Al navegar por este sitio web acepta el uso de cookies propias y de terceros para una mejor experiencia y servicio. Para más información, visite nuestra Política de Cookies. Aceptar

Galileo ordena el almacén automático

01/06/2002

El tiempo es clave. Al menos a la hora de atender los pedidos de los clientes. De ahí la preocupación de fabricantes y distribuidores por disponer de un buen almacén: de la correcta organización de este espacio y la eficiencia a la hora de gestionarlo dependerá en gran medida su competitividad y, en consecuencia, su éxito comercial.

Afortunadamente, cada vez existen sistemas más completos y sofisticados para garantizar el mejor funcionamiento de todos los procesos relacionados con la gestión del almacén y, además, evitar cualquier error.

Y es que aquellos antiguos depósitos basados en operaciones manuales y empleados que se desplazaban con sus carretillas por los pasillos han quedado obsoletos frente a los sistemas de almacenes automáticos, donde las cintas transportadoras y los transelevadores se encargan prácticamente de todo.

"El beneficio fundamental es la mayor disponibilidad del almacén. De un lado se reducen costes y, de otro, se eliminan todos los posibles errores humanos", explica Rafael Salichs, responsable de Mecalux Thyssen Ingeniería y Sistemas. Los almacenes automáticos han evolucionado en los últimos diez años para incrementar sus prestaciones, y hoy son capaces de prestar un servicio todavía más eficiente, con mayores velocidades y un manejo simplificado.

Precisamente, Mecalux ofrece una avanzada solución de almacén automático que, a su vez, se compone de dos paquetes básicos o capas: "Galileo, que es la capa de control y se encarga de que las máquinas realicen los movimientos adecuados, y el Sistema de Gestión de Almacenes (SGA) Mecalux –anteriormente denominado Thyslog–, que es la parte de informática y decide qué paletas hay que sacar o mover en función de los pedidos,la fecha de caducidad, o de otros parámetros establecidos", describe Rafael Salichs.

 

Un sistema con tres módulos

Por muy sofisticado que sea el SGA, sin el programa de control, el funcionamiento del almacén automático resultaría imposible: es este último software el que finalmente determina el momento exacto en el que debe detenerse el transelevador o introducirse en la estantería."Una vez que el sistema de gestión decide qué es lo que hay que mover y hacia dónde,Galileo se encarga de facilitar los movimientos automáticos para que esa paleta acabe en el puesto de picking o donde le corresponda", dice Salichs.

Aunque su propósito es el mismo, este sistema supone un importante avance frente a los tradicionales métodos de control de máquinas basados en Controladores de Lógica Programable (PLC, en sus siglas en inglés), que contaban con unas posibilidades de movimiento limitadas y eran más difíciles de programar y gestionar."Galileo permite que las máquinas hagan operaciones más sofisticadas y complicadas",afirma el responsable de Mecalux Thyssen Ingeniería y Sistemas.

Para ello dispone de tres módulos: Designer, pensado para minimizar el tiempo de desarrollo y puesta en marcha, SoftPLC, responsable de ejecutar el programa de control y diseñado para obtener la mayor flexibilidad y seguridad en la ejecución y, por último, Status Monitor, el módulo encargado de la monitorización del sistema que, al estar integrado con el programa de control, proporciona una gran accesibilidad y una diagnosis muy precisa en caso de que se produzca algún problema.

Entre los motivos que explican la mayor eficacia de Galileo, destaca que se trata de un sistema diseñado para permitir la comunicación entre las distintas máquinas que componen la instalación, frente al modelo antiguo en el que era necesario contar con varios PLC que, a su vez, había que programar para que fueran capaces de comunicarse entre sí.

Concretamente, la facilidad de uso es otra de las características: toda la programación tiene lugar a través del denominado lenguaje GRAFCET (Gráfico Funcional de Control Etapa-Transición), que permite visualizar gráficamente las secuencias de movimientos y transcribirlas posteriormente a órdenes que se automatizan en la instalación.

También se resta trabajo repetitivo, dado que en los antiguos sistemas era preciso programar por un lado los PLC y, por otro, el llamado software de automatización industrial (SCADA), mientras que con Galileo se programa una única vez y desde un mismo entorno.

