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Nuevos socios para el mercado comunitario

15/11/2002

El grupo de los PECO, compuesto por Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría, Estonia, Letonia, Lituania, Bulgaria, Rumania y Eslovenia, está ya ultimando los preparativos para su definitiva entrada en la Unión Europea. Antes habrán tenido que cumplir requisitos como un sistema democrático y pluralista, una economía de mercado y la asunción del acervo legislativo comunitario.

Mientras, la UE concreta su capacidad para incorporarlos a sus instituciones y políticas comunes, sin sufrir grandes cambios en su estructura actual. Estos países de la Europa Oriental y Central (PECO) tienen una gran capacidad de crecimiento económico y están llamados a impulsar la economía europea, una vez que se integren a partir de 2003, como los polacos, en la Unión, o de 2007, en el caso de los más rezagados.

Entre los primeros, destacan dos países por su potencial, Chequia y Polonia, y ante lo cercano de la adhesión, a las empresas españolas no les queda más remedio que ponerse al día para aprovechar al máximo las ventajas de este nuevo entorno. Hasta la fecha, la inversión española en estos mercados ha pasado de ser accidental a contar con varios proyectos, generalmente exitosos, que han confirmado una positiva visión empresarial y tecnológica.
 

Recuperando el tiempo perdido

El saldo exportador a los países candidatos supone ya el 8% de las ventas exteriores de la UE, constituyéndose el mercado más dinámico de los últimos siete años. No obstante, la presencia de España es aún menor que la de otros países de la Unión, al no haber sabido beneficiarse de las primeras privatizaciones en la zona, situación que podría variar ahora si los empresarios españoles se deciden a diversificar su inversión exterior, mayoritariamente destinada a Latinoamérica.

Los antiguos países del este significan una oportunidad comercial sin precedentes por lo extenso de su mercado, unos 105 millones de habitantes, siendo previsible que incrementen sus importaciones, sobre todo de bienes de consumo, gracias al proceso de preadhesión, y el consiguiente flujo de financiación europeo.

Otro mercado que crecerá será el de los bienes de equipo, por el proceso de reequipamiento industrial, lo que unido al “desarme” arancelario y a la mejora de su infraestructura favorecerá los planes de exportación española, ya que, según las previsiones, con la adhesión, las ventas europeas a la región se duplicarán.

El presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, José Manuel Fernández Norniella, aseguró durante la celebración del foro empresarial "“La ampliación de la Unión Europea: repercusiones y oportunidades para las empresas españolas”", —que tuvo lugar en la Casa de América de Madrid en abril pasado— que este proceso “"ha dotado de mayor estabilidad política, económica y social a los países candidatos, que disponen ya de instituciones estables, elecciones libres y democráticas, mayor protección de los derechos humanos y un funcionamiento adecuado de las reglas de la economía de mercado”".

Con estas premisas y considerando que como indicó el ministro de Economía Rodrigo Rato "“las relaciones de España con los países de la ampliación crecen por encima de la media europea”" es un buen momento para escrutar las posibilidades de negocio en la zona y así aprovechar al máximo las oportunidades de un mercado virgen para las empresas españolas.
 

Previsiones de crecimiento en los países candidatos

Para desmadejar el ovillo de esa incertidumbre empresarial los directivos de compañías españolas se han embarcado en misiones comerciales como la de Arvet (Asociación de Exportadores de Transformados), al igual que el Club de Exportadores y el Instituto de Comercio Exterior han tratado de analizar las perspectivas de crecimiento de los nuevos socios comunitarios.

Durante el foro, el director del Instituto Español de Relaciones Internacionales, Enrique Fanjul, expuso las conclusiones del Índice de Confianza de Mercados Emergentes que valora los seis grandes mercados emergentes mundiales, entre los que se encuentran los países del este y las ex repúblicas soviéticas (ahora, Comunidad de Estados Independientes, CEI), junto a Latinoamérica, el Magreb, África Subsahariana, Oriente Medio y Asia.

Según este informe, elaborado en forma de encuesta, los directivos consideraron positivamente de nuevo —confirmando los datos de 2001— a los países de la Europa Central y Oriental, futuros socios de la UE, de acuerdo con unos parámetros de perspectivas de crecimiento, solvencia, estabilidad política e importancia política para España.

Según el texto de la Comisión Europea en relación al presupuesto a largo plazo de la UE a partir de 2000, "“sobre la base de las cifras revisadas de principios de 2001, cabe pensar que el gasto para la ampliación a diez países habrá sido de entre 16.000 y 25.000 millones de euros, lo que equivale al 22% del gasto total de la UE".

Y sigue: "Incluso en el supuesto de ese aumento del gasto para la ampliación, no se alcanzaría el máximo autorizado (1,27% del PIB de la UE) y quedaría un margen para cubrir los gastos derivados de la adhesión de otros candidatos"”.
 

