Al navegar por este sitio web acepta el uso de cookies propias y de terceros para una mejor experiencia y servicio. Para más información, visite nuestra Política de Cookies. Aceptar

Zonas y depósitos francos, un hervidero de beneficios empresariales

05/03/2003

Las zonas francas y depósitos francos son figuras dinamizadoras de la economía; estimulan las relaciones de comercio exterior entre países, generan empleo y favorecen los intereses de las empresas que en ellas se instalan. En el mundo suman aproximadamente 2.000, en Europa llegan a la centena y en España rebasan la veintena. Se trata de enclaves aduaneros, pero también logísticos e intermodales, y se perfilan como una gran apuesta inversora en un mercado cada vez más global y tendente al librecambio.

Desde la creación de la Unión Europea existe la misma legislación en lo referente a las zonas y depósitos francos para todos los Estados miembros. El Código Aduanero, en su artículo 166, los define como “partes (lugares) o locales del territorio aduanero comunitario, separados del resto de dicho territorio, en los que se considerará que las mercancías no comunitarias que se introduzcan en ellos, no se encuentran en éste para la aplicación de los derechos de importación y de las medidas de política comercial, siempre que no se despachen a libre práctica ni se incluyan en un régimen aduanero”.

Por regla general, cuando se introduce cualquier mercancía en un territorio, ya sea por tierra, mar o aire, ésta ha de ser presentada en la aduana más cercana al punto de entrada. Allí queda sometida y bajo vigilancia hasta que se decide qué hacer con ella. En el caso de la UE lo normal es que sea objeto de una “declaración sumaria”, que contiene los datos necesarios para su identificación.

Presentado dicho documento, la mercadería permanece en situación de espera, en lo que se conoce como “depósito temporal” —la ley establece un plazo de 45 días si llega por mar o de 20 si es por una vía distinta a la marítima—, hasta que se le asigna un “destino aduanero”.

Una de las opciones o “destinos” es introducir la mercancía en una zona o depósito franco, otra, incluirla en lo que se denomina “régimen aduanero”. Por imperativo comunitario hay tres regímenes aduaneros: despacho a libre práctica, exportación y tránsito, además de otros cinco, los llamados “económicos” (perfeccionamiento activo, perfeccionamiento pasivo, transformación bajo control administrativo, importación temporal y depósito aduanero), que dependen de las circunstancias económicas que en mayor o menor rigor se exijan para la concesión de los mismos.

Según el Código Aduanero vigente en nuestro país las zonas y depósitos francos son partes del territorio comunitario donde se puede almacenar por tiempo ilimitado, transformar y distribuir mercancías, sin la aplicación de aranceles, gravámenes ni impuestos indirectos. Su finalidad principal es la de atraer y fomentar el comercio y los intercambios internacionales.

Estos enclaves reciben la denominación de “áreas exentas” con un régimen aduanero y fiscal especial, en virtud del cual las mercancías introducidas en sus recintos no están en territorio comunitario. Es decir, se consideran fuera del ámbito geográfico aduanero de la Unión a efectos de los derechos de importación, exacciones reguladoras (prelevements) agrícolas, restricciones cuantitativas, así como de cualquier impuesto y medida de política comercial.

De este modo, en estos emplazamientos el operador puede efectuar operaciones de manipulación dirigidas a garantizar la conservación, mejorar la presentación y preparar la distribución o preventa de la mercancía.

Incluiría todas aquellas actividades de limpieza, selección y cualquier otro tratamiento simple similar; envasado y desenvasado; secado, refrigerado, congelado y engrasado; prueba y puesta en funcionamiento de maquinaria y aparatos; examen del género, inventario y extracción de muestras; reparación de averías; colocación de signos distintivos y marcas; fijación de la mercadería sobre soportes para su presentación; reparación de surtidos y clasificación; y mezcla o división de bienes.

También cabe la posibilidad de transformar la mercancía en régimen de perfeccionamiento activo —la materia prima importada se transforma para luego volver a ser reexportada—, con la condición de que no queden perjudicados los principales intereses de los fabricantes de la UE. Los productos almacenados pueden ser vendidos libremente, exportados fuera del territorio de la Unión, despachados a libre práctica, destruidos o abandonados.