 

Controlar los movimientos

Otro de los beneficios planteados es la fórmula de comunicación establecida entre la parte de control y el sistema de gestión, que permite vigilar en todo momento los movimientos. Esta comunicación se efectúa a través de tablas y procedimientos Oracle y se basa en la definición de estaciones y trayectorias en el interface: las primeras tienen que ver con la lógica de los movimientos dentro del almacén y son puntos de instalación en los que Galileo realiza alguna notificación o bien informa de su paso.

En cuanto a las trayectorias, se refieren a cada uno de los caminos que unen las diferentes estaciones. De esta forma, el operario puede comprobar por qué se ha producido una determinada acción o, incluso, cuál será la siguiente operación que efectuará la máquina que esté consultando.

El sistema no sólo memoriza dónde se ha colocado cada producto sino que también registra los movimientos que se han hecho para colocarlo ahí. De esta forma, obtenemos su trazabilidad: es posible saber de qué partida hemos servido un pedido y hasta de qué proveedor procede el material", reflexiona Rafael Salichs

Ni que decir tiene que esta característica incrementa la seguridad de los procesos y proporciona al negocio una mayor fiabilidad en sus relaciones comerciales. Tanto más cuanto que, según Salichs, el sistema está exento de fallos: "Una vez que se definen los parámetros, no comete errores: si al producto se le asigna una estantería, lo colocará en ella con absoluta precisión, mientras que un carretillero puede confundirse".

 

Crecer con el negocio

Entre las virtudes de Galileo está la de adaptarse a las necesidades de cualquier negocio. De esta forma, los requisitos de instalación variarán en función del tamaño del almacén: "En los más pequeños basta con un PC industrial en el que corre todo el sistema, mientras que los más grandes necesitan servidores redundantes y toda una red en la que se distribuyan las aplicaciones de gestión y de control", especifica Rafael Salichs.

Pero, además, se trata de un sistema completamente escalable, con lo que se pueden añadir nuevas máquinas y operaciones más sofisticadas en caso de que aumente el negocio y se amplíe el espacio del almacén o se complique su organización.

"En Mecalux las instalaciones están diseñadas para que sea sencillo adaptarlas a cada cliente e, incluso,que cada cliente pueda realizar el mantenimiento y efectuar ampliaciones por sí mismo, sin necesidad de ningún apoyo especializado",resume Salichs.

Por otra parte, como Galileo dispone de un módulo de simulación incluido, se comprueba el funcionamiento de la planta antes de instalarlo y, de esta forma, se evitan errores. Una vez en funcionamiento, se puede acceder a él desde el entorno de desarrollo a través de las líneas telefónicas o Internet, algo que también facilita las labores de mantenimiento: el cliente puede disponer de un servicio técnico remoto los 365 días del año.

______________________________________________________________________________________

SGA: EL ORDENADOR INTELIGENTE

 

Para garantizar el correcto funcionamiento del almacén automático no sólo es necesario programar la maquinaria, sino además asegurarse de que la organización de la mercancía se realiza de acuerdo con los criterios adecuados. "Existen muchísimas variables, desde la rotación del producto hasta su peso o el tipo de artículo", analiza Rafael Salichs, responsable de Mecalux Thyssen Ingeniería y Sistemas.

De esta forma, si se trata de una mercancía que rota mucho, normalmente se coloca cerca de los puntos de salida o si las paletas son muy pesadas han de situarse en la parte inferior de las estanterías para garantizar su estabilidad.

Al mismo tiempo, antes de decidir la ubicación final es necesario sopesar características como, por ejemplo, la sensibilidad del producto a la temperatura, teniendo en cuenta que las partes altas suelen ser más calientes.

Ni que decir tiene que en el almacén automático estas variables se evalúan sin necesidad de intervención humana. Éste es, en concreto,el cometido del Sistema de Gestión de Almacenes (SGA) que –según precisa Salichs– "se encarga de saber qué es lo que se está moviendo, por qué, y hacia dónde".

Ahora bien, esta inteligencia dependerá de que, previamente, se le hayan proporcionado al sistema los parámetros adecuados para la toma de decisiones."Es posible que se produzcan errores en la parametrización como, por ejemplo, no tener en cuenta las temperaturas, pero, una vez que se ha parametrizado bien; no se equivoca", concluye Salichs.