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Entrevista a Pablo Fortón, director comercial de DISA Autoadhesivos

28/03/2014

Distribuciones Industriales nació en 1963 para introducir los productos autoadhesivos de la marca 3M, una auténtica primicia en la esfera industrial de la España de entonces. Años más tarde, se constituyó en una sociedad anónima muy comprometida con la calidad y más conocida ahora como DISA Autoadhesivos.

¿Es verdad que una etiqueta se puede adherir a cualquier superficie?
Hoy en día sí. Ahora existen adhesivos muy técnicos. Nosotros comercializamos un modelo que es puede, incluso, pegarse sobre una superficie engrasada o llena de aceite. Es un avance muy reciente en este sector. Recordemos que tradicionalmente los prospectos decían “adherir sobre una superficie limpia y seca”, que sería la norma general. Ahora, en cambio, disponemos de unos productos específicos pensados para ciertas áreas difíciles. Hay que tener en cuenta que estos productos han experimentado una evolución extraordinaria.

En sus 37 años de actividad DISA ha sido testigo de esta evolución de las nuevas tecnologías. ¿Dónde son más manifiestos los avances?
Dentro del desarrollo de los sistemas de impresión, la flexografía ha sufrido un cambio espectacular en los últimos años a nivel de prestaciones y de calidad, superando en muchos casos los estándares tradicionales impuestos en el mercado. DISA incorporó la primera prensa dotada de secado total en ultravioleta y utilizando planchas digitales. Hemos ido en constante progreso con las nuevas técnicas que han aparecido en mercado.

¿Hay algún referente que les haya ayudado a seguir por el camino más puntero?
Este sector se divide claramente en dos zonas geográficas: EE UU, donde las técnicas de impresión empleadas tradicionalmente son flexográficas aunque los estándares de calidad presentan menos requerimientos que los europeos; y Europa, donde DISA ha buscando siempre su referente y donde posee su principal clientela. No hablo de ninguna empresa en particular europea, ya que hay un grupo de cuatro nombres que lideran los cambios y en las cuales los fabricantes de tecnología implantan sus primeras unidades. Nosotros nos informamos a través de estos proveedores de tecnología punta y de estas fuentes nos nutrimos para incorporar luego los cambios.

DISA mima mucho la gestión de la calidad. ¿Cree que la cartera de clientes es consciente del esfuerzo y lo recompensa?
Apostar por la calidad siempre es bueno para una empresa, aunque esto suponga invertir cantidades significativas de recursos monetarios y humanos para lograrlo. Otra cosa distinta es si el cliente lo percibe así. Aquí habría que distinguir: hay sociedades de más envergadura, pertenecientes a un grupo multinacional, que siempre valoran en mayor medida que DISA tenga implantados determinados sistemas de gestión de la calidad; otros no lo aprecian de forma tan explícita, aunque es cierto que todo el mundo ve siempre con buenos ojos recibir productos de calidad.

¿Cómo gestiona DISA la calidad de sus productos?
Es una gestión de la calidad en proceso, que no tiene que ver con los procedimientos típicos de inspección final. Estamos certificados con la ISO 9002, con la QS 9000, estamos en proceso de implementación de la TS 16949 y queremos también obtener la certificación de la ISO 14001 en materia medioambiental. Esto refleja hasta qué punto nos preocupan estas cuestiones.

Asombra la multitud de etiquetas distintas que DISA comercializa. Describa brevemente las principales gamas.
Empezando por las más simples, tenemos las etiquetas en blanco para información variable que, generalmente, se imprimen con impresoras de transferencia térmica. También existe la gama de las etiquetas decorativas o identificativas de producto y las destinadas a producto de consumo. Aquí entraría el ejemplo de que acompañan a las toallitas Dodot para bebés o las que se ven en los envases de aceite de motor Repsol.

Después existe el grupo de las llamadas funcionales, es decir, las que van integradas dentro de procesos industriales. Y está la familia más sofisticada y con mayor durabilidad que poseemos, que son etiquetas siempre dirigidas a bienes de equipamiento (automóviles o electrónica) y cuyos materiales e impresión están especialmente diseñados para que duren a lo largo de toda la vida del producto.

