o modernización en lugar de trasladarla.
- Características del nuevo almacén. Evaluar superficie, altura útil, capacidad del suelo, configuración del edificio y requisitos estructurales. Estos factores condicionan el diseño del nuevo sistema logístico.
- Recursos requeridos y costes de la relocalización. Definir los recursos internos relacionados, la necesidad de proveedores especializados y una estimación realista del presupuesto del proyecto.
- Protocolo de seguridad y gestión de riesgos. Analizar los riesgos asociados a la reubicación del almacén, incluyendo la seguridad del personal, de la mercancía y de los equipos a trasladar.
Plan de relocalización de un almacén
Un proyecto de relocalización se organiza en varias fases, cada una diseñada para garantizar que el traslado se realice ordenadamente y que la operativa del almacén se mantenga durante todo el proceso.
- Planificación y diseño del nuevo almacén. Se define el layout de almacén óptimo, se eligen estanterías, equipos y sistemas de gestión, y se establece un cronograma de ejecución. Cada detalle se planifica para que el nuevo almacén funcione desde el primer día.
- Preparación del inventario y de las instalaciones actuales. El stock se clasifica, se etiquetan los productos y se planifica el desmontaje de estanterías y equipos. Todo se organiza para que el traslado no interrumpa la actividad.
- Traslado y montaje. La mercancía y los equipos se transportan de modo seguro y se instalan según el diseño aprobado, cumpliendo normativas de seguridad y asegurando que cada producto quede en su lugar.
- Puesta en marcha y validación operativa. Se prueban los flujos, los sistemas y los equipos antes de arrancar progresivamente la operativa. El objetivo es alcanzar el funcionamiento pleno sin contratiempos.
- Coordinación y continuidad del negocio. Una gestión integral reduce riesgos y garantiza que la actividad se mantenga durante todo el proceso. La relocalización se completa de manera ordenada, eficiente y segura.
Alternativas a la relocalización para aumentar capacidad o eficiencia
Cuando la relocalización del almacén responde a limitaciones de capacidad o a la exigencia de mejorar la eficiencia operativa, existen alternativas que permiten optimizar la instalación sin cambiar de emplazamiento. Mediante soluciones de compactación y automatización, las empresas pueden aprovechar mejor el espacio disponible y elevar el rendimiento del almacén sin afrontar un proyecto de traslado.
Vitakraft ha confiado en Mecalux la modernización de su almacén de alimentos para mascotas en Castiglione del Lago, con el objetivo de responder al crecimiento de su producción. Apostar por un sistema de almacenaje por compactación ha resultado una solución eficaz, ya que la implantación del sistema Pallet Shuttle semiautomático ha duplicado la capacidad de almacenamiento y agilizado la expedición de palets de producto terminado, sin tener que trasladar ni recolocar el almacén.
Cuando el objetivo es incrementar la productividad, la automatización de instalaciones existentes permite mejorar el rendimiento sin interrumpir la operativa. Este es el caso de IKEA Components, que ha automatizado su almacén manual de Malacky (Eslovaquia) con transelevadores trilaterales para palets, integrados con Easy WMS, el software de gestión de almacenes de Mecalux. Los transelevadores trilaterales son un sistema que resulta ideal para automatizar estanterías convencionales de forma sencilla y económica sin modificar su estructura y sin interrumpir el funcionamiento del almacén. Con esta solución de logística integral se ha podido mantener la actividad durante la ejecución del proyecto y preparar con éxito el 99 % de los pedidos, sin relocalizar el almacén.
Relocalización de los equipos de almacenaje de un almacén
El traslado de un almacén no se limita a mover productos: los equipos de almacenaje requieren un enfoque técnico especializado. La relocalización de estanterías metálicas industriales acarrea operaciones críticas como desmontaje, transporte, remontaje y validación estructural, siempre cumpliendo la normativa vigente y la seguridad de las instalaciones.
En el caso de los sistemas automáticos, el proceso es aún más complejo. Requiere ajustes mecánicos, eléctricos y de control, así como pruebas funcionales y de seguridad, tareas que solo pueden ser realizadas por profesionales con experiencia en este tipo de instalaciones.
En este contexto, Mecalux ofrece servicios de relocalización y modernización de almacenes, asegurando que los equipos mantengan su rendimiento, seguridad y eficiencia tras el traslado. Gracias a su conocimiento técnico y experiencia, Mecalux realiza la transición de manera ordenada, sin afectar la operativa diaria del almacén.
La relocalización de almacenes, en 5 preguntas
¿A qué se denomina relocalización de almacenes?
La relocalización de almacenes es el proceso de trasladar una instalación logística desde una ubicación a otra. Implica mover inventario, sistemas de almacenaje, equipos y tecnología de almacenaje, garantizando la continuidad del servicio y la seguridad de las mercancías durante el cambio.
¿Cuáles son los principales retos de la relocalización de almacenes?
Los principales retos son minimizar las interrupciones operativas, coordinar múltiples proveedores, proteger el stock, cumplir con plazos ajustados y adaptar el layout al nuevo espacio. También exige una correcta gestión de personal, de los sistemas informáticos y del cumplimiento de la normativa local para evitar errores y sobrecostes.
¿Qué debe incluir el ‘checklist’ para la relocalización de almacenes?
Un moving warehouse checklist debe incluir un análisis del nuevo emplazamiento, el inventario detallado, la planificación del traslado, el desmontaje y montaje de estanterías, la migración de sistemas IT, las pruebas operativas, la gestión de riesgos, el calendario de hitos y los planes de contingencia.
¿Cómo se planifica una relocalización de almacenes?
La planificación de una relocalización de almacenes parte de un análisis operativo y de capacidad. Se definen objetivos, recursos, responsables y un cronograma, se diseña el nuevo layout y se coordina el traslado por fases, validando cada etapa antes de retomar la actividad completa.
¿Qué debe contemplar un servicio de relocalización de almacenes?
Un warehouse relocation service debe contemplar consultoría previa, planificación integral, gestión del proyecto, desmontaje y reinstalación de equipos, traslado de mercancías, soporte IT, puesta en marcha y acompañamiento posterior a la relocalización a fin de asegurar una transición eficiente.