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El boom de las tecnópolis

01/06/2005

El futuro es optimista con los parques tecnológicos. Se calcula que en 2006 estarán en funcionamiento unos 43, repartidos por toda España. Tanto es así que, todas las comunidades,a excepción de La Rioja y Extremadura, cuentan con algún desarrollo de este tipo o tienen el proyecto de ponerlo en marcha.

Y esque, de un tiempo a esta parte, las administraciones autonómicas están demostrando un gran interés por la investigación y esto se está notando muy directamente en los parques. Felipe Romera, presidente de la Asociación Española de Parques Tecnológicos (APTE), explica que en un país como España, en el que se destinan muy pocos recursos a la investigación,"los parques tienen que propiciar que la innovación de los centros públicos de investigación se oriente cada día más al mundo empresarial y de esta forma se incremente la participación privada en estos proyectos".

Los parques tecnológicos llegaron a España aprincipios de los años ochenta. Su origen hay que encontrarlo en el californiano SiliconValley. A partir de este foco científico se van extendiendo a los países europeos y recalan en 1985, por primera vez, en Bilbao. Desde entonces,estos desarrollos han pasado por dos etapas: hasta principios de los años noventa se produce el despegue inicial del fenómeno, concretamente entre 1985 y 1992 se ponen en marcha ocho parques gracias a la iniciativa de distintas comunidades autónomas que se encargan de la promoción de estas instalaciones.

Más tarde, a partir de 1995, comienzan a surgir nuevas inciativas ajenas al modelo autonómico. Es en este preciso instante cuando toman el relevo las universidades, organismos que en los últimos años han promovido 22 parques científicos.

 

Crecimiento sostenido

Desde entonces, el crecimiento ha sido sostenido.Según la consultora DBK, el número de parques operativos en España ha tenido una tónica alcista en los últimos años, tanto es así que solamente se han enfrentado a dos periodos de estancamiento: (1993-1996) y (1997-1999). Joan Bellavista Illa, director de investigación del Parc Científic de Barcelona y vicepresidente de Parques Científicos de la APTE,señala que "en el ciclo de vida de los parques españoles en los últimos años se observa una etapa de gran crecimiento, con parques en plena madurez que conviven con otros en desarrollo o en fase de proyecto"

.El sector que mayor presencia tiene en estos espacios es el que engloba las tecnologías de la información, la informática y las telecomunicaciones, con un total de 361 empresas instaladas en estos conglomerados durante 2003 (23,9% deltotal). Les siguen las áreas relacionadas con la ingeniería, consultoría y asesoría (11,6%); el sector industrial (10,3%) y los centros tecnológicos, de investigación y desarrollo (9,9%), así como los de energía y medio ambiente (5,5%). Por el contrario, los sectores con representación más escasa son los centros de empresas (1,3%), aeronáutica y automoción (2,3%) y agroalimentación y biotecnología (2,5%).

 

Abanderados por el gobierno regional

En la actualidad, todas las comunidades autónomas cuentan con al menos un parque tecnológico operativo o en proyecto, en su mayoría fomentados por las instituciones regionales y locales para impulsar su economía. Gracias al apoyo del Ejecutivo autonómico, el País Vasco fue pionero en España en la creación de estos espacios con la puesta en marcha en 1985 del Parque Tecnológico de Vizcaya, al que se sumó en 1992 el de Álava.

Cinco años más tarde, el Parque Tecnológico de San Sebastián completaba una red que muchos consideran un modelo a seguir.Uno de los aspectos más relevantes de la labor que llevan a cabo los parques es el impulso de las actividades de I+D, algo que ha contribuido a situar al País Vasco en la senda de la convergencia comunitaria.

En los tres casos, la participación mayoritaria del capital social corresponde al Gobierno vasco, pero también participan las diputaciones forales y los ayuntamientos. Tan sólo en el caso de San Sebastián nos encontramos con la presencia de una entidad financiera, en este caso la Kutxa.Otro de los veteranos es el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), gracias al acuerdo alcanzado en 1988 por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga. Tal vez este parque andaluz sea uno de los más internacionales. De hecho, cerca del 20% de las empresas instaladas son extranjeras.

