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“Fish & Chips”: El comercio silencioso

01/02/2004

Cuando se trata de comercio electrónico, el diálogo versará probablemente sobre la conversación, sobre la forma de comunicarse de las personas. Tal vez sea mediante el uso de ordenadores. De asistentes personales digitales o de teléfonos móviles. Sea cual sea el medio de comunicación, será una persona la que se comunique. Sin embargo, actualmente está tomando posiciones otra forma de comunicación.

En esta ocasión, son los objetos los que se comunican, con personas o, incluso, con otros objetos. Ése es el fundamento del comercio silencioso: tiene lugar sin la intervención humana. Al hacer que los objetos de todo tipo sean inteligentes e interactivos, el comercio silencioso abre oportunidades empresariales y la posibilidad de nuevos modelos empresariales

¿Se trata simplemente de otro canal? En absoluto. El comercio silencioso es un aspecto esencial de un fenómeno más amplio que denominamos comercio móvil, un comercio que es ubicuo, libre de las ataduras de los cables y de las limitaciones de las definiciones tradicionales de los intercambios comerciales.

El comercio móvil abarca todo el flujo de información que circula entre una empresa y sus empleados, sus socios de la cadena de suministro y sus clientes, y también entre todos los objetos y componentes que participan en ese flujo. Es un intercambio de información que permite estar siempre conectado, siempre alerta.

Evidentemente, las personas no siempre están conectadas al trabajo o alerta a todo lo que les rodea. No obstante, los objetos "inteligentes", que llevan incorporados microprocesadores y sensores, pueden hacerlo. De hecho, casi cualquier objeto tangible puede proporcionar gran cantidad de información, tener una identidad única y verificable, y percibir y responder a las necesidades dentro del contexto durante las 24 horas del día. En otras palabras, los objetos inteligentes pueden comunicarse y actuar en función de la información que se transmite.

Imagine lo que eso podría significar para su empresa.

● ¿Necesita gestionar unas existencias complejas o una amplia cadena de suministro? Imagínese que pudiera usted realizar el seguimiento de cada producto individual, asegurándose de que se encuentra en el sitio correcto o que se está instalando con la máxima eficacia.

● ¿Es responsable de materiales delicados? Piense en lo valioso que sería poder localizar con precisión cada recipiente de material peligroso o cada archivo esencial o confidencial.

● ¿Está preocupado por la seguridad? ¿Qué le parecería disponer de la tecnología necesaria para verificar que sus empleados han recibido la formación y el equipo adecuado antes de comenzar un trabajo complejo?

● ¿Está preocupado por las falsificaciones o las pérdidas en tránsito? Existen aparatos inteligentes que pueden autentificar su producto con una fiabilidad del 100% y protegerle de los desvíos o abusos.

.● ¿Desea mejorar sus ingresos? Puede usted añadir una nueva característica al servicio o producto que haga la vida más cómoda a sus clientes o que les ayude a realizar mejor su trabajo.

● ¿Desea conseguir o mantener una ventaja competitiva? El comercio silencioso puede hacer que aventaje a sus competidores mediante el empleo de un nuevo modelo empresarial.

Funciona de la siguiente manera. Es posible incorporar un aparato de identificación de radiofrecuencia (RFID) a casi todos los objetos en cualquier momento. Se puede conectar esta etiqueta a una gran cantidad de información sobre el producto, como, por ejemplo, en qué lugar y de qué forma fue fabricado. Estas etiquetas podrían reemplazar al relativamente primitivo sistema de códigos de barras que se utiliza en la actualidad, puesto que cada producto tendría una identidad singular y la información podría compartirse sin necesidad de tenerlo a la vista para escanear los contenidos.

Si combinamos los RFID con los microsensores o sistemas microelectro-mecánicos (MEMS) que son capaces de percibir activamente, registrar y transmitir información sobre un objeto, podremos confirmar las circunstancias en las que dicho objeto ha sido manejado o almacenado. Por tanto, podríamos decir si el pescado es fresco, si la cerveza ha estado sometida a temperaturas elevadas o si el equipo ha estado expuesto a condiciones de humedad.

No hace falta mucho esfuerzo para imaginarse estos objetos inteligentes, en cualquier parte, transmitiendo datos activamente, registrando y respondiendo al entorno, e incluso adoptando medidas por su cuenta. Hogares, oficinas y fábricas podrían ser controladas a distancia o programadas para que efectuasen los cambios cuando fueran necesarios o cuando se deseara. Los principales electrodomésticos y equipos de fabricación –incluso el coche de su familia– podrían programar su propio mantenimiento o prever las reparaciones antes de que se estropearan.