Beneficios fiscales de las zonas y depósitos francos

Aparte de estas aplicaciones, el uso de zonas y depósitos francos comporta una serie de ventajas arancelarias, financieras y fiscales, tales como:

  • La estancia de la mercancía por tiempo indefinido.
  • La posibilidad de almacenar todo tipo de productos, sean o no comunitarios.
  • El despacho a libre práctica de las grandes partidas de mercaderías a medida de las necesidades del proceso productivo, lo que supone que no hay que efectuar el desembolso de los derechos arancelarios y del I.V.A. por la totalidad.
  • El acopio de producto en el mejor momento (buen precio y flete, además del cambio favorable).
  • El hecho de que dentro de una zona o depósito franco las transacciones no están sujetas al I.V.A.
  • La gran calidad de las instalaciones, aun no estando estipulada en los reglamentos de estas áreas, y la eficacia de los servicios complementarios (manipulación, seguridad, vigilancia, etc).
  • La sencillez de la tramitación de la documentación aduanera. A la entrada no es necesario presentar la mercancía en la aduana y en los transbordos es suficiente el documento de transporte.

Zonas francas: Incubadoras empresariales

Además de focos de contratación directa e indirecta, las zonas francas son incubadoras empresariales; tienen la función de facilitar el desarrollo inicial de nuevas compañías y negocios, proporcionando un lugar físico común y una serie de servicios y ventajas por un período determinado de tiempo, que generalmente no sobrepasa los dos años.

Estas incubadoras multiplican las posibilidades de éxito de una empresa al otorgarle no sólo el espacio físico para sus operaciones sino también otros servicios esenciales a bajo coste. Entre ellos destacan la asistencia en la gerencia de los negocios, el apoyo en la comercialización de los productos, en la exportación, en la gestión financiera y en la elaboración de los planes de desarrollo, la consultoría, la administración del personal, etc.

Por otro lado, a fin de saber si una zona franca funciona hay que atender principalmente al número de empresas que en ella se instalan, al nivel de movimientos (entradas y salidas de mercancía), a la creación de empleo, al mejoramiento de la calidad de vida de la región en la que se ubica y al grado de generación de exportaciones desde la zona misma.

En la Unión Europea, la constitución de una zona o depósito franco compete a cada Estado miembro y puede ser solicitada por cualquier persona física o jurídica. En España, suelen ser los consorcios quienes gestionan comercialmente su rentabilidad y planifican su infraestructura.

El Ministerio de Hacienda, a través de una Orden Ministerial, será quien resuelva si otorgar o no la concesión, previa tramitación y propuesta del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT). Este órgano recibe las solicitudes y recaba los informes oportunos con el fin de determinar la conveniencia de su creación. Una vez aprobada y firmada, será publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Los trámites administrativos tanto para la solicitud, tramitación y, en su caso, concesión de la licencia, no conllevan coste alguno. Sin embargo, la utilización de dichas figuras está sujeta a unas tarifas de almacenaje y manipulación.Las primeras zonas francas se encontraban en sitios estratégicos y comenzaron siendo un laboratorio internacional.

Éstas estaban ubicadas en: la isla de Delfos en el Mediterráneo, Hamburgo (Alemania), Vladivostok (Federación de Rusia), Marsella (Francia), Hong Kong (China), Singapur (Malasia), Shanon (Irlanda), Colón (Panamá), Iquique (Chile) y Barranquilla (Colombia).

Según el Diario Oficial de las Comunidades Europeas (DOCE), en el ámbito comunitario hay actualmente en funcionamiento treinta zonas francas repartidas en: Italia (8), Alemania (7), el Reino Unido (7), Dinamarca (3), Grecia (3), Irlanda (2), Finlandia (2) y Portugal (1).

Las cuatro restantes corresponden a España y están en Cádiz (inaugurada en 1948), Vigo (1951), Barcelona (1968) y Las Palmas de Gran Canaria (2002). En lo que respecta a depósitos francos, el DOCE los cifra en 70: en Portugal 32, en Francia ocho, otros ocho en Italia y cinco en los Países Bajos. Los 17 depósitos españoles se encuentran localizados en Bilbao, Burgos, Santander, Pasajes, Algeciras, Alicante, A Coruña, Gijón, Cartagena, Tarragona, Sevilla, Valencia, Madrid, Málaga, Zaragoza y Las Palmas de Gran Canaria.

En todo el mundo, hoy día existen aproximadamente 2.000 emplazamientos de estas características, pues las naciones son consientes de su importancia como polos de desarrollo. La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) señala que las zonas francas están ubicadas sobre todo en América del Norte (con 320) y en Asia (con 225), y que su número sigue aumentando en las regiones en pleno crecimiento, como el Caribe (con 51), América Central (41) y Oriente Medio (39).

