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Gestión ambiental en pymes de servicios logísticos

01/01/2004

El 95% de las 23.000 empresas que forman el sector del transporte en Cataluña están constituidas como autónomas. Esta atomización del sector dificulta la implantación de buenas prácticas medioambientales porque las pequeñas empresas son las que destinan menos recursos a la ecogestión.

Por este motivo, la Generalitat de Catalunya, a través del Departamento de Medio Ambiente, ha editado el manual “Buenas prácticas ambientales en las empresas de servicios logísticos”, donde ofrece pautas para orientar a las pequeñas y medianas empresas en la gestión ambiental.

El sector del transporte de mercancías en Cataluña está formado por 23.000 empresas que facturan 2.044 millones de euros y disponen de un parque de 46.000 vehículos con una capacidad útil de 370.000 toneladas. Según los datos del Gobierno catalán, el 95% de estas empresas están constituidas como autónomas, mientras que sólo el 5% restante lo está en régimen de sociedades.

Esto es debido a que las grandes empresas realizan la mayor parte de su transporte mediante la subcontratación de autónomos, que cuentan con el 63% del total del parque de vehículos y el 57% de la capacidad de carga útil. La atomización de la actividad no facilita la adopción de sistemas de gestión medioambiental, porque generalmente las pequeñas y medianas empresas son las que tienen menos recursos dedicados a este tipo de gestión.

Sin embargo, su aplicación no sólo implica un beneficio para el medio ambiente, sino que también permitiría mejorar la gestión de estas compañías. Además, la Fundación ICIL, que ha sido la encargada de elaborar el manual, subraya que acogerse a las Buenas Prácticas Ambientales (BPA) no tiene por qué suponer un dispendio en tecnologías o infraestructuras, sino tan sólo una mejora en los hábitos de trabajo, ya que su implantación depende en su mayor parte del compromiso personal y la sensibilidad hacia estas cuestiones. Por supuesto, la implicación del equipo directivo o del autónomo (que ejerce la dirección de su propia empresa) es básica para asegurar que el proceso se lleva a cabo con éxito.

La concentración gradual que vive el sector logístico tiende a reducir el número de pequeñas empresas. Sin embargo, la Fundación ICIL constata que la externalización de servicios crece en todos los sectores, incluido el logístico, lo que contribuirá al mantenimiento del transportista autónomo o de la pyme que da servicios al operador logístico o directamente a sus clientes. Ante esta tesitura, parece claro –aseguran desde la fundación– "“que en el futuro gran parte de la responsabilidad sobre las mejoras medioambientales en las empresas de transporte continuará recayendo en los profesionales autónomos y en las pequeñas empresas”".

Diseño e implantación

El responsable de la implantación de un programa de Buenas Prácticas Ambientales (PBPA) en una empresa del sector logístico debe evaluar la situación de la que parte la compañía. Es decir, debe determinar cuál es el conocimiento y la sensibilidad del personal con respecto al impacto ambiental de su actividad y qué formación tiene en esta materia.

Asimismo, ha de comprobar si existen registros de control y seguimiento de esos impactos, así como conocer las políticas que se siguen respecto a los vertidos, la generación de residuos o la limpieza de vehículos y cisternas. Para facilitar estas tareas, el manual editado por el Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat incorpora una guía que permite autoevaluar el cumplimiento de estas directrices. No obstante, el responsable del PBPA debe valorar si es necesario recurrir a la colaboración de algún experto en medio ambiente para todas o algunas de estas acciones.


Una vez delimitados los procesos que afectan a la empresa, el responsable puede acceder a la matriz de identificación de impactos ambientales del manual, para consultar las buenas prácticas que deben aplicarse en cada caso. En esas tablas se especifica para cada tipo de empresa logística (operador logístico, agencia de transporte de carga completa o fraccionada, transportista autónomo, remitente o consignatario) las recomendaciones que deben atender en función de su actividad.

