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El sector hotelero español en compás de espera

01/05/2002

La situación de la industria turística española es una incógnita. Nadie quiere hablar de crisis pero lo cierto es que, desde el 11 de septiembre, el número de reservas ha descendido entre un 10 y un 30% dependiendo de los destinos. Alemanes y británicos, que solían contratar sus vacaciones con al menos seis meses de anticipación, este año están más perezosos.

La crisis económica y la resaca del 11 de septiembre son las causas a las que se aferra cualquier sector para explicar la ralentización de su crecimiento y el turístico no es una excepción. Según datos de la empresa Savia Amadeus, el total de reservas turísticas efectuadas en nuestro país durante 2001 fue de 28.055.908, por un valor de 6.000 millones de euros.

La cifra implica un crecimiento ligeramente superior al 4% respecto al año anterior pero es, con mucha diferencia, el menor registrado desde hace cinco años. Se sitúa, además, muy lejos del 15,3% alcanzado en 2000, un período excepcionalmente bueno para el turismo español. Desde 1997, el ejercicio con resultados más modestos había sido 1998, con un crecimiento de las reservas del 6,8%.

En función de estas estadísticas parece que los tiempos no se presentan buenos para la principal fuente de ingresos española, que sólo crecerá este año entre el 2 y el 3%. Aún así, representantes de grandes cadenas hoteleras españolas y el director general de Turespaña, Germán Porras, se resisten a hablar de crisis.

Lo más significativo de esta sensación de incertidumbre, y que afecta especialmente a España, está siendo el cambio en los hábitos de los turistas europeos que eligen nuestro país como destino. Los vecinos comunitarios están retrasando las reservas de sus viajes de forma considerable. En años anteriores, el mes de febrero ya presentaba un elevado número de contrataciones prácticamente formalizadas, mientras que en este año la improvisación y la última hora parece que será la tónica dominante.

Según la consultora Ernst & Young, una bajada en las reservas de entre el 10 y el 12% en los hoteles vacacionales repercute en los resultados operativos entre un 20 y un 25%. Teniendo en cuenta que en Baleares, la ocupación llegó a caer en diciembre hasta el 16%, todo hace prever que se avecinan tiempos inciertos para esta notable fuente de ingresos.

Canarias resiste

Mientras Canarias ha aguantado mejor el tirón, Baleares atraviesa una complicada situación que se manifiesta también en las demás zonas de sol y playa de la Península. A finales de diciembre de 2001, las reservas del mercado británico, que aporta diez millones de turistas y es, junto al alemán, el más relevante, habían caído en el archipiélago mediterráneo el 30% y en la Costa Dorada hasta el 32%.

La coyuntura no es favorable pero para la mayoría de los representantes de las federaciones empresariales de hostelería, “lo peor ya ha pasado”. El verano, sin alcanzar las cotas de 2001, no será tan malo como las cifras del primer trimestre de este año hacían suponer, ya que se está produciendo una recuperación desde el inicio de la primavera en el ritmo de las reservas.

La tardanza de los europeos en planificar y reservar sus vacaciones es un fenómeno nuevo e inesperado que está obligando a los hoteleros a hacer cambios en su organización. Implica además la amenaza de que los operadores tengan problemas de tesorería, les trasladen sus tensiones y empiece entonces una guerra de precios. Para estos últimos, las causas del retraso en tales reservas están muy claras: la incertidumbre económica y el temor a perder el puesto de trabajo.

Los establecimientos urbanos también están teniendo un año complicado. En el segundo semestre puede producirse, según los analistas, una recuperación que deje la ocupación a fin de año en niveles similares a los de 2001, alrededor del 72%. En Madrid, la situación está haciendo más mella que en Barcelona. La actividad llegó a caer en los últimos meses de 2001 hasta un 30% en la capital.

Aunque el sector se está levantando poco a poco, tampoco hay muchos motivos de alegría. Según la Federación de Hoteles Urbanos, la preocupación no se centra sólo en la desaceleración de la economía, que repercute en los viajes de las empresas, sino en el gran número de plazas que ya están prácticamente creadas —más de 14.000 en menos de dos años— y que el mercado tendrá que absorber.

NH Hoteles: los segundos de la clase

El Grupo NH Hoteles inauguró su primer hotel en Pamplona en 1978 y dos años después abrió otros dos en Barcelona y Madrid. Ocupa, tras la compra de la cadena holandesa Krasnapolsky, el tercer lugar del ranking europeo de hoteles de negocios, el segundo del panorama español (detrás de Sol Meliá) y es uno de los líderes en establecimientos urbanos de tres y cuatro estrellas.

Tiene un total de 184 operativos —en propiedad, arrendamiento y gestión a largo plazo— repartidos en 17 países de Europa, Latinoamérica y África y 23 proyectos de nuevos hoteles en construcción. Durante el ejercicio pasado, el grupo incorporó a la cadena 28 establecimientos debido a las nuevas aperturas y a la incorporación de NH México.

Las ventas registradas por la firma en 2001 alcanzaron los 762 millones de euros, con un aumento del 38,3% respecto al año anterior y un incremento en España del 6,75%. Los ingresos de la actividad hotelera llegaron a los 692 millones de euros. Sin embargo, la ocupación media en hoteles alcanzó el 70%, tres puntos menos que en el ejercicio 2000. En el segundo año de operación en el MERCOSUR, se consiguió llenar el 50% de las plazas ofertadas.

