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Adolfo Hernández, director general de Sun Microsystems Ibérica

27/03/2014

Ingeniero informático de vocación reconvertido “por convicción” al mundo de los negocios, Adolfo Hernández lleva las riendas de Sun Microsystems Ibérica desde principios de junio. Entre los retos de su gestión él mismo destaca la necesidad de abrirse a mercados verticales y de continuar presentando a Sun como opción a los postulados de Microsoft.

Llega usted al cargo en un momento difícil para las empresas de tecnologías de la información (TI). ¿Dirigir una compañía como Sun no puede ser un regalo envenenado?

En absoluto. Creo, además, que la etapa que vivimos es muy interesante. La informática en red, que tantísima riqueza ha aportado al mercado de las TI, ha crecido porque Sun ha sido su motor visionario. Es cierto que el momento dulce vivido hace un par de años se terminó y que nos encontramos sumidos en un entorno en reconversión dictado no por el Gobierno, sino por el mercado de capitales y por la propia demanda. Hay que adecuar los valores de la empresa y la ejecución de la estrategia al momento nuevo, que lo es para todos.

La visión empresarial y tecnológica de Sun es la misma de siempre —“"The network is the computer”" (la red es el ordenador), sigue siendo el mantra corporativo de la firma—, lo único que se ha producido en los últimos meses ha sido una transición hacia la oferta de soluciones completas que incluyan hardware, software y servicios para cada sector determinado. La primera lectura de su gestión es que han retomado la relación con el canal de distribución y vuelven a darle fuerza a la empresa en sectores donde en los últimos años no habían insistido mucho.

Esto último no ha sido por una cuestión de abandono o dejadez, sino que como empresa teníamos unas exigencias concretas que nos obligaban a poner la carne en el asador en sectores como las telecomunicaciones y la banca y en tecnologías de alto rendimiento. Teníamos que apostar por todo ello porque los usuarios lo exigían. Dichos sectores estaban tan implicados en el desarrollo de la infraestructura de la nueva economía como las propias empresas de tecnología. Existía la demanda y fuimos a cubrirla. A

hora queremos diversificar la presencia sectorial; continuar entrando en la Administración Pública, que hoy supone el 30% de la facturación; descentralizar desde un punto de vista geográfico los núcleos de acción de la compañía; y trabajar con socios en el área de la mediana empresa.

¿Está siendo fiel a la herencia dejada por su antecesor?

Mi gestión está siendo una continuidad de la suya. El tema de la descentralización lo ejecutaré yo pero la visión viene de atrás. Reforzar y enriquecer la relación con todo nuestro abanico de socios y distribuidores es otro puntal de la nueva estrategia. Nos interesa entablar relaciones con cualquiera que pueda aportar valor a la tecnología de Sun. Aquí cabe desde el gran integrador clásico tipo Accenture o Ernst&Young hasta el proveedor de soluciones muy concretas en mercados locales.

¿Cómo van a contrarrestar la enorme influencia de Microsoft en la pyme?

Ofreciendo más esencia que marketing. Queremos aparecer como la alternativa viable, flexible y económica a las soluciones de Microsoft en la pequeña y mediana empresa. Nuestra apuesta es el valor añadido obtenido con la ayuda de socios que aporten ese último eslabón en la cadena hacia el cliente. Por lo demás, la línea es seguir insistiendo en la apertura de todos nuestros desarrollos como contraposición a la postura cerrada de Microsoft.

Los que estamos en este mercado y conocemos bien las tecnologías, sus bondades y sus carencias, sabemos que la fuerza de la compañía de Bill Gates está en su capacidad para vender y para uniformizar. Esto acaba creando una dependencia hacia sus productos y formando mercados cautivos. Nuestro argumento va a ser siempre la excelencia tecnológica.

¿Les hace sombra Microsoft cuando se trata de proyectos para grandes empresas?