Una agencia de carga completa, por ejemplo, que quiere determinar las BPA en el proceso de carga debe tener en cuenta la contaminación atmosférica por consumo de combustible, lo que puede provocar un exceso en el tiempo de espera de los vehículos en la instalación (por ejemplo, si la documentación no está preparada), circunstancia que dificulta su operatividad debido a una incorrecta planificación de los horarios de recogida.

También contaminan la atmósfera los motores mantenidos al ralentí innecesariamente o los movimientos del motor con excesivas revoluciones. La mala colocación de los productos en las paletas y la falta de optimización de contenedores o cajas, que no permiten aprovechar la capacidad del vehículo y entorpecen la estiba y el trincaje, también repercuten en la contaminación de la atmósfera.

El responsable del PBPA de esta empresa debería igualmente prevenir la contaminación del suelo, que puede sobrevenir por los escapes de aceite o fluidos del motor, así como por cargar o descargar fuera del centro de recogida (en la calle o en zona pública).

En cuanto a la posible contaminación acústica, puede producirse por el tiempo de espera en el exterior de la instalación, que provoca congestión del tráfico, dificultades de aparcamiento o molestias al vecindario. Finalmente, la agencia de transporte tiene que evitar la generación de residuos por: mala colocación de la estiba y trincaje (con riesgo de daños a las mercancías y generación de productos defectuosos y residuos); accidentes de carga (caídas, vertidos, residuos); inexistencia de información suficiente en los datos de los productos y falta de trazabilidad en los datos sobre la mercancía, especialmente la perecedera. Las especificaciones expuestas aquí son prácticamente las mismas que deben tenerse en cuenta si la carga de la mercancía se realiza en un centro logístico.

Proceso físico del transporte

Durante el transporte de la mercancía, los riesgos de impacto ambiental son los mismos para cualquier empresa del sector logístico que lo realice, ya sea operador logístico, agencia de transporte de carga completa o fraccionada, transportista autónomo, remitente o consignatario. Todas ellas deben tener en cuenta que la contaminación atmosférica que provocan puede deberse a los siguientes motivos. Estos son algunos:

-–Vicios de conducción: todo el mundo los tiene, pero la diferencia estriba en que la importancia y los beneficios de corregirlos son muy elevados en el “conductor logístico”.
-–Utilizar una tractora no adecuada para el tipo de carga.
-–Falta de conciencia sobre el impacto de una colocación o recubrimiento de la carga poco aerodinámicos en el ---incremento del consumo de combustible y en la contaminación.
–-No aprovechar las posibilidades del transporte intermodal para reducir la contaminación medioambiental y los costes.
-–Presión no adecuada de los neumáticos.
-–Rutas mal planificadas (o no respetadas por el conductor) que no optimizan la relación de consumo de combustible por km/t.

El mantenimiento deficiente del vehículo y las vibraciones producidas en rutas mal planificadas también son considerados impactos medioambientales, así como la mala imagen de los camiones sucios y deteriorados. Del mismo modo, la siniestralidad tiene consecuencias para el medio ambiente, especialmente por los accidentes con mercancías clasificadas ADR o por los vertidos de aceites, combustibles o de la propia carga. Algunas rutas contribuyen igualmente a una alta densidad del tráfico y retenciones al conjunto de los vehículos.

Por último, en las descargas de mercancías, además de atender a los factores señalados en el apartado que hace referencia a las labores de carga, los operadores y transportistas deben tener en cuenta que la contaminación atmosférica puede ser provocada por la falta de trazabilidad e información, o bien por la insuficiente coordinación con la logística inversa (envases vacíos, paletas, cajas plegables), que puede comportar viajes en vacío. En cuanto a los residuos, éstos pueden generarse si la descarga se realiza sin atender a las condiciones de seguridad o se manipula y coloca incorrectamente la mercancía y no se puede optimizar la carga en retorno.