Entrando más en detalle, países como Estados Unidos y México son los operadores más dinámicos, con 213 y 107 zonas, respectivamente. Muchas de ellas son complejos de factorías de ensamblaje o "maquiladoras", llamados también contratos de manufactura, agrupadas alrededor de aglomeraciones fronterizas, como ocurre en las ciudades mexicanas de Tijuana, Ciudad Juárez y Matamoros.

Por otra parte, destaca la República Popular China donde existen 124 zonas francas, con más de 10.000 proyectos de inversión, que producen anualmente 120.000 millones de dólares de los que se destina el 8% a la exportación.

La mayoría tiene dimensiones de urbes industriales y está dotada de infraestructuras comunitarias como centros de formación, transportes públicos y servicios sociales. En el mismo continente asiático, Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka también están llevando a cabo ambiciosas estrategias de fomento de estas áreas.

Entrevista a Miguel Osuna, delegado especial de la Zona Franca de Cádiz

Gestionada y administrada por el Consorcio, dependiente del Ministerio de Hacienda, la Zona Franca de Cádiz ocupa una superficie aproximada de un millón de metros cuadrados. Como centro logístico, desarrolla servicios especializados de almacenamiento, carga y descarga, consolidación y desconsolidación, clasificación, manipulación de mercancías, control de stocks, transporte y gestión documental.

Miguel Osuna, responsable de estas dependencias, incide en que se tiene que convertir en la playa de desembarco de las exportaciones americanas. También destaca la expansión que se está llevando a cabo tanto en el ámbito inmobiliario como en el informático.

¿Qué opina del concepto “Cádiz puente logístico” para el comercio internacional entre América, África y la Unión Europea?
El Consorcio de la Zona Franca de Cádiz forma parte del Comité de Zonas Francas de las Américas, siendo la única institución no americana que integra la organización. Por otro lado, nos hemos adentrado en lo que denominamos “expansión inmobiliaria”, posicionándonos en el área del Campo de Gibraltar como zona de recepción de todas las actividades logísticas que se desarrollan en el norte de África.

De este modo, somos el centro perfecto no sólo desde el punto de vista logístico, sino también desde el ámbito informático. Procuramos crear los mecanismos y aprovechar los contactos que ya tenemos para generar nuevas fuentes de ingresos para las empresas, para el propio Consorcio y para la región americana.

En octubre pasado presentamos en la VI Conferencia Latinoamericana de Zonas Francas, celebrada en Cádiz, lo que hoy día constituye nuestro proyecto más ambicioso: la Red Iberoamericana de Logística y Comercio (RILCO), una plataforma de comercio electrónico trasnacional de la que forman parte numerosas entidades latinoamericanas y que en definitiva supone un portal informático de promoción comercial de todas las zonas francas de América y agrupa a exportadores de Europa.

Iniciada en junio de 1998, RILCO tiene como objetivo agilizar las operaciones y transacciones de comercio exterior a través de la Red, eliminando todo el volumen de papeleo necesario, con la consiguiente disminución del coste temporal y económico. Hoy forman parte de esta sociedad puertos de primer orden como el de Veracruz (México) y Santos (Brasil), las zonas francas de Miami, Colón (Panamá) o La Plata (Argentina), la Autoridad de la Región Interoceánica de Panamá y los grandes aeropuertos de carga de Ezeiza, San Luis o Jorge Newbery, en Buenos Aires, entre otros.

Dentro del grupo de zonas francas españolas (Barcelona, Canarias y Vigo), ¿qué posición ocupa la de Cádiz?
Si consideramos el volumen de operaciones es la tercera. En lo que respecta a la presencia en América, yo quiero pensar que somos los primeros.

¿Qué relación mantiene Cádiz con el resto de zonas francas? ¿Se puede hablar de competencia?
No existe competencia entre ellas. Hasta el 1 de enero de 1986, fecha en la que se produce la adhesión de España a la CEE, las zonas francas se dedicaban prácticamente a lo mismo. A partir de ese momento, y en virtud de las directrices marcadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), sus beneficios fiscales se vieron reducidos, lo que les obligó a buscar una especialización y la rentabilidad en distintas alternativas. Esto mismo ocurrirá en América tarde o temprano. En primer lugar, por la puesta en marcha del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y porque así lo exige la OMC.

