Logística audiovisual

10 feb 2003

Los centros de documentación son ejes neurálgicos de la producción audiovisual. Desde ellos se realiza el control, la clasificación, la conservación y la distribución de miles de imágenes y documentos sonoros. De esta forma se garantiza que cualquier documento emitido pueda ser recuperado. Desde el mítico Un, Dos, Tres al actual Operación Triunfo, las videotecas de las televisiones no sólo guardan cintas también conservan la memoria histórica.

La televisión vive una época de transición entre la era analógica y la digital. Son muchos los interrogantes que acompañan a este momento en el que conviven antiguos modos y formatos con las más innovadoras tecnologías destinadas a la elaboración, emisión y almacenamiento de contenidos audiovisuales.

Cuando alguien aprieta el botón de encendido del mando a distancia y se enciende “la pequeña pantalla”, se llega al final de un largo proceso en el que la logística cobra cada día mayor importancia. Son varios los programas de automatización y gestión puestos en marcha por las distintas cadenas para mejorar los sistemas de distribución, pero, también, para solucionar los problemas derivados del almacenamiento de una ingente cantidad de imágenes, documentos escritos y archivos sonoros, tanto en los soportes analógicos como en los digitales.
 

Un almacén en movimiento

La enorme diversidad de contenidos temáticos y formatos de programas producidos por una televisión, -informativos, concursos, directos o magazines-, hace que la demanda requiera de todos los recursos disponibles en la empresa: desde las cintas Betacam SP, base del almacenamiento analógico de imágenes y sonidos, a los nuevos soportes digitales, CD-ROM, DVE o Betacam SX, pasando por la documentación escrita, los datos, las fotografías o la música. Y todos ellos deben estar guardados en las mejores condiciones posibles.


Según las normas acordadas por la Federación Internacional de Archivos de Televisión (FIAT), los documentos, en concreto las cintas de vídeo, deben ser almacenados respetando unas condiciones medioambientales muy rigurosas, tanto en su depósito como en su manipulación.

Hay que tener en cuenta que el soporte analógico de grabación se estropea con el paso del tiempo y con la continua realización de copias, lo que se conoce como repicados. Estos problemas se superarán con el trasvase a soportes digitales, pero todavía queda mucho tiempo para ver concluido este proceso. Además, los distintos tipos y tamaños de las cintas ocasionan problemas a la hora de su almacenamiento.

La gerencia de estos activos está en manos de los centros de documentación que distribuyen su actividad en dos frentes interrelacionados: por una parte, la gestión de la información producida en la cadena y su conservación para ser recuperada; por la otra, la localización en fuentes propias o ajenas de la información demandada desde las distintas áreas y equipos de producción de la empresa.

Los actuales organigramas operativos hacen que a su vez, en la mayoría de las cadenas de televisión, exista una división entre el centro de documentación de los servicios informativos y el del área de programas. Mientras los primeros viven inmersos en la era digital, a los segundos les queda todavía mucho camino por recorrer.

Las videotecas, o lugares donde se archivan los vídeos, son el núcleo de estos centros. La actividad en ellas es incesante. Continuamente llegan cintas Betacam SP que deben ser minutadas, —es decir, que su contenido debe ser descrito minuto a minuto— para pasar luego a integrar los distintos sistemas de almacenaje.

Antes, se les adjudica un código de barras y sus datos se introducen en una amplia base informatizada a la que podrán acceder, a través de una intranet y de un software concreto, todos los trabajadores de la cadena. De esta forma, cualquiera podrá reutilizarlas sabiendo, por ejemplo, en qué cinta y en qué minuto se encuentra la declaración más importante de la última rueda de prensa del presidente del Gobierno, el mejor mate de Pau Gassol en la NBA o la copia de seguridad de la gala navideña de 1999.

Para conseguir una ida y vuelta fluida de todo este material, las televisiones deben utilizar un sistema informático muy preciso, que controle la situación de cada cinta, desde las vírgenes a las copias. Antena 3 TV, una de las principales cadenas de televisión privada de España, cuenta actualmente con un fondo documental aproximado de 290.000 cintas con un movimiento medio de mil préstamos al mes y ochenta mil al año.

Para los responsables del centro de documentación de este canal privado, “"fue fundamental la robotización del almacenamiento de cintas. El sistema básicamente consiste en un robot cartesiano que las almacena en cinco armarios de sesenta bandejas cada uno, con una capacidad total de 75.000 unidades. El software utilizado se compone de varios productos, entre ellos el PowerBuilder, que se encarga de dar las órdenes de entrada y salida de las cintas"”.

Mención especial merecen los archivos de Radio Televisión Española (RTVE). El Ente Público gestiona uno de los registros multimedia más completos del mundo. Produce programas para dos canales generalistas de televisión (La Primera y La 2), para el Canal Internacional, para varios canales temáticos y para cinco cadenas de radio (Radio Exterior de España, Radio 1, Radio 2 Clásica, Radio 3 y Radio 5 Todo Noticias).

