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Manuel Castells, Catedrático de Sociología y Experto en Internet

27/03/2014
Un sociólogo con alma de hacker

The Wall Street Journal le describió como "el primer gran filósofo del ciberespacio". Su trilogía sobre la sociedad de la información ha sido traducida a 18 lenguas. Manuel Castells acaba de publicar un nuevo libro, La galaxia Internet, en el que reflexiona sobre la Red y sus conexiones con la empresa y la sociedad. Huye de las previsiones de futuro y prefiere concentrarse en analizar el presente. Y el presente pone de manifiesto, según este catedrático de Berkeley, que el conocimiento de Internet "es esencial para adaptar la más poderosa tecnología de la información y la comunicación a nuestros valores, intereses y proyectos".

Hace dos décadas emprendió en la prestigiosa Universidad de Berkeley (Estados Unidos) el estudio de las transformaciones sociales y económicas ligadas a las nuevas tecnologías, monumental trabajo que vertió en La era de la información. De vuelta ya a Cataluña, Manuel Castells imparte clases en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y es investigador del Instituto Interdisciplinario de Investigación sobre Internet (IN3). Este catedrático de Sociología destaca, sobre todo, por haberse convertido en un gurú, un experto de Internet reconocido mundialmente y citado por investigadores, analistas e incluso políticos de todas las ideologías. Y ha publicado recientemente La Galaxia Internet, un conjunto de reflexiones sobre Internet, la empresa y la sociedad editado por Plaza & Janés. Sus conclusiones son una radiografía de la forma de trabajar, de informarse, de relacionarse, de aprender y de vivir de la sociedad actual. Castells es rotundo y asegura que la futurología "proyecta una imagen deformada de lo que es y puede ser un mundo basado en Internet".

"una herramienta potencial de libre comunicación" y que su espíritu de libertad fue diseñado por la cultura hacker, que es el origen de su creación. Pero el profesor considera que la evolución de Internet "depende de su utilización por parte de la sociedad. El desafío que plantea la Red" –asegura– es que permite ampliar y potenciar la mente humana, tanto la vertiente creativa como la destructiva. Por eso el conocimiento de sus usos y efectos es esencial para adaptar la más poderosa tecnología de la información y la comunicación a nuestros valores, intereses y proyectos".

"podría servir como pretexto para organizar una arquitectura en Internet que sirva para controlarlo. E intentar controlar Internet sería destruirlo". En un discurso alejado de lo políticamente correcto, el profesor universitario explica que la Red es "un caos", pero que es célebre una sentencia judicial de Estados Unidos que recuerda que los ciudadanos "tienen el derecho constitucional de poder acceder al caos" y, por tanto, cualquier censura que se establezca es un atentado contra la libertad de expresión. "Internet es la sociedad y si en las sociedades hay crímenes, gangsterismo y narcotráfico, ese mundo también se expresa en la Red". En ese sentido, provocar a los internautas poniendo límites podría convertirse en "un fenómeno interesante de lucha social", afirma.

"Esa posibilidad convertiría Internet en una especie de Minitel, la red primitiva creada por el Gobierno francés, integrada por terminales tontas y con un centro inteligente controlado por el Estado". Si esto sucediera, Castells apunta que "los hackers –los buenos, que nada tienen que ver con los crakers – no se van a quedar quietos". Sus críticas a los intentos de los gobiernos por la posibilidad de que intenten dominar Internet se extienden también al "modelo de control monopolista contrario al código abierto" que trata de imponer la multinacional Microsoft, "aunque en los últimos tiempos se observa que ese modelo ha empezado a evolucionar".

"podrán dar un salto más alto en su capacidad de desarrollo, puesto que la Red es la fuerza dinámica de ese desarrollo".

"es totalmente primitivo e incorrecto en términos empíricos". El otro aspecto en el que Castells insiste desde hace años es la importancia de llevar a cabo una "alfabetización informática" para aprovechar las ventajas que ofrece la tecnología. "Internet no es simplemente conectarse", según el sociólogo.

INTERNET Y LOGÍSTICA
 

"Así se regula la demanda y además se afina el tipo de producto que necesita el cliente", explica el sociólogo en uno de los numerosos artículos que aparecen en Internet. El ejemplo español más claro es Zara. Para Castells, la principal evolución que ha introducido la Red consiste en el hecho de que desde cualquier lugar podemos tomar una decisión que afecte de inmediato a cualquier otro lugar. Otro de los ejemplos que suele poner es el de Benetton. Esta empresa familiar concede licencias a sus puntos de venta con dos condiciones: Benetton es la única marca de la tienda, y el responsable del establecimiento debe enviar diariamente información on-line de lo que vende. La logística se convierte entonces en una variable fundamental. La característica fundamental de Benetton es el cambio inmediato de color en sus productos en función de las tendencias de la moda. La empresa puede responder rápidamente: el diseño se hace en una central en Italia, la fabricación en Turquía y en el sur de Italia, generalmente con mujeres en su casa y en pequeños talleres que pueden adaptarse muy rápidamente. "Benetton es una red formada por el servicio central de diseño, los puntos de venta y la fabricación, es decir, una economía informal de redes", comenta Castells.

DE PARÍS A SILICON VALLEY
 

La biografía de Manuel Castells está marcada por su estrecha relación con la Universidad. Nacido en Hellín (Albacete) en 1942, se exilió de España a los 20 años y participó en las revueltas de Mayo del 68 en Francia y fue expulsado de este país a los 26 años, por sus actividades políticas. Conocido mundialmente por su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura (1996-2000), ensayo traducido ya a 18 idiomas, Castells ha sido profesor de sociología y de planificación urbana y regional en Berkeley durante 22 años. Actualmente, es profesor senior de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigador del Institut Multidisciplinari d'Internet. También ha sido profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Ha publicado 21 libros y conserva estrechos vínculos con Estados Unidos, Asia y América Latina, además de ser un gran conocedor de la ex Unión Soviética. Casado con una intelectual rusa, fue un observador cercano de la revolución tecnológica en Silicon Valley. Se proclama socialista y entusiasta por desentrañar la sociedad urbana contemporánea y su relación con las tecnologías de la información. Esa ha sido la constante de su carrera y es también el motor que le ha llevado a lanzar recientemente al mercado editorial La galaxia Internet, la última entrega de este investigador infatigable.

CLAUDI PÉREZ