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Outsourcing en la fabricación de la electrónica de consumo

01/05/2002

La electrónica y la informática de consumo han alcanzado el grado máximo de outsourcing que se pueda imaginar. El producto y su marketing marcan hoy la diferencia en el mercado; en el interior del mismo vamos a encontrar siempre idéntica tecnología. Las barreras han desaparecido. Emprendedores y empresas de software compiten con los líderes ya establecidos.

Julio de 1998: los creadores de la conocida Palm Pilot dejan la empresa 3Com para formar su propia compañía, Handspring. En apenas 15 meses, la Handspring Visor, una nueva agenda electrónica compatible con la Palm, se vende en todo el mundo hasta conseguir hoy un 7% del mercado global de PDA (Personal Digital Assistant). ¿Cómo puede ponerse en marcha, casi de la noche a la mañana, una empresa que compite con éxito en un sector dominado por grandes firmas como 3Com, Compaq, HP, Siemens o Casio?

Noviembre del 2001: Microsoft lanza en Estados Unidos la Xbox, una consola de vídeojuegos sobre la plataforma del PC que aspira a conseguir una parte importante del sector. ¿Cómo un fabricante de software puede desafiar a Sony o a Nintendo sin casi ninguna experiencia previa en fabricación de hardware?

La respuesta a estos interrogantes no se encuentra en las factorías de Microsoft o de Handspring, porque sencillamente no existen. Es necesario visitar los alrededores de Guadalajara, en México, para descubrir allí un complejo industrial donde la compañía Flextronics, cuyo nombre no dice nada al consumidor, hace realidad la Xbox o la Handspring Visor.

No se trata simplemente de montar un componente o fabricar una parte del artículo, sino que todo el proceso productivo y logístico está en manos de esta empresa, que incluso cobra 30 días después de que el artículo terminado sale hacia su destino. La subcontratación de un proveedor de EMS (servicios de fabricación para la electrónica, en sus siglas en inglés) no es exclusiva de los proyectos emprendedores como Xbox o Handspring.

En enero de 2001, Ericcson anunció el traspaso de toda su producción y procesos logísticos asociados a un proveedor. En febrero de 2002 también externalizó la fabricación de los dispositivos UMTS (telefonía móvil de 3ª generación). Para las empresas establecidas como Ericcson la producción está perdiendo su interés como elemento competitivo, debido a la digitalización de la tecnología.

Fabricar en electrónica supone, cada vez más, montar un puzzle de componentes de forma mecánica y repetitiva. Por este motivo, la industria prefiere invertir en diseño y en marketing para mantener su cuota de mercado con el continuo lanzamiento de nuevos productos, mientras convierte la fabricación en un coste variable lo más ajustado posible.
 

La propuesta de valor

Hasta hace no mucho tiempo las empresas de servicios de producción para la industria electrónica se limitaban a fabricar o a ensamblar un componente, una tarea secundaria en todo el proceso. Entonces, trataban con los departamentos de compras. Hoy en día, los acuerdos se cierran en el ámbito de los máximos órganos decisorios de las compañías.

¿Qué ofrecen estas empresas que hasta Ericcson ha puesto en sus manos la fabricación de toda su gama de móviles, incluyendo los futuros UMTS? La clave principal está en los costes. Con su alcance global y los sistemas de información adecuados, empresas como Flextronics pueden optimizar los costes hasta conseguir diez puntos adicionales de margen en beneficio de la compañía.

Para firmas emprendedoras como Handspring el disponer de infraestructuras productivas propias es un lujo prácticamente imposible de justificar. Basados en una previsión de ventas meramente teórica y con una fuerte presión por salir pronto al mercado, la gran mayoría de estos proyectos sería sencillamente inviable, considerando también que los inversores tienen muchas dudas en financiar un plan de construcción de fábricas, por el alto riesgo que conlleva.

Incluso sería muy arriesgado para Microsoft, con muy poca experiencia previa en el sector de las consolas, emprender con la Xbox un plan de factorías propias para un solo producto; por lo que de no existir las empresas de EMS, el proyecto se quedaría probablemente en una mera hipótesis.
 

La red de centros de fabricación
 

El principal activo de un proveedor de EMS es su red de centros de fabricación a bajo coste. Por ejemplo, Flextronics dispone de siete complejos productivos en cuatro continentes. Cada uno cuenta con espacio extra para que los proveedores puedan instalarse junto a la planta, en locales especialmente construidos para ellos, dotados de todas las instalaciones y equipos necesarios.

La elección de la factoría más adecuada para cada proyecto se realiza valorando el artículo a producir frente al coste y la cualificación de la mano de obra: el ensamblaje de ratones o teléfonos móviles se realiza en China a 0,7 euros por hora, mientras que los productos más complejos como los routers de Cisco o las estaciones base inalámbricas de Ericcson se fabrican en Suecia o en Estados Unidos (a más de 20 euros por hora).