Las expectativas: votos a favor, votos en contra

Para Alberto Frei, presidente de CITHA (Confederation of Internacional Trading Houses Assocciations), el entusiasmo con que se ha acogido la incorporación a la UE en los países candidatos no significa que el plazo para las reformas que hay que llevar a cabo en estas naciones se acorte, sino que en su opinión exigirán un proceso de adaptaciones que puede prolongarse por un período de al menos 15 años.

De todas formas, Frei subraya el papel de las compañías comercializadoras (traders) especializadas en países, que serán quienes ayuden a los exportadores en cuestiones de marketing y logística, e incluso en la primera toma de contacto con cada mercado en concreto.

Por otro lado, España actuará en esta ampliación como referente de los “nuevos”, por su rápida y exitosa adaptación a la esfera comunitaria, impulso definitivo para una economía que durante la transición tuvo que hacer un considerable esfuerzo de adaptación y crecimiento. Un proceso envidiado por los PECO, a las puertas de Bruselas.

Si bien posibilidades para el exportador español, según Alberto Frei, no son tan alentadoras como podría aventurarse ya que "“los mercados del centro y este de Europa son importantes, pero en ningún caso pueden considerarse básicos, debido a que el tamaño de sus economías es aún reducido”".

Además, de acuerdo con los datos facilitados por José Manuel Reyero, vicepresidente ejecutivo del ICEX (Instituto de Comercio Exterior), "“los países no OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) representan sólo el 18% de la exportación española, dándose el caso de que en algunas zonas, como por ejemplo en los PECO, la presencia española era superior antes de la apertura económica de estos países, siendo en el pasado los responsables del déficit comercial español”".

Hace unos años, para España eran inversiones de riesgo y normalmente no tenían una compensación posterior debido a que aquellos mercados con posibilidades ya estaban copados por otros países más cercanos, como por ejemplo Alemania. No obstante, son más los buenos auspicios en esto de la integración.

En esa línea se centra el estudio de la Fundación La Caixa, que destaca las nuevas oportunidades que suponen 500 millones de posibles consumidores en total. Una tarta de mercado dimensionalmente más grande, de la que España de momento sólo ha probado un pequeño trozo, con un 1,8% de las exportaciones a los países candidatos y el 1,4% de sus importaciones, lo que "“deja un largo recorrido por delante”", según opinó Isidre Fainé, director general de la entidad.

Y a la hora de animarse a la inversión, pesan favorablemente argumentos como "“los reducidos costes laborales, inferiores en un 16% a los españoles"”, anotó Fainé. Además, está la voluntad administrativa española de incrementar los recursos dedicados a los mercados emergentes, con iniciativas como el Plan de Internacionalización y el Plan de Ampliación.

Estos planes del Ministerio de Economía trabajan en imagen-país, y en la búsqueda de mercados recientes para nuevos productos, como paso previo al plan PIPE Inversión, centrado en ayudar a las pymes a implantarse en el exterior tras su internacionalización. El Plan de Ampliación puesto en marcha en 1999 está ya dando sus frutos, como subrayó el vicepresidente segundo, Rodrigo Rato, durante la inauguración del mencionado foro empresarial sobre la ampliación de la UE.

En concreto, según las cifras del Ministerio de Economía, "“nuestras relaciones económicas con estos países se están incrementando por encima de la media europea, con un aumento de un 71% en los intercambios bilaterales y un 57% en las inversiones directas”", detalló Rato.
 

Presencia empresarial al otro lado del Muro

Entre las inversiones españolas en Polonia, que se vieron reforzadas a partir de 1998, alcanzando los 41,88 millones de euros en el año 2000, destacan las del grupo empresarial Acciona, la distribuidora de productos cárnicos Campofrío, Roca, MCC-Fagor, Mecalux, Konfipol, Telepizza, CEAC, Polska, Barpimo, Inditex, Ferrovial, Endesa o Ingelectric, de acuerdo con los datos de la Agencia Polaca para la Inversión Extranjera (PAIZ).

En lo que respecta a la logística (transporte, almacenaje y comunicación), las inversiones de la UE hasta junio de 2000 superaron los 25.383 millones de euros, según un informe del Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX) realizado en 2001. La presencia española puede frenar uno de los riesgos más probables de la integración, —según el mencionado estudio de La Caixa— de desplazamiento de los flujos de los países meridionales, a favor de los nuevos socios de la UE.

Es decir, el conservadurismo empresarial puede hacer perder la oportunidad de un nuevo mercado y no estar en el sitio adecuado cuando Europa opte por financiar a sus nuevos socios. La receptividad polaca proviene de la ausencia de barreras aduaneras de importancia y de una red comercial tejida en torno a importadores y distribuidores o mediante el suministro directo del fabricante y posterior oferta del artículo al cliente final.

Esto ha provocado un boom de la venta al por menor a gran escala, con la popularización de los grandes almacenes —de capital normalmente extranjero— cercanos a los centros de población. De este modo, la distribución polaca se ha decantado por estos grandes almacenes especializados, de nivel medio y orientados a una clientela de mayor poder adquisitivo, y por supermercados e hipermercados no especializados como los de las compañías Rema, Billa, Tesco, Makro, Cash and Carry, Auchamp, Leclerc, Carrefour, etc., según se refleja en el estudio del IVEX.

