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Kazajstán: estrategias, materias primas y negocios en Eurasia

20/03/2002

En Kazajstán no sólo se han encontrado los mayores yacimientos de gas y petróleo del mundo, también es uno de los principales productores de hierro, zinc y cobre, entre otras muchas materias primas. Esta circunstancia y el cambio del antiguo sistema soviético hacia una política de mercado reformista han llamando la atención de las grandes multinacionales y han provocado el inicio de unas relaciones fructíferas de este país centroasiático con Europa, China y Estados Unidos.

La República de Kazajstán, cuyo territorio es mayor que el de la Unión Europea, logró su independencia de la URSS hace una década y, poco tiempo después, se fundó en su capital, Astaná, la Comunidad de Estados Independientes (CEI), un nuevo esquema de cooperación regional que año tras año incrementa sus lazos con los Estados miembros.

Hoy día, Kazajstán y los países ribereños del mar Caspio se han situado en el centro de atención de las grandes potencias y de las multinacionales. Aquí se exploran tanto las posibilidades de desarrollar recursos de gas y petróleo –están considerados los mayores yacimientos de ámbito mundial descubiertos en las últimas tres décadas–, como las mejores rutas para acceder a los grandes mercados de Oriente y Occidente.

Además, para la UE, Kazajstán es el Estado más importante de la región debido a sus condiciones, materias primas, estabilidad y a las posibilidades que ofrece para operar en cada una de las otras repúblicas centroasiáticas. En él está en funcionamiento una delegación comunitaria que gestiona programas multisectoriales de colaboración, todos los países miembros de la UE están representados y, por otra parte, las principales compañías aéreas, como Lufthansa, British Airways y KLM, vuelan a este destino varias veces por semana.

Además, desde hace años, operan en este país Repsol y Equip Tècnic Santandreu y actualmente hay otras empresas catalanas, andaluzas, madrileñas y asturianas que buscan nuevas posibilidades de negocio. Estos países centroasiáticos, hoy independientes, también desean abrirse a nuevos socios.

 

Economía, proyectos e inversiones
 

Después de un espectacular declive del PIB en un 31% entre 1992 y 1995 y de una inflación que se disparó hasta un 1.800% en 1994, la brújula económica comenzó a cambiar de rumbo en Kazajstán debido al éxito inicial en la adopción de las reformas estructurales orientadas hacia un modelo de mercado. A este giro ha contribuido un inédito flujo de la inversión extranjera directa.

La importancia de las materias primas marca desmedidamente la economía nacional. En 1999 éstas representaron el 80% de las exportaciones. Gran parte de la cifra la ocupa el petróleo, que ha sido una de las grandes cartas en la baraja de la política exterior kazaja a la hora de atraer a las multinacionales.

La prospección iniciada a gran escala a comienzos de la década pasada condujo a las autoridades a afirmar que Kazajstán sería el Kuwait del futuro. Pero también otros países de la zona, en concreto, Turkmenistán, con sus enormes reservas de gas, y Azerbaiyán, el mayor productor de petróleo, en la ribera occidental del mar Caspio, han atraído a las compañías extranjeras.

En el pasado se estimaba que las reservas de estos países ascendían en conjunto a los 200 millardos de barriles, cifra que se ha demostrado estar inflada ya que, en verdad, éstas se sitúan entre los 16 y los 30 millardos de barriles. Más detalladamente, las reservas probadas kazajas llegan a los ocho millardos de barriles, si bien sigue siendo un volumen excelente.

En 1992, la multinacional Chevron adquirió el 45% de Tengiz, el mayor yacimiento del país sito en el mar Caspio, con reservas de 810 millones de toneladas de crudo. El año pasado, el petróleo condujo a un crecimiento del 10% y casi eliminó el déficit público. La inflación llegó a un 13,3% y se prevé que haya alcanzado un 5,8% al final de 2001.

Analistas de la bonanza económica también atribuyen este éxito al reformismo aplicado por el primer ministro Tokayev y a su intolerancia con las empresas en bancarrota, además de a la buena gestión del Banco Central, que ha limpiado el sector de bancos insostenibles, ha contenido la inflación y ha evitado la excesiva apreciación de la moneda kazaja: el tenge. Pese a las complejidades de la transición desde el antiguo sistema soviético, entre 1990 y 2000, el país ha logrado la hazaña de atraer más inversión extranjera directa per cápita que Rusia.