Microsoft insiste continuamente en que es un proveedor de gran empresa. En Sun nos cuesta creerlo. Su tecnología no es capaz de soportar gran cantidad de operaciones y transacciones con la fiabilidad con que lo hace la nuestra.

 

¿Cuántas referencias de cliente tiene Microsoft en la banca y en los grandes operadores de telefonía?

Windows vende a todo el mundo pero cuando se trata de soportar los procesos de gestión de una gran empresa no es un proveedor de altura. El sector de las telecomunicaciones suponía el 41% de la facturación de Sun. De aquellos enormes picos de crecimiento las operadoras han pasado al descalabro.

 

¿Cómo está pagando Sun el haber apuntalado gran parte de su crecimiento en un sector único?

Los grandes operadores de telecomunicaciones han arrastrado en su caída a muchas empresas de TI, eso es innegable. Fueron un motor importante no sólo por la inversión sino por la voluntad de innovación, el desarrollo de nuevos servicios y la creación de demanda. La difícil situación económica para todos, a ellos se les complica por la enorme deuda acumulada.

Mirándolo desde la perspectiva de Sun como proveedor de estas compañías me atrevo a decir que el momento de shock ya ha pasado. Nuestra dependencia era muy intensa y esto fue lo que originó la primera caída de nuestros resultados. Pero hemos amortiguado el golpe creciendo en otros sectores.

 

¿Se acabaron los megaproyectos en el seno de las grandes empresas españolas?

Los grandes proyectos siguen existiendo pero son diferentes. Algunos son evoluciones de los anteriores en el campo de la infraestructura de comunicaciones y otros son muy ambiciosos y de carácter local como el del Servicio Andaluz de Salud. Hay también mucho movimiento en torno a proyectos CRM (sistemas de gestión de relación con los clientes) y a los aspectos de consolidación y racionalización de infraestructuras. Lo que ya no existe es la efervescencia de hace dos años. Se han retomado los valores clásicos a la hora de plantearse las inversiones en bienes de equipo. En muchas empresas españolas el presupuesto no ha disminuido, lo que ocurre es que se está canalizando de una forma más realista.

Reestructuración

¿La reestructuración de personal anunciada desde la corporación y que afecta al 11% de la plantilla (unas 4.400 personas) llegará a la filial ibérica?


Se está analizando. Estas situaciones son respuestas al comportamiento del mercado. Los planes para España son buenos y en nuestro contexto no hay ningún indicador de que vaya a pasar nada en esta línea. Si llega a producirse una reestructuración, aquí los efectos serán mínimos.

 

Su año fiscal comenzó en junio de 2002, ¿qué esperan de él en términos financieros?

El pasado ejercicio hubo un descenso en la facturación del 16% y éste esperamos crecer un 15%. No hay que olvidar que la española era la subsidiaria mundial que más había crecido, con un incremento medio interanual del 37% en los últimos cuatro años. La filial se encuentra en una situación notable dentro de la corporación. Los datos de inversión, 14 millones de euros, avalan nuestro potencial. En momentos como los actuales hay que guardar una proporción equilibrada entre rentabilidad e innovación.

¿Dónde está ese punto en Sun?

Está en mantener la rentabilidad de la empresa conservando la inversión en I+D. Sun es lo que es gracias a la innovación y ésta es la artífice de la actual situación de liquidez de la compañía (6.000 millones de dólares). En ningún momento se ha tocado el presupuesto destinado a la investigación.

Fuente: Ana García Huerta


Dos décadas de innovación

Hace veinte años cuatro estudiantes universitarios unieron su entusiasmo para crear una compañía en el floreciente mundo de la informática: Sun Microsystems. Uno de aquellos jóvenes, Scott McNeally, continúa en la presidencia de la firma y asegura que “"no deja de ser una gran sorpresa para nosotros el hecho de que nuestras oficinas repartidas por todo el mundo cuenten ya con una plantilla cercana a los 40.000 empleados"”.

