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Arte Granda, logística para arte sacro

05/07/2003

La producción de Talleres de Arte Granda se asemeja a la de las compañías de antaño, cuando todos los procesos eran artesanales. Esta empresa se ha especializado en arte sacro y como tal requiere una fabricación a medida del cliente que prácticamente no acepta automatizaciones ni mecanizaciones. Sin embargo, los sistemas de almacenaje y distribución sí han evolucionado aportando múltiples ventajas como en cualquier industria contemporánea.

Un ejemplo muy característico de cómo hacer funcionar con éxito un negocio artesanal y tradicional en los tiempos actuales, en los que casi todo se soluciona de forma virtual, es el de Talleres de Arte Granda (TAG). Se trata de una empresa especializada en arte sacro que es capaz de proveer a cualquier iglesia o ermita en todo el mundo y que se ha convertido en un líder de su sector.

Todo comenzó cuando en 1891 Félix Granda, un sacerdote asturiano, puso en marcha esta compañía, que ha logrado superar los cien años al servicio del arte. Hoy, en TAG se siguen atendiendo las necesidades de la liturgia y el culto; se elabora desde un apagavelas para una parroquia al sagrario de una catedral y se construye un retablo de 12 m de altura o una imagen policromada a petición de un monasterio.

Así, hasta crear un catálogo de más de 3.000 referencias de artículos de orfebrería, imaginería y ornamentación con una producción de “piezas únicas” a medida del cliente. Según fuentes de la empresa, esto es exactamente lo que les distingue de otros negocios dedicados al arte sacro, que suelen estar especializados y no enfocados a soluciones globales e integradas como en TAG.

De este modo, la sociedad ofrece un servicio completo que incluye una sencilla reforma o la decoración completa de un espacio, ofreciendo asesoramiento, el diseño del proyecto, la creación de nuevos modelos, la fabricación y la instalación. Por otra parte, la firma dispone de un departamento de restauración y conservación de esculturas, pintura mural o de caballete, retablos, orfebrería, piedra y tejidos, al igual que oferta al cliente un servicio completo de proyectos y valoraciones técnicas.


Cambios para mejorar

El aumento continuado de la producción ha llevado a la empresa a ir renovando y cambiando sus instalaciones en busca de un mayor espacio. Recientemente, se ha establecido en uno de los nuevos polígonos industriales de la localidad madrileña de Alcalá de Henares con una zona destinada al almacenaje de 2.500 m2.

Pero el cambio y la modernización de las instalaciones no han variado un ápice el objetivo de esta empresa que intenta ir más allá de la obtención de ganancias. Tal y como explican fuentes de la compañía,“ "en Talleres de Arte Granda buscamos la dignificación y el servicio al arte sacro. Aquí se conjugan la gestión y la mentalidad empresarial con esta misión social”".
 

Comienza la producción

En la cadena de producción intervienen los oficios tradicionales: ebanistas, cinceladores, escultores, broncistas, plateros, pintores, ceramistas, joyeros... que trabajan artesanalmente cada pieza. Aunque, fruto de la investigación, se emplean herramientas informáticas y maquinaria de última generación que facilitan algunas labores.

Antes de iniciar cada proyecto se realiza una previsión de las operaciones necesarias y del tiempo que los artistas y artesanos tendrán que emplear. Aquí entra en juego la combinación de la tecnología y la creación artística.

El principio y el final de esta cadena de producción se encuentran en el área de recepción y expedición. Esta zona dispone de muelles de carga a los que llegan los proveedores de materias primas. A su vez, aquí se preparan las piezas cuando están terminadas para su envío a los clientes. Es decir, además de realizar el trámite administrativo de la recepción y el transporte, cada pieza es embalada perfectamente.

Todas son muy delicadas y requieren un tratamiento muy cuidadoso. Para que una escultura o un candelabro lleguen en perfecto estado se envuelven en bolsas especiales que evitan su rayado, se embalan con espuma y se ubican en cajas que las protegen de movimientos bruscos. Cuando las referencias están preparadas o están a la espera de ser embaladas se colocan en sus correspondientes ubicaciones.