Sin salir de Andalucía nos encontramos con el Parque Tecnológico Cartuja 93, surgido al calor económico que produjo la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Pero no ha sido una iniciativa aislada. Concretamente, en 2001, la Junta de Andalucía aprobó el Plan Director de Innovación y Desarrollo Tecnológico (PLADIT), que tuvo la función de impulsar los desarrollos tecnológicos.

Los parques han tenido una misión revitalizadora allí donde se han instalado.Castilla y León, por ejemplo, en los años noventa, se caracterizaba por ser una economía fundamentalmente agroganadera, con la excepción de los pequeños núcleos industriales de Burgos y Valladolid. Pues bien, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a principiosde esa década la comunidad ya se había situado como la segunda región española en incremento del esfuerzo tecnológico.

Esto fue posible gracias a las medidas de fomento de la inversión y la tecnología propuestas por el gobierno regional, cuya piedra angular fue la creación del Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid) en 1992. Todo un desafío para una economía que quería entrar en el siglo XXI. Esta misma estrategia la han secundado otras comunidades, de tal forma que la diáspora de parques tecnológicos va de un extremo a otro de la península Ibérica. Tales son los casos deAsturias (Parque Tecnológico de Asturias y Parque Científico y Tecnológico de Gijón), Baleares(ParcBit), Castilla-La Mancha (Parque Industrial Avanzado de Castilla-La Mancha), Aragón (Walqa) o Galicia (Parques de Orense y Vigo).

Tampoco hay que echar en el saco del olvido las aportaciones de las universidades a este afán innovador. Es el caso del Parque Científico y Tecnológico de la Universidad de las Palmas o el Centro de Desarrollo Tecnológico dela Universidad de Cantabria.

 

Un remedio contra la deslocalización

En la era de las telecomunicaciones y la descentralización empresarial, cada vez hay mayor dispersión de los puestos laborales y son más las empresas que buscan reducir sus costes de producción en mercados lejos de España.Frente a estas tentaciones, las tecnópolis son una firme apuesta por mantener a trabajadores cualificados. "Los parques científicos y tecnológicos son el lugar de encuentro del sistema público de I+D, universidades y centros públicos de investigación y las empresas", comenta el presidente de la APTE.

Esto ha hecho posible que los puestos de trabajo en los parques hayan aumentado considerablemente en los últimosaños. A finales de 2004, el empleo creado por los parques alcanzaba los 40.575 trabajadores, con un crecimiento del 29% respecto al ejercicio anterior. De estos, la APTE apunta que un 50% posee alguna titulación universitaria.

Además, alrededor de 8.100 trabajadores están implicados directamente en tareas de investigación y desarrollo, lo que supone el 20% de los empleados totales. Respecto a la forma de financiación, los parques cuentan con varias líneas. En función de si se trata de empresas con capital público o privado pueden recibir financiación del gobierno regional al que pertenezca o bien financiarse a través de su propia gestión como firma privada. Normalmente, la fórmula es mixta, ya que la mayoría de los parques son compañías con capital básicamente público pero que también obtienen fondos de la explotación de sus recursos.

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TECNOLOGÍA SÍ , CONTAMINACIÓN NO

