Servicios globales de ingeniería: el caso de Taim-TFG

28 mar 2014

El sistema logístico de Taim-Tfg, empresa dedicada al equipamiento de instalaciones de grandes dimensiones, viene determinado por las características del mercado al que atiende, la tipología de los productos que fabrica y por el sistema productivo empleado para su elaboración. Con todo, el éxito de la compañía radica en su capacidad para “rediseñar a diario una parte relevante de nuestra logística y adaptar el producto al entorno”, comenta Manuel Teruel, presidente de la firma.

Taim-Tfg, SA surge en 1985 como consecuencia de la fusión por absorción entre las empresas Taim (Talleres Auxiliares de la Industria Minera), dedicada a la fabricación de equipos para la minería del carbón y Tfg (Talleres Florencio Gómez), consagrada al negocio de la elevación y la manutención, de capital totalmente español. Con una facturación de 60 millones de euros en el último ejercicio, en la actualidad se sitúa como una sólida organización industrial presente en los cinco continentes, capaz de garantizar el desarrollo y ejecución de cualquier proyecto relacionado con sus líneas de fabricación en terceros países, especialmente en vías de desarrollo. Su forma de operar dista un poco del concepto tradicional porque, como dice Manuel Teruel, “nosotros no vendemos instalaciones, vendemos anteproyectos de ingeniería no repetitivos que se van ajustando sobre el terreno como trajes a medida”.

Crisis = amenaza+oportunidad
 

Para los orientales la palabra “crisis” es un ideograma que comporta la composición de otros dos conceptos, “amenaza” y “oportunidad”, es decir, no existe crisis, si no existe alguna oportunidad. Los directivos de Taim-Tfg dan cuenta de ello. La empresa, que en 1994 atravesaba por uno de sus peores momentos —cerró el ejercicio con una facturación de 8,41 millones de euros, 10,82 millones de costes fijos y 3 de pérdidas—, supo aprovechar la desfavorable coyuntura. A través de un cambio de estrategia interna el actual presidente de la firma, entonces director financiero, asumió la responsabilidad de la compañía tomando el 45% de su capital mediante una operación de Management Buy Out (MBO), y diversificó el negocio original de la minería por la producción de grúas de alta tecnología a la medida de cada cliente. Los resultados no se hicieron esperar: en tan sólo un año su facturación alcanzó los 24,04 millones de euros y los costes de estructura se redujeron un 25%. Luego apostaron por una nueva línea de negocio: los generadores eólicos. Para ello firmaron una joint-venture con la multinacional danesa Neg Micon, que les garantiza los contratos para fabricar las estructuras metálicas de los equipos. En los próximos tres años Taim-Tfg pretende alcanzar unas ventas anuales de 90 millones de euros, repartidos a partes iguales entre sus diferentes líneas de producción.

Un nuevo concepto de logística
 

Para cumplir los objetivos, Taim-Tfg realiza movimientos físicos de productos, personas, información y capitales en un ámbito multilateral, que requieren de una capacidad logística de envergadura debido al gran número de variables (cantidad, diversidad, volumen, distancia o complejidad) que convergen simultáneamente. En este contexto, el grupo ha dimensionado su organización en torno a una infraestructura que da un servicio global; un modelo que sincroniza las necesidades de los clientes con sus recursos productivos; una gestión integral de sistemas; y un equipo humano capaz de prever y dar respuesta a los permanentes cambios del entorno.

Desde la sede, de 64.000 m2, en Zaragoza, Taim-Tfg estructura su producción en torno a tres divisiones: manutención (transporte continuo y elevación) o proyectos “llave en mano” (suponen el 68% de la actividad de la empresa); energía eólica o aerogeneradores (23%); y plantas completas de residuos sólidos urbanos y repuestos, que abarcan el 6 y el 3% restante, respectivamente.

