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Flexibilidad y rapidez para el picking automático de tornillería

28/03/2014

Centro Logístico de Tornillería (CLT), fabricante y proveedor logístico del sector de la tornillería y los elementos metálicos de fijación, incorpora en su catálogo los productos de empresas que mantienen su independencia comercial pero dejan las tareas logísticas en sus manos. La empresa ha instalado recientemente un almacén automático de cajas para dar servicio al consumidor final. La flexibilidad y rapidez de este almacén le permite cerrar en cualquier momento un acuerdo con un fabricante y almacenar su stock como si se tratase de un negocio aparte.

Centro Logístico de Tornillería (CLT) es una compañía joven –creada en mayo de 2000– que sin embargo pertenece a una firma centenaria, el grupo La Unión Metalúrgica, fundado en 1902. El 80% de la producción de este fabricante de tornillería de alta resistencia estampada en frío se destina a la exportación, aunque el grupo también distribuye en España los productos de la alemana Tigges, la italiana Beneri y de la francesa Lanfranco, además de distintos artículos que importa sin marca y comercializa posteriormente.

Los acuerdos con el fabricante alemán de tornillería en acero inoxidable Tigges y los posteriores con Beneri (fabricante italiano puntero en artículos estándar) y la sociedad francesa J. Lanfranco (con sus tuercas especiales para el sector del ferrocarril) permiten a La Unión Metalúrgica, que tiene en el tornillo con cabeza del tipo Allen su producto estrella, presentarse de la mano de líderes mundiales con una gama de productos especiales y con valor añadido en todas las calidades: tornillería de baja y alta resistencia, acero inoxidable, arandelas, etc.

Las alianzas con estos tres fabricantes europeos, rubricadas en los últimos tres años, han ido incrementado de forma exponencial el número de referencias del catálogo del grupo. Ante esta circunstancia, La Unión Metalúrgica se vio en la necesidad de "independizar la distribución y el contacto directo con los clientes", lo que dio pie a la creación del proveedor de servicios logísticos CLT. Su misión es ofrecer una mejor atención, procurar asesoramiento y cubrir las necesidades logísticas de los clientes.

El desencadenante de la constitución de CLT fue el acuerdo de distribución que el grupo alcanzó con Tigges. El fabricante alemán representaba un complemento ideal, puesto que la Unión Metarlúrgica fabrica con acero al carbón de alta resistencia, mientras que Tigges fabrica con acero inoxidable. De hecho, el acero inoxidable está ganando cada vez más terreno en el mercado de la tornillería, porque, además de tener precios más asequibles, es el material que exigen hoy en día sectores como el de la alimentación o el hospitalario, para evitar cualquier problema con la corrosión del producto.

La incorporación de Tigges al catálogo tuvo otra consecuencia: la introducción del grupo en la venta al cliente final, puesto que el fabricante alemán vendía directamente a la industria. Anteriormente, la Unión Metalúrgica solamente atendía la distribución a ferreterías y a los canales tradicionales de suministro industrial.

Llegar también al consumidor final abrió de forma significativa el mercado potencial de la compañía, ya que, según afirma el gerente de CLT, Marcel Blanch "entre los distribuidores no hay nadie que abarque las dos gamas y que, al mismo tiempo, pueda ofrecerlas directamente como fabricante". La apuesta por el almacén automático para cajas, se ha hecho en parte "para poder dar servicio al consumidor final".

Con los líderes

No obstante, CLT no se considera un distribuidor al uso, o el simple portador de una representación comercial, ya que existe una relación muy estrecha entre la compañía y los fabricantes europeos con los que trabaja. Así, CLT actúa como su operador logístico en España, para ofrecerles servicio en todo: soporte técnico, suministro a sus clientes directos, almacenaje, gestión de stocks, etc.

Tras la constitución de CLT, Unión Metalúrgica ha continuado encargándose de sus propias exportaciones, mientras que para el mercado nacional y el portugués ha pasado a realizar estas tareas a través de CLT.

El gerente de CLT describe de este modo el nacimiento del "operador": "Para ser competitivos y estar al día, los fabricantes que trabajan contra stock y con grandes series deben tratar constantemente de rebajar costes y aumentar la productividad. Muchas veces, esto va reñido con la atención y el servicio que demanda el cliente, porque se vuelve muy complicado para una empresa ofrecer al mismo tiempo 20.000 referencias, distribución en 24 horas y atención personalizada". Con la creación de CLT, el grupo La Unión Metalúrgica consigue acercar al mercado los productos de estos fabricantes a través de dos canales de distribución: ferreterías y suministradores industriales, por una parte, y gran consumidor final de tornillería por el otro.

Mercado nacional

En su fábrica, situada en la calle Pamplona de la ciudad de Barcelona, La Unión Metalúrgica tiene un almacén con capacidad para 10.000 europaletas. La planta trabaja básicamente contra stock, aunque también produce bajo pedido cuando existen algunos encargos especiales. Desde allí se sirve directamente la parte de la producción (el 80%) que va destinada a la exportación, tarea que realiza directamente el fabricante catalán. El 20% restante, que se comercializa en el mercado nacional, se envía previamente a las instalaciones de CLT, situadas en un polígono industrial de Santa Perpètua de la Mogoda (Barcelona).