El mundo es más frío y hosco fuera de las tecnópolis. Lejos de estos conglomerados resulta más difícil encontrar no sólo vías de financiación adecuadas sino, incluso, aspectos más terrenales como un servicio especial de autobuses para los trabajadores, guarderías, restaurantes, entidades financieras,servicio de vigilancia, etc. Y es que a la hora de que una empresa se decida a instalarse, aparte de las ayudas o subvenciones que pueda recibir para empezar a trabajar, una variable esencial son los medios a su alrededor. Este es un criterio valorable, aunque también la Administración impone los suyos a la hora de dar luz verde a la llegada de compañías.Cada parque establece unos criterios de selección para las firmas que deseen instalarse, pero el tamaño, frente a lo que se pudiera pensar, no es ni mucho menos el condicionante fundamental. Si lo son, por ejemplo, en el caso del Parque Tecnológico de León, algunos requisitos básicos como no ejercer actividades contaminantes, destinar un mínimo del 5% de las ventas anuales a I+D o que al menos el 5% de la plantilla sean técnicos cualificados. Además de estas pautas generales, existen otras de tipo urbanístico. Los edificios deben tener un carácter innovador y en las parcelas sólo puede edificarse el 40% de la superficie y nunca a más de 9 m de altura. De tal forma que el resto del espacio se destinará a jardines, viales o aparcamientos.Son muchas las opciones que ofrecen los parques para atraer a sus nuevos inquilinos. Las firmas consolidadas tienen la opción de alquilar o comprar tanto terrenos como edificios construidos y disfrutar de ayudas especiales para iniciativas novedosas. Por ejemplo, el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) pone a disposición de las nuevas empresas, también para aquellas que están empezando a desarrollar un proyecto, las denominadas incubadoras de empresas, que ofrecen oficinas y pequeñas naves de alquiler por un periodo de tiempo aproximado de tres años. Además, les facilitan asesoramiento empresarial y servicios compartidos como fotocopias o personal auxiliar.Si la empresa está ya consolidada y desea alquilar una oficina, puede instalarse en módulos diáfanos a partir de 24 m2, dotados de todos los servicios necesarios para comenzar su actividad como electricidad o telecomunicaciones. También están en venta edificios en bruto a partir de los 150m2, para que las sociedades que se instalen los terminen en función de sus necesidades. Otra propuestadel PTA en cooperación con la Universidad de Málaga y el Centro Andaluz de Emprendedores son los espacios específicos de preincubación, para aquellos proyectos que aún no han dado el salto de la idea a la empresa.

 

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ENTREVISTA A FELIPE ROMERA, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PARQUES TECNOLÓGICOS

 

La debilidad de los parques es la falta de financiación

 

Felipe Romera lleva un largo trecho recorrido en el mundo empresarial. Desde 1998 ocupa el cargo de presidente de la Asociación Española de Parques Tecnológicos (APTE). Por lo tanto conoce bien las interioridades de este fenómeno del que, tal vez, se pudiera decir que es uno de los movimientos con más fuerza que se vislumbran actualmente en la economía española. No en vano en 1990 fue nombrado director general del Parque Tecnológico de Andalucía (Málaga). Con todo ese bagaje enla mochila de la experiencia, Romera analizalas claves de un sector vibrante.

¿Cuáles son las ventajas y servidumbres más notables de los parques?La apuesta principal de los parques es convertirse en el centro del sistema de innovación donde conviven empresa e investigación, y la debilidad es la falta de financiación para firmas de base tecnológica especialmente los capitales prearranque,arranque y semilla.

¿Qué acciones urgentes deben llevar a cabo las administraciones públicas con competencias en el ámbito de la innovación? Uno de los objetivos del Sistema de Innovación Español es incrementar su inversión y que aumente también la inversión del sistema privado en I+D. La función pública de la innovación y desarrollo debe constituir un instrumento para que crezca la I+D privada y, por lo tanto, resulta necesario que se desarrollen programas que ayuden a ello.

¿Qué repercusiones han tenido para los parques tecnológicos el cambio de Gobierno del pasado año?El nuevo Gobierno también considera que los parques científicos y tecnológicos son instrumentos imprescindibles para el desarrollo del denominado Sistema de Innovación Español.Estamos colaborando tanto con el Ministerio de Educación y Ciencia –responsable de las ayudas a actividades de I+D realizadas por promotores de parques científicos y tecnológicos–como con el Ministerio de Industria,Turismo y Comercio con el que vamos a firmar próximamente un convenio para la consolidación de la red de empresas de los parques científicos y tecnológicos de la APTE.

¿Qué destaca de sus seis años al frente dela APTE? Durante estos últimos años, la APTE se ha consolidado como un instrumento sustancial para el Sistema de Innovación Español ya que los parques científicos y tecnológicos que la agrupan son cada vez más el centro del Sistema. En ellos coexisten y se relacionan el mundo universitario y el empresarial. Además, en estos emplazamientos, se acumula un gran porcentaje de la I+D privada que se produce en las regiones donde se ubican.