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Distribución discográfica en EMI

28/03/2014

El centro de distribución de EMI, con 8.000 referencias de picking musical, sirve a sus clientes de toda la península Ibérica y de Andorra. Sus soportes fonográficos requieren de un cuidado exquisito en todo el proceso de almacenaje y de reparto. Para conseguir llegar a sus variados clientes en 24 horas y adaptarse a sus exigencias, disponen de un preciso sistema informático que gestiona los pedidos y las entregas nacionales e internacionales.

Desde principios de siglo el grupo británico de producción y edición musical EMI tiene una filial en nuestro país cuya sede estuvo en Barcelona hasta que, a partir de 1985, se estableció en Madrid. Después de la lógica evolución del negocio y de la adquisición de nuevos sellos discográficos, la compañía se ha convertido, además, en una de las principales distribuidoras de música en España. Para ello dispone desde hace seis años de un centro de almacenaje, ubicado en la localidad madrileña de Pozuelo, con una superficie de 3.500 m2. En este centro se concentra toda su actividad logística: está capacitado para abastecer a todo el territorio nacional, incluyendo las islas Baleares y Canarias, y para distribuir a Andorra y a sus instalaciones en Lisboa (Portugal). Desde la central se reparten las unidades editadas por las casas discográficas del grupo EMI: EMI Odeón, Virgin Records, Hispavox y Chrysalis, y por el resto de los sellos independientes con los que ha firmado un acuerdo de comercialización.

La centralización del stock permitió a la compañía expedir un total de 15 millones de soportes fonográficos el pasado ejercicio de 2001.

Organización del espacio

La empresa necesita actualmente almacenar 8.000 referencias. Las dependencias reciben los productos —discos compactos, casetes, vídeos, discos de vinilo, DVD y minidiscs— que provienen de la factoría ubicada en Uden (Holanda) y de otros puntos de fabricación del resto de empresas a las que le resuelve la distribución. Una vez llega la mercancía, aproximadamente siete camiones por semana, se deposita en uno de los dos muelles de descarga y a continuación el sistema informático ordena la ubicación: directamente en la zona de preparación de pedidos o en la de stock, que sirve de “pulmón” de reaprovisionamiento a las áreas de picking.

La superficie destinada al stock se reparte en tres zonas debido a que la mercancía se almacena en paletas completas o en cajas —de 25 unidades cada una—, que se han estructurado en función de:
 

  • Tres estanterías de paletización convencional de seis o siete módulos cada una y cinco niveles de carga, con capacidad para 250 paletas.
  • Un grupo de 16 estanterías de carga ligera para cajas, de 12 m de altura y 16 niveles de carga para 10.000 ubicaciones.
  • Estocaje en bloque de paletas que se colocan directamente en el suelo, desde las que o bien se abastece el área de picking, o bien se preparan directamente los pedidos de cajas por radiofrecuencia. Cuando llegan grandes partidas de mercancía al mismo tiempo, normalmente si coincide la presentación en el mercado de varias novedades discográficas, esta zona resuelve la necesidad de espacio que se genera.
     
A continuación de la zona de stock se sitúa el área de picking a la unidad y el de picking de cajas. En esta última se almacenan en el suelo paletas formando un pasillo por el que el operario va recogiendo las cajas que le indica el pedido y las deposita en una cinta transportadora que concluye en el puesto de control de calidad. En total hay 46 posiciones, cada una con capacidad para dos o cuatro paletas.

Por otra parte, el área de picking a la unidad se estructura en dos zonas:
 
  • Cuatro estanterías dinámicas de picking para los productos de mayor rotación, con 1.000 ubicaciones. Estas estanterías disponen de siete niveles de carga y cada uno de sus módulos dispone de ocho posiciones para colocar las unidades directamente en los huecos.
  • Un conjunto de 30 estanterías de carga ligera con cinco niveles en altura y 5.000 ubicaciones, destinado a los productos de fondo de catálogo que se colocan en cajas.
     
Antes de iniciar la preparación de los pedidos, el sistema informático distingue entre la necesidad de cajas completas o de unidades, especificando las ubicaciones de los artículos y optimizando los recorridos de los operarios que han de trabajar en las distintas zonas de picking. El software edita una factura por cada pedido, además de una etiqueta de identificación con un código de barras y un picking list para el embalaje en el que se irán depositando las unidades.

El área de picking a la unidad lo recorre una cinta transportadora con doce estaciones de trabajo. Todas disponen de un lector de código de barras que permite la entrada a aquellos embalajes de cartón que requieren referencias de su estación. El operario se encarga de introducir las unidades solicitadas según detalla el picking list a partir de las estanterías dinámicas o las de carga ligera. Una vez terminada su labor, vuelve a depositar el embalaje en la cinta para que complete todo el ciclo. Cuando ha recorrido todas las estaciones, el paquete es desviado a la zona de control de calidad en la que se comprueba que su peso esté conforme con los parámetros establecidos.