¿Qué previsión de crecimiento tiene la zona franca de Cádiz de aquí a cinco años?
Hace algo más de un año, el volumen de operaciones de la Zona Franca de Barcelona era mil veces superior al de la de Cádiz. El de las dependencias de Vigo era 150 veces superior. Sin embargo, dentro de cinco años se acortarán las distancias, no porque queramos competir con ellas, sino porque estamos copiando el esquema de expansión que éstas han marcado, con lo que probablemente logremos un crecimiento exponencial proporcionalmente mayor.

¿Qué tipo de mercancías entra en la zona franca de Cádiz? En función de éstas, ¿existe una especialización logística concreta?
Fundamentalmente, entra arroz, café y trigo. No obstante, la tradicional función de zona franca como lugar de almacenaje de mercancías, en espera de resguardarse de las fluctuaciones del mercado mundial, ocupa un porcentaje cada vez menor. Esta circunstancia ha provocado una diversificación de nuestras actuaciones.

Hoy día, en Cádiz contamos con una fábrica de harina y otra de tabaco, una factoría de producción de comida de calidad y dieta mediterránea y una planta dedicada a la creación de estructuras para helicópteros y aviones. En lo que respecta a la ocupación, contamos con 180 empresas que antes de que acabe el año se convertirán en más de 200.

¿Quiere decir con esto que la presencia de los operadores o los transitarios en la zona franca está en peligro de extinción?
No, al contrario; es uno de los puntos que estamos fomentando. El hecho es que estos operadores o transitarios, que antes gozaban de un mercado objetivo y amplio como eran todos los países de la UE, ahora ya no tienen por qué estar en la zona franca. Sólo aquellos que se dedican al comercio exterior siguen teniendo un importante volumen de operaciones.

¿Qué iniciativas se están llevando a cabo para favorecer la entrada de nuevas mercancías?
Estamos trabajando íntimamente con el puerto de Cádiz para tratar de que se produzca un mayor intercambio de mercancías y el establecimiento de nuevas líneas de transporte marítimo. Tenemos una posición privilegiada en Europa y pretendemos ser un puente para que las exportaciones americanas tengan aquí su playa de desembarco y esos mismos productos se puedan distribuir al Viejo Continente. Al mismo tiempo, queremos aprovechar estas infraestructuras para ofrecer una salida a Andalucía y evitar la utilización exclusiva del ferrocarril o la carretera, que está saturada.

La Zona Franca de Gran Canaria: África, la asignatura pendiente

Gran Canaria ha disfrutado tradicionalmente de un régimen de libertad comercial con franquicias al consumo, menos presión fiscal indirecta y la inexistencia de monopolios estatales. Tras su integración en la Unión Europea, el Régimen Económico y Fiscal (REF) fue modificado, incorporando un bloque de incentivos fiscales y económicos orientados a generar decisiones inversoras.

La isla, al igual que el resto de España, forma parte de la zona euro y dada su condición de región ultra periférica, goza de una serie de ventajas específicas. La Zona Franca de Gran Canaria es la primera que se autoriza en España en los últimos cincuenta años y en septiembre pasado ha comenzado a dar sus primeros pasos.

La Zona Franca de Gran Canaria dispone de 300.000 m2 de superficie destinada al establecimiento de empresas, que se reparte entre dos zonas estratégicas. La primera, ya operativa y con una ocupación del 40%, está situada en el Puerto de la Luz (Las Palmas). La segunda zona se encuentra en el polígono industrial de Arinaga, donde se está construyendo un puerto en las proximidades.

El Puerto de la Luz está considerado como el más importante del Atlántico Medio por su relevancia en el tráfico de mercancías. Con más de 500.000 contenedores anuales es líder mundial en la manipulación de pescado congelado y paso obligado de buques y cruceros en travesía. Por su parte, el área industrial de Arinaga, ubicada en el área de influencia estratégica más importante de Gran Canaria, está situada a escasos metros del aeropuerto y a veinte minutos de la capital.

Los incentivos fiscales constituyen gran parte del atractivo inversor de este enclave aduanero. Además de los propios como zona franca, se dan una serie de ventajas adicionales, como la de ser Zona Especial Canaria (ZEC): un régimen de baja tributación o fiscalidad reducida puesto en marcha en el marco del Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias con la finalidad de promover el desarrollo económico y social del archipiélago y diversificar su estructura productiva.