Proyectos “llave en mano”
 

Los denominados proyectos “llave en mano” pueden ir desde parques de almacenamiento de materiales hasta granel, parques de homogeneización y prehomogeneización de carbón a centrales térmicas, transportadores por banda, apiladoras y recogedoras, grúas puente y pórtico, grúas para contenedores, grúas portuarias para carga y descarga de materiales a granel, grúas de alta responsabilidad para centrales nucleares, teleféricos y elevadores. Tales proyectos, destinados en un 90% a la exportación, absorben la capacidad básica de la planta. El proceso de fabricación abarca dos fases: la producción en fábrica propiamente dicha (basada en órdenes que pasan por diferentes centros de trabajo dispuestos según su función: calderería y soldadura, corte, mecanizado y montaje) y la instalación final en el país de destino.

Precisamente por el carácter internacional de la empresa, Taim-Tfg produce al 50% la ingeniería básica y los componentes fundamentales en los talleres de Zaragoza y la ingeniería al detalle en el lugar de la obra, debido, entre otros factores, a determinados requerimientos contractuales que obligan a realizar fabricaciones locales. Del mismo modo, el montaje suele realizarse con personal autóctono, pero siempre bajo la dirección y supervisión de operarios de la compañía. Así las cosas, “nuestros contratos no terminan el día que entregamos los equipos, muchas veces, pasados uno o dos años, aún quedan garantías de responsabilidad. Eso nos obliga a rediseñar a diario una parte relevante de nuestra logística y a reprogramar el producto que hemos vendido”, comenta Teruel.

Problemas de diseño, de doble imposición, de cobro en divisa no convertible que impide la repatriación de beneficios (incluso cobro en especie), así como restricciones tecnológicas debido al posible doble uso de componentes, son algunas de las variables con las que ha de contar Taim-Tfg cada vez que se decide a sacar un producto fuera de nuestras fronteras.

Otra dificultad viene dada por la sobredimensión de las piezas con las que trabaja la compañía, que exigen un transporte de enorme complejidad. La mayoría de ellas viaja por tierra en medios especiales hasta un puerto en el que son embarcadas. Excepcionalmente, algunos equipos se cargan en avión. En este apartado, coyunturas globales como la reciente guerra en Irak son determinantes para el funcionamiento logístico de la cadena. Así, “en Senegal, donde estamos realizando una instalación importante, no pudimos suministrar nuestros productos porque los barcos que requeríamos estaban contratados por Estados Unidos para abastecer a sus propios equipos en el Golfo”.

Al margen de los proyectos llave en mano, Taim-Tfg resuelve la capacidad sobrante en planta con la fabricación de aerogeneradores. Se trata de un producto almacenable que, por estar producido en serie le permite rentabilizar las horas de subactividad en el taller. En caso de no disponer de suficiente cabida para atender el negocio principal, externalizan las actividades de menos valor añadido para la empresa o las incrementan de forma transitoria.

Sistema de gestión integrado
 

Paralelamente al proceso productivo, Taim-Tfg dispone de un sistema de información integrado ERP (software estándar de gestión) en virtud del cual todas las transacciones logísticas tienen automáticamente un reflejo contable y financiero. El esquema parte de un diseño de planos en aplicación CAD que posteriormente serán traducidos en una estructura de materiales y operaciones previamente definidos en el sistema de fabricación –lo que se conoce como “lista de materiales” y “rutas de operaciones”–. Una vez realizado este paso, el software está preparado para realizar la planificación considerando las necesidades de materiales y la capacidad. Por último, está la fase de ejecución y control, consistente en lanzar las órdenes de producción y de compras previstas, revisando su avance, midiendo los costes y evaluando la desviación con respecto a dichos planes. La distribución hacia mercados internacionales obliga, además, a adecuar esta operativa a nuevas casuísticas como: cartas de crédito, packing list, facturas pro forma y certificaciones de aduanas. En lo que va de año, la compañía lleva procesados más de 40.000 artículos, más de 10.000 planos, 6.000 órdenes de compra, 7.000 órdenes de fabricación y unas 15.000 comunicaciones externas.
 


El factor humano
 

El tercer pilar del sistema logístico de Taim-Tfg es el factor humano. Con una plantilla de 332 personas, la estructura organizativa del grupo está perfectamente orientada a la sucesión de actividades de la cadena, desde la fase comercial hasta el montaje en obra y servicio posventa. Es interesante resaltar que, dado que las obras se realizan en distintos lugares en todo el mundo, el movimiento del personal entre la planta de Zaragoza y los centros de trabajo de los distintos países es muy intenso. Lo ilustra este dato: “de octubre de 2002 a enero de 2003, 66 personas distintas se desplazaron a 20 países diferentes para mantener reuniones de tipo técnico”, indica Manuel Teruel.

