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Logística especializada en el sector de la flor

10/10/2003

La logística del sector floral, tanto el almacenamiento como la distribución de flor cortada y planta ornamental están sujetos a unas exigencias muy precisas. El consumidor final demanda un producto en perfectas condiciones. Esta demanda afecta a toda la cadena de comercialización, desde la empresa cultivadora a los minoristas. La logística del frío se ha convertido así en la mejor garantía de supervivencia para un sector que facturó el pasado año unos 215 millones de euros.

Hasta no hace demasiado tiempo el liderazgo en el cultivo de frutas y hortalizas dejaba siempre en un segundo plano a la horticultura ornamental española. Pero, en la última década la evolución ha sido tal que las exportaciones se han incrementado en un 124%. Actualmente, más de 40.000 personas trabajan en España en la producción y comercialización de flor cortada y planta ornamental (árboles, arbustos rosales, aromáticas, coníferas, etc.)

A pesar de estos resultados, la producción floral española, habitualmente en manos de explotaciones familiares y cooperativas, tiene clavada una espina: los bajos precios de los países productores del Tercer Mundo. Para competir con ellos, la industria está invirtiendo en promoción y, sobre todo, en nuevas tecnologías dirigidas a mejorar la conservación del producto, en almacenamiento y transporte. Se trata, en definitiva, de alargar la vida y la frescura de unos artículos que pretenden encarnar la belleza.

En el caso de la denominada flor cortada, el esplendor es especialmente efímero, perecedero. Desde el momento mismo en que son cosechadas, la rosa, el clavel o el jazmín están destinadas a marchitarse. El reto de la industria que se dedica al cultivo y comercialización de estos pequeños y frágiles oasis es conseguir que el deterioro llegue lo más tarde posible.

La suya, es por tanto, una lucha contra el paso del tiempo para conservar un poco más, aunque sea artificialmente, la belleza natural de las flores y las plantas. Y el mejor tratamiento para conseguirlo consiste en la aplicación de una logística cada vez más especializada.

En esa dirección se encuadra, por ejemplo, el acuerdo alcanzado a finales del año 2002 por la Asociación de Mayoristas de Productos de Floricultura de Holanda (VGB), país líder en producción y sede mundial del comercio de flores. Su objetivo: mejorar la logística interna de los mayoristas.

"“Pretendemos" —explican desde la asociación— "reducir el tiempo requerido para el procesamiento de los productos y dinamizar los sistemas de transporte y de clasificación con la aplicación de sistemas automatizados y mecanizados. Por eso, hemos puesto en marcha un programa de demostraciones en distintas direcciones y gerencias de las empresas”".

El futuro, según la memoria publicada por los productores holandeses, está supeditado a la correcta aplicación de esta logística interna. El sector español no permanece ajeno a estas necesidades mientras se afana en seguir mejorando la comercialización y en evitar, sobre todo, la peligrosa acumulación de stocks cuando se está produciendo más flor cortada que nunca.

Para conseguirlo, colocan casi al mismo nivel al producto y a las instalaciones y procesos necesarios para garantizar su llegada al consumidor final con el mejor aspecto posible: empresas productoras mecanizan la recolección, aplican sistemas de manipulación en la poscosecha, dedican cada vez más espacio al almacenaje en frío, y perfeccionan el embalaje y la preparación de bouquets.

Así mismo, compañías mayoristas, como el Mercat de Flor y Planta Ornamental de Cataluña, ofrecen a sus clientes un empaquetamiento especial, ya sea en carry o en cajas de cartón o envoltorios, porque aseguran que “"el buen empaquetado en cajas de tamaño especial y en carry de distribución es un factor fundamental, así como contar con un transporte refrigerado y rápido en el servicio”".

Por último, las asociaciones sectoriales insisten en que la logística integral es su apuesta de futuro. Lode van Doorselaer, presidente de la Asociación de Productores de Plantas Ornamentales de Galicia (Asproga), ha asegurado, por ejemplo, que "ésta es una asignatura pendiente que muchas empresas productoras deben aprobar para garantizar su viabilidad”".