Desde sus comienzos como creadora de sistemas destinados a entornos complejos (ingeniería y cálculo científico) Sun ha evolucionado a posiciones más ambiciosas y rentables económicamente dirigiéndose al ámbito empresarial. Sus desarrollos han marcado hitos en la historia de la tecnología, especialmente el lenguaje de programación Java y su lema corporativo “La red es el ordenador”, que era ya en los ochenta una premonición de lo que más tarde sería la filosofía de Internet. Con esta idea Sun sentaba las bases de la informática en red, independientemente del dispositivo de hardware por el que se accediese a la información.

Hoy la compañía es uno de los principales proveedores de servidores de red, sistemas de almacenamiento de datos, software y aplicaciones de infraestructura de red. “"La informática de red sigue siendo nuestra gran pasión, la fuerza motriz tras cada tecnología, producto y servicio de Sun. “The network is the computer” no es un mero eslogan; es un principio de diseño"”, subraya McNeally.

El presidente de Sun explica que, honestamente, hace 20 años la compañía no era consciente de la repercusión que tendría su visión. Pero lo que sí tenían todos claro es que “"el valor real de todo equipo está en su capacidad de conexión a otros sistemas”". Bajo esta perspectiva, el conjunto de los desarrollos de la firma comercializados hasta la fecha, desde la primera estación de trabajo, la Sun 1m, ha incluido capacidades de red.

Los productos de esta multinacional tienen la apertura como filosofía de base. Al contrario de lo que ocurre con los programas de Microsoft, cuyo código principal le pertenece sólo a la compañía de Bill Gates y sólo ella puede explotarlo comercialmente, Sun aboga por la idea de interfaces de programación conocidas abiertamente por todos los desarrolladores que quieran utilizarlos. “"Esa es la única forma de crear sistemas que funcionen conjuntamente a la perfección, sin importar su creador. Microsoft sabe vender mejor y su mérito está en el marketing, pero su filosofía tecnológica es cerrada y sus “sistemas propietarios” sólo le pertenecen a ella”", continúa McNeally.

Si bien en 1982 el concepto de servidores y estaciones de trabajo de alto rendimiento totalmente conectados en red no se entendió bien o no tuvo la aceptación que cabía esperar, “"la realidad actual es que enlazamos todo tipo de dispositivos: tarjetas inteligentes, teléfonos móviles, ordenadores de bolsillo, sistemas de escritorio, quioscos en línea e incluso terminales domésticas. De este modo, todo el que lo desee se puede conectar a Internet en cualquier lugar o momento"”.

El verdadero potencial de la informática de red no alcanzó su pleno apogeo hasta la mitad de los noventa, cuando Internet dejó de centrarse en el mundo académico y gubernamental para lanzarse al mundo de los negocios. La Red pasó a ser mucho más que un simple grupo de equipos en un mismo edificio o empresa y se convirtió en una forma de comunicarse, colaborar y entablar relaciones comerciales con clientes, proveedores y socios de todo el mundo.

“"En el apartado de la logística sólo tenemos que echar un vistazo a la cadena de suministro y a los programas de aprovisionamiento electrónico. Al utilizar la Red y un sistema de subasta en línea diseñado con precisión, conseguimos mucho más que ahorrar dinero: perfeccionamos el proceso de adquisición y aportamos una mayor claridad a la hora de tomar decisiones de compra”", explica McNeally. Sun y otras empresas están investigando cómo mejorar, gracias a la tecnología, aspectos como la previsión de la demanda, la planificación del material, la colaboración en el diseño y el servicio al cliente.



La revolución Java
 

Java es el lenguaje de programación creado hace más de diez años por Sun. Su impacto desde entonces ha sido determinante para entender el desarrollo de la tecnología en red y si Internet ha crecido como una herramienta de comunicación masiva ha sido, en parte, gracias al uso de este lenguaje. Ésta es la historia de Java.