En un sector como el de la industria pesada, copado por grandes grupos internacionales, Taim-Tfg ha demostrado que con una logística acertada se puede competir a la altura de los mejores. El secreto, según Manuel Teruel, está en que “hemos sabido ofrecer una interesante relación entre la calidad y el precio, muchísima más flexibilidad y especialización y un sistema integrado de gestión que nos permite obtener el mismo control sobre el producto que la competencia”. En opinión de Teruel “somos un bonsái, tenemos todo lo que tienen las grandes ingenierías, pero en pequeño”. A lo que añade: “agudizar el ingenio, buscar las oportunidades y aprovecharlas”, he ahí la clave.
 


La facturación de las empresas de ingeniería aumentó en 2002 un 5,7%
 

Según un informe de la consultora DBK, la tendencia a la ralentización en el crecimiento de las ventas del sector de las empresas de ingeniería iniciada en 2001 se mantuvo en 2002, un año marcado por la fuerte desaceleración de la licitación pública y por el deterioro de la inversión empresarial. En este contexto, la facturación agregada de las compañías del sector alcanzó en 2002 los 4.470 millones de euros, lo que supuso un incremento del 5,7% respecto al ejercicio anterior, frente al 12,8% registrado en 2001.

El segmento de ingeniería industrial sigue siendo el de mayor relevancia, representando cerca del 60% de la facturación total. La ingeniería civil facturó un 24,6% y la de recursos naturales y medio ambiente un 15,7%. No obstante, el primero fue el que experimentó un peor comportamiento en 2002, con una cifra de negocio de 2.670 millones de euros, un 1,9% más que en 2001. Los otros dos crecieron un 14,8% y 7,3%, respectivamente.

En lo que respecta a comercio exterior, las ventas derivadas de la actividad se situaron en 590 millones de euros en 2002, registrando un incremento del 7,3%, superior al de la actividad nacional. Ésta generó en torno al 87% de la facturación total, alcanzando un valor de 3.880 millones de euros a cierre de 2002, con un crecimiento del 5,4%, frente al 11,5% registrado en 2001.

Los cinco primeros operadores por volumen de facturación –Técnicas Reunidas, Iberinco, Grupo Idom, Intecsa-Uhde e Initec Tecnología– absorbieron de forma conjunta el 21,5% de la facturación agregada de las empresas del sector, elevándose dicho porcentaje al 32,9% al considerar a los diez mayores operadores. Según DBK, las previsiones de evolución de las ventas a corto plazo apuntan hacia el mantenimiento de la tendencia de desaceleración iniciada en 2001, en paralelo a la debilidad de la inversión empresarial y al menor crecimiento de la demanda procedente del sector público. Por lo que la cifra de negocio a cierre de 2003 podría situarse en torno a los 4.660 millones de euros, lo que supondría un incremento del 4,3%, frente a la tasa del 5,7% registrada en 2002. En el año 2004 se prevé una ligera aceleración del crecimiento, con una tasa de variación de entre el 6 y el 7%.

La actividad en el exterior —apunta la consultora— seguirá experimentando crecimientos superiores a los de la facturación en el ámbito nacional, si bien ambas magnitudes mostrarán una tendencia de ralentización en 2003. En este sentido, el mayor dinamismo de la actividad en el mercado internacional vendrá originado principalmente por el tono expansivo de la demanda de ingeniería civil procedente de los países que se integrarán en la UE en 2004.

A corto plazo es previsible un endurecimiento de la competencia, de manera que la mayor presión sobre los precios repercutirá en una reducción de los márgenes de explotación de los operadores, esperándose una mayor incidencia dentro del segmento de ingeniería industrial. Esta pérdida de rentabilidad llevará a las empresas a la diversificación de su actividad hacia negocios que proporcionen un mayor margen de beneficio. A medio plazo, la diversificación internacional se presenta como la principal oportunidad de crecimiento para las principales empresas.

Fuente: estudio Sectores de DBK: "Empresas de Ingeniería"
mail: info@dbk.es