 

Relaciones entre España y Kazajstán

En Madrid existe una embajada kazaja y su correspondiente española, en Kazajstán, es a la vez concurrente en Kirguistán. El volumen bilateral de intercambios comerciales es el más significativo de los que mantiene España en Asia central. Aunque el potencial es inmenso, durante los primeros seis meses de 2001, las mercancías importadas superaron los 43 millones de euros y se exportó por un valor de 12 millones de euros.

Existe un Acuerdo de Cooperación Financiera que incluye la concesión de 50 millones de dólares (56,9 millones de euros) en créditos FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) para financiar la exportación de equipos y tecnología españoles en proyectos de inversión aprobados por ambas partes, incluyendo un millón de dólares (1.139.210 euros) en forma de donación para financiar estudios de viabilidad.

La compañía Asturiana de Zinc firmó un contrato para producir un total de 300.000 toneladas de zinc y plomo en Kazajstán, el país de la industria pesada por excelencia. Pero el decano es Repsol, que comenzó a explorar en el mar Caspio en 1993 y que, por supuesto, se ha encontrado con la competencia de las grandes multinacionales. Su acción estratégica se desarrolla a partir de un consorcio con la compañía británica Enterprise Oil, la inversión es de más de 1.412 millones de euros y opera en el área de Baiganinsk, sita en las inmediaciones del Caspio.

Con relación a la logística del país y, en consecuencia, de la región, ésta se verá influida por un proyecto español: en octubre de 2000 se concedió a TALGO un contrato por un valor superior a 36 millones de euros para unir los 1.334 km que separan a la antigua capital, Almaty, de la nueva, Astaná. La empresa suministrará dos trenes de 23 vagones con 200 coches-cama cada uno. Es un proyecto de gran significado estratégico porque acortará a un tercio el lapso de 24 horas que actualmente demanda el desplazamiento entre ambas ciudades.

Por otra parte, a la forma de gestión soviética aplicada durante décadas se añade otra contribución española. En junio de 2001 se inició un programa de formación de funcionarios en el que participan la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), que aporta una financiación de 100.000 dólares (113.921 euros); el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), que actúa como parte técnica; y la Agencia de la Función Pública kazaja.

El proyecto consiste en la celebración de seminarios impartidos en Astaná por expertos españoles– los dos primeros sobre descentralización y modelos de administración pública– y en la organización de viajes de estudio de funcionarios kazajos (este año han participado 20 funcionarios) a España, donde se familiarizan con las instituciones españolas.

Asimismo, la AECI corrió con los gastos de los cursos realizados por cuatro funcionarios kazajos sobre "Inversiones extranjeras", impartidos por el Centro de Estudios Comerciales en Madrid, en junio de 2001. Por otra parte, desde el año pasado la Escuela Diplomática de Madrid admite estudiantes de este país centroasiático.

Finalmente, en el terreno de las relaciones públicas, España apoya la pretensión de Kazajstán de ingresar en la UEFA, hecho que va más allá del deporte. A las autoridades les complace saber que su Estado se considera parte integrante de Europa oriental.

 

Relaciones con Cataluña

ESADE ha sido la institución catalana que ha desempeñado el papel más influyente en Kazajstán. Entre 1997 y 2000 lideró el consorcio de un proyecto TACIS (Technical Assistance to the Commonwealth of Independent States) de la Unión Europea, desarrollado por el Instituto de Gestión, Economía e Investigación Estratégica de Kazajstán (KIMEP) y encabezado por un grupo de expertos asociado al presidente Nazarbayev, que tuvo como misión preparar un programa MBA de ámbito internacional.

No obstante, entre 1999 y enero de 2001, el Centro de Estudios Internacionales e Interculturales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) participó en otro proyecto de apoyo a la Academia Diplomática de Kazajstán, también dentro del TACIS. A su vez, la UAB participa además en la mejora de la logística del país a través del programa TEMPUS de la UE, que pretende agrupar las principales universidades técnicas de la región y crear una red en Internet, impartir educación a distancia y videoconferencias.

La reciente constitución de la Casa de Asia en Barcelona, impulsada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y con apoyo de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona permite augurar una profundización de estos vínculos. En el ámbito empresarial destaca otro efecto del crédito FAD concedido a Kazajstán: la aprobación del proyecto "Reciclado integral de residuos sólidos en Astaná", presentado por la empresa catalana Equip Tècnic Santandreu.

