La liberalización del sector postal europeo

05 sep 2003

La progresiva liberalización postal española ha permitido que existan 2.543 empresas acreditadas para operar en el mismo mercado, mil cien más que en 1999. Así lo indicó el pasado 14 de mayo Víctor Calvo Sotelo, presidente de Correos, en el transcurso del IV Encuentro Especializado del Sector Postal, Postalia 2003, organizado por Recoletos Conferencias y Formación, con el patrocinio del operador público.

La aprobación de una nueva Directiva en mayo de 2002 referente al calendario de liberalización de los servicios postales, fue un hito trascendental para todo el sector postal europeo. La nueva Ley ha supuesto que, desde enero de 2003, la libre competencia llegue a todos los envíos por encima de los 100.


El caso español

Según el presidente de Correos, Víctor Calvo Sotelo, “"el mercado postal español es uno de los más liberalizados de Europa, estando abiertas a la competencia actividades tan importantes como la correspondencia urbana o la publicidad directa que, al amparo de la normativa comunitaria, podrían estar reservadas al operador público”".

Calvo Sotelo resaltó que "“la liberalización total del mercado se acometerá, previsiblemente, antes de 2009"”, tal y como está previsto por Bruselas. En este contexto, "“la competencia debe desarrollarse respetando las reglas del juego. Todos los agentes que intervienen en el mismo, sean públicos o privados, debemos competir con sujeción al marco legal vigente.


Panorama postal internacional

En la esfera internacional, y según el anuario de Actualidad Estratégica Postal 2002 editado por Correos, las actuaciones de los Estados miembros de la UE se están orientando en torno a dos corrientes: la que se encamina decididamente hacia la competencia e, incluso, en algún caso, a una velocidad mayor que la marcada por la Directiva (Reino Unido y Alemania), y la que prefiere anteponer la seguridad en la prestación del servicio postal universal —envío de cartas y postales urbanas e interurbanas— a la competencia en el mercado interno (Francia y España).

En lo que respecta a tarifas postales, la segunda mitad de 2002 ha estado caracterizada por los anuncios de actualización de precios entre los operadores con vistas a 2003. En esta línea, el anuario destaca la operación del alemán Deutsche Post, que fue obligado a reducir sus tarifas por el regulador postal de su país, medida pionera en los Estados miembros.

También resalta la continuidad de una tendencia que ha llevado a algunos países a introducir una categoría postal prioritaria de precio superior, adquiriendo el compromiso de mejorar los plazos de entrega. Como colofón, “"podemos decir que el año 2002 nos ha dejado actuaciones diversas en cada país, con nuevos sellos denominados en euros —a excepción de Dinamarca, Reino Unido y Suecia— y precios muy dispares, entre los que Correos presenta los más bajos”", reza el estudio.

En materia de resultados económicos —indica el informe— “"se puede afirmar que la situación de la economía en general ha hecho mella en el sector postal, que se ha contagiado de un ciclo recesivo”". Sin embargo, también parece haber tenido gran relevancia la sustitución electrónica, a la que los operadores de ciertos países —Estados Unidos y países nórdicos, fundamentalmente— culpan de este deterioro.

Así, aunque las cifras de 2001 fueron óptimas para varias compañías (Deutsche Post y la holandesa TPG batieron récords), otras de tradicional solvencia como Post Danmark o el correo austriaco Osterreichische Post registraron pérdidas en 2002. Rompiendo con esta tendencia, Correos facturó el año pasado 1.685 millones de euros, un 12,3% más que en el ejercicio anterior.
 

Evolución del servicio postal tradicional

Desde que se publicara la primera Directiva europea sobre servicios postales en 1997, los correos europeos han buscado soluciones para compensar las probables pérdidas de ingresos derivadas de la apertura a la competencia. En correspondencia tradicional "“las novedades han ido encaminadas a reforzar las relaciones con los grandes clientes, tratando de frenar la sustitución electrónica y creando barreras de entrada de cara a una mayor apertura del mercado"”.

Por otra parte, varias compañías del sector han tomado posiciones en mercados extranjeros, como por ejemplo la suiza Swiss Post, que ya cuenta con filiales en Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Holanda y Estados Unidos; TPG, que compró la germana EP Europost; o Deutsche Post, que invertirá 1.000 millones de euros en los próximos años para entrar en mercados de correspondencia europeos.

En el negocio del marketing directo, al encontrarse liberalizado en diversos países del Viejo Continente, los movimientos han sido mayores. Uno de los operadores más activos ha sido la irlandesa An Post, que compró tres empresas en 2002 (dos en Irlanda y una en Reino Unido). También destacan TPG y Deutsche Post, con adquisiciones en los mercados del centro y este de Europa y Holanda, respectivamente.

En paquetería, courier y exprés, la preocupación fundamental de los operadores ha sido la consolidación de sus redes, completando la integración de adquisiciones anteriores. No obstante, destaca la intensificación de la competencia en la región escandinava: la salida de Posten (Suecia) de Pan Nordic Logistics; acuerdos entre los correos noruego, danés y finlandés; distintas compras, etc.En el caso español ha sobresalido la entrada de Correos en este sector con su filial Chronoexprés, que llevó a cabo la compra de la paquetera Servipack para asentarse en el tercer puesto del ranking nacional por volumen de negocio.