Más pequeño, más inteligente y más barato

Las etiquetas inteligentes y los sensores no son una novedad. Los RFID existen desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que los sensores desde hace aún más tiempo. Entonces, ¿por qué ha habido que esperar tanto para que el comercio silencioso empiece a tener éxito?

Por una parte, la tecnología está avanzando, lo cual significa que las etiquetas inteligentes y los sensores pueden realizar ahora más tareas que nunca. Los RFID y los MEMS son cada vez más pequeños y más sofisticados. El acceso a tecnologías como, por ejemplo, el GPS (sistema de posicionamiento global) hace posible la localización y el seguimiento de los objetos inteligentes. La llegada de Internet y las comunicaciones celulares pueden poner estos objetos en constante comunicación.

Además, la demanda está creciendo. Los sistemas de planificación de recursos de la empresa y los de la cadena de suministro han madurado, lo cual hace posible por fin la utilización de la información generada por los lectores RFID para la gestión y la mejora de las operaciones. Por otra parte, a medida que los socios de la cadena de suministro se van integrando mejor, aumenta la necesidad de mayor y mejor información sobre el producto y la cadena de suministro.

Por último, los costes están bajando. Por ejemplo, un RFID sencillo en la actualidad sólo cuesta unos 0,5 euros y se espera que ese precio baje más aún dentro de unos cuantos años. Los MEMS y los sensores también están disminuyendo de precio. Cuando el coste de un dispositivo se reduce con relación al coste total del aparato, el etiquetado inteligente resultará económicamente viable para una cantidad cada vez mayor de productos.

¿Está el límite en el infinito? Sí, pero no todavía. Algunas de las aplicaciones más espectaculares de la tecnología del comercio silencioso, como,por ejemplo, poder sacar el carrito de la compra del supermercado sin tener que pararse a pagar, no serán totalmente viables hasta que se implanten unos estándares generalmente aceptados y una infraestructura global más amplia.

No obstante, en la actualidad es posible extraer valor real de estas posibilidades, especialmente mediante las denominadas "aplicaciones de cuatro paredes". Con su implantación, ya hay varias empresas que están consiguiendo beneficios en muchas áreas.

Mejorar la eficacia operativa

Piense en el Star City Casino, un lugar imprescindible en el panorama nocturno de Sydney (Australia). El Star City tiene una sala de juegos que funciona las 24 horas del día, un teatro, una sala de exposiciones, un club nocturno, más de 350 habitaciones para huéspedes y todas las instalaciones de apoyo necesarias. La gestión de sus existencias de unos 80.000 uniformes era un gran reto de logística.

En colaboración con Accenture, Star City diseñó el primer sistema de control de guardarropa. Mediante la incorporación de etiquetas inteligentes en el cinturón, el faldón de la camisa o el cuello de cada uniforme, el casino puede realizar un seguimiento de cada prenda desde el lugar de salida, pasando por el proceso de lavandería, hasta la persona que lo llevará. El resultado es que se extravían menos prendas, se reducen los costes de mano de obra y disminuirán las facturas de tintorería; además, permite asegurar que cada prenda está en el lugar adecuado preparada para ser utilizada en cada cambio de turno.

Muchos minoristas importantes han empezado ya a utilizar la tecnología de comercio silencioso para controlar el recorrido de productos por sus cadenas de suministro o entrega. Procter & Gamble está probando la tecnología RFID para sustituir los códigos de barras en el seguimiento de los productos, con unos resultados iniciales muy notables.

La empresa logró una fiabilidad del 99,8% en el seguimiento y pudo escanear los contenidos de una caja en los mismos escasos segundos que normalmente necesita para escanear un producto con código de barras. Gap, fabricante y minorista estadounidense de ropa para el tiempo libre, está colocando etiquetas inteligentes en las prendas durante su fabricación, de manera que la empresa puede conseguir informacióninformación dinámica sobre cada artículo a lo largo de toda la cadena de suministro.

También las compañías aéreas han descubierto las ventajas de las etiquetas inteligentes, que se están utilizando para gestionar el tráfico de equipajes y carga. En 1999, British Airways, junto con Philips Semiconductors, probó unas etiquetas inteligentes que se introducían entre las etiquetas de equipaje y que permitían escanear varios bultos cada vez a una distancia de varios centímetros.

