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Schneider centraliza su actividad logística

28/03/2014

Schneider Electric ha centralizado su logística en un nuevo centro de 28.000 m2 situado en la localidad barcelonesa de Sant Boi de Llobregat. En su interior dispone de 34.000 m3 de estanterías, donde alberga más de 20.000 referencias de los distintos productos de las marcas que comercializa. El almacén, que tiene capacidad para 18.000 paletas y 42.000 cajas, es capaz de expedir 12.000 líneas de pedido y 9.000 bultos al día. La base de datos que maneja supera las 100.000 referencias.

Schneider Electric es un fabricante de material eléctrico especializado en las ramas de control industrial (automatismos y herramientas para el diálogo hombre-máquina) y distribución de la energía (desde elementos de media tensión, como celdas y transformadores, hasta el pequeño interruptor doméstico). La sociedad, que es fruto de la fusión de distintos fabricantes del sector, ha ido ganando tamaño con la compra de nuevas compañías y la incorporación de sus recursos logísticos. Como resultado de este crecimiento, Schneider llegó a contar con cinco almacenes en el área de Barcelona y un sexto en la provincia de Navarra, donde además cuenta con dos fábricas. La empresa posee otras seis plantas de producción: dos en Cataluña y en el País Vasco, una en Madrid y otra en Valencia.

Schneider se ha propuesto acabar ahora con esta dispersión. Para ello, ha abierto un nuevo centro logístico de 28.000 m2 en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), en el que ha centralizado toda la actividad logística, y ha cerrado los cinco almacenes del extrarradio barcelonés. En breve, hará lo mismo con el de Navarra, aunque las dos fábricas ubicadas allí continuaran con su actividad.

El nuevo centro de distribución tiene una superficie edificada de 33.000 m2, que incluye almacén, oficinas y un altillo industrial. En su interior dispone de más de 34.000 m3 de estanterías, donde alberga más de 20.000 referencias de los distintos productos de las marcas que comercializa. El almacén, que tiene capacidad para 18.000 paletas y 42.000 cajas, es capaz de expedir 12.000 líneas de pedido y 9.000 bultos al día.

La nave industrial tiene 230 m de longitud, 112 de anchura y una altura útil de 10 m. Está estructurada en tres niveles. En la planta baja (nivel del suelo) se encuentran las zonas de almacenaje y las de distribución, situadas frente a los 31 muelles de carga y las cuatro rampas de acceso con que cuenta la fachada principal. El primer nivel está formado por un altillo con ubicaciones para referencias C (baja rotación), zonas de montaje y control de calidad de expediciones del producto y un laboratorio de control de calidad. Por último, el segundo nivel acoge 2.100 m2 de oficinas.

Desde este centro, se realiza la distribución a toda España de los productos Schneider de las gamas de baja tensión (interruptores y magnetotérmicos), control industrial (botoneras, lectores, balizas, etc.), automatismos y armarios para material eléctrico. Por contra, los productos de media tensión (de más de 30.000 Kw), que producen las fábricas del País Vasco y la de Madrid (como por ejemplo las celdas de distribución, que para esta capacidad de energía pueden llegar a tener 4 m2 de base y una altura de dos o tres metros), continuarán distribuyéndose directamente desde las fábricas, donde, al no tener almacén para stock, se producen bajo pedido.

Además de la distribución nacional, desde Sant Boi de Llobregat también se realiza la internacional de los productos fabricados en España pero que están destinados a la exportación. Del mismo modo, al centro llegan también artículos procedentes de plantas que el grupo tiene en Francia y Estados Unidos, para realizar posteriormente su distribución en el mercado doméstico. El gran proyecto pendiente para esta instalación es asumir la distribución en todo el territorio de Portugal, una actividad que acometerá en un futuro próximo.

Logística personalizada

El área de almacenaje de la planta baja está dividida en dos grandes zonas. La primera, para material voluminoso, tiene 19.500 m2 de superficie y más de 5.500 referencias en stock. Su capacidad es de 16.200 paletas y 1.000 armarios para material eléctrico, ubicados en estanterías convencionales, con siete niveles en altura y una carga máxima por hueco de 1.600 kg, que están atendidas por carretillas elevadoras retráctiles que incorporan una pantalla de ordenador para el diálogo hombre-máquina en la preparación de pedidos. Desde allí se expiden diariamente 3.390 Tm de material.