En oficinas, al margen del tradicional mercado bancario, donde muchos correos han buscado acuerdos con entidades financieras para ampliar la oferta de productos, se ha impuesto la introducción de nuevos servicios en las sucursales para tratar de aprovechar la gran capilaridad existente. Otra tendencia reseñable ha sido la progresiva prestación de servicios postales en tiendas de distinto tipo, con el consiguiente ahorro de costes.

La logística parece ser un área de diversificación en la cual solamente holandeses y alemanes se han posicionado con determinación, aunque siguiendo estrategias diferentes. TPG, a través de su división TNT Logistics, ha sido el más activo, adquiriendo compañías logísticas en Holanda, Italia, Francia y países escandinavos, en áreas como la logística textil, la automoción y el frío. Por su parte, Deutsche Post ha protagonizado también diversas compras a través de su filial Danzas en los países nórdicos y Francia.

En el ámbito de las nuevas tecnologías, “"las expectativas creadas años atrás con el boom de Internet han resultado defraudadoras y muchas compañías han sido saliendo ordenadamente del sector”", dice el texto. Sin embargo, “"no se puede afirmar que las perspectivas sean negativas para todos”".

Así, Post Denmark ha entrado de lleno en el e-government y otros, como las belga De Post o la portuguesa CTT Correios, “"han emprendido nuevas acciones prometedoras"”. Finalmente, el mercado objetivo del negocio en consultoría parece estar conformado por los operadores de países en vías desarrollo o con grandes problemas de gestión.
 

Nuevas empresas postales

En el camino generalizado hacia una mayor autonomía de los distintos correos, en 2002 “"hemos asistido a la ‘empresarialización’ de algunos de ellos mediante la variación de su estatus jurídico”", siendo los de Post Denmark (Dinamarca) y ELTA (Grecia) los casos más relevantes, por cuanto a proximidad geográfica y económica se refiere. Otras transformaciones han afectado a aspectos más internos.

La necesidad de adaptarse a la incipiente competencia ha motivado la búsqueda de un nuevo posicionamiento de marketing y una mayor eficiencia operativa en casi todos los operadores de Europa Occidental. Actuaciones como los cambios de nombre de la británica Royal Mail (anteriormente Consignia) o la holandesa TPG (su negocio de correo ha pasado de ser Royal PTT Post a Royal TPG Post) van en esta línea.

Otras como el programa de eficiencia Star, aplicado por Deutsche Post, la reestructuración de USPS o la de Royal Mail siguen la senda del recorte de gastos y la eficiencia operativa, con redimensionamiento de plantillas e infraestructuras (oficinas o centros logísticos). En el caso de Correos el cambio de estructura organizativa hacia una S.A. que tuvo lugar a mediados de 2002 fue un buen ejemplo de transformaciones internas provocadas por la evolución del entorno competitivo.


El factor crítico de éxito: los recursos humanos
 

En una coyuntura macroeconómica caracterizada por la desaceleración de la economía, el recorte de plantilla se ha impuesto como la vía más adecuada para afrontar esa situación en el ámbito empresarial. A la cabeza de estos movimientos se encuentra el correo estadounidense, cuya magnitud es notablemente superior a la del resto.

En Europa, el correo británico Royal Mail ha anunciado un recorte de 30.000 empleos en dos años y, en menor escala, Swiss Post y Osterreichische Post, han llevado a cabo cierre de centros y despidos. En otro orden de cosas, 2002 también ha sido un período rico en ceses y nombramientos al más alto nivel.
 

Mercados emergentes

La ampliación de la UE hacia el Este está relacionada con dos tendencias: los intentos de expansión hacia esa región por parte de los correos occidentales más poderosos (es el caso de Deutsche Post, Osterreichische Post, TPG, Canada Post o La Poste gala), y las actuaciones de los monopolios postales de la zona oriental de Europa a favor de su modernización. En esta última vertiente, los monopolios del Este y centro europeo han ido trazando las líneas para su reforma postal.

En primer lugar, están poniendo las bases legales de una próxima liberalización del mercado, pero se resisten a que ésta sea anterior a su incorporación en la UE (es el caso de los correos bálticos y de la empresa postal del Estado Búlgaro, que ha ampliado su monopolio cuatro años). Paralelamente, se han sumergido en un proceso de modernización empresarial orientado a la conversión en sociedades anónimas y podrían ser privatizadas en el futuro (el banco postal húngaro Postabank y el operador postal búlgaro Bulgarian Post).

En América Latina, empresas estatales de correo como las de Chile, México, Ecuador o Guatemala también están planteando una necesaria reestructuración implementando acciones orientadas a modernizar infraestructuras, recortar costes y generar ingresos adicionales ofreciendo nuevos servicios y comercializando en su red productos de otras empresas, como en el caso de Correios de Brasil.

En América del Sur, el mayor poder de penetración lo tienen los grandes integradores multinacionales que, además de tener sus propias subsidiarias en la región, están cooperando con ciertos correos regionales, siendo Fedex el integrador más activo. Esta misma compañía y TPG, junto a UPS y DHL (propiedad de Deutsche Post) también se han interesado en Asia, especialmente en el mercado chino, donde han mantenido una disputa con la Autoridad Postal, que ha intentado limitar las actividades en el negocio exprés que los cuatro están realizando, compitiendo con la empresa postal monopolística China Post.