El sistema aceleraba la manipulación del equipaje, reducía los extravíos y garantizaba que cada maleta facturada se correspondía con uno de los pasajeros que estaba embarcado. Aeropuertos como el internacional de San Francisco están haciendo lo mismo, y Singapore Airlines está utilizando la tecnología de comercio silencioso para realizar el seguimiento de sus cargas comerciales.

Esta tecnología también puede mejorar la eficacia mediante la optimización del empleo de costosos equipos e infraestructuras. Swiss Federal Railway ha puesto en marcha un sistema de identificación automática de vehículos basado en un RFID que realiza un seguimiento de estos cuando pasan por puntos de control.

La utilización de vehículos ha aumentado, la cantidad de tiempo que los trenes pasan en las estaciones se ha reducido y la necesidad de realizar inventarios físicos semanales en las estaciones locales se ha eliminado casi por completo. En Edimburgo (Escocia), se utiliza una tecnología que pone los semáforos automáticamente en verde a los autobuses. Esto reduce hasta un 10% el tiempo que le cuesta a un autobús recorrer su trayecto, dependiendo del tráfico, lo cual fomenta la utilización del transporte público.

También se puede optimizar el tiempo de la plantilla. Una biblioteca de barrio de las afueras de Detroit ha colocado etiquetas inteligentes en todos sus libros. Las comprobaciones secanhan agilizado hasta en un 40% y la realización del inventario es tan sencilla como pasar por los pasillos con una varita para el RFID. En Barcelona, los contenedores de basura llevan incorporados unos chips diminutos que indican si están llenos o no, de forma que los empleados de la limpieza sólo tienen que detenerse en los contenedores que deben vaciar, lo cual supone un ahorro de tiempo y de dinero.

Aumentar la seguridad

Hoy día, más que nunca, la seguridad es un problema. La tecnología de comercio silencioso puede resultar útil. Las tarjetas de identificación inteligentes pueden comprobar la identidad personal. El Gobierno de Malasia ya ha introducido una tarjeta inteligente polivalente que sirve como carné de identidad, permiso de conducir, pasaporte y monedero electrónico; Hong Kong tiene planes de implantación de un programa similar.

En el sector privado, los mensajeros de FedEx llevan muñequeras de velcro con identificadores de radiofrecuencia (RFID); estos aparatos confirman la identidad de los mensajeros cuando se acercan a sus vehículos y les permiten utilizar las furgonetas sin llaves, que podrían perderse o ser robadas.

Los fabricantes pueden protegerse mediante el empleo de tecnología de comercio silencioso para autentificar sus productos. Los de neumáticos están experimentando con RFID incorporados para comprobar que las ruedas que se colocan en los vehículos son auténticas y que cumplen las especificaciones del fabricante del automóvil. Es posible que, en un breve plazo, las monedas o documentos oficiales lleven integrados chips inteligentes, lo cual servirá para desbaratar las falsificaciones.

También puede utilizarse la tecnología para impedir el robo o desvío de productos. Por ejemplo, en el Reino Unido, un distribuidor de whisky puro de malta sin mezcla está utilizando lectores RFID como parte de un nuevo sistema de seguridad de almacén diseñado para evitar que el producto se envíe a un lugar equivocado por accidente o de forma deliberada. Otras empresas minoristas están analizando cómo utilizar las etiquetas para reducir las mermas, que sólo en el sector minorista estadounidense se calculan que ascienden a 32.000 millones de dólares.

Generar ingresos adicionales

Estas mismas tecnologías están ayudando también a las empresas a ampliar su participación de mercado y a generar ingresos adicionales mediante la oferta de nuevos servicios a los clientes. Por ejemplo, un fabricante de artículos de viaje de lujo está incorporando etiquetas inteligentes durante el proceso de facturación.

Cuando un cliente compra una maleta, puede registrarla con una identificación exclusiva, de forma que, si se pierde en algún momento, se puede realizar su seguimiento y recuperarla. Las empresas pueden ofrecer también a los clientes la comodidad añadida de las transacciones sin efectivo. Speedpass de Mobil esun llavero inteligente que los clientes pueden presentar frente a un surtidor de gasolina o cuando compran en la tienda de la gasolinera.

Según Mobil, ha resultado ser especialmente popular entre muchas de las clientas de la empresa, que valoran el hecho de no tener que buscar sus monederos para sacar la tarjeta de crédito. Speedpass ofrece otras utilidades: funciona no sólo en las estaciones de servicio de Mobil y Exxon que participan en este programa, sino también en otros minoristas seleccionados, entre los cuales se pueden mencionar ciertos restaurantes McDonald's, con lo que se fomenta la fidelidad de los clientes.

