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EPC, la tecnología del futuro

01/09/2004

A finales de 2003 AECOC presentaba en España el Electronic Product Code (EPC), un chip basado en la radiofrecuencia de identificación (RFID) llamado a revolucionar, en primera instancia, los procesos logísticos de las empresas y posteriormente los comerciales. La constitución dentro de AECOC de EPC Global España es el primer paso para acercar a las compañías está tecnología de futuro que cada vez despierta un mayor interés en el presente.

Pero, ¿qué es exactamente el EPC? y ¿cuáles son sus aplicaciones? En primer lugar, me gustaría destacar que el Electronic Product Code no es una alternativa al tradicional código de barras, sino un nuevo sistema de transporte de información que, al igual que éste, utiliza una serie numérica para identificar al fabricante de un artículo y su categoría de producto. Sin embargo, introduce una importante novedad con respecto al código de barras que solemos ver en las tiendas: el nuevo sistema permite identificar todos y cada uno de los artículos de forma unitaria, es decir, individualizada.

El EPC es, por tanto, un nuevo concepto de codificación desarrollado por el Auto-ID Center (una iniciativa promovida por las empresas internacionales más significativas del sector de la distribución, la fabricación, la consultoría y la tecnología) que identifica de forma inequívoca cualquier artículo individual, ya sea una unidad de consumo, una caja, una paleta, etc.

Esta codificación, en lugar de estar impresa sobre papel, como ocurre ahora con las etiquetas de código de barras, está contenida dentro de una etiqueta electrónica (tag) y puede ser detectada mediante ondas de radio. Ello permite localizar o hacer un seguimiento de los productos a lo largo de toda la cadena de suministro leyendo los códigos EPC a distancia, sin necesidad de que exista contacto físico.

Y es que el Auto-ID Center, con un objetivo todavía mucho más ambicioso y aprovechando las tecnologías de comunicación hoy existentes (Internet, accesos a redes de forma inalámbrica, sistemas de localización de objetos en tiempo real, etc.) ha desarrollado un sistema gestor de información llamado Savant.

Tal gestor, que utiliza un particular servidor de nombres de objetos (ONS) y un específico lenguaje de programación (PML), es capaz, a partir de un código concreto de producto (EPC), de retornar toda la información imaginable referente a ese objeto. Es decir, se ha desarrollado una Internet de objetos en la que todos y cada uno de ellos tienen su propia web absolutamente dinámica.

Después se evidenció que la iniciativa EPC poseía un amplio rango de alcance y un elevado potencial y se decidió que el Auto-ID Center fuera sucedido por dos organizaciones: Auto-ID Labs y EPC Global. El Auto-ID Labs es un grupo de seis laboratorios situados en Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Japón, Suiza y China que en otoño de 2003 comenzaron a tratar los aspectos técnicos y de investigación. ç

Por su parte, el EPC Global fue creado en la misma fecha como una joint venture entre EAN Internacional y el Uniform Code Council (UCC) con los objetivos siguientes: crear estándares para toda la cadena de suministro, establecer la estrategia para el lanzamiento y transición hacia esta iniciativa, gestionar la implantación, acercar el conocimiento a los potenciales usuarios y aportar fondos económicos para seguir investigando y desarrollando.

Por su propia naturaleza constitutiva, EPC Global nació ya con presencia en más de 100 países y, en concreto, en lo que se refiere a España, AECOC es su representante a través de una nueva estructura denominada EPC Global España.

Ahora bien, ¿es realmente el EPC la tecnología del futuro? En AECOC no tenemos ninguna duda y, de hecho, la creación de EPC Global España así lo confirma, aunque cuando hablamos de futuro nos referimos a un largo plazo. Soy consciente de que esta afirmación puede parecer contradictoria con respecto a algunos de los mensajes que se han estado difundiendo en los medios de comunicación (todos hemos leído recientemente artículos o referencias a las experiencias de compra sin cajera, la versión de la nevera inteligente...). Mensajes, netamente atractivos y novedosos, pero que hoy son sólo posibles como ensayos de laboratorio.