NH Hoteles considera que los resultados obtenidos en 2001 son satisfactorios y superan las previsiones de la cadena, teniendo en cuenta las especiales circunstancias que ha atravesado el sector y que el ejercicio 2000 fue extraordinariamente positivo para la compañía. Las seis aperturas previstas para este nuevo año en nuestro país siguen su curso y no se ha variado el plan que había antes de los atentados. Desde febrero, el grupo ha convertido los hoteles de la firma Golden Tulip Worldwide, adquiridos en 2000, en una unidad de negocio independiente dentro de su grupo.

Según Luis Javier García, director de operaciones del grupo, “"la intención de NH Hoteles es seguir creciendo en los mercados en los que ya estamos implantados y esperar las posibilidades de negocio que ofrecen los países del MERCOSUR, como Brasil y México. En España hay un comportamiento razonablemente bueno y creo que podremos cumplir con nuestras previsiones” ".

En cuanto a la cotización bursátil, el grupo está presente en las bolsas españolas desde 1992 y forma parte del IBEX 35. También cotiza en la Bolsa de Ámsterdam desde septiembre de 2000 y es miembro del Eurostock 600. El año pasado, NH tampoco escapó a los recortes que registraron todas las compañías dedicadas al ocio.

Su cotización se redujo en un 14,7%. Acontecimientos como la introducción en el mercado mexicano de la mano de la empresa Chartwell y la inauguración de nuevos establecimientos pesaron menos que el nerviosismo que se desató tras el 11 de septiembre.
 

Occidental Hotels&Resorts: 52 destinos en doce países

Este año se cumple el veinte aniversario de la creación de la cadena Occidental Hotels& Resorts, que comenzó a operar en 1982 con un capital de un millón de pesetas y un pequeño equipo directivo. Actualmente, el grupo ocupa el cuarto puesto en el ranking de cadenas hoteleras españolas y se encuentra entre las cincuenta primeras en el ámbito internacional. Por acotación, la firma es líder en un campo: el de los complejos que operan bajo la fórmula de “todo incluido” en las playas del Caribe.

Entre 1985 y 1995 se produce la incorporación paulatina de nuevos establecimientos, no sólo en España, sino, especialmente, en destinos como Caribe, Europa y norte de África. A mediados de la década de los noventa consolida su presencia en la República Dominicana y comienza a destacar en el ámbito turístico internacional por "“la implantación y el desarrollo de un estilo propio en gestión y servicios, según palabras de Gabriel Philip, su director general.

En 1997 se inicia un proceso de incorporación de nuevos accionistas. La empresa de servicios financieros Mercapital entra en la compañía con un 33% y en 1998 se crea Soltetur, sociedad empresarial en la que participan La Caixa y Occidental Hotels&Resorts. Un año más tarde, la entidad bancaria se convierte en accionista del grupo con otro 33%.

El resto de las acciones se reparte entre el equipo directivo, que posee el 7% de la firma; Lladró (5%); el Grupo Planeta (5%) y García Baquero (2,5%). Asimismo, a mediados de septiembre de 2000, se produce la alianza con la empresa constructora Fadesa y se materializa la compra de la cadena hotelera Allegro Resorts (25 hoteles).

El grupo cuenta actualmente con un total de 90 establecimientos hoteleros (seis de ellos en construcción) entre la rama urbana y la vacacional y está presente en 52 destinos de doce países. Los nuevos proyectos hoy en desarrollo suponen la incorporación de más de 2.000 habitaciones y según Philip esto es una etapa más dentro de una previsión de crecimiento.

A fin de dar coherencia a toda la oferta resultante de las adquisiciones, la cadena ha ordenado recientemente su inventario de productos en dos líneas básicas: urbana y vacacional. La firma hotelera posee mayor peso en la segunda y, en esta misma, además, la experiencia es mayor en largo recorrido (Caribe) que en corto (Mediterráneo).

En el ámbito urbano todos los hoteles se agrupan bajo la marca paraguas Occidental y el establecimiento emblemático sigue siendo el Hotel Miguel Ángel en Madrid. En la gama vacacional, sin embargo, existen tres marcas: Royal, Grand y Allegro. Para Gabriel Philip “"el vacacional es un fenómeno irrenunciable en nuestra sociedad que se va a ver poco afectado por la crisis coyuntural”".

Piensa, además, que su estrategia de segmentación, diversificación y especialización en productos y servicios les hará “"menos sensibles a las oscilaciones del mercado”". También destaca el hecho de que los españoles cada vez viajamos más. “"El viajero nacional tiene un peso altísimo en Canarias y en el Caribe Latino y supone un 40% del volumen de negocio total de la cadena"”, subraya.

Ante la crisis real que padecen las compañías aéreas, Philip opina que los problemas con el transporte no deberían frenar el desarrollo de la industria hotelera. “"Si conseguimos que el público demande productos de calidad, las líneas aéreas acabarán adaptándose y también beneficiándose del tirón de nuestra oferta"”.

Por otra parte, la cadena no va a entrar en la guerra de precios que presumiblemente será la tendencia del sector en las próximas temporadas porque su apuesta gira en torno a “"la calidad y la especialización. Hay que emplear mucha creatividad para contentar una demanda cada vez más exigente”".

En lo que respecta a los resultados, en 2001 Occidental Hotels&Resorts, que actualmente cuenta con 7.800 empleados, facturó 368 millones de euros, cantidad situada un 7% por debajo de las ventas previstas. Esto es imputable a la congelación de la actividad turística vivida en el último trimestre a raíz de los atentados del 11 de septiembre. “"De hecho, el 5% del descenso en las previsiones se concentra en los tres últimos meses del año”", concluye el director general de Occidental Hotels& Resorts.

Fuente: Ana García Huerta y Olga G. Braojos