Todos estos ejemplos tienen algo en común: no son aplicaciones "revolucionarias". Así es como, en nuestra opinión, deberían comenzar la mayoría de las empresas. Estas soluciones "de cuatro paredes" pueden autofinanciarse en un breve periodo de tiempo mediante la reducción de los costes. Y lo que es igualmente importante: estas aplicaciones "no revolucionarias" colocan a la empresa en una situación de ventaja para el futuro, al hacer avanzar a los empleados por la curva de aprendizaje.

El hecho de que los empleados de la empresa estén trabajando con aplicaciones de comercio silencioso, aunque sea en sus formas más sencillas, los familiariza de forma práctica con las tecnología, les ayuda a imaginar sus posibilidades y prepara a la empresa para reaccionar con rapidez cuando se establezcan los estándares, se cree la infraestructura y surjan oportunidades aún más espectaculares.

Sin embargo, las aplicaciones "de cuatro paredes" deben hacerse bien. Deben integrarse en los procesos existentes y en los sistemas heredados. Es importante que exista una cierta planificación y control general para impedir la existencia de múltiples aplicaciones individuales basadas en sistemas y tecnologías diferentes. Si hoy día el comercio silencioso es interesante, en el futuro será esencial. Las mejoras de eficacia operativa que permite y el aumento de la seguridad se darán por supuestos. En el futuro su verdadera utilidad consistirá en la creación de nuevas formas de hacer negocios que puedan generar ingresos adicionales.

Por ejemplo, se están desarrollando prototipos para hacer posibles distintas formas de determinar el precio de productos y servicios, ofrecerlos en venta o controlar su óptima utilización tras la venta. La infraestructura y los estándares globales que van a convertir el comercio silencioso en un pilar básico de la economía pronto estarán implantados. Ya hay empresas que están colaborando para la creación de sistemas y aplicaciones regionales.

En Tulsa (Oklahoma), las empresas participantes en un programa se están conectando con equipos analógicos RFID para realizar el seguimiento de envíos con microchip incorporado. El trabajo lo está realizando Auto-ID Center, un programa de investigación con sede en el Massachussets Institute of Technology y el Institute for Manufacturing de Cambridge (Inglaterra), y que está financiado por el sector.

Entre las 36 empresas patrocinadoras y participantes cabe citar a Wal-Mart, Gillette, Philip Morris, Procter& Gamble, Internacional Paper y Accenture. Tulsa es un elemento esencial de un banco de pruebas para un sistema que permitirá realizar el seguimiento de los productos desde la fábrica hasta la estantería de la tienda, sin intervención humana alguna.

¿A qué velocidad se desarrollarán el estándar y la infraestructura globales? Nadie puede saberlo con certeza. No obstante, es posible que los líderes de las grandes empresas deseen avanzar de forma inmediata hacia este futuro más amplio, aunque sigan aplicando soluciones "no revolucionarias" que proporcionan compensaciones inmediatas.

Es posible que deseen crear proyectos que instalen infraestructuras regionales, como el programa de Tulsa. Además, los líderes de todas las empresas querrán estar al tanto de las noticias sobre el comercio silencioso.

El porvenir del comercio silencioso es ilimitado. Antes o después –probablemente antes– se implantará la infraestructura y se desarrollarán los estándares. El comercio aislado: es una parte integrante del unificador futuro denominado "comercio móvil", que reunirá todo y a todos.

 

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UNA MIRADA RÁPIDA AL FUTURO

Dentro de no muchos años, el comercio silencioso posiblemente transformará de forma sustancial la forma de hacer negocios. ¿Desea entrever el futuro? Los investigadores de Accenture Technology Labs ya han elaborado prototipos que sugieren intrigantes posibilidades.

Por ejemplo, hay una silla que contiene un sensor microscópico que ajusta un reloj y reacciona al peso y a la temperatura. Esta silla sabe cuándo está siendo utilizada y, hasta cierto punto, quién la está utilizando. Imagínesela en la terraza de una cafetería europea.

En la actualidad, usted paga un potosí por su taza de café, aunque, si lo desea, puede quedarse toda la tarde viendo pasar a la gente sin coste adicional alguno. Supongamos que el café tuviera un precio más razonable, pero que usted pagase un sobreprecio por el tiempo que se pasa sentado en la cafetería. Es un nuevo modelo de determinación de los precios.

