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Gestionar la temporalidad en la industria

27/03/2014

El sector industrial español es, a grandes líneas, competitivo. Al desafío de la apertura de los mercados alentada por la globalización, las firmas nacionales han sabido reaccionar mejorando la eficiencia de sus procesos productivos y reduciendo los costes. Pero como las reglas del juego no son iguales para todos, especialmente en lo que se refiere a legislación, derechos de los trabajadores, etc., la tarea de ser competitivos no resulta fácil.

En el sector industrial la externalización de ciertos servicios ha permitido a algunas empresas controlar los costes, algo en lo que ha tenido mucho que ver la contribución de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT). Después de algunos años en los que ha habido cierta falta de en tendimiento, la verdad es que las ETT se han ido ganando la confianza de la industria.

Más allá de posibilitar la cobertura de un puesto de trabajo temporal, este tipo de empresas han apostado por ofrecer un servicio integral,donde se privilegia el bienestar laboral, la prevención y la capacitación de los empleados.Todos ellos beneficios que, sin duda, han aportado importantes ganancias a las empresas industriales.

 

Siniestralidad laboral

Las ETT han contribuido a la mejora de algunos de los mayores problemas a los que se enfrentaba la industria en España. Me permitiré citar varios ejemplos: la alta siniestralidad laboral, el absentismo o el déficit de formación. Los empleados que las industrias contratan a través de las ETT tienen, a cargo de estas últimas,una contribución del 1,25% de la masa salarial a la formación y prevención de riesgos –mientras que el resto sólo destina un 1%–.

El mayor número de horas y recursos empleados en estos apartados ha redundado lógicamente en una notable mejora de estas magnitudes. Otro ejemplo de eficacia de las ETT es la rapidez y escasez de trá- mites con que han contribuido a las necesidades temporales reales de este tipo de compañías: bajas maternales, puestos de trabajo estructurales, vacaciones, enfermedad, etc.

Las empresas usuarias han podido concentrarse en aspectos más estratégicos como la gestión de los recursos humanos e incluso plantearse la posibilidad de incorporar a la plantilla a los trabajadores cuya valía ya ha sido contrastada. Por tanto, podemos decir que el sector industrial español ha entendido mejor que ningún otro el valor añadido que las firmas de trabajo temporal podían aportar a su trabajo, que no es otro que el de permitirles concentrar mejor sus esfuerzos y talento en la generación de valor