En 2001, Centro Logístico de Tornillería comercializó un total de 12.500 referencias distintas (aunque el grupo tiene disponibles 20.000). De ellas, sólo 3.000 corresponden a La Unión Metalúrgica, lo que da idea del gran salto que ha supuesto para CLT la incorporación de los artículos de los fabricantes Tigges, Beneri y J. Lanfranco al catálogo general.

El almacén de Santa Perpètua de la Mogoda todavía no está funcionando al cien por cien de su capacidad y, en la actualidad, se guardan allí alrededor de 9.000 referencias. Así, en 2001, todavía se movieron directamente desde el almacén de la fábrica de Barcelona cerca de 2.500 referencias de las que CLT tiene que distribuir.

El almacén de CLT tiene unas dimensiones de 2.000 m2 (más 600 m2 de oficinas). Allí tiene instalados, en paralelo, un almacén automático para cajas; una estantería convencional simple para paletas; una estantería para picking manual en altura; y 15 filas de estanterías de paletización convencional de entre siete y diez niveles de carga en altura. Todas las estanterías, tanto las servidas por transelevador como las convencionales para paletas y las manuales, tienen una longitud de 38,7 m y una altura máxima, para la carga, de 12 m.

La instalación automática para cajas cuenta con 4.580 ubicaciones (33 niveles de carga en altura), con dimensiones de 400x600x120 mm cada una. En ellas se depositan cajas de 50 kg de peso máximo, que albergan en su interior hasta cuatro referencias distintas. La estantería está atendida por un transelevador que desarrolla unas velocidades de translación y elevación de 300 m/min. y 120 m/min., respectivamente.

El almacén está cargado a la mitad de su capacidad, ya que CLT ha hecho una previsión de espacio para futuros crecimientos. No obstante, Manel Blanch afirma que la empresa tiene la intención de acabar instalando un segundo almacén automático para cajas donde ahora dispone de estanterías manuales. El actual, donde se guarda en stock tornillería, arandelas, tuercas y todo tipo de elementos metálicos de fijación, se alimenta a través de un único punto de entrada, que cuenta con un carril de rodillos con capacidad para 16 cajas. En cuanto a las salidas, el picking de los productos se realiza en un puesto atendido por un operario situado en la cabecera del almacén.

Altura, rapidez y control

Antes de incorporar el catálogo de Tigges, La Unión Metalúrgica trabajaba solamente con paletas completas y con pocas referencias. Tras el acuerdo con el fabricante alemán, tuvo la necesidad de almacenar muchas referencias a partir de pequeñas cantidades de producto en stock, con lo que habilitó estanterías manuales para unos 4.000 artículos, que se extraían con la ayuda de máquinas preparadoras de pedidos. "El problema –argumenta Blanch con respecto a la decisión de instalar un almacén automático para cajas– es que hoy en día, con los precios que hay que pagar por metro cuadrado de terreno, tienes que aprovechar al máximo la altura de las naves. Y si además quieres tener todas las referencias accesibles al momento, necesitas rapidez en la preparación de pedidos y control y orden en la entrada de mercancías".

Algunas empresas montan un almacén de estas características al no poder siempre prever el comportamiento de la demanda, por lo que deben tener una instalación que les asegure una gran capacidad de preparación de pedidos. En el caso de CLT, su negocio es estable y no presenta muchas puntas en la demanda. Por este motivo, aunque la velocidad de preparación que permite esta solución de almacenaje también fue importante a la hora de decidir su instalación, el responsable de CLT asegura que "sobre todo, era básico el ahorro de costes y la posibilidad de verificar, controlar y realizar las entradas al momento, sin necesidad de efectuar ningún otro tipo de manipulación".

"Si cada vez que entra una caja en el almacén –continúa Blanch– un trabajador tiene que ir a colocarla, estás añadiendo un coste que el tornillo no soporta. Además, en la posterior preparación del pedido siempre existe la posibilidad del error humano: ahora, en el mismo instante que verificas la mercancía ya la etiquetas (con lo que consigues trazabilidad y control) y pasa inmediatamente a circular sola por el almacén".

El almacén automatizado de CLT acoge muchas referencias y poca cantidad de producto para cada una de ellas. Del stock se ocupan sólo dos personas, una preparando las entradas y otra las salidas, y siempre está on-line. "Para hacer lo mismo –concluye Blanch–, antes teníamos a siete personas. Ahora, al juntar los almacenes e instalar este automático sólo necesitamos cuatro operarios".