En su coche podría hacerse una aplicación más razonable de esta técnica. Imagínese un "asiento inteligente" que supiese qué miembro de la familia está conduciendo y una etiqueta en el parabrisas que le proporcionase la localización geográfica del vehículo. Se podrían establecer las primas de los seguros en función de la persona que conduce, del momento y del lugar.

Si usted deja las llaves de su coche a su hijo adolescente o aparca en un vecindario con elevado riesgo devandalismo, durante ese tiempo podría aumentar la prima. Asimismo, la venta también podría cambiar, alejándose de los establecimientos y de los equipos de ventas tradicionales.

Un prototipo de Accenture hace que las propias compras –ropa, electrodomésticos y muebles– formen parte de un canal de compras siempre conectado. Las etiquetas RFID incorporadas en los productos durante su fabricación podrían dejarse puestas (siempre y cuando el comprador quisiese) después de la compra.

Imagínese que está usted en una recepción y ve a una persona que lleva una chaqueta realmente preciosa. Podría sacar inmediatamente su teléfono inteligente o asistente personal digital y enterarse de todos los detalles o, incluso, comprar en ese instante la chaqueta. Usted percibiría una gratificación inmediata y la persona que la lleva podría incluso recibir una comisión.

Otro prototipo es, básicamente, un armario siempre alerta. Cada prenda con una etiqueta RFID que usted cuelgue en su interior será leída y registrada en el inventario de su guardarropa. Equipado con un monitor plano en la puerta que lo conecta con Internet, con su agenda personal o con sus establecimientos preferidos, el armario puede sugerir combinaciones adecuadas a las actividades o condiciones climatológicas del día y puede ofrecernos otros artículos de vestir que podemos adquirir con sólo apretar un botón. Es posible que ni siquiera tenga que realizar usted la compra.

Los investigadores de Accenture han desarrollado una muñeca inteligente que es capaz de reaccionar ante otros objetos con etiqueta y responder adecuadamente. Por ejemplo, se puede programar la muñeca para que compre únicamente las novedades más recientes o para que se limite a compras que se ajusten a una "cuenta de gastos".Posiblemente, no tendrá usted el valor suficiente para dejar una muñeca de este tipo a su hijo de ocho años, pero esa misma tecnología en otro objeto inteligente podría ayudarle a localizar y adquirir cualquier cosa que figure en su lista de deseos.

La tecnología de comercio silencioso también puede ampliar los servicios hasta el hogar, una vez que ha adquirido usted el producto. Un ejemplo es un armario botiquín on-line, cuyo espejo es capaz de reconocer al miembro de la familia que se coloca ante él. Puede recuperar la información médica actual de esa persona (el índice de polen para su hija, que tiene asma, o la más reciente información sobre el control de peso para su otro hijo), recordarle que tome su medicina y realizar el seguimiento de las pastillas que realmente coge del botiquín. Piense en las ventajas que tiene para ayudar a las personas mayores a vivir más tiempo sin necesidad de asistencia o para asegurarse de que los pacientes que toman varias medicinas toman las dosis adecuadas en los momentos oportunos.

Además, esta misma tecnología se puede usar para otras situaciones. Imagínese un frigorífico capaz de sugerir recetas en función de lo que tiene en su interior y que, mediante su conexión con el supermercado, vuelve a pedir las provisiones habituales cuando empiezan a agotarse. O una casa que ajusta el termostato en función de las preferencias de los miembros de la familia que están en cada momento en su interior. ¿Le parece ciencia-ficción? La tecnología existe. Y funciona. Dentro de poco, únicamente nos limitará nuestra propia imaginación.

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CÓMO FUNCIONA

El comercio silencioso es el resultado de la convergencia de varias tecnologías que permiten que los objetos que cuenten con esta capacidad tengan abundante información, estén alerta e,incluso, sean activos en su respuesta al entorno.

Etiquetas RFID

Los aparatos de identificación por radiofrecuencia (RFID) son, en la mayoría de los casos, etiquetas electrónicas pasivas que emiten información para los lectores o que reflejan señales procedentes de éstos, y que forman parte de una red sin cable. Un RFID puede ser tan pequeño como una cerilla y llevar una simple unidad de información de identificación básica, o tan grande como un ladrillo y almacenar enormes cantidades de datos. Estas etiquetas permiten realizar tanto un seguimiento relativamente estático de artículos (por ejemplo, libros de una biblioteca), como un inventario más dinámico (desde animales en libertad hasta costosos equipos hospitalarios).