A pesar de la mala situación mundial, la floricultura y horticultura se afianzan como una interesante fuente de ingresos de la economía española. Las exportaciones en 2002, por valor de 214.828.870 euros, superaron en un 3,2% a las del ejercicio anterior. En cuanto a las importaciones, también se aprecia un leve incremento respecto al año 2001.

El principal cliente es la Unión Europea, cuyas compras han ascendido a 194.138.747 euros, mientras que las ventas a países no comunitarios han alcanzado los 40.690.123 euros. El país comprador número uno es Francia, seguido de Gran Bretaña. Ambos se han situado por encima del líder tradicional en compra de material español, Holanda, que, por otra parte, sigue siendo del que más se importa.

El clavel es el producto estrella de las exportaciones, le siguen los árboles, arbustos y matas de tallos leñosos, y las flores y capullos cortados para ramos. La producción española se distribuye fundamentalmente entre las comunidades autónomas de Andalucía, Canarias, Cataluña, Murcia y Valencia.

El clavel español, producto estrella

La floricultura andaluza comenzó con el cultivo del clavel. Hoy, con las aproximadamente 1000 ha de superficie de cultivo, esta comunidad autónoma controla el 50% de la producción nacional de flor cortada y el 72% del mercado del clavel.

El valor de estas operaciones asciende a 150.000.000 de euros, de los cuales alrededor de 100 millones se distribuyen entre Cádiz (Chipiona, Sanlúcar de Barrameda, Jerez, Arcos y Rota) y Sevilla (Los Palacios, Lebrija, El Cuervo, Las Cabezas de San Juan y Utrera).

Prueba de la pujanza de este sector es la celebración en Chipiona de la muestra FloraSur, la más destacada de España en lo que a flor cortada se refiere, que en su última edición, a principios de este año, acogió 143 stands correspondientes a 82 empresas de todo el mundo.

El aumento de la capacidad productiva de la floricultura andaluza ha ido parejo a una continuada mejora de los sistemas de almacenamiento y distribución, condición indispensable para competir en el mercado internacional. Cooperativas y sociedades familiares han invertido en mejorar sus infraestructuras.

Por ejemplo, Trioflor empresa familiar que produce y comercializa en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) enseña como carta de presentación su tratamiento y manipulación en postcosecha, que incluye el transporte de la flor recién recogida en agua limpia con un producto conservante hasta la cámara para su enfriamiento, en donde se mantendrá durante las doce horas anteriores al envío.

Otra compañía gaditana, Landy-flor SL, para avalar la calidad de su cosecha floral muestra su nave principal de 3000 m2, con 500 m2 dedicados a cámaras frigoríficas, la cadena de producción de bouquets, o la sala de test y preenfriamiento, así como su flota de camiones propios que afirman “"recogen la producción en los mismos campos, para inmediatamente ser clasificada, envasada y conservada para su distribución”".

Pétalo a pétalo

Tras Andalucía, la Comunidad Canaria es la segunda productora española. El sector de la flor cortada representa una fuerte fuente de ingresos para el Archipiélago y de él viven unas 7.000 personas. Cuenta con una superficie total de alrededor de 290 ha, de las cuales 143 se dedican al rosal.

Cataluña, por su parte, ocupa el tercer puesto de este ranking, con una superficie de 234 ha y unos ingresos cercanos a los 37.000.000 euros. El Maresme es el centro neurálgico de esta actividad gracias a la fertilidad de las tierras de aluvión y a su óptimo microclima para el cultivo de rosas, claveles, lilas o gladiolos que, según los productores, "“consigue que nos adelantemos a las otras regiones, favoreciendo a nuestros clientes”".

Aquí, en la localidad de Vilassar de Mar, centro natural de producción y distribución de flor y planta de la comarca, tiene su sede el Mercat de Flor y Planta Ornamental de Cataluña. Con la forma jurídica de Sociedad Agraria de Transformación, esta galería mayorista está integrada por unos 490 socios y más de 5.000 compradores.

En sus 64.662 m2 de superficie hay espacio para la venta directa, distribuida en 300 paradas de venta de flor y planta ornamental, las tiendas de complementos, siete boxes de empresas permanentes y una zona de manipulación de género. Además, aproximadamente 1.500 m2 están destinados a Intermediación del Mercat, comercial que distribuye y promociona la flor y planta de los socios.