Los proyectos de complejidad intermedia como la Xbox —se producen en Guadalajara, Méjico— se cumplimentan a un coste de mano de obra moderado (4,5 euros por hora) y la proximidad al mercado americano garantiza un precio de transporte bajo y una buena capacidad de respuesta a los picos de la demanda.
 

Los sistemas de información

Sin duda, uno de los grandes activos de una firma de EMS de última generación son los sistemas de información. De su experiencia con múltiples clientes han obtenido una valiosa base de conocimiento sobre la cadena de suministro, que integrada en el ERP (software estándar de gestión, en sus siglas en inglés) advierte a los gestores de compras de dónde obtener el mejor precio de un componente o en qué planta del mundo existe un sobrestock.

Además, incluso los propios diseñadores de un prototipo pueden consultar constantemente el sistema sobre cuál de las posibles soluciones a un problema es la más económica, visualizando en todo momento la disponibilidad, calidad y el histórico de un proveedor o componente.

Internet ha prestado un importante valor adicional para la optimización de la cadena de suministro. Cisco envía sus pedidos a la planta de fabricación de Flextronics en cuanto el cliente ha realizado la petición a través de una solución B2B, su principal sistema de comercialización.
 

El futuro de los EMS

En cierta forma, las empresas de outsourcing de fabricación de electrónica de consumo viven de la desgracia de los demás. En tiempos de crisis, cada vez son más numerosas las compañías del sector que piensan en prescindir de sus instalaciones productivas y logísticas, capitalizando sus activos y, además, reduciendo sus costes operativos con una externalización total de sus operaciones.

Se estima que hasta un 50% de la producción de la electrónica será subcontratada antes del año 2010. Es un camino sin retorno; una vez tomada la decisión de subcontratar la fabricación, es muy difícil apostar por la construcción de plantas propias.

Por otro lado, con el fin de ampliar su catálogo y mejorar la productividad, las empresas de EMS están ofreciendo más valor añadido: además de optimizar las compras, la cadena de suministro y prestar servicios logísticos, ya han comenzado a diseñar y hacer prototipos de productos: la Tablet-PC, una novedosa variación del PC, que se espera revolucione el mercado de ordenadores portátiles, ha sido parcialmente diseñada por Flextronics, como el segundo gran proyecto que le ha encargado Microsoft.

Parece así existir un brillante futuro para las empresas de servicios de fabricación, toda vez que han demostrado su eficacia en reducir costes, garantizando los plazos y la calidad. Sólo hay un aspecto especialmente sensible que deberán cuidar si desean seguir aumentando su cartera de pedidos: la salvaguarda del patrimonio tecnológico de sus clientes, ya que es habitual fabricar al mismo tiempo y en el mismo lugar productos para competidores directos.

Por ejemplo, Ericcson y Motorola, en el caso de Flextronics, lo cual se ha resuelto “declarando” auténticos cortafuegos en las instalaciones. El éxito de los EMS también tiene su lado romántico. Como han demostrado los fundadores de Handspring, los proyectos de éxito en electrónica e informática de consumo ya no son patrimonio exclusivo de grandes empresas; cualquier emprendedor con las ideas claras puede optar a fabricar y distribuir globalmente su producto en igualdad de condiciones que los grandes.

Gracias a éstos, el riesgo ya no será producir o distribuir el artículo, sino que triunfe en el mercado: todos los recursos pueden así emplearse en el diseño y en el marketing, que pasan a ser los verdaderos valores diferenciales frente a la competencia.
 

Sinergias con otros sectores industriales

No es difícil aventurar que el modelo de los EMS llegará a otros sectores industriales. De hecho, el automotriz ha recorrido un largo camino desde que el vehículo se fabricaba enteramente en las propias instalaciones de la marca. Hoy en día, reconvertidas las factorías en ensambladoras de piezas que producen sus proveedores, no sería de extrañar que en un cierto plazo se busquen alternativas a las ineficiencias y sobrecostes que generan las plantas propias.

Aunque un coche no está construido sobre la misma digitalización extrema que los productos de electrónica de consumo, es cierto que unidades como el Smart se van aproximando más a ese concepto; dicha electrónica pasa a ser una parte muy relevante.

Otros sectores como la industria farmacéutica ya están detrás del mismo objetivo, complementando la productividad de sus fábricas con encargos de otros laboratorios. La figura de una empresa externa es, en este caso, prematura, ya que no existe una trayectoria tan dilatada como en el ejemplo de la electrónica.

La conclusión de todo ello es que la industria, en general, está buscando alternativas que le permitan aprovechar mejor sus recursos y compartir sus costes fijos con otros fabricantes. Flextronics ha sabido desarrollar la oportunidad en su sector, pronto veremos modelos similares en otros campos.

Fuente: Carmelo Pérez, asesor de Internet y comercio electrónico
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