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¿Del intercambio electrónico de datos al verdadero comercio electrónico?

20/03/2002

XML es un concepto que cada vez suena con más fuerza, aunque no es muy conocida todavía su utilidad práctica. A continuación se desvelan algunas claves de cómo esta tecnología puede finalmente alcanzar la meta a la que EDIFACT nunca pudo llegar: hacer asequible y cotidiano el intercambio electrónico de datos a todo tipo de empresas.

A principios de 2002, no es nada aventurado afirmar que los pedidos y las facturas en papel, entre otros documentos comerciales, puedan ser historia en muy pocos años. Comercio electrónico y EDI (intercambio electrónico de datos, en sus siglas en inglés) nacieron por separado y en épocas diferentes, pero se puede observar que ambos conceptos están convergiendo y, a su vez, integrándose en un entorno más amplio, conocido como e-business.

La cuestión es de tanta relevancia que, de hecho, ha influido en la respuesta sobre cuál fue el volumen económico del comercio electrónico en España durante el año 2000. Una asociación competente publicó a principios de 2001 que dicho volumen había sido de 180 millones de euros para, al poco tiempo, reducirlo a un valor superior a los 90 millones de euros.

Es evidente que el factor que influyó en esta cifra tan abultada, en comparación con la todavía perceptible baja penetración del comercio electrónico por Internet, fue el conjunto de transacciones EDI, aunque en estas estadísticas convendría detallar qué valores corresponden a dichas transacciones "clásicas" y cuáles a las realizadas a través de la Red.

Más allá de cuestiones estadísticas, que no son el objeto de este artículo, EDI y comercio electrónico son conceptos en movimiento que están muy unidos en su destino y que cada uno de ellos tiene sus pros y sus contras, desde un punto de vista técnico.

 

Debilidades del EDI y del comercio electrónico

No hay curso de comercio electrónico que no hable del EDI como un sistema superado por las nuevas tecnologías de Internet, aunque la realidad es que sigue desempeñando un importante papel para las grandes compañías y mueve elevadas cantidades de dinero, lo cual tampoco parece que vaya a cambiar a corto plazo.

A pesar del enorme esfuerzo realizado por la ONU (Organización de las Naciones Unidas) para definir un lenguaje estándar válido para todos los sectores, realmente el EDIFACT (lenguaje para el intercambio electrónico de datos o documentos, para la administración, el comercio y el transporte) no se ha extendido entre las pymes e incluso ha dado pie a varios subestándares sectoriales que no satisfacen a todas las industrias.

Finalmente, ha quedado claro que a pesar de la ya superada tecnología en que se sustenta, EDIFACT aporta una valiosa estandarización de la arquitectura de datos, que resulta ser un complemento fundamental para realizar transacciones entre empresas.

Por otro lado, la espectacularidad y novedad de la tecnología web ha puesto en relieve modelos de negocio que sólo son una mera fachada tras la que se esconden procesos totalmente manuales. De esta forma, se ha popularizado utilizar los términos comercio electrónico y business-to-business con muy poco rigor, sin duda como reclamo publicitario en la mayoría de ocasiones.

Si bien es cierto que se puede hablar con propiedad de estos conceptos para el caso de empresas como Cisco, Dell o Amazon, también se usa de forma inapropiada respecto a sitios estáticos en Internet, que simplemente anuncian sus productos o, a lo sumo, permiten solicitar una compra a través de sencillos formularios.

 

El nacimiento del XML

En los primeros días de Internet, cuando sólo podían utilizarse páginas estáticas, algunas compañías ya empezaron a publicar sus catálogos de productos y a aceptar pedidos por e-mail o mediante sencillos formularios. Esta utilidad, denominada comercio electrónico, empezó a tomar una extraordinaria relevancia y a despertar un gran interés, por lo que la industria informática destinó grandes recursos a potenciar las prestaciones de las tecnologías web en esta dirección.

De esta forma, se desarrollaron muy rápidamente aquellas que permitían programar funciones y procesos gracias a lenguajes basados en los ya existentes, como el Basic, o creando otros nuevos y específicos, como el Java. Así llegaron las webs dinámicas, donde se pueden consultar catálogos de miles de productos, se personalizan los gustos de los usuarios y es posible hacer pedidos teniendo en cuenta la disponibilidad de las referencias.

