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Latinoamérica atrae la inversión exterior

27/03/2014

Crece Latinoamérica.El PIB de la región se reforzó en 2006 un 5% y para este año se espera alcanzar el 4,7%.Buenos datos que logran reducir la tasa de pobreza.Pero para que resulte aún más atractiva al capital extranjero,además de ofrecer un marco jurídico estable,debe desarrollar el capital humano y mejorar la infraestructura tecnológica.

América Latina continúa disfrutando, por ahora, de una fructífera expansión, arrastrada por un favorable contexto internacional.La progresión mundial se ha moderado pero es todavía dinámica.Y la desaceleración de EE UU se está viendo compensada por el mayor ritmo de avance de Europa y la solidez de las principales economías asiáticas.

Los precios de las materias primas y la confianza de los inversores en algunos países de la región sostienen el crecimiento de América Latina. En 2006, se elevó un 5%. Para 2007 se espera que se sitúe en el 4,7%. De ser así, supondría que por cuarto año consecutivo la evolución de Latinoamérica se consolidará a una tasa superior al 4%.

Estimulada por este desarrollo económico, continuará generando empleo. Como consecuencia también de este ciclo económico expansivo está disminuyendo sus niveles de pobreza.En 2006, la tasa de pobreza se colocó, por primera vez desde 1980, por debajo del 40%, mientras que la de extrema pobre za bajó al 15%.

Si los países de América Latina siguen aumentando a ritmos altos,la pobreza seguirá remitiendo. El buen discurrir de la economía latinoamericana se debe, tal como hemos visto, a la entrada de inversión exterior directa y a la abultada demanda, en los mercados internacionales, de materias primas que produce la región (con la consiguiente alza en los precios). Sin embargo, el comportamiento de esta área oculta una gran heterogeneidad,tanto entre países como dentro de cada nación.

Más tecnología

Específicamente, el entorno internacional ha tenido efectos muy positivos en los territorios exportadores de recursos naturales con alta demanda, especialmente en América del Sur. En efecto, las exportaciones latinoamericanas se debieron, hasta ahora, en gran medida,al robusto crecimiento económico en Estados Unidos y a la demanda de materias primas en China e India.

No obstante, ahora que EE UU se enfría, se observa que muchas naciones de América Latina están buscando un patrón de especialización más diversificado que suponga un mayor contenido de tecnología. Esta nueva estrategia está partiendo de las actuales ventajas comparativas con el fin de diversificar la estructura productiva.

A partir de esas ventajas –asociadas tanto a la abundancia de recursos naturales como al bajo coste laboral y también a la proximidad de Estados Unidos para la exportación de productos manufactureros– la región construye sus atractivos a medio plazo.

En este contexto, cobra especial relevancia la posibilidad de utilizar parte de los beneficios resultantes de los elevados precios de los artículos primarios para apoyar la generación de iniciativas que aumenten el contenido de valor añadido de las mercancías de exportación y fortalecer así el proceso de innovación.

Desde la época colonial, América Latina se ha caracterizado por exportar materias primas e importar manufacturas.Pero algo está cam biando en estos tiempos de globalización.¿Se convertirá Latinoamé- rica en una región exportadora de tecnología?

Carácter multinacional

Parece necesario que la región se desplace hacia productos de mayor valor añadido. Llama la atención que en un país como Costa Rica, los artículos agrícolas o derivados representaban en 1985 un 67% de las exportaciones, mientras que los eléctricos y electrónicos apenas alcanzaban el 3%.

En 2006, en este país centroamericano,las exportaciones agrícolas o similares constituían el 31% del total,así como llegaron al 38% las de artículos médicos, eléctricos y electrónicos. Durante el pasado año, las inversiones de las multinacionales brasileñas en el extranjero (26.000 millones de dólares, unos 19.548 millones de euros según el cambio medio del pasado junio) superaron, por primera vez, las realizadas por las empresas extranjeras en el país (18.000 millones de dólares, unos 13.543 millones de euros).

Estamos asistiendo, por tanto, a un cambio de primer nivel en el mundo empresarial global. Las empresas latinoamericanas adquieren paulatinamente un carácter multinacional.Esto permite además un mayor impulso a la innovación (que es el factor básico para que la región se desarrolle). Si naciones como China o India están modificando su patrón de crecimiento, también América Latina puede transformarse en un proveedor de productos tecnológicamente avanzados.

Un reciente estudio de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) titulado “La inversión extranjera en América Latina y el Caribe,2006”,señala que México,Brasil y Chile fueron los países que concentraron los mayores flujos de inversión exterior directa en Latinoamérica durante el ejercicio pasado.

Esta inversión llegó en la región a 72.440 millones de dólares (unos 54.466 millones de euros), cifra que significa un incremento del 1,5% en comparación con el año anterior. De ese total, 18.940 millones correspondieron a México, 18.780 a Brasil y 8.050 a Chile.

Sin embargo,a pesar de esta tendencia positiva,la CEPAL indica que la proporción de la inversión directa mundial que capta América Latina y el Caribe ha vuelto a disminuir por segundo año consecutivo y representa sólo el 8% de la inversión extranjera internacional,lo que supone también el segundo valor más bajo de los últimos 15 años.

Generar indecisión

¿Cuáles son los motivos que generan indecisión en los inversores extranjeros a la hora de invertir en América Latina? En primer lugar,es preciso destacar el avance del populismo que impregna cada vez más a la región. La inversión exterior directa está sufriendo los efectos de la inestabilidad política en ciertos países. Como consecuencia de ello, en algunos casos, las multinacionales han visto peligrar sus intereses.