Para los responsables de este mercado, "“la logística moderna, con instalaciones preparadas para almacenaje y distribución y un óptimo embalaje, aseguran una recepción fiable de los pedidos. Pensemos que estamos hablando de material perecedero, especialmente con la flor cortada. El empaquetamiento y organización de nuestros pedidos en Intermediació se hace desde el Mercat pero además contamos con más de diez compañías de transporte con las que trabajamos diariamente para hacer llegar la mercancía a cualquier punto de España y de Europa"”.

Murcia y la Comunidad Valenciana son las siguientes en la lista de zonas productoras. Mercaflor, enclavado en Mercavalencia, se ha convertido no sólo en el mercado de flores y plantas más importante y más grande de esta Comunidad, sino también en uno de los de mayor peso de España. Inaugurado en 1987, este centro acoge a unas 56 empresas con presencia permanente sobre una extensión total de 7.500 m2 de actividad. Alrededor de Mercaflor se ha generado también una destacada actividad de flor seca y elementos auxiliares para los profesionales de la floristería.

La comercialización de flores y plantas sigue mayoritariamente el canal de distribución tradicional: productor, mayoristas, y los establecimientos detallista, aunque hay empresas que tratan de integrar todo el proceso. Cuatro son las principales rutas de estos productos: Colombia-España y Ecuador-España, donde por vía aérea se realiza el mayor volumen de importaciones españolas que provienen de terceros países.

También el eje Holanda-España-Holanda, de donde se importan directamente del cultivador o de las subastas holandesas una gran variedad de flores y plantas procedentes de todos los mercados del mundo al tiempo que se exportan los cultivos españoles, principalmente clavel y miniclavel; y, por último, la ruta Israel-España.

Rosa con espinas

A pesar de lo positivo de los datos económicos y de la adaptación de muchas empresas a un mercado cada día más exigente, no son pocos los retos que aún debe afrontar la floricultura y la horticultura españolas. Desde hace años existe una discusión a la hora de establecer las causas de los males que padece esta industria.

Algunos productores tradicionales han asegurado que el problema reside en el exceso de producción, otros han argumentado que el muro se encuentra en una deficiente comercialización, "“debido" —afirman— "a la incapacidad de manejar la producción por parte de los canales de distribución y marketing actuales”".

El cultivo de productos de buena calidad o la innovación en la oferta de nuevas variantes se presentan insuficientes ante las exigencias de un mercado cada día más competitivo. Hoy, señalan los expertos, "“deben tenerse en cuenta otros factores como el packaging, el color y el surtido de productos, el respeto del medio ambiente o la aplicación de los productos fitosanitarios adecuados”".

Las iniciativas que parten del propio sector están enfocadas hacia la resolución de tres puntos clave: la mejora de la producción, la apertura de nuevos canales de comercialización y la reforma de la actual regulación del mercado internacional.

La entrada de flores en la Unión Europea desde terceros países constituye una amenaza nada desdeñable para las exportaciones españolas, ya que ésta cubre casi el 90% de la demanda. Marruecos, México, Israel, Kenia y Colombia, principalmente, producen a unos costos con los que España no puede competir.

Por otro lado, la expansión de las cadenas de supermercados e hipermercados, que comercializan en masa, está ejerciendo una fuerte presión en los precios de las flores: necesitan mucha mercancía a bajo coste. La industria, consciente de que no todos los mercados requieren la misma calidad, ha terminado desarrollando estándares diferentes para los distintos segmentos de consumo.

Flores en Internet

Otra de las cuestiones que actualmente preocupan a productores y distribuidores es la apertura de nuevos canales de comercialización. Para conseguirlo deben realizar gestiones directas con otros países, lo que de alguna manera supone la independencia del mercado central de Holanda. Un punto vital en la búsqueda de nuevos clientes es la implantación de subastas dentro del territorio nacional.

Y la venta a través de Internet adquiere gran protagonismo: permite el aumento de la oferta, con la introducción de productos que gozan de menos popularidad y que los mayoristas no se arriesgan a comprar; flexibiliza los horarios para la realización de transacciones; elimina eslabones que encarecen el producto; impide el concepto de volumen mínimo de pedido y garantiza una mejor información.