Además, cuenta con 17 centros territoriales que tienen su propia producción de programas, sin olvidar el Instituto de Radio y Televisión, que gestiona la Mediateca y los archivos de la Orquesta Sinfónica. Dado el volumen de documentos que manejan y los grandes archivos documentales que poseen, el grupo RTVE ha tenido que establecer tres grandes centros documentales situados físicamente en Madrid, Cataluña y Tenerife y que cubren las necesidades por zonas.

Su administración se realiza desde una de las sedes centrales del grupo en Torrespaña, en la capital. También aquí, en los sótanos del conocido como Pirulí, se almacena la información escrita de actualidad. En este archivo se guarda en formato textual-original toda la prensa, revistas, libros y demás publicaciones. Debido al espacio que ocupan los originales se utilizan prensas mecánicas que permiten reducir notablemente su volumen.

Por su parte, en Prado del Rey, complejo televisivo situado en Madrid en el que se encuentran ubicados gran parte de los departamentos de administración, dirección y programas del grupo, está la videoteca central de TVE, que cuenta con un sistema de gestión de los depósitos totalmente informatizado y cuya base de datos supera los 450.000 registros.

Junto a este almacén especialmente designado para programas, TVE dispone de otras videotecas: V6, que es la de informativos; V4, de emisiones; V5, de informativos recientes; PA, de producciones ajenas, ubicadas en Torrespaña. El servicio de documentación audiovisual de informativos posee 176.000 referencias relativas al contenido de sus fondos documentales.

En cuanto a la gestión informática de todos estos fondos, dos son los software utilizados, a nivel general, en RTVE: Sirtex, para la gestión documental, y Nis para el control de imágenes. Ambos se encuentran en el ordenador central de Prado del Rey.

Los problemas de almacenamiento de cintas de la televisión pública siguen siendo serios. Ciertamente, el contenido está organizado en amplias bases de datos, pero la carencia de unas infraestructuras de deposito suficientes hace que sean muchísimas las cintas que se almacenan en armarios por los pasillos de Torrespaña y Prado del Rey sin tener en cuenta las medidas necesarias para la correcta conservación de estos soportes.

Por su parte, Radio Nacional de España cuenta con 700.000 referencias relativas al contenido de sus fondos sonoros. En estos momentos se está llevando a cabo un proceso de digitalización retrospectiva de los archivos: unas 190.000 horas que de escucharse seguidas supondrían más de 26 años ininterrumpidos de audio. El almacenamiento completo alcanzará los 25 Tbytes cuando concluya, según los encargados, dentro de un par de años.

Los profesionales y expertos coinciden en que todavía queda mucho por hacer en lo que al almacenamiento de imagen y audio se refiere. Sin embargo, también concuerdan en que los nuevos soportes digitales permitirán una mayor vida y más calidad para este tipo de documentos.

Para los documentalistas y “videotecarios” la aplicación de las nuevas tecnologías ha supuesto una revolución trascendental en su forma de trabajar. Como han comentado expertos en archivística más de una vez, “"se ha salido de la oscuridad del documento y de la pesada búsqueda manual a la luz. Ya no somos meros recaderos, ahora somos gestores de información”".


Distribución de imágenes

Muchas cadenas de televisión han abierto también una línea de negocio con la explotación comercial de sus archivos. En España, prácticamente todas las televisiones de ámbito nacional o autonómico mantienen un servicio de venta de imágenes. El precio medio por minuto es de 240 a 300 euros en el mercado nacional, y unos 360 euros para los clientes internacionales.

A esto debe sumarse una cantidad fija en concepto de gastos técnicos por la utilización de cabinas, cintas de visionado, búsqueda, localización en el archivo, movimiento de las cintas, recolocación, etc. Si para el transporte se utilizan sistemas de mensajería, éstos se facturan aparte o se pagan en destino. Dichas tarifas comprenden normalmente una única utilización en un canal de ámbito nacional en un plazo no superior a un año. Dependiendo entonces del uso concreto que se la vaya a dar a cada imagen o cada programa el coste puede incrementarse considerablemente.

Además de vendedoras, las cadenas de televisión son sobre todo compradoras de documentos audiovisuales. Fundamentalmente, se abastecen de las imágenes de agencias, de otras cadenas y de los archivos históricos. A estos se han sumado en los últimos tiempos las productoras locales, los particulares, llamados en el sector videoaficionados, e Internet.

Como cliente en la compra de imágenes, una cadena de televisión necesita de una rapidez, a veces inmediata, en las gestiones para la obtención de estos productos. Los departamentos de producción ajena de las televisiones son los encargados de gestionar las compras de estos materiales así como sus condiciones específicas de contratación.

Para ello han desarrollado aplicaciones de software, como el PowerBuilder, para la contratación de los derechos de emisión y la valoración de series y programas de producción externa. A través de estos programas controlan cuándo se puede empezar a emitir el producto y cuántos pases se deben realizar.