Esta zona cuenta asimismo con un complejo de estanterías Cantilever para cargas largas, donde se almacenan tramos de canalización de hasta cinco metros de longitud y chapas de armarios que se montan bajo pedido. Para estas operaciones de ensamblaje se ha destinado una superficie aproximada de 1.000 m2. Según Francesc Vilalta, jefe del departamento de Logística de Schneider, esta solución de almacenaje ha comportado dos ventajas: "Guardar armarios es como tener aire en stock; con las Cantilever almacenamos las piezas (que ocupan mucho menos espacio) y, además, podemos personalizar el producto en el último momento". Por otra parte, mantener esta célula de ensamblaje dentro del almacén, permite mejorar significativamente la capacidad de servicio: "si este armario lo compramos a nuestro proveedor –añade Vilalta–, el plazo de entrega es de un mes. En cambio, teniendo nosotros las piezas, podemos servir el pedido al cliente en el plazo de una semana". En estas estanterías para cargas largas, en la que es el hombre quien va a buscar el producto, también se trabaja con picking por radiofrecuencia.

En el centro de distribución se opera básicamente con tres tipos de máquinas, transpaletas eléctricas y recogepedidos (39 unidades) y carretillas retráctiles (11 unidades, una de ellas bidireccional, para poder mover cargas de más de tres metros en ambos sentidos de la marcha).

La segunda gran zona de almacenaje de la planta baja dispone de ocho carruseles horizontales, de 30 m de longitud cada uno, y 1,7 km de bandas transportadoras automáticas. Está destinada a productos poco voluminosos y de alta rotación y ocupa una superficie cercana a los 7.000 m2. Aquí se trabaja con la filosofía de que sea el material el que vaya al hombre.

Este área se ha dividido en otra tres. Las poco más de 2.000 referencias del tipo A (de más alta rotación: salen más de una vez al día) se almacenan en un sistema de estanterías dinámicas, para paletas y cajas, con tecnología pick to light, donde el operario sólo debe leer con un escáner la etiqueta que lleva incorporada la caja del pedido (para identificarla) y el sistema informático le va indicando de qué estantería y de qué caja debe coger el número de unidades que marcan los visores luminosos. Aquí se preparan en la actualidad 4.000 líneas de producto diarias.

Esta zona de picking se abastece con tres filas de estanterías convencionales que disponen de nueve niveles de carga para paletas. Cada ubicación de picking está pensada para tener en stock, como mínimo, el consumo medio de dos días.

Novedad en paletización

En estas tres filas de estanterías (y por tanto también en las estanterías dinámicas a las que abastece) se utiliza una solución novedosa de paletización: la media paleta europea. "Históricamente –afirma Vilalta–, la rama de Schneider dedicada a la telemecánica ha utilizado unos contenedores con dimensiones similares a las de una media paleta. Ahora hemos normalizado esa situación convirtiéndolos en una media paleta de 600x800 mm. Por otra parte, en Europa se está apostando cada vez más por este tipo de paleta, porque permite hacer lotes más pequeños y que el cliente ajuste los pedidos a la medida de esta unidad de carga. De momento, en el mercado español se utiliza más la de 800x1.200; nosotros hemos hecho nuestra apuesta y veremos qué sucede con el tiempo".

En el complejo formado por los ocho carruseles horizontales, se almacenan unas 3.000 referencias del tipo B (salen entre una y tres veces por semana). Por último, los artículos C (menos de una vez por semana) se han almacenado en un complejo de estanterías manuales de 18.000 ubicaciones, que se encuentra en el altillo construido justo encima de la zona de carruseles y bandas transportadoras. Esta entreplanta tiene una superficie de 5.600 m2.

Si un cliente hace un pedido que incluye referencias A, B, C de la zona de material no voluminoso, el sistema informático calcula lo que debe preparar, determina el número de cajas que hay que poner en circulación e imprime las etiquetas correspondientes. Hay cuatro tipos de cajas que pueden entrar en este circuito (con tamaños que van desde los 60x30x30 cm de la más grande, hasta los 25x25 cm, aproximadamente). Una vez se ha escogido las dimensiones, la caja va por el circuito de bandas automáticas directamente hasta el sitio donde debe realizarse el picking. Terminada esta acción, se dirige por el mismo sistema a un clasificador de cajas por destino (shorter), donde a través de un sistema de toboganes (20 en total) se consolidan y organizan en base al transportista que recogerá la expedición.

Si un cliente realiza un pedido que supera las 16 cajas, se le expide lo que en Schneider denominan una "paleta-cliente". Para ello, se le asigna un tobogán en exclusiva, de manera que el operario sólo debe encargarse de recoger esas cajas, ponerlas en una paleta y cerrarla. En ese momento el tobogán vuelve a quedar disponible para otra "paleta-cliente" o bien para volver a realizar la misma función que el resto. Con este sistema, esas cajas nunca se mezclan con las de otros pedidos, ni su preparación se dilata en el tiempo.

El circuito de bandas transportadoras tiene dos entradas. Por una de ellas se pueden depositar en la banda las cajas vacías que hay que llenar con pedidos y, por la otra, se puede introducir la mercancía que se recepciona en la instalación. Para la preparación de pedidos, el circuito de la caja empieza en los carruseles horizontales, donde también se trabaja con un sistema pick to light. Posteriormente, la cinta lleva el pedido hasta la zona de estanterías dinámicas y, finalmente, lo sube a la entreplanta. Allí puede completarse con material de las estanterías manuales, o bien ir directamente a la zona de cierre, donde se verifica el material. Una vez hecha la comprobación, la caja continúa su recorrido hasta el shorter.

