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Gas natural: una alternativa en el aire

27/03/2014

El gas natural gana enteros frente al petróleo. De 2000 a 2006, su consumo en España creció un 103%.Y sigue en alza, aunque en el resto de la UE el aprovisionamiento se ha congelado en el último año.Nuestro país esgrime un suministro diversificado, mientras la creación de una OPEP del gas amenaza el abastecimiento en el continente.

Es un mercado cada vez más liberalizado, en el que se mueven actores muy importantes en el tejido empresarial español como Gas Natural, Repsol o Iberdrola.El gas como fuente energética para la producción de electricidad avanza con fuerza en España. Entre 2000 y 2006 el aprovisionamiento de esta energía aumentó un 103,7%, sobre todo para su uso en centrales eléctricas.

En Europa, sin embargo, su consumo se congeló el ejercicio pasado, retrocediendo un punto respecto a 2005. Precisamente ese año la cotización del gas tocó techo. Entre agosto y septiembre de 2005 los huracanes Katrina y Rita devastaron gran parte del suroeste de Estados Unidos paralizando la pro ducción de esa fuente de energía.

La respuesta no se hizo esperar y el precio subió. Antes de la catástrofe, el valor medio del gas rondaba los 6 dólares por cada millón de BTU (British Thermal Unit, medida internacional que mide el precio de este combustible), y a finales de septiembre el precio ya alcanzaba los 15 dólares.

 

Tirón de la demanda

Aparecieron incógnitas sobre el comportamiento del precio del gas en los años subsiguientes. Según un estudio de la Reserva Federal de EE UU (el Banco Central de ese país) fechado en diciembre de 2006, los desastres medioambientales sólo exacerbaron una tendencia ya visible en el valor del gas desde 2001.

El análisis de la máxima autoridad estadounidense citaba dos elementos a tener en cuenta para comprender la evolución del precio de este elemento: la alta cotización del crudo y la fuerte demanda energética de las economías de varios países. Otros factores, no tan distintos, explican la diferente conducta del gas en España y en Europa.

Por un lado, el suministro en la península está mucho más diversificado que en otros Estados europeos.De modo que nuestro país no depende tanto de las maniobras políticas de Rusia (primer productor mundial de gas) a la hora de garantizar el abastecimiento en otras naciones, como Alemania, Polonia o Austria.

A ello hay que sumar el crecimiento económico español, que necesita de más combustible para seguir avanzando. “Las amenazas llegadas de Rusia o Argelia tienen un límite: ellos también dependen de la venta de ese producto para tener ingresos y los países consumidores pueden buscar alternativas en otras fuentes de energía o en otros productores”, analiza Joan Pons, secretario de Sedigas, la patronal del gas natural en España.

Sin embargo, la nota de la estabilidad viene a ser la más repetida en la actuación del gas en los mercados internacionales.A pesar de Rusia, de Argelia, y de los intentos de promover la creación de una OPEP del gas para defender conjuntamente los intereses de los países productores frente a los distintos estados consumidores. Estabilidad, también a pesar de los movimientos en Latinoamérica, sobre todo en Bolivia, donde el Gobierno presidido por el líder indigenista Evo Morales nacionalizó las reservas el 1 de mayo de 2006.

 

Poder licuado

Gran parte del freno a eventuales amenazas en el suministro de este compuesto a los países desarrollados tiene su máximo culpable en una técnica que transforma el gas natural de gaseoso a líquido.El enfriamiento del gas por debajo de los 162 ºC garantiza una mayor pluralidad de países productores y resta valor estratégico a los gasoductos venidos de Rusia o del Magreb, según los expertos.

El gas licuado cambia la estructura del mercado”, comenta Joan Pons. “Rusia puede amenazar a Europa con el abastecimiento de gas, pero no puede cambiar la dirección de sus gasoductos de la noche a la mañana”, puntualiza. Mientras, el transporte de gas licuado desde distancias mayores a los 2.000 km gana rentabilidad.

Tanto como para que más del 70% del gas consumido en España llegue a los puertos de la península en estado líquido. “Hace pocos meses que el Gobierno de Qatar ha encargado a los astilleros coreanos la construcción de un carguero capaz de transportar más de 200.000 m3 de gas licuado”, apunta Pons.

Para Rafael Moliner –investigador del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) del Instituto de Carboquímica–,no está tan claro que el gas pueda constituirse en una verdadera alternativa al petróleo, sea en estado líquido o gaseoso.“Hay recursos para unos 50 ó 60 años; poco más que el crudo, que tiene margen para 40 años más”, argumenta Moliner. “En la segunda mitad de este siglo hay un escenario de agotamiento de estos combustibles”, apostilla.