Entre tanto, resultaba cada vez más obvio que para el comercio electrónico era imprescindible intercambiar información con otros interlocutores: proveedores, bancos, operadores logísticos, etc., para lo cual sólo se disponía de soluciones particulares o de sistemas EDI/EDIFACT clásicos, caros y complejos. Por otro lado, los propios sistemas EDI necesitaban modernizarse para adaptase a Internet y hacerse así accesibles a empresas pequeñas y medianas.

Por estas razones, junto al simple hecho de que el lenguaje universal de la Red (HTML o HyperText Markup Language) no es válido por sí solo para afrontar cualquier intercambio automatizado de información, nació el XML (lenguaje extensible de marcas, en sus siglas en inglés), destinado a ser el nexo de unión entre el pasado y el futuro para dicho intercambio de datos.

Muy pronto quedó claro que aunque toda la industria prestase su apoyo al XML como estándar tecnológico, era necesario definir también una forma común de utilización, que permitiese a las empresas entenderse entre sí cuando intercambiasen información. Sobre el ejemplo anterior, se trata de que las etiquetas "Artículo" o "Precio" sean un estándar internacionalmente aceptado, lo cual obviamente no es el caso.

 

Evolución de las especies: la "XMLización" de EDIFACT

El estándar EDIFACT es la cara más visible del EDI y, por otro lado, XML es el concepto que mejor representa el futuro del comercio electrónico. La realidad es que actualmente EDIFACT se está "XMLizando". Basta con buscar en Internet las palabras "edifact xml" para comprobar el gran número de compañías que existen que están desarrollando y ofreciendo servicios y productos como puente entre ambas tecnologías.

De hecho, el beneficio mutuo es muy significativo: el lenguaje EDIFACT aporta un estándar bien definido y con una enorme base instalada, sin embargo, XML ofrece tanto la flexibilidad como la potencia a bajo coste, que el primero nunca tuvo.

De tal forma, los conceptos para la estructuración de mensajes comerciales que desarrolló Naciones Unidas pueden ser ahora reutilizados con la nueva tecnología y puestos al alcance de empresas de todo tipo de forma mucho más simple Los mensajes EDIFACT en formato XML ahora son visualizados de forma inteligible por una persona, gracias a la aplicación de "una hoja de estilos", que convierte los datos en un formulario.

Al igual que se produjo con EDIFACT, las definiciones de mensajes en XML pueden adoptar diferentes estructuras en función del sector al que se aplican: por ejemplo, no es igual el formulario de pedido para la industria informática que para la publicitaria. Internet y la web son nuevamente aquí unos valores añadidos que sirven como repositorio de esquemas XML para diferentes industrias y que pueden ser consultados y utilizados por cualquiera que los necesite.

Por otra parte, son dos las principales iniciativas que aglutinan esquemas XML: el grupo de estandarización OASIS (Organization for the Advancement of Structured Information Standards), con la web www.XML.org, y Microsoft, con su iniciativa www.biztalk.org, aunque éste último es socio del primero, lo que demuestra que no tiene intención de fragmentar los estándares XML para evitar polémicas sobre prácticas monopolísticas.

 

Pero...¿a quién interesa XML?

Aunque XML puede ser utilizado en cualquier desarrollo web como una tecnología más avanzada y dinámica que HTML, es en proyectos que relacionan a varias empresas donde muestra su verdadera potencia, tal como se aprecia a continuación en diferentes supuestos:

  • Compañías que ya disponen de una infraestructura EDIFACT implementada: estas empresas pueden valorar los beneficios de ofrecer soluciones XML a nuevos socios comerciales, pequeños o medianos, y a quienes pretendan realizar comercio electrónico, incluyendo aquí también a sus actuales interlocutores, gracias a sus prestaciones para intercambiar contenidos, de las cuales carece EDIFACT (ver caso 1).
  • Compañías que no disponen de una infraestructura EDIFACT, bien porque su volumen no lo justifica o porque han tenido otras prioridades hasta ese momento. En este caso se pueden encontrar mayoristas y fabricantes pequeños y medianos, así como otro tipo de compañías de servicios, por ejemplo, de transporte. En tales supuestos, la opción más recomendable puede ser diseñar una estrategia única de comercio electrónico e intercambio electrónico de datos, por los muchos puntos que tienen en común (ver caso 2).