En cuanto a Chequia, su elevado nivel de vida hace previsible un aumento de los mercados de bienes, servicios y consumo, acompañado de un repunte del sector de la distribución, sobre todo, de las franquicias y el turismo.

De hecho, ya han penetrado en el país empresas españolas como Estampaciones Sabadell, Irausa y Cikautxo, fabricantes de componentes de automoción; los grupos hosteleros Barceló y Comar; Mango, del sector textil; Viscofán, de embalajes para alimentación; Frontera y Koslava, de los operadores logísticos Altadis y Grifols, respectivamente; además de las firmas internacionales Maersk Logistics, Siemens, Volkswagen, Matushita, ABB, Phillip Morris, Kimberly-Clark, Philips y Foxconn.

De todas formas, la inversión española sólo supone un 0,2% del total, y está cada vez más interesada en estrechar contactos comerciales con los checos. En este entorno de integración la Comisión Europea considera que el mayor reto en los próximos años de la economía checa será la aceleración de la reestructuración empresarial, tanto para la reanudación de un fuerte crecimiento económico como para la creación de un sector exportador dinámico y competitivo.

Esto hará menos dura la incorporación a un mercado como el europeo que exige no sólo conocimientos de tarifas y legislación distintos, sino garantizar el almacenamiento a corto plazo, el tránsito a otros países, servicios de transporte y una cualificación técnica como la que puede requerir el manejo de productos como, por ejemplo, los farmacéuticos.
 

Ferias internacionales como acicate del éxito

Hay un creciente interés de los emprendedores españoles por la República Checa, toda vez que Cámaras de Comercio como las de Manresa, Terrassa y Sabadell ya han organizado visitas de índole comercial para indagar en este mercado de nuevo cuño.

Es importante potenciar la presencia española en espacios feriados como Transport and Logistika para aproximarse más a las necesidades del consumidor, tras el éxito de los certámenes logísticos INTRAMA y CENETRA.

Transport and Logistika, que se ha celebrado del 15 al 19 de septiembre pasado en la localidad checa de Brno, ha servido de escaparate para todo lo concerniente a packing industrial, tecnología de almacenamiento, vehículos sobre raíles, camiones, maquinaria y equipamiento.

Fuente: Virginia Blasco


 

Simplificar los trayectos en el Este
 

Una de las dificultades más destacables con la que se encuentran las sociedades a la hora de penetrar en un mercado nuevo es su desconocimiento del terreno. Según Luis Cacho, director general de política comercial del ICEX, “"ésta es una de las principales restricciones de las empresas españolas en su proceso de internacionalización, sobre todo, en cuanto a información, logística, dificultades financieras e incluso de interlocución política”", después de un año como el 2001 que ha sido bueno en términos comerciales, pese al contexto de ralentización internacional.

Éste es el caldo de cultivo de los sistemas de cartografía de las compañías AXIODIS o Tele-Atlas, iniciativas nacidas para atender las necesidades de planificación en estos nuevos recorridos. El sistema desarrollado por Tele-Atlas, por ejemplo, incluye información de tráfico en CD de navegación de alta calidad para conducirse sin problemas por las carreteras de los principales países de Europa Central.

Este proyecto, realizado en colaboración con la firma Siemens VDO Automotive, incorpora puntos de interés como estaciones de ferrocarril o gasolineras. Por otra parte, en opinión de Josef Besting, responsable de Siemens VDO Trading, por su concepto de producto revaloriza los sistemas de navegación para los clientes del mercado de la georreferenciación —servicios basados en la localización (LBS), sistemas de información geográfica (GIS) y navegación en automóvil—.

También, recientemente Tele-Atlas llegó a un acuerdo con el proveedor más importante de mapas en Polonia a fin de crear una MultiNet para aplicaciones avanzadas como navegación en vehículos, telemática de tráfico, facilidades en la gestión, GIS, mapas on-line y cualquier aplicación basada en localización, productos que estarán disponibles a partir de la segunda mitad de 2003.

Claramente, el creciente interés por Polonia radica, entre otras razones, en su extensa frontera común con Alemania y su brillante transición a la economía de mercado, con un 70% de la actividad en manos de la iniciativa privada.

Según Arnout Desmet, director de Tele-Atlas en la zona, esto ha motivado que la flota dotada con navegador alcance las 2.500 unidades, unos vehículos que se utilizan básicamente para realizar viajes fuera del país. Desment, además, espera un crecimiento de dicha flota tras la integración en la UE, por la eliminación de los impuestos sobre las importaciones y el abaratamiento de este tipo de servicios.

Gracias a estos sistemas los trayectos son más fáciles de trazar, al menos, en el caso de la República Checa, una vez el país recobre la normalidad después de las inundaciones de este verano que han afectado, entre otros, a la industria cervecera de la ciudad de Radotin. Los últimos datos apuntan a que este desastre natural ha supuesto entre un 20% y un 30% de pérdidas en lo que se refiere a exportación.