Al navegar por este sitio web acepta el uso de cookies propias y de terceros para una mejor experiencia y servicio. Para más información, visite nuestra Política de Cookies. Aceptar

Interferencias en la RFID

27/03/2014

 

Existen tantas formas de RFID como bandas de frecuencias de emisión de la señal: la baja (LF), la alta (HF) y la ultra alta frecuencia (UHF), cada una con sus propias características y aplicaciones.Principalmente utilizada en logística,la UHF sufre problemas de estandarización que las normativas y las tecnologías quieren solucionar.

E l pasado 23 de febrero, la Dirección General de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, organismo dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, anunció la liberalización de la banda de frecuencias de 865-868 MHz para aplicaciones RFID.“Es una noticia fantástica”, afirma Alejandro Jiménez, director de desarrollo de negocio de HP.

Y es que, gracias a esta iniciativa, que homologa la situación española con la de otros 11 grandes países europeos, entre ellos Alemania, Reino Unido, Dinamarca o Finlandia, se espera un notable incremento de las aplicaciones de esta tecnología, sobre todo en el ámbito de la logística y la industria.

En última instancia, la posibilidad de intercambiar mercancías utilizando una frecuencia estandarizada debería traducirse en un aumento de las relaciones comerciales y una mejora de su eficiencia.

Ondas de radio

La regulación de las frecuencias resulta fundamental para esta tecnología: la clave de la RFID reside en una etiqueta provista de un minúsculo chip (técnicamente conocida como tag) que contiene la información referente al artículo etiquetado y que envía los datos mediante ondas de radio cuando es interrogado por un lector.

No obstante, conviene saber que existen diferentes tipos de ondas que se distinguen, fundamentalmente,por su frecuencia.Ésta no es otra cosa que el número de veces que se repite el ciclo de la señal por unidad de tiempo.Se mide en hertzios y condiciona el alcance de los datos de forma que, a mayor frecuencia, también se cubre más distancia.

En la RFID se distingue entre tres bandas: la baja frecuencia (LF en sus siglas en inglés), que funciona de los 100 a los 500 KHz y proporciona una distancia de lectura de un metro y medio o menos; la alta frecuencia (HF),que utiliza la banda de los 10 a los 15 MHz y también cubre menos de dos metros, y la ultra alta frecuencia (UHF), en la banda de 860-950 MHz, cuya señal puede alcanzar hasta cuatro metros.

Conforme han ido surgiendo necesidades se les han asignado diferentes bandas de frecuencia. Por ejemplo, en la identificación de animales se utiliza la baja frecuencia, en el etiquetado de libros se emplea la alta y la UHF se ha aplicado en la cadena de suministro”, indica Enrique Ferrer, director técnico para Iberia e Italia de Symbol Technologies.

Aún existen otras posibles aplicaciones para cada una de estas frecuencias,como los sistemas antirrobo para coches que asocian llave y vehículo en baja frecuencia, o los controles de acceso a edificios que suelen efectuarse en alta. No obstante, para Ignacio Cuenca, director de marketing de ADT para España y Portugal,“la UHF es la que dispone de aplicaciones con más futuro, gracias a la mayor distancia de lectura que proporciona”.“

Es el rango de frecuencias más adecuado para efectuar el seguimiento de cajas o paletas”, insiste también Alejandro Jiménez. Además, la ultra alta frecuencia proporciona otras ventajas con respecto a las bandas bajas: su velocidad es superior e incluye capacidades de multilectura, es decir, los lectores sintonizados en alta o ultra alta frecuencia son capaces de leer varios tagsal mismo tiempo.

El problema del estándar

En principio, para que el sistema RFID funcione correctamente, etiquetas y lectores deben estar sintonizados en la misma frecuencia; de otra forma, estos elementos no se entienden y la lectura resulta imposible. En el caso de pequeñas implantaciones, en las que la tecnología de radiofrecuencia se emplea sólo de forma interna no tiene por qué haber ningún problema.

No obstante, cuando se trata de utilizar estos sistemas en procesos logísticos completos y estar al tanto de la trazabilidad de los productos en transacciones entre varias empresas e, incluso, a escala internacional, es preciso ponerse de acuerdo para adoptar la misma frecuencia.