El Mercat de la flor de Cataluña cuenta ya con su propio mercado telemático, NETFLOR, a través del cual se facilita la compra de flores ornamentales al por mayor. Según los responsables del Mercat, “"Netflor.net es un sistema de comercialización B2B dirigido a satisfacer las necesidades de los posibles clientes situados fuera de nuestra área de influencia, los cuales hasta ahora tenían acceso a una oferta limitada a causa de la distancia”".

Este nuevo sistema, afirman en el Mercat, permite llegar a cualquier cliente de cualquier punto de España garantizando la calidad del producto a precio de productor. Otro centro que ha apostado por la “ciberfloristería” es Mercaflor-Mercavalencia, incorporándose a la plataforma B2B de negocios on-line florvetical.com puesto en marcha por la Federación de Productores Españoles (FEPEX).

Con la apertura de nuevas rutas comerciales, en las que Internet desempeña un papel cada día más relevante, y la aplicación de una logística integral, acompañada de una mayor automatización de los procesos, los productores quieren afianzar las bases de su actividad. Porque tras esas flores y plantas que acompañan las muestras sociales más variadas, y que son por derecho propio el regalo más socorrido en fechas señaladas, existe un negocio con muchos retos que encarar.

La temperatura, la clave del éxito

Desde la recolección a la venta minorista, pasando por el almacenamiento y el transporte, la temperatura se ha convertido en pieza esencial en la comercialización de la flor cortada y la planta ornamental. En el caso de las flores cortadas el preenfriamiento es hoy una necesidad primordial en la industria mundial.

Su transporte, como productos perecederos que son, y toda la logística implícita en su tratamiento, a saber, preparación de pedidos, almacenamiento, carga, descarga, etiquetaje, embalaje, etc., exigen cada día una mayor especialización a los operadores. Todo comienza con la poscosecha. Una vez que se ha cortado, la flor inicia una carrera cada vez más acelerada hacia su destino final.

La cadena de frío es el factor vital para que este periodo de tiempo sea lo más largo posible, ya que reduce la actividad metabólica prolongando la conservación. Por ejemplo, un clavel que en vez de a 0ºC se ha conservado a 10ºC se deteriorará al menos tres veces más rápido. Los mayores expertos en comercialización de flor cortada son precisos y contundentes al declarar que "“de todos los elementos que afectan la poscosecha, la temperatura es el primordial”".

El preenfriamiento en origen se vuelve así indispensable para productos florales que tienen altas tasas de respiración y despiden mucho calor, como el clavel y la rosa. Cuando las flores están empacadas y paletizadas para el transporte esa generación de calor no puede ser disipada al ambiente exterior, por lo que se acumula en el interior de cada caja. De ahí que el transporte en frío más que una necesidad sea una obligación.

Realizarlo a través de camiones frigoríficos es el medio más habitual. Hay empresas productoras que cuentan con su propia flota, pero, además, hay compañías de transporte especializadas en este tipo de productos. En cuanto al avión, éste se utiliza como método para una entrega urgente o para el acceso a mercados lejanos.

En barco, las flores viajan en contenedores que cuentan con unas determinadas condiciones climatológicas y de ventilación para asegurar que el producto llega al otro lado del mundo en el mejor estado posible. En lo que al transporte frigorífico por carretera se refiere, en España este sector está muy atomizado.

Los cinco primeros operadores controlan más del 13% del mercado. Desde organizaciones sectoriales como la Asociación Española de Empresarios de Transporte Bajo Temperatura Dirigida (ATFRIE), o la Asociación de Operadores Logísticos de Carga Fraccionada a Temperatura Controlada (AOLCAFTEC) se afirma que “"el verdadero transportista profesional se distingue por la utilización de equipos frigoríficos de alta calidad y por la realización de rigurosos programas de mantenimiento de los equipos”".

Entre ellos destacan la prerrefrigeración de los semirremolques antes de cargar, el proceso de carga realizado desde un almacén cerrado, la colocación de la carga de manera correcta sin obstrucción del paso del aire y la utilización de envolturas protectoras que retarden la transpiración ayudando a la protección de las mercancías durante el viaje.