Un claro ejemplo es lo acontecido en Bolivia cuando su nuevo presidente, Evo Morales, decidió hacerse con el control de los recursos de hidrocarburos ante el asombro de Repsol y Petrobrás, entre otras compañías. La Administración argentina, por ejemplo, lleva tiempo introduciendo una política subrepticia de control de precios sobre los alimentos y servicios públicos para taponar la presión inflacionaria.

Incumple de esta forma los contratos que había firmado el gobierno de la nación con las empresas que prestan esos servicios. Estas intervenciones distorsionan los incentivos del mercado, generan corrupción, distribuyen inadecuadamente los recursos e in troducen un fuerte elemento de inseguridad en las empresas.

En este mismo sentido, el control de los medios de comunicación y las nacionalizaciones en Bolivia y en Venezuela tampoco son una buena noticia. En segundo lugar, la apreciación de los tipos de cambio en algunos de los grandes mercados, especialmente en Brasil y Colombia, ha provocado que ciertas multinacionales,principalmente en el sector de los servicios,decidieran salir total o parcialmente de la región, concentrándose en mercados con mayor rentabilidad.

Resultar atractivo

¿Qué se puede hacer para que los inversores vuelvan a poner sus ojos en la región? Desarrollar el capital humano y la base de proveedores, mejorar la infraestructura científica y tecnológica e implantar políticas de inversión extranjera más activas e integradas en las estrategias de desarrollo productivo que aseguren los intereses del capital extranjero.

Para continuar por la senda del crecimiento y de la innovación, hace falta favorecer más la inversión exterior directa y generar mayor credibilidad y estabilidad política y económica. ¿Cuáles son los motivos del capital extranjero para invertir en Latinoamérica? La búsqueda de nuevos mercados, la explotación de recursos naturales y el logro de una mayor eficiencia.

La inversión en pos de recursos naturales en esos territorios ha estado marcada por la tensión entre dos fuerzas: el alza constante de los precios de los productos básicos y los cambios en las condiciones legales de exploración y explotación de los yacimientos en algunos Estados.

En estas circunstancias, el comportamiento de los inversores extranjeros ha sido muy dispar. Mientras que algunos han abandonado la región, han reorientado sus inversiones o esperan el momento de efectuar nuevos desembolsos, otros han anunciado novedosos proyectos. Asimismo, algunas multinacionales latinas e inversores de otras naciones en desarrollo –sobre todo China e India– han demostrado un creciente interés en la zona.

Un gran desafío para la industria y los gobiernos es compatibilizar los intereses de los inversores extranjeros y asegurar una producción sostenible que beneficie de forma concreta a la población local pero sin alejar a los inversores privados, que tienen la capacidad de trasladar valor añadido a los recursos naturales.

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CAMBIOS EN EL CARIBE Y LATINOAMÉRICA

En cuanto a la búsqueda de eficiencia, tradicionalmente México y la Cuenca del Caribe se han beneficiado de la inversión exterior directa gracias a la combinación de bajos costes y a su proximidad con Estados Unidos. Aunque diversos factores amenazan esta situación, los empresarios buscan adaptarse mediante la creación de nuevas fuentes de ventajas competitivas.

En Honduras, la industria textil y de prendas de vestir ha iniciado una transformación orientada a las operaciones integradas verticalmente (distribución). En el Salvador se ha observado una diversificación hacia nuevos sectores, entre ellos, el de piezas para automóviles, la electrónica y el turismo.

En la República Dominicana existen iniciativas en curso para aumentar la ya considerable inversión en turismo y atraer inversiones en centros de llamadas (teleoperadores) y otros servicios de actividades administrativas.

Invertir en Costa Rica

En Costa Rica, el país de la subregión con una más dilatada experiencia en la diversificación y la mejora de la producción, se han registrado nuevas inversiones en el sector de artículos electrónicos (sobre todo de Intel), dispositivos médicos, centros de llamadas, externalización de procesos empresariales o investigación financiera.

 

VOLVER AL MAPA DE LA I+D

El sector manufacturero latinoamericano ha logrado atraer cuantiosas inversiones pero existen algunos factores que las limitan: la competencia de las manufactureras asiáticas de bajo coste, tasas de crecimiento del PIB más bajas que en Asia y, en algunos casos, la volatilidad cambiaria y la dificultad generada por el populismo imperante en ciertos países de la región.

Asimismo, la escasez de capital humano cualificado y de redes locales de proveedores reducen las posibilidades de la inversión exterior en esa zona. En general, Latinoamérica sigue fuera del mapa de las actividades que suponen mayor contenido de investigación y desarrollo (I+D), que podrí- an generar vínculos superiores con las economías locales.

 

EL PROBLEMA DEL POPULISMO

Uno de los problemas de América Latina es que algunos gobiernos de corte populista no siempre respetan los derechos y los contratos firmados con las empresas y eso es muy grave ya que genera inseguridad jurídica, es decir, incertidumbre sobre el marco legal en que se desenvuelve la inversión.

En otras palabras, el empresario extranjero percibe, en ocasiones, un cambio de reglas de juego que introduce inquietud en su toma de decisiones que distorsionan sus estrategias y la consecución de sus objetivos. Hace falta mayor credibilidad y estabilidad política para que la región pueda aprovechar su fuerte potencial.