Control de energía

Para su nuevo almacén, Schneider ha desarrollado un sistema de control energético que optimiza el consumo en toda la nave. En los 29 pasillos de la instalación, todos los fluorescentes se encienden y se apagan cuando las células detectan el paso de personal. La intensidad de la iluminación también se regula de forma automática, "de manera que podemos reducir hasta en un 50% el consumo normal de energía que hay en un centro logístico de estas características", asegura Jeroni Martorell, responsable del departamento de Organización Logística de Schneider.

La nave también incorpora un sistema de gestión de la energía optimizado mediante autómatas, con el fin de economizar recursos y mejorar el medio ambiente, que regula de forma automática el uso del aire acondicionado. El programa puesto en marcha por la empresa para la gestión y el ahorro de energía ha merecido sendas subvenciones del Ministerio de Ciencia y Tecnología y de la Generalitat de Cataluña.

Por último, en el terreno de las soluciones para el respeto del Medio Ambiente, Schneider tiene previsto poner en marcha un sistema de climatización que funcione a través de colectores solares o bien de placas fotovoltaicas.

Demasiado grande para externalizar

Schneider barajó la posibilidad de externalizar las tareas de logística y distribución. Sin embargo, la cantidad de mercancía que mueve y el tamaño de las instalaciones que necesitaba para su manipulación dieron al traste con esta opción. "Lo hemos intentado alguna vez, pero debido a los volúmenes que manejamos, había pocos operadores logísticos que estuvieran dispuestos a encargarse de esta tarea", afirma Martorell. "Estamos hablando –continúa– de una almacén que tiene en stock más de 45.000 artículos y una base de datos que maneja más de 100.000 referencias distintas; que tiene capacidad para más de 18.000 paletas de dos metros de altura y 42.000 cajas de 30x30x40cm". La inversión total realizada en este centro, en el que trabajan 260 trabajadores, ha sido de 27 millones de euros, de los cuales siete corresponden a instalaciones logísticas, servicios de la nave y oficinas. Por el momento, la empresa no se plantea la posibilidad de externalizar la gestión de esta instalación.

Descartada la opción de que un operador logístico montara la nave industrial, una de las mayores dificultades que tuvo que afrontar Schneider fue el traslado desde sus antiguos almacenes. La operación se llevó a cabo en distintas fases, tratando de no afectar a la operativa ni al servio al cliente. En primer lugar, se transfirió todo aquello que no requería implantación tecnológica y que, por tanto, podía seguir funcionando tal y como lo hacía en el almacén de procedencia. Éste era el caso de la mercancía ubicada en estanterías convencionales.

La parte de la operativa que precisaba incorporar componentes tecnológicos (carruseles, cintas transportadoras, etc.) se trasladó posteriormente. Esta situación de interinidad ha supuesto un importante coste añadido para la empresa: hasta que no se cerraron los almacenes antiguos, tuvo que hacer frente, durante casi un año, a un doble alquiler. Schneider lo asumió para no perjudicar el servicio al cliente y poder, al mismo tiempo, testar nuevas soluciones logísticas antes de ponerlas en marcha definitivamente.

En este sentido, el almacén para material voluminoso, si bien tiene un sistema de almacenaje convencional, se sirve de la radiofrecuencia tanto para la recepción de mercancías como para la preparación de los pedidos. "Hemos querido –apunta Martorell– incorporar la filosofía de trabajar sin papeles, que era algo que de momento no habíamos podido poner en práctica por la complicación que suponía el hecho de tener muchos almacenes".

Respecto a la apuesta por la radiofrecuencia, Francesc Vilalta añade que "esperamos una mejora significativa de la calidad y del control (trazabilidad). Por lo demás, continuamos con un sistema de picking piramidal para el material voluminoso, lo único que hemos hecho ha sido cambiar papeles por radiofrecuencia".


Ficha técnica del almacén de Schneider Electric

Longitud estanterías: 39.274 y 32.358 mm
Anchura estanterías: 155.600 mm
Altura estanterías: 9.000 mm
Longitud almacén: 230 m
Anchura almacén: 112 m
Altura del almacén: 10 m
Nº de pasillos: 28
Anchura de los pasillos: 3.100 mm y 3.300 mm
Niveles de carga: 6, 7 y 9
Nº de módulos: 1.736
Longitud de los módulos: 2.225 y 2.700 mm
Capacidad por hueco: 2 y 3 paletas
Capacidad máxima por nivel: 1.600 kg
Capacidad total: 14.335 paletas
Instalación servida por carretilla elevadora retráctil