Aunque normalmente las etiquetas RFID suelen ser pasivas (es decir, no reciben energía de una batería ni de ninguna otra fuente), también existen las etiquetas RFID activas. Un ejemplo conocido son los pases para las personas que se desplazan en coche a su trabajo, que permiten a los conductores atravesar las cabinas de cobro sin detenerse a contar las monedas.

Sensores y MEMS

Los sensores son más complejos que las etiquetas RFID y pueden detectar información del entorno que les rodea, transmitirla o reaccionar ante ella. Recientes avances en la fabricación y la ingeniería han servido para producir sensores más precisos, más fiables y menos costosos que los que existían en el pasado. Los avances tecnológicos también nos han proporcionado sistemas microelectro- mecánicos (MEMS), un tipo de sensores diminutos y sistemas de movimiento con elementos eléctricos y mecánicos.

Si entendemos que los sensores proporcionan a los objetos la impresión de sentir, ver, oler y sonar, los sistemas de movimiento les proporcionan pies y manos, es decir, la capacidad de actuar en función de lo que perciben. El aparato que está en el airbag de su coche es un MEMS: un medidor de la aceleración (sensor) detecta la repentina deceleración del vehículo y el MEMS activa el airbag.

Los MEMS usan la misma tecnología de fabricación que los chips de los ordenadores, pero se pueden adaptar para que perciban y actúen en función de diversos fenómenos físicos. Las etiquetas RFID, los sensores y los MEMS permiten que cualquier objeto o aparato sea "inteligente", en diversos grados.

Capacidades basadas en la ubicación

Muchas aplicaciones de comercio silencioso necesitan saber en qué lugar se halla un objeto para poder realizar el seguimiento de sus movimientos o lograr que responda adecuadamente al entorno que le rodea. La localización puede llevarse a cabo de varias formas, según las distancias. En un ámbito reducido, las etiquetas RFID pasivas pueden indicar su localización mediante su lectura al pasar por un punto de control. Por ejemplo, los participantes en un maratón llevan ahora unas zapatillas con etiqueta, de forma que los comisarios de la carrera pueden comprobar que todos los corredores han pasado por cada uno de los puestos del recorrido.

Las etiquetas RFID activas pueden transmitir su identidad un poco más lejos. Las tecnologías sin cable que están apareciendo, como Bluetooth, hacen posible que los objetos inteligentes "sepan" que se hallan cerca de otro objeto inteligente para que se puedan comunicar entre sí.

Por ejemplo, una máquina dotada de Bluetooth que venda alimentos o bebidas nos permite realizar una compra sin tener que rebuscar en los bolsillos para encontrar monedas: podemos colocarnos delante de la máquina, elegir el producto que queremos y pagarlo con unas rápidas pulsaciones en el teclado de nuestro teléfono móvil. Cuando la distancia es mayor, entra en juego más tecnología. Así, los teléfonos móviles "transmiten" sus identidades y pueden ser localizados en función de la célula en la que se encuentran o de su posición triangulada entre varias células.

Para objetos que se desplazan a lo largo de grandes distancias, la localización se puede realizar mediante el sistema de posicionamiento global (GPS). Se trata de un sistema de navegación mundial por radio vía satélite, utilizado desde hace mucho tiempo por los militares, en el cual las señales de radio son enviadas desde los satélites, trianguladas por el receptor y utilizadas para averiguar el posicionamiento y la hora.

El potencial comercial del GPS es consecuencia de una directiva de la presidencia estadounidense de mayo de 2000 que puso a disposición de los usuarios comerciales y particulares toda la precisión del sistemaGPS, que anteriormente había estado reservada a aplicaciones militares.

Conectividad permanente

Cuando nos conectamos a Internet o descolgamos el teléfono, nos estamos preparando para transmitir datos durante una cantidad de tiempo limitada. En la actualidad, este uso ya no tiene que ser tan restringido. Hay una cantidad cada vez mayor de protocolos de comunicación, entre los cuales cabe citar la propia Internet y los nuevos estándares de banda ancha sin cable, como, por ejemplo, 2.5G, que permiten que los aparatos estén "siempre conectados".

Como consecuencia, muchos aparatos, desde teléfonos móviles hasta MEMS, pueden estar permanentemente al corriente de su entorno, preparados para enviar y recibir información cuando haga falta. La cobertura de todas estas tecnologías, nuevas o antiguas, ha hecho posible que aunque todos estemos en contacto ininterrumpido, lo cual es el fundamental en el comercio móvil.