Esta instalación automatizada acoge los productos de más alta rotación (A, B y C), mientras que en la estantería convencional simple para paletas situada a su lado se guardan otras 250 referencias de muy alta rotación (A), pero que se sirven en grandes cantidades. A esta estantería, que cuenta con diez niveles de carga en altura y tiene capacidad para 270 paletas, se accede de dos maneras: por uno de sus lados, las carretillas trilaterales reponen producto, mientras que por el otro, los operarios van haciendo el picking con máquinas preparapedidos capaces de trabajar en altura.

Manual para baja rotación

A continuación de esta estantería para paletas está situada la de acceso manual, que alberga referencias D (de muy baja rotación). En esta estantería simple de doble acceso hay 19 niveles de carga y 128 posiciones en cada uno de ellos. En total, son 2.432 ubicaciones de 500x400x400 mm. Entre el almacén automático y las dos estanterías manuales situadas a su lado, CLT concentra cerca de 10.000 referencias.

Por su parte, la zona de la instalación que cuenta con ocho pasillos de estanterías de paletización convencional (siete de ellas dobles) tiene un área que actúa de pulmón para abastecer al resto del almacén (aunque en la práctica CLT fracciona cada vez más sus compras, de manera que mucha mercancía entra directamente en las estanterías manuales y en el almacén automático). Así, en este complejo de paletización, lo que encontramos es, además de una parte de pulmón de referencias del tipo A, otra destinada a altas referencias que salen directamente desde las estanterías en grandes cantidades y para unos pocos clientes (industria auxiliar del automóvil y líneas especiales de producto, entre otros).

Esta líneas especiales, para clientes muy concretos, no podrían guardarse en el almacén automático –porque habría que llenar muchas cajas– ni en las estanterías manuales de alta rotación, puesto que estos artículos no se sirven cada día, sino quizás tan sólo una vez al mes. Por eso se almacenan en este almacén caótico con capacidad para cerca de 4.000 paletas.

En la actualidad, CLT atiende entre 60 y 70 pedidos diarios, aunque tiene capacidad para aumentar considerablemente esa cifra. Cada día llegan más de 4.000 kg de mercancía a sus instalaciones de Santa Perpètua de la Mogoda, donde se trabaja con trilaterales, máquinas preparadoras de pedidos en altura y con carretillas contrapesadas.

Logística común e independencia comercial

Centro Logístico de Tornillería ha comprado recientemente una empresa de distribución que cuenta con una almacén de 2.000 paletas y 150 líneas diarias de producto. CLT absorberá todo este volumen extra y preparará en sus instalaciones de Santa Perpètua los pedidos de la sociedad absorbida. Con esta previsión, CLT espera facturar este año 10 millones de euros. El grupo La Unión Metalúrgica facturó, en 2001, 18 millones de euros.

La adquisición de esta nueva empresa no es la primera ni será la última que realice CLT. La base de su negocio está en la incorporación de nuevas empresas, que mantienen su independencia comercial pero dejan sus tareas logísticas en manos de CLT. "Lo hacemos así porque no se pueden tener funcionando cinco almacenes pequeños con estanterías manuales dispersos en 600 km. Nosotros unimos la gestión administrativa, las compras, la logística y la informática y mantenemos la independencia a nivel comercial, porque cada empresa está adaptada a su mercado y sus clientes y eso es lo que cuenta", afirma Blanch.

"El sistema In a Box –añade el gerente de CLT– nos brinda la posibilidad de cerrar en cualquier momento un acuerdo con un fabricante e incrementar de repente el catálogo en 5.000 referencias, almacenándolas como si se tratase de un negocio aparte". Este almacén también ha cambiado la política de compras de la empresa. En ese sentido, los acuerdos con los proveedores y los clientes a los que se les realiza la distribución están ahora condicionados: el módulo de compra es el que cabe en la caja y el volumen que se adquiere está restringido al que permite la misma. Asimismo las compras han pasado a realizarse con mayor frecuencia.

Finalmente, la distribución del producto (básicamente paquetería nacional) está subcontratada. Además de servir a los grandes distribuidores de tornillería del país, CLT trabaja con los siguientes sectores: industria auxiliar del automóvil, ferrocarril (Alstom, Siemens, CAF, Talgo), motos (Honda, Yamaha, Derbi, Suzuki...), energía eólica y almacenaje. Por otra parte, CLT tiene en Tarragona un almacén de 400 m2 dedicado en exclusiva al sector petroquímico, que tiene una fuerte implantación en esa provincia catalana. Repsol, Dow Chemical o BP son algunos de los clientes que se atienden desde este almacén.

Fuente: Daniel Martinez


Ficha técnica del almacén automático In – a- Box para cajas de CLT:

Longitud de la estantería: 38.720 mm
Anchura de las estantería: 3.500 mm
Altura de las estantería: 12.000 mm
Unidad de carga: Eurobox de 400 x 600 x 120 mm
Carga máxima: 50 kg/caja
Capacidad total: 4.580 cajas
Puestos de picking: 1 unidad
Transelevador: Modelo ML-300
Vel. translación: 300 m/min.
Vel. elevación: 120 m/min.
Vel. de la horquilla: 60 m/min.