Hay que tener en cuenta que para que la tecnología EPC pueda ser implantada de forma masiva en todos los productos todavía deben solventarse muchos retos y barreras: la definición definitiva de los estándares en el ámbito mundial (formatos de la información, frecuencias, potencias, etc.), el coste del chip, los “gazapillos” de la tecnología, la gestión de los residuos, la política de privacidad...No obstante, lo que sí que se está desarrollando actualmente, porque esto sí que es posible y rentable, es una implantación selectiva del EPC: aplicaciones en entornos logísticos concretos en los que la rentabilidad de la radiofrecuencia de identificación está demostrada.

Ya hoy se están realizando implantaciones en algunas tipologías de productos en los que, además de la optimización logística se valoran otros aspectos como la seguridad, el seguimiento, el control de falsificaciones, la gestión de garantías, etc., y en implantaciones en embalajes en los que el código de barras, obligatoriamente impreso en sustratos tipo papel o similares, ha demostrado sus limitaciones, como puede ser el caso de embalajes reutilizables de transporte para productos frescos.


Sin embargo, si repasamos un poco lo comentado hasta ahora veremos que la filosofía EPC se basa, por un lado, en una identificación única para cada uno de los objetos y, por otro lado, en un sistema para comunicar y acceder a toda la información asociada al objeto. En este sentido es importante destacar que también el EAN128, mediante el identificador de aplicación SSCC (Serial Shipping Container Code), asegura que todos los bultos identificados con la etiqueta tienen una identificación única y que el conocido mensaje DESADV de EDI permite transmitir toda la información (contenido, lote, etc.) asociada al bulto de una forma estandarizada.

¿Por qué hago esta reflexión? Simplemente porque nos conduce a pensar que el rediseño de procedimientos y procesos necesarios para implantar con éxito dichas tecnologías es idéntico. Y, créanme, esta es la parte esencial en este tipo de proyectos. El resto es, simplemente, tecnología. Por tal razón, podemos afirmar que hoy, utilizando de forma eficiente el EAN128 y el mensaje DESADV de EDI hemos dado el primer paso para llegar al EPC.

De hecho, posiblemente, los sistemas mixtos (EPC-EAN128) pueden ser una forma de empezar. Siendo coherente con lo dicho hasta el momento, es importante precisar que próximamente vamos a ver EPC en algunas categorías de producto, en ciertas compañías o en un determinado tipo de embalaje. Pero sólo algunos. Lo que nos hace pensar que la implantación no será masiva, sino que se irá haciendo de forma progresiva. Por lo tanto, para que la cadena de suministro en su globalidad se adecue, hay una necesidad de convivencia de los dos sistemas.

Durante bastante tiempo deberán convivir la potencialidad del EPC, con la seguridad y economía del código de barras. Durante bastante tiempo no se podrá garantizar que la decisión, seguro que acertada, de una compañía de implantar EPC asegure que todos los demás componentes de su misma cadena de suministro tengan la capacidad —en términos de tecnología y sistemas— de poder capturar la información de ese EPC.

Así las cosas, las preguntas que por último debemos hacernos son ¿cuánto tardará la tecnología RFID en entrar en nuestras empresas? y ¿cuándo pondremos el EPC en nuestros productos? En alguna ocasión en el pasado todos nos hemos visto sorprendidos por la velocidad con la que la utilización de las nuevas tecnologías se banaliza. Desde AECOC y, en concreto, desde el EPC Global España, les animamos a que vayan preparándose, si bien lo más adecuado parece ir por pasos.

Así que primero aprendan de forma teórica y después aprendan de forma práctica, o lo que es lo mismo, participen activamente en proyectos pilotos y a continuación analicen y valoren los resultados (económicos y de valor añadido). Si se justifica, implanten el EPC. Y no olviden que, a fecha de hoy, un proyecto de implantación EAN128-DESADV es el primer paso hacia el Electronic Product Code.

Fuente: Maribel Vidal, responsable de asesoría y proyectos EPC de AECOC. E-mail: mvidal@aecoc.es, http://www.aecoc.es