El miembro del CSIC, por otro lado, no le resta al gas ninguno de sus virtudes en cuanto a recurso energético menos contaminante que el crudo. “El 25% del gas natural es hidrógeno y produce mucho menos CO2 que el petróleo o el carbón”, precisa. Moliner también reconoce su uso potencial en sectores hasta ahora vedados, como la automoción o el transporte. “Podría haber más coches y autobuses que funcionaran con gas, pero eso, sin embargo, aceleraría el agotamiento de las reservas”, advierte.

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ENTREVISTA

“El gas como arma política tiene sus límites”

Joan Pons, secretario general de Sedigas.

¿Qué factores explican el comportamiento del precio del gas?

El precio del gas natural está muy relacionado con el del petróleo. Si sube el crudo, sube el gas. Últimamente se ha intentado desvincular su precio del oro negro, pero sigue dependiendo mucho de sus oscilaciones. El valor del gas natural también está subordinado a factores medioambientales y a otras contingencias.

Por ejemplo, el gas alcanzó su cotización más elevada en 2005, por el efecto devastador del huracán Katrina en el sur de EE UU y por varios problemas en instalaciones de gas licuado en Nigeria y Qatar. En 2006, sin embargo, el precio se ha normalizado y este año esperamos que termine con una tendencia parecida.

En los mercados energéticos los factores políticos también pesan. Algunos critican que España dependa demasiado de Argelia para el abastecimiento de gas. Esto no es cierto. España tiene el aprovisionamiento de gas más diversificado de Europa. De Argelia, sólo importamos el 32% del gas. El 20,1%, por ejemplo, proviene de Nigeria, el resto se reparte entre Egipto (13,5%) y el Golfo Pérsico (16,7%), básicamente.

Además, las amenazas sobre el suministro de naciones como Argelia o Rusia tienen un límite. Es verdad que países desarrollados como España o Alemania dependen del exterior en materia energética, pero estas naciones productoras también tienen en esta energía casi su única fuente de ingresos.

 

¿Qué previsiones de precios del gas manejan para 2007?

El invierno ha sido suave en muchos de los países consumidores, con lo que no se prevén aumentos en el precio. La demanda no ha resultado muy fuerte; el gas se ha pagado a unos 5 u 8 dólares el millón de BTU (British Thermal Unit, medida internacional que mide el precio de este elemento). En 2005, se llegó a cotizar a 20 dólares por cada millón de BTU.

 

¿Se convertirá el gas algún día en la primera fuente de energía superando al petróleo? De momento, el petróleo es el rey, aunque en aplicaciones térmicas, el gas sí que ha desplazado al crudo.

Dónde resulta más difícil que ocurra esto es en la automoción. Incluso aunque en Madrid o Barcelona haya cada vez más autobuses que funcionan con gas.

 

¿Es viable la creación de una OPEP del gas tal y como ha planteado Rusia? Es factible. El pasado enero (momento en que acontecieron los cierres del suministro de Rusia a Ucrania) me consultaron mucho sobre los riesgos de una interrupción del abastecimiento de gas a Europa. De todos modos, la utilización del gas natural como arma política tiene sus límites. Rusia puede apretar hasta cierto punto, pero no puede matar la gallina de los huevos de oro. Además, los países desarrollados están diversificando sus fuentes de energía, con las renovables, la nuclear, etc. Podrían tirar de la cuerda, pero a lo mejor se les rompe.

 

GAZPROM: MÁS RICA QUE IRLANDA

Cuando en septiembre de 2005 el gigante ruso del gas Gazprom adquirió la petrolera Sibneft por más de 13.000 millones de dólares, la facturación del consorcio energético con sede en Moscú (más de 120.000 millones de dólares) equivalía al producto interior bruto de Irlanda.

La empresa, creada en 1989 por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), igualaba su valor al de un país de la UE, con cuatro millones de habitantes y una de las rentas per cápita más altas de Europa. Gazprom no es una compañía cualquiera.

 

“La llave del grifo”

El grupo es propietario de medios de comunicación (en 2001 compró NTV, el único canal de televisión con señal en todo el inmenso territorio ruso), de petroleras y de una larga lista de empresas subsidiarias en casi todos los países del Viejo Continente, Asia y América. Gazprom también posee el mayor complejo de conexiones por gasoductos del mundo.

Tiene el cetro de la energía en la rica Asia Central y la “llave del grifo” del gas para países tan cruciales como Alemania, Polonia, Italia o todos los antiguos saté- lites soviéticos. El estado ruso, propietario de más del 50% de las acciones de la compañía, basa gran parte de su política exterior en las bazas energéticas que aporta el enorme potencial en recursos naturales del extenso país euroasiático.

El gas y Gazprom son la punta de lanza de esas capacidades. Algunos analistas dicen que Rusia tiene dos ministros de Asuntos Exteriores, el actual mandatario Sergei Lavrov y el presidente de Gazprom, Alexei Miller.