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La fortaleza logística

27/03/2014

Las promotoras inmobiliarias tienen cada vez más difícil encontrar financiación. Ante esta ley seca, el sector se ha volcado en las posibilidades que ofrece el producto logístico (naves industriales): el retorno de la inversión es muy rápido y la gestión del proyecto se simplifica al ser un único edificio para un solo cliente.

En esta difícil y complicada época, en la que los bancos y cajas de ahorro han decidido cortar de manera radical el grifo de la financiación a las promotoras inmobiliarias; cuando la posesión de suelo en planeamiento se convierte en uno de los mayores quebraderos de cabeza de las promotoras y la ley seca financiera impone su gobierno en toda la piel de toro, aparece en el sector industrial la niña bonita de la logística para salvar los muebles.

La demanda de este producto (sobre todo naves industriales) continúa muy fuerte y los esfuerzos se concentran en el cierre de las operaciones que han salido al mercado. Pero, ¿por qué la logística? Los indicadores económicos que afectan al mercado industrial se han mantenido firmes durante los últimos meses.

La crisis de las grandes plataformas –que se produjo durante los primeros años del nuevo milenio– está superada y las empresas cada vez son más proclives a externalizar su almacenaje, siguiendo la máxima de concentrarse en su core business.

Si bien es cierto que las operaciones de logística suponen un gran volumen de inversión, no lo es menos el hecho de que la gran mayoría de ellas se efectúan con un cliente en la recámara que asegura la financiación, fundamental en los tiempos que corren, y que suponen un excelente producto para el patrimonio de las propias promotoras, así como para su posterior venta a fondos de inversión, que han encontrado en este recurso del mercado industrial una buena opción para diversificar sus activos.

Además, el retorno de la inversión es muy rápido –la edificación, desde la licencia, no se demora más de 12 meses– y la gestión del proyecto resulta bastante menos complicada que para una promoción convencional: un solo cliente, un único edificio.

La salvación

El producto logístico sale actualmente al rescate del sector industrial como hace años lo hicieron los parques empresariales, cuando a la construcción de grandes plataformas de distribución se le cortó la demanda. Esta alternancia en el protagonismo de los productos industriales confirma la consolidación definitiva del sector inmobiliario industrial como un mercado maduro y muy versátil, donde la propia diversificación de sus productos minimiza el riesgo y lo hace un poco más independiente del gigante residencial.

Se constituye, además, como alternativa posible a la inversión en mercados internacionales, con la seguridad que da invertir en casa y no preocuparse por urbanismos de difícil interpretación y traducciones simultáneas.