Por último, los embalajes, tanto de la zona de picking unitario como de cajas completas, pasan por una precintadora y una flejadora, ambas automáticas, hasta que desembocan en diez transportadores de rodillos. Cada uno de ellos corresponde a una agencia de transporte distinta.

El programa informático no sólo tiene la función de especificar diariamente la preparación de los pedidos, sino que también genera las órdenes de reaprovisionamiento basándose en parámetros de mínimos y máximos, ubica el stock para optimizar el espacio del almacén, comunica las órdenes de carga a las agencias de transporte y gestiona las incidencias en el reparto, entre otras funciones.

Clientes exigentes

La central de abastecimiento prepara diariamente 500 pedidos con una media de 60.000 unidades que pueden ser de dos tipos: novedades y reposiciones. Desde el almacén se distribuyen únicamente los pedidos de clientes —centros comerciales, tiendas especializadas y tiendas convencionales—, gestionando los envíos promocionales o de merchandasing otros departamentos de la compañía. Semanalmente, la red de ventas informa a todos los establecimientos de las novedades para que den de alta las referencias en sus sistemas de gestión y puedan realizar sus reservas. “Estos lanzamientos de novedades suponen un alto volumen de envíos concentrados en un solo día”, explica Octavio Estabén, director de logística de EMI. “El disco —continúa— debe estar disponible para todos los clientes en una fecha concreta, ni antes ni después, con todas las complicaciones que ello conlleva”.

Con el objetivo de atender todas las reclamaciones de sus múltiples y variados clientes, existe un departamento de seguimiento de las entregas que hace especial hincapié en los pedidos de las grandes superficies porque también estas empresas realizan una demanda muy superior a la del resto durante todo el año.

Al final de cada tarde llegan al almacén las distintas agencias de transporte, unas para el reparto nacional y otras para el internacional, con una media de cinco camiones diarios que se van situando en uno de los dos muelles de salida de los que dispone el centro. De la distribución de la zona centro de Madrid se encarga la propia compañía. La empresa asume el compromiso de entrega en 24 horas, incluso en su temporada alta —de septiembre a diciembre—, que coincide con la campaña de Navidad. “Nuestros compradores son cada día más exigentes con el plazo de suministro de los productos. También nos demandan que los pedidos lleguen a sus instalaciones a primera hora de la mañana”, concluye el director de logística de EMI.
 
Ficha técnica del almacén de EMI
 
  • Capacidad total: 4.600.000 unidades
  • Zona de almacenaje:
  • Estanterías de paletización:
  • Nº de estanterías: 3
  • Nº de pasillos: 2
  • Nº de paletas por hueco: 3 ó 2
  • Nº de módulos: 6 ó 7
  • Nº de niveles de carga: 5
  • Estanterías de carga ligera:
  • Nº de estanterías: 16
  • Nº de pasillos: 8
  • Nº de niveles de carga: 16
  • Anchura de calle: 1.340 mm
  • Zona de picking a la unidad:
  • Estanterías dinámicas:
  • Nº de estanterías: 4
  • Niveles de carga: 7
  • Nº de posiciones por hueco: 8
  • Estanterías de carga ligera:
  • Nº de estanterías: 30
  • Nº de niveles de carga: 5

Efectos de la piratería en la industria

Según fuentes de la Sociedad General de Autores de España (SGAE), el sector de la industria discográfica ha cerrado el ejercicio de 2001 con unas ventas de unos 643 millones de euros. Esta cifra representa un retroceso en torno al 2% respecto del año 2000 debido, fundamentalmente, a las consecuencias de la piratería musical en nuestro país. En 2001 estas pérdidas se situaron entre los 90 y los 120 millones de euros con un volumen de copias piratas cercano al 40% de los discos editados.

Tales son las consecuencias económicas para las distintas compañías discográficas que trabajan en España que la propia SGAE ha formado la llamada Mesa Antipiratería para evitar que aumente este fraude. Contando con la ayuda de las distintas Fuerzas de Seguridad del Estado y de la Guardia Civil, se acaba de constituir una unidad específica para luchar contra este fenómeno ilegal.

El balance económico de 2001 confirma un estancamiento de la industria discográfica ya que los españoles compraron 80 millones de soportes fonográficos, entre discos, casetes y otros formatos minoritarios. Estos datos implican un recorte del 1% frente a los del 2000. Tan sólo 47 de los álbumes comercializados el pasado año en España superaron el listón de los 200.000 ejemplares vendidos, de los cuales los 17 primeros son de habla hispana.

Pese a ello, se han incrementado las ventas fuera de nuestro país ya que los músicos españoles han recaudado más de 28 millones de euros, sregistrando un crecimiento en el volumen de exportaciones del 6% respecto al ejercicio de 2000. A fin de conseguir esta cifra, la industria ha tenido que realizar un gran esfuerzo para paliar los efectos de la grave crisis económica argentina ya que este país siempre ha sido su principal fuente de ingresos internacional.

 

Fuente: Olga G. Braojos