Aún existe un tercer factor a tener en cuenta, y es que el espectro radioeléctrico es patrimonio de cada estado,que es quien se encarga de distribuir las licencias, liberar las bandas y regular la ordenación entre las distintas tecnologías que utilizan ondas de radio para transmitir información, con el objetivo de evitar las interferencias.A fin de impulsar al máximo la estandarización, tanto de los códigos utilizados en la identificación de artículos como de las frecuencias, se creó en el año 2003

EPCglobal,una joint venture entre EAN (European Article Number), la organización mundial de estándares, y el UCC (Uniform Code Council),la entidad responsable en Estados Unidos. Ahora bien, según describe Manuel Guerreiro, director de desarrollo de negocio de industria de Sun Microsystems Ibérica,“la estandarización a nivel internacional Cada país tiene una frecuencia y potencia de RFID diferente. Es imposible, fundamentalmente porque ya hay aplicaciones que utilizan las frecuencias de las otras regiones”.

En concreto,en el uso de UHF, en EE UU se emplea 915 MHz, que es la frecuencia recomendada por EPCglobal, pero su aplicación en Europa resulta imposible porque es la que ocupa la tecnología GSM propia de los teléfonos móviles. Como opción alternativa, el EPCglobal recomendó a los países europeos adoptar la banda de 868 MHz, cuyas funcionalidades son prácticamente idénticas y que, al encontrarse cerca, facilitaba el desarrollo posterior de métodos que permitieran la comprensión entre ambos estándares.

Las diferencias se multiplican según la zona del mundo: “Japón utiliza la banda de 950 MHz; Nueva Zelanda trabaja en 915; África comparte la europea; Sudamérica la estadounidense…”, analiza Enrique Ferrer. “Sucede algo similar a lo que ocurre en el mundo de la telefonía mó-vil, donde hay cuatro frecuencias distintas en función de la zona del planeta donde nos encontremos”, añade Manuel Guerreiro.

Normativa ty tecnología

La estandarización en los grandes países de la Unión Europea se encuentra muy avanzada. El ETSI (European Telecommunications Standards Institute) aprobó el año pasado la norma 302-208 que, de acuerdo con las recomendaciones internacionales, establece la adopción de la tecnología EPCglobal en UHF generación 2 en la banda de los 865 a los 868 MHz.

Numerosos países, como Alemania, Austria, Dinamarca, Reino Unido o Finlandia ya la han adoptado, mientras que España se incorpora ahora tras el anuncio de la liberación del canal por parte de la Dirección General de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información “El retraso se debe a que en nuestro país esta banda estaba asignada a radioenlaces de radio y televisión con los que se ha debido negociar”, recuerda Ferrer.

Además, a raíz de una propuesta de Viviane Reding, miembro de la Comisión Europea, se espera el establecimiento de una completa directiva sobre esta tecnología para finales de este mismo año. “Cuando hablamos de cadena de suministro, trazabilidad alimentaria o seguimiento e identificación de animales, es importante contar con una directiva común y, afortunadamente, parece que lo estamos consiguiendo”, afirma Alejandro Jiménez.

A escala internacional, donde la estandarización resulta imposible, las soluciones provienen del ámbito tecnológico: “La opción será de nuevo similar a la telefonía: sistemas multifrecuencia que, a través de hardware y software, pueden adaptarse a cualquier lugar del mundo”, explica Guerreiro, de Sun.

Ignacio Cuenca,de ADT,cuenta que en su compañía la adaptación se produce en los lectores,capaces de reconocer la frecuencia en la que se encuentra el tag gracias a una actualización de software, mientras que Ferrer, de Symbol, destaca que muchos fabricantes optan por tags que pueden trabajar indistintamente en los dos estándares.

En el caso de las etiquetas, la compatibilidad se consigue mediante una mejora de la potencia del circuito integrado, y en el de los lectores, se están imponiendo los sistemas de múltiples antenas”, apunta por su parte Jiménez, de HP. En resumen, no es necesario que las frecuencias coincidan exactamente, basta con que se encuentren lo suficientemente cerca. “Ocurre como con la radio del coche: cuando se cambia de provincia es necesario volver a sintonizar la emisora que se estaba escuchando”, ejemplifica Alejandro Jiménez.

Además, todas las fuentes consultadas por Logismarket coinciden en señalar que, a pesar de que requieren mayor complejidad tecnológica, la utilización de estos sistemas multifrecuencia no encarecen significativamente las instalaciones RFID.