El contrato ya se ha firmado y la compañía ha comenzado a operar sin descartar una mayor presencia en el país, donde hay millones de toneladas de residuos por reciclar y un gran campo en el ámbito ecológico. Los contactos se refuerzan en esta comunidad autónoma por la presencia de un consulado honorario de Kazajstán en Cataluña, encabezado por el empresario Aquilino Mata, quien conoce el país, su logística y su medio empresarial.

 

Kazajstán en Eurasia

Desde su independencia, Kazajstán ha fortalecido sus relaciones euroasiáticas. Turquía es un actor político en la región y un interesante socio potencial con quien operar. Por un lado, es uno de sus principales inversores y, por otro, Ankara es la referencia del mundo de habla túrquica, un conjunto que también incluye a Azerbaiyán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán, además de Kazajstán.

Sin embargo, estratégicamente Irán es crucial: cruzar su territorio para dar salida al petróleo del mar Caspio sería la opción más barata, pero habrá que esperar a un deshielo de las relaciones entre Washington y Teherán.

Asimismo, China es un actor que juega un papel en la zona cada vez más significativo. Con un crecimiento vegetativo de casi 14 millones de personas, el equivalente a la población de Kazajstán, Pekín se ha comprometido a realizar la mayor inversión exterior de su historia al firmar un contrato para que un oleoducto atraviese las estepas y surta de petróleo a sus regiones costeras.

La vocación centroasiática de este país se refuerza con el reciente lanzamiento del Plan Oeste, un proyecto para desarrollar su territorio occidental despoblado y virgen, que China compara con la conquista del oeste americano o la Siberia rusa.

En cuanto a las relaciones con Estados Unidos, la administración Clinton ya había definido a Asia central como una de sus prioridades. En 1995, Kazajstán se deshizo de sus misiles intercontinentales y tácticos y de su uranio enriquecido, abrazó la economía de mercado y permitió la entrada de las multinacionales norteamericanas, con lo que se ganó la buena voluntad de Washington.

Previsiblemente, bajo la administración Bush las grandes compañías del petróleo continuarán operando en una Asia central más amplia, pues no hay que descartar en absoluto la incorporación de Afganistán como tránsito hacia el sur para los oleoductos del Caspio, que junto a la salida por Irán, son las opciones más económicas.

A la vez, el país afgano también cuenta con un potencial en hidrocarburos que seguramente será reexplorado de aquí a un plazo de tiempo "prudente". La petrolera Unocal negoció con el régimen talibán durante la década pasada, pero no llegó a ningún acuerdo.

Por último, el proceso de inserción de Kazajstán en Eurasia avanza en el ámbito de las infraestructuras intra y extrarregionales. Tan importantes como los yacimientos de hidrocarburos son las vías futuras de los oleoductos de esta encajonada región y las restantes vías para la salida de otras materias primas, dado que el país es el principal productor mundial de cadmio, cromo, vanadio, bismuto y flúor, además de uno de los mayores extractores de hierro, zinc, tungsteno, cobre, plomo y potasio.

Pero al hablar de infraestructuras no sólo se debe hacer referencia al transporte de materias primas sino que también es prioritario el tránsito de mercancías y pasajeros. En 1990 se conectaron las líneas férreas de China y Kazajstán, cerca de la estación Druzhba; seis años después se completó el tramo de ferrocarril entre Meshhed y Tendzhen, para unir Turkmenistán e Irán, y se concluyó la línea que enlaza el puerto de Bender Abbas (Irán) y el Golfo Pérsico.

En el ámbito de las telecomunicaciones, por los 1.750 km de anchura del territorio de Kazajstán pasará la línea de fibra óptica que recorrerá la distancia que separa Francfort, en Europa, de Shanghai, en Asia. Sin duda, al tren transiberiano ruso que cruza Eurasia por el norte, se añaden otras alternativas independientes y complementarias que harán pronto de Kazajstán una zona integrada con Europa.

Fuente: Augusto Soto, profesor del Centro de Estudios Internacionales e Interculturales de la Universidad Autónoma de Barcelona. Entre 1999 y 2001 fue profesor en un proyecto de la Unión Euro