Corría el año 1991. Sun Microsystems ya era una compañía importante, dedicada principalmente a desarrollar hardware y software basado en el sistema operativo Unix. Uno de sus equipos llamado Green team (equipo verde) comenzó a trabajar en secreto en un dispositivo que permitiría ofrecer contenidos interactivos en pantalla. El invento funcionaba gracias a un lenguaje de programación propio llamado Oak (roble), que era el árbol que veía James Gosling, el programador responsable del proyecto, desde su ventana.

Lo más importante de Oak es que podía funcionar en distintos tipos de máquinas sin necesidad de modificar los programas. Era un lenguaje que igual controlaba el decodificador de la TV por cable, una computadora de mano, el vídeo, el equipo de música o el sistema de alarma.

A partir de 1993 la idea comenzó a presentarse a las operadoras de televisión por cable, aunque sin éxito. Simplemente, la idea de la televisión interactiva llegaba demasiado pronto. Pero había una red que crecía exponencialmente y cuyos usuarios estarían dispuestos a encontrar utilidad al lenguaje: Internet.

Se cambió, entonces, el nombre de Oak por el de Java, un tipo de café, que era la bebida favorita de los programadores. La compañía distribuyó gratuitamente en la Red tanto las herramientas para crear programas con Java como un sistema de navegación compatible (HotJava). En pocos meses los servidores de Sun estaban saturados y llegaban aplicaciones y programas desarrollados por entusiastas de todo el mundo.

En 1995 se dio a conocer Java al público como una herramienta para ampliar las posibilidades de las páginas web. En la demostración se presentó una de ellas con un gráfico tridimensional de una molécula que podía girarse con el ratón. Nadie había visto nada parecido en aquellos tiempos cuando las web eran sólo texto y fotografías.

Ese mismo año, Sun llegó a un acuerdo con Netscape para incluir Java en Navigator, entonces el programa de navegación más difundido. Cuando Microsoft incorporó de serie su navegador Explorer a Windows 98, Navigator quedó literalmente borrado del mapa. Es a partir de aquí cuando comienza la historia de animadversión entre Sun y la empresa de Bill Gates y el tortuoso camino judicial de ésta última acusada de abuso de posición dominante.

Lo verdaderamente revolucionario de Java es el concepto. En lugar de escribir un programa diferente para cada tipo de ordenador y sistema operativo (que es la única solución con lenguajes tradicionales), el programa, llamado applet, es único. Para cada tipo de sistema existe un intérprete Java, también llamado máquina virtual, que se encarga de ejecutar el código.

Los programas de navegación como Internet Explorer contienen una máquina virtual Java, lo que permite ejecutar cualquier applet de Java dentro de una página web sin necesidad de descargar ni instalar nada más. En Sun esto se llama “"write once, run everywhere"” (escríbelo una vez, ejecútalo en cualquier parte). De este modo, es posible utilizar un programa que ya no está en el disco duro, sino en la propia Internet. De aquí proviene el lema de Sun "“El ordenador es la red"”. Algo que sólo ahora se empieza a entender.

Java también ha hecho posible el nacimiento de ideas como los NC (Network Computer u ordenador de red). La computadora ya no tiene que incluir un enorme disco duro cargado de diferentes programas. Basta con que se conecte a una red, como Internet o la intranet de una empresa, y descargue todo lo necesario de ella.

Actualmente existen cuatro millones de desarrolladores creando aplicaciones escritas en Java, 40.000 de los cuales están en España. La idea es una pesadilla para Microsoft, cuya llave para el control de la informática en el mundo es el sistema operativo Windows. Para ejecutar un programa escrito en Java ya no hace falta Windows, cualquier sistema puede servir. Incluso se puede salir del ordenador y ejecutarse en una agenda electrónica o desde un teléfono móvil. No es de extrañar pues la rivalidad entre el equipo formado por Sun y sus aliados, como IBM, Oracle y Netscape, y el de Microsoft con los suyos, como Hewlett Packard o Intel. A la cabeza del equipo de Sun está Scott McNeally, su presidente y uno de los más feroces detractores de Bill Gates y su política.