Simultáneamente, vendemos sistemas para ennoblecer las etiquetas, es decir, aplicamos ciertos componentes sobre un modelo convencional dándole más vistosidad. Un ejemplo de esto: valiéndonos de una resina de poliuretano sobre una etiqueta, conseguimos un efecto visual en tres dimensiones o en relieve.

En el apartado de la serigrafía, comercializamos muy diversas soluciones que van desde el ámbito de la publicidad externa hasta la señalización de vehículos. Sin olvidar que, en materia de sistemas de impresión, tenemos la tipografía rotativa, la flexografía, como he comentado antes, y la serigrafía rotativa. Siempre son factibles combinaciones muy variadas entre flexografía y serigrafía, o entre tipografía y serigrafía porque, hoy en día, las prensas de impresión moderna nos permiten hacer este tipo de composiciones.

¿Qué aporta a DISA un mayor volumen de negocio en la actualidad: las etiquetas, la maquinaria de etiquetado o los sistemas de impresión?
Indudablemente las etiquetas. La maquinaria es un capítulo de menor importancia que entendemos más bien como un servicio adicional porque, desde el principio, siempre nos ha motivado facilitarle todo al cliente.

Hay una división de DISA que funciona exclusivamente para el mundo de la automoción. ¿Cómo funciona esta línea?
Hemos segmentado los productos por mercado de forma que automoción, bienes de equipo y aeronáutica estarían los tres bajo la misma división. Se ha formado un grupo de ingenieros que atiende a los clientes allá donde éstos se encuentren. Dependiendo del acuerdo firmado, hacemos un servicio completo (también llamado full service supplier) ejecutado desde el momento del desarrollo de la etiqueta hasta el suministro de la misma en las diferentes plantas. Hoy ya estamos trabajando así con 51 países diferentes en el mundo de la automoción, pero también en otras industrias como los bienes de equipo y de consumo. Nuestras cifras de exportación se aproximan al 30% del total de nuestra facturación, lo que no está nada mal. Algunos de los países dentro de nuestra órbita exportadora son Alemania, Inglaterra, Portugal y Bélgica.
¿Qué virtudes tienen los sistemas de impresión de transferencia térmica?
En mi opinión, su principal ventaja es que se trata de equipos muy sencillos y económicos que permiten trabajar con cualquier ordenador e imprimir etiquetas al ritmo que se requiera. El coste no es muy elevado y se puede utilizar desde un papel térmico impreso por reacción hasta la famosa cinta, o ribbon.

Las empresas de logística y distribución, desde las mensajerías hasta las de transporte, son uno de los principales demandantes de estos sistemas, sin olvidar el sector de artículos de consumo donde actualmente la transferencia térmica está muy extendida.

Otro sistema de DISA que llama la atención es el Print & Apply , ¿qué elementos innovadores presenta?
El Print & Apply consiste en una impresora térmica acoplada a un dispositivo capaz de aplicar una etiqueta encima de una paleta o de una caja de producto. Esta maquinaria se instala normalmente en las cintas de transporte de las fábricas y, mediante una señal emitida desde el propio sistema de producción, la información queda grabada en la etiqueta, que se adhiere directamente a la caja. Así queda ya lista para su expedición o para su almacenaje portando toda la información necesaria.

Pero en DISA vamos aún más lejos. Otro de nuestros sistemas efectúa este mismo proceso, pero en lugar de usar una etiqueta autoadhesiva, imprime la información variable en el precinto que cierra una caja de cartón, por poner ejemplo. Esta solución es muy reciente y se está popularizando ahora en EE UU.

¿Qué cifras de crecimiento baraja DISA para los próximos años y qué nuevos retos se presentan?
Estimamos un crecimiento de alrededor del 5% anual para los próximos cinco años, sobre todo en el sector del etiquetaje para sistemas de consumo y bienes industriales. Creemos que los números serán favorables tanto en España como en Europa, por lo que estamos invirtiendo más recursos en potenciar nuestra presencia en países del Viejo Continente. En un futuro, también podríamos plantearnos como objetivo el norte de África.