 

Casos prácticos de uso de XML en las empresas:

Caso 1:

Una gran compañía de distribución al cliente final (minorista) dispone de una infraestructura EDIFACT implementada, para el intercambio de catálogos, pedidos, avisos de expedición y facturas (en terminología EDIFACT el catálogo equivale al mensaje PRICAT, los pedidos al mensaje ORDERS, el aviso de expedición al mensaje DESADV y las facturas al mensaje INVOIC).

Cuando un pequeño fabricante o importador se incorpora como proveedor, es posible que no disponga de los recursos necesarios para implementar una infraestructura de este tipo, por lo que se verá obligado a procesar las transacciones manualmente. Un kit de utilidades de software, preparado por la gran empresa de distribución para estos casos, puede facilitar bastante las cosas a sus pequeños proveedores.

Tomando como base unos formatos en XML fundamentados en sus homólogos en EDIFACT, se puede habilitar un conversor de un lenguaje estándar a otro de mercado y diferentes componentes para importar y exportar XML desde y hacia formatos de uso común: por ejemplo, Excel para la información de los catálogos y ficheros planos o separados por comas (csv) para los datos de los pedidos, las facturas y los avisos de expedición, que cualquier aplicación de gestión para pymes puede procesar.

Caso 2:

Un fabricante o mayorista ofrece a sus clientes los productos mediante un catálogo, del cual ha desarrollado una versión sencilla en Internet. Hasta la fecha, no se ha planteado aceptar pedidos a través de la Red.

Tomando como base del modelo una versión XML de los formatos EDIFACT de catálogo (ampliado con contenidos), avisos de expedición y facturas, se consigue que la web de la empresa sirva tanto para visualizar el surtido de productos por pantalla e introducir pedidos manualmente, como para que sus clientes dispongan de una copia electrónica del catálogo para integrar en sus sistemas, envíen dichos pedidos mediante un proceso automático y obtengan las facturas, también automáticamente.

Caso 3:

Un transportista dispone de una web corporativa donde ofrece información de la compañía que además permite calcular el precio de una expedición o solicitar un servicio.

Mediante la tecnología XML y utilizando como base los formatos EDIFACT de pedidos, avisos de expedición y facturas puede ofrecer a sus clientes de comercio electrónico business-to-businesss y business-to-consumer la posibilidad de solicitar las expediciones desde sus propias webs, avisar a sus clientes de las mercancías que van a recibir o, incluso, conocer en todo momento un avance de la facturación de los servicios de transporte prestados.

 

El futuro de XML para consumidores y empresas

La actividad de la industria informática en torno al XML es hoy en día frenética. Sin entrar en detalles sobre las tecnologías que a diario aparecen sobre el tema, sí que podemos aventurar cuál es el objetivo que finalmente se persigue con todo ello:

  • En el entorno entre empresas se pretende lograr que el intercambio de datos comerciales sea tan sencillo como ya casi lo es actualmente conectar un periférico a un ordenador personal, gracias a la tecnología plug and play (conectar y funcionar). De esta forma, es de esperar que en un futuro cercano, cualquier compañía pueda, por ejemplo, integrar directamente en su contabilidad las facturas de sus proveedores recibidas por e-mail, sea cual sea el país, la lengua, el ordenador o el programa de gestión que utilicen cualquiera de ellos. Esta tecnología, extendida a todos los documentos comerciales, puede minimizar extraordinariamente las tareas administrativas, optimizando los recursos y en definitiva, dinamizando las transacciones comerciales entre las empresas.
  • A la orden de "comprar un ordenador portátil de menos de 1.500 euros" el sistema de búsqueda actual en Internet puede indicar miles de referencias sin interés y requerir múltiples consultas adicionales, antes de encontrar el resultado deseado. Cuando los grandes buscadores web integren la tecnología XML, será finalmente posible encontrar la información necesaria de forma totalmente eficaz e incluso ordenar la transacción al mismo tiempo, lo cual hará de la Red una herramienta mucho más eficaz para compradores de empresas y particulares o, incluso, por añadidura, para la simple búsqueda de información.
     

Fuente: Carmelo Pérez, socio consultor de NetChallenge Consulting, SL.
carmeloperez@netchallenge-consulting.com
http://www.netchallenge-consulting.com