También, realizan un seguimiento de los aspectos meramente financieros facilitando información on-line del stock y su evolución. Así pueden conocer el rendimiento de la emisión en la relación coste-audiencia.
Tradicionalmente, sus principales proveedores de imágenes han sido las grandes agencias de noticias, que también de la venta de imágenes disponen de una amplia oferta de servicios, como los productos de información bursátil o las bases de datos de prensa.

Diariamente, estas agencias confeccionan una serie de envíos por satélite, además de los generados como resultado de un evento concreto. Los clientes están autorizados a utilizar el material recibido en virtud de contratos anuales cuya cuantía varía para cada caso y que se encuentran sujetos a procesos específicos de negociación.

En el caso de las plataformas digitales, el proceso completo de gestión de las relaciones con los clientes y los proveedores —instaladores y distribuidores—, el sistema de cobros y facturaciones e incluso la programación de pago por visión, incluida la comunicación con el satélite, está controlada por soluciones informáticas que incluso gestionan la parrilla de la programación.

Fuente: Mª José García


 

Adiós a las 365 líneas

La llegada de las tecnologías digitales está cambiando los procesos audiovisuales. Desde los periodistas a los realizadores, desde la producción a la venta, desde la sala de montaje a la videoteca, todos tratan de adaptarse a la televisión del siglo XXI.

Pedro Barbadillo, director de la productora Graphic y autor de decenas de reportajes para cadenas españoles y europeas, viaja por el mundo con su ordenador portátil, como oficina le sirve cualquier mesa, cualquier habitación de hotel.

En el momento en que sea necesario, con un par de clics, este periodista puede mostrar su trabajo. "“Las nuevas tecnologías me han cambiado totalmente la forma de desarrollar mi profesión. Para mí, la introducción del digital es una revolución igual a la de la imprenta de Guttemberg. Abarata los procedimientos técnicos y también la distribución. Y no sólo los abarata, los facilita”", asegura Barbadillo.

Algo parecido está ocurriendo con los procesos de edición. Antes, a la hora de montar un vídeo, había que ir de principio a fin, toma a toma. Hoy, gracias a la edición digital no lineal se puede probar tantas veces como se considere necesario.

Lo mismo que ocurrió con los procesadores de texto y las posibilidades de rehacer lo escrito sin volver a empezar, ocurre ahora con el montaje. A esto hay que añadir el aporte de las distintas soluciones a los tratamientos de imagen, gracias a la existencia de un software cada vez más específico. Una gran parte de los efectos visuales que vemos en las series de televisión se realizan a través del ordenador.

Discret Effect, división de Autodesk Inc., es una compañía especializada en el desarrollo de software profesional para el sector del cine, vídeo y televisión. La empresa crea y distribuye productos de gama alta, que se han utilizado en superproducciones como Titanic o Harry Potter 2 y su software lo utilizan Telecinco, Antena 3 TV y Televisión Española.

En palabras de Joe Morley, responsable de ventas de software de Discret para España, Italia y Portugal, “"el cine fue el primer soporte en el que se introdujeron estos efectos especiales o visuales. Luego, en la publicidad. Actualmente, ya se utilizan en series y programas de televisión producidos en España”".

También la emisión de la señal audiovisual está pasando a la era digital. Los programas robotizados y automáticos para cargar las cintas a la hora de su emisión, como el DAL de Drake Automotion Ltd. o FLEXICARTS, se han implantado rápidamente. Pero, más allá de la eficacia del robot que lee los códigos e inserta las cintas se ha abierto un panorama lleno de incógnitas.

Desde abril de 2002, las cadenas de televisión generalista, Telecinco, Televisión Española y Antena 3 TV, están emitiendo en digital con una tecnología que utiliza las tradicionales antenas de televisión para transportar la señal pero que ofrece una alta calidad de imagen y sonido, similar a la de las plataformas vía satélite, y que permite la utilización de servicios interactivos.

Todas las cadenas, por ley, debían cumplir los plazos establecidos por el Gobierno para comenzar las emisiones digitales, condición imprescindible para conseguir las necesarias licencias de actividad audiovisual. Sin embargo, apenas hay espectadores para estas emisiones.

Lo mismo sucede con las nuevas concesiones que empezaron a funcionar en septiembre de ese mismo año, Veo TV y Net TV. Los aparatos de televisión que se venden o que se tienen en las casas son analógicos y los pocos que existen digitales son caros y no soportan los estándares del mercado.

A la pregunta de por qué no se han comercializado los aparatos necesarios para captar esas señales, los fabricantes de televisores responden que "“cuando haya contenidos digitales de interés, la gente comprará receptores para verlos. Pero nadie adquirirá aparatos esperando que algún día sirvan para algo. Nadie paga por lo que tiene gratis”".

La emisión digital ya iniciada ha costado a cada plataforma unos 2,4 millones de euros en el año 2002. En los próximos años se alcanzarán los tres millones de euros, cantidades éstas cobradas por Retevisión por la instalación del software, que permite la traducción a digital de la antigua señal analógica y su transporte.

Según las últimas previsiones oficiales, en el año 2012 la televisión analógica morirá. Para entonces todo el parquet de televisiones en España —que alcanza al 98% de la población— deberá estar renovado.