Creada en el marco de la Unión Europea, este emplazamiento permite a las empresas tributar entre el 1% y el 5% en el Impuesto sobre Sociedades, frente al 35% aplicable al resto del territorio español. A su vez, por su condición de región ultra periférica y al igual que Madeira o las Azores, Canarias está exenta de cumplir las condiciones económicas que regulan el régimen de perfeccionamiento activo.

Se trata de una obligación del Código Aduanero europeo que exige que las materias primas que se utilicen en las zonas francas de toda Europa procedan de territorio comunitario para no perjudicar los intereses de las industrias de los Estados miembros.

A este respecto, José Sánchez Ruano, delegado especial y vicepresidente del Consorcio de la Zona Franca de Gran Canaria, resalta que “"podemos utilizar cualquier tipo de producto y materia prima procedente de terceros países y, en consecuencia, gozar de las máximas posibilidades en cuanto se refiere a abastecimiento internacional”".

Aún es precipitado saber qué tipo de mercancías van a ingresar en la Zona Franca de Gran Canaria; no obstante, y en virtud de los contactos que el Consorcio viene manteniendo con las empresas que tienen previsto instalarse, lo más probable es que éstas procedan de Asia —Japón, China y Taiwán—, para ser distribuidas en el mercado africano, en parte del peninsular y en el canario.

Debido a su situación geográfica y a las importantes infraestructuras marítimas y aéreas, la buena marcha de la Zona Franca de Gran Canaria está casi garantizada. “"Canarias tiene una gran relación marítima con los puertos africanos. Con el de Dakar existen más de 30 líneas directas, al igual que con casi todos los de la costa más próxima de este continente, llegando incluso hasta Ciudad del Cabo (Sudáfrica)", declara Ruano.

"Además -sigue-, constantemente, se están abriendo nuevas vías, sobre todo a través de las navieras que se dedican al tráfico de contenedores. A lo que añade para concluir: “"África es la asignatura pendiente, todos esperamos que inicie su desarrollo económico bastante más de lo que lo ha hecho hasta ahora; por cercanía y proximidad puede suponer nuestro mercado fundamental de cara al futuro”".

Zona Franca de Vigo

Gestionada por el Consorcio de la Zona Franca de Vigo.

Área de Bouzas:

  • - Superficie cubierta: 24.500 m2, divididos en tres naves.
  • - Superficie descubierta: 131.000 m2, preparados para grandes volúmenes de carga.
  • - 200.000 m2 situados a pie de puerto y en pleno corazón de la ciudad.
  • - Accesos directos por carretera y barco.
  • - Zonas de almacenaje, oficinas centrales del Consorcio y servicios aduaneros.

A Área Balaidos:

  • Asentamiento original del Consorcio y en funcionamiento desde finales de los años cincuenta. Es el mayor polígono industrial del sur de Galicia y, entre otras, están presente empresas como Citroën-Hispania, con una superficie de 635.000 m2; Indugasa, del grupo GKN y dedicada a la fabricación de juntas homocinéticas y transmisiones para vehículos; Vigo Activo, SA, empresa de capital riesgo; y las oficinas del Business Innovation Center de Galicia.
  • Superficie cubierta: 37.680 m2 de almacenes generales.
  • Superficie descubierta: 1.000.000 m2
  • Localización: a 3 km del puerto y a 8 km del aeropuerto.

Zona Franca de Barcelona

  • Gestionada por el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona.
  • Superficie total del recinto: 159.540 m2
  • Superficie bruta de almacenamiento: 105.540 m2
  • Superficie de oficinas: 11.000 m2
  • Almacenes, terminal de contenedores y áreas especializadas en café, cacao, algodón, bebidas alcohólicas y frío industrial.
  • Localización: a 7 km del centro de Barcelona, a otros 7 km del aeropuerto, a 500 m del puerto de Barcelona y a 300 m de la primera estación de mercancías de Cataluña.

Depósitos francos “privados”

Obtener la concesión de un depósito franco suele resultar complicado desde el punto de vista burocrático, ya que depende en todo caso de una Orden Ministerial. El Grupo Logístico Santos es de los pocos operadores logísticos que dispone de dos depósitos francos en España: uno en Valencia y otro en Algeciras. Esta circunstancia se da desde que la compañía adquiere la división logística de Aldeasa, lo que incluía dichos enclaves aduaneros.