En torno a estos principios básicos, operan las mejores empresas para el transporte bajo temperatura controlada. Una de ellas es Integra 2, compañía pionera en España que se encarga, a través del convenio firmado con el Mercat de la flor de Cataluña, de hacer llegar en las mejores condiciones y en el tiempo indicado el producto adquirido a los clientes de esta institución.

Sin embargo, el transporte por carretera, a pesar de su modernización, sigue teniendo un lado oscuro. La cada vez mayor afluencia de tráfico rodado está condicionando la búsqueda de vías alternativas. Y el tren, sobre todo cuando se habla de alta velocidad, se perfila como un buen complemento. China ha sido pionera en la experiencia piloto de distribución ferroviaria de flores en largas distancias.

Y, como no podía ser de otro modo, el líder mundial de este comercio, Holanda, ha recogido el guante. En los Países Bajos funciona desde hace un año una línea de tránsito ferroviario de flores y plantas que une Ámsterdam con Milán, viaje que dura doce horas en tren. A pesar de que el sistema, según varios informes de las autoridades holandesas, está arrojando resultados satisfactorios, los exportadores se muestran escépticos con los horarios de entrega y el almacenaje.

El objetivo final de esta iniciativa consiste en desarrollar una red de transporte ferroviario para productos frescos en toda Europa. En este sentido, las organizaciones que representan a los vendedores y distribuidores de flores están apostando por la utilización de trenes de alta velocidad y por la construcción de terminales especiales a lo largo de las líneas transeuropeas que se están construyendo.

Por aire, nuevo canal de transporte

En la búsqueda de nuevos canales para el transporte de flores y plantas, los aviones también están destinados a desempeñar un papel de mayor protagonismo. En distintas ocasiones los comercializadores han denunciado la falta de celo de algunas compañías aéreas que operan con una carga tan perecedera y delicada como ésta. Para rebatir estas críticas, las aerolíneas Cargolux o Lufthansa, entre otras, se están especializando en este tipo de tráfico.

Cargolux, el operador de carga aérea de la compañía luxemburguesa Luxair, cuenta entre su flota con un carguero B747-400, el único capaz de transportar 100 t de flores a distancias intercontinentales, sin escalas, en cuatro compartimentos separados con temperatura ajustable de 4º a 29ºC.

Stephan Raemdonck, responsable del departamento de productos perecederos de CargoLux, ha señalado que “"nuestro servicio no se limita al desplazamiento. Los expertos de esta compañía asesoran a los clientes acerca de cómo evitar la ruptura de la cadena de frío con consejos sobre el packaging, los tiempos y formas de almacenamiento, las autorizaciones, los sistemas de carga y descarga y el transporte en frío hasta el destinatario final”".

La filosofía de esta compañía, que en el año 2002 consiguió un incremento del beneficio bruto cercano al 150%, se basa en que ellos invierten dinero para trasladar una mercancía no para almacenarla, “"por eso hemos puesto en pie un proceso logístico que garantice el reparto de todos los productos en las mejores condiciones y en el menor tiempo posible"”.

Un sistema de paletas montadas sobre vehículos con temperatura controlada se encarga de llevar la carga desde la terminal aérea a los camiones refrigerados. Además, diez nuevos contenedores, con sistemas individuales para el ajuste de temperatura, se han instalado en el denominado CargoCenter de Luxair.

Este centro de flete, inaugurado en 1996 y que cuenta con una superficie de más de 55.000 m² y con una capacidad anual superior a las 700.000 t, se ha convertido en uno de los mejores hub de Europa para el almacenamiento de flores. Además, los servicios feeder por carretera de Cargolux permiten la llegada de las flores a los centros de venta just-in-time. El control de todas las operaciones de CargoCenter depende de Lucas, el sistema informático que controla automáticamente la carga y la descarga, el almacenamiento y la distribución de las mercancías.

Una vez terminado todo el proceso que va desde la poscosecha a la distribución, las plantas y las flores han llegado, por fin, al punto de venta minorista. Las plantas ornamentales revivirán dependiendo de los cuidados que el comprador final las dedique. Las flores cortadas, sin embargo, podrán, a partir de ese momento, marchitarse.