En ambas instalaciones, la compañía trabaja como depósito franco, depósito fiscal y terminal TIR, posibilitando una cabecera de entrada para las mercancías de importación de los clientes, pudiendo realizar control de marcas, reembalajes, etiquetajes, paletizaciones, etc.

Según detalla Asunción Garzón, responsable de actividades aduaneras de Santos en Valencia, “"la principal dificultad proviene de que el trabajo tiene que planificarse día a día. Lógicamente, debido a este poco margen de actuación pueden llegar a producirse concentraciones muy fuertes de tráfico o de volúmenes de mercancía en el almacén”".

Los depósitos francos también son puntos de transporte intermodal. En esta línea, en las instalaciones valencianas de Santos se manipula tanto producto que llega por vía marítima, como por vía terrestre o aérea, lo que genera un transvase de mercancía entre los distintos modos.

Entrevista a Fernando Cámara Alonso, Presidente de la Asociación Española de concesionarios de zonas y depósitos francos

Fernando Cámara Alonso, presidente de la Asociación Española de Concesionarios de Zonas y Depósitos Francos, insiste en esta entrevista en la incidencia de estos emplazamientos en la economía de sus regiones. Su repercusión es notable tal y como se demuestra en los casos de las áreas francas de Barcelona y Vigo.

¿Qué lugar ocupa España en relación con otras zonas o depósitos francos de Europa en lo que a volumen de negocio se refiere?
En estos momentos, de las treinta zonas francas de la UE, cuatro son españolas. Las de Cádiz, Barcelona y Vigo están implantadas hace muchos años y podemos asegurar que están a un nivel europeo muy notable. La Zona Franca de Gran Canaria se encuentra en fase de construcción, pero su futuro, en mi opinión, será muy bueno si recibe el apoyo necesario de parte de las entidades que la forman.

Por otra parte, las instalaciones de algunos de los depósitos francos españoles ya están completamente remodeladas y prestan un servicio de la máxima calidad. De este modo, el negocio generado es muy relevante debido a que estas figuras son utilizadas en gran medida por los operadores económicos.

¿Hacia dónde cree que se dirigen las estrategias de las zonas francas en España?
La tendencia está muy clara. Estamos integrados en la Unión Europea desde 1986 y durante este periodo aquellos emplazamientos que pertenecen a la Asociación Española de Concesionarios de Zonas y Depósitos Francos han soportado un fuerte incremento, algunos de ellos espectacular.

De todos es conocida la incidencia que tienen en la economía de sus regiones las áreas francas de Barcelona y Vigo. Así mismo, en los últimos años, estamos asistiendo a un gran despegue de la Zona Franca de Cádiz, tras la creación de la Red Iberoamericana de Logística y Comercio (RILCO), un ambicioso plan no sólo en Europa sino en Latinoamérica.

¿Cuál es el negocio real de estos enclaves en España?
Por ejemplo, a las zonas francas de Barcelona y Vigo la actividad aduanera como tal se les ha quedado pequeña y han tenido que buscar otros objetivos para aprovechar las sinergias que produce su función, siempre en beneficio de su región, como pueden ser polígonos industriales, parques tecnológicos, centros logísticos, etc. No obstante, esto no quiere decir que estén en constante crecimiento.

Por qué interesa hacer negocio en estas zonas?
Los beneficios que las zonas y depósitos francos pueden aportar a los operadores económicos son muchísimos. Desde nuestra asociación, y desde cada uno de sus componentes de forma individual, estamos empeñados y muy concienciados en darlos a conocer.

¿Cómo puede explicar el cambio de las zonas o depósitos francos con la entrada de España en la UE?
Antes de nuestra incorporación a la UE, según la legislación española, aquellas industrias que se instalaban en las zonas francas, al ser contempladas como territorios no aduaneros, se permitía que sus bienes de equipo, utillaje, maquinaria, etc. no devengaran derechos arancelarios. De este modo, al introducirse las mercancías nacionales en estos enclaves se desnacionalizaban y se beneficiaban, a su vez, de una desgravación fiscal.

No obstante, con la entrada en la UE el volumen de negocio con los países miembros ha aumentado por la sencilla razón de que uno de los motivos de su creación es precisamente el fomento del intercambio entre ellos, pues en las zonas y depósitos francos es posible almacenar tanto mercancías comunitarias como de terceros países. Prueba de este incremento del intercambio de España con la Unión es que el comercio de cereales con Estados Unidos ha disminuido notablemente.

Fuente: Marta Gómez