Por un lado, se ha instalado una estantería de paletización convencional y, por otro, un grupo de estanterías Simplos para cargas ligeras. La primera está adosada a una pared y mide 3,5 m de altura. Tiene cuatro niveles de carga: los dos primeros son de 800 mm de alto y los dos siguientes de 1.700 mm y están indicados para 68 paletas.

Dichos huecos se emplean también para colocar los voluminosos rollos de plástico y papel de embalaje y para depositar las grandes piezas ya terminadas. En las estanterías Simplos se dejan las unidades de pequeño tamaño en bandejas de plástico que se han empleado para su traspaso de un departamento a otro durante todo el proceso de producción.

A esta zona de recepción llegan las materias primas que, una vez comprobadas, se traspasan a otro almacén adjunto, en el que también se depositan los productos semielaborados y terminados. El área consta de diez estanterías de picking con pasarela de 5 m de altura y casi 9 m de longitud. Se trata de 14 niveles de carga repartidos en dos plantas cuyo piso superior es metálico y estriado. En algunas de las ubicaciones se han colocado cajones de plástico de diversos tamaños para las referencias pequeñas.

En estas dependencias todo está informatizado pero también hay un orden por familias de productos de forma que están en el mismo pasillo los utensilios y materias para tornear, policromar, tallar, etc. Un operario se encarga de preparar el material necesario para la producción. Lo coloca en unas cestas que pasan a manos de los artesanos de los diferentes departamentos del taller (carpintería, platería, cincelado, montaje...) a fin de empezar a fabricar.

De aquí parten los materiales pero también la documentación que acompaña cada proceso. A continuación se ha preparado otro almacén de dimensiones más pequeñas para la conservación de los moldes de silicona con unos armarios Movibloc de la serie Ray-Class de 2 m de altura cuyos módulos miden 900 mm de ancho.

Al iniciar la fabricación o restauración de una pieza se emite una hoja de producción en la que se detallan los trabajos a realizar y que acompaña al artículo hasta que está completamente terminado. Esta hoja incluye, además, el número de pedido, las características, los datos del cliente, la fecha de entrega...

Cuando finaliza todo el proceso y antes del envío a la zona de embalaje todas las piezas deben pasar un estricto control de calidad. En esta operación se decide si el producto puede enviarse ya a su destino o, al contrario, requiere un repaso por parte de alguno de los artesanos.

Este control de los procesos se realiza durante toda la fabricación. Por ejemplo, los operarios dejan registrado el tiempo que han empleado en cada pieza de modo que la facturación a los clientes sea la correcta; tratándose de un trabajo artesanal el valor de un artículo depende especialmente de las horas necesarias.
 

Taller de artesanía

Junto a estas zonas de almacenaje se encuentra el área central del taller, en la que trabajan todos los artesanos en grupos distintos o secciones. Muy característica de la instalación es la entreplanta que se ha levantado cubriendo el perímetro de este área y que se emplea como expositor de imágenes y modelos de Arte Granda.

Como si de un museo se tratara, se han distribuido ordenados y clasificados por temas el conjunto de unidades que se han ido fabricando desde el siglo XIX hasta la actualidad: imágenes de la Virgen, crucifijos, capiteles de columnas y frisos, retablos, relieves, elementos de orfebrería, etc. están distribuidos en sistemas de almacenaje realizados a la medida de cada una de estas unidades.

De este modo, las imágenes se encuentran en estanterías de picking, los relieves y los modelos de confesionarios o de bancos están colgados en paneles con unas mallas metálicas especiales y las unidades de pequeño tamaño y las de orfebrería se reparten en estanterías Simplos para cargas ligeras.

Todos los modelos han sido inventariados y catalogados, creando así sendas bases de datos. Esta exposición sirve de referencia para las creaciones actuales, ya que el cliente puede elegir y diseñar sus encargos a partir de estas propuestas existentes, que ya suman los 10.000 modelos.

En cuanto a los detalles de estos sistemas de almacenaje es significativo el montaje de zócalos en el nivel del suelo tanto detrás como delante de cada estantería, lo que impide la acumulación de suciedad. Además, conociendo la variedad del tamaño y altura de las piezas de este particular “museo” de TAG, los módulos de las estanterías Simplos y de picking tienen desde dos a siete niveles de carga y de 4 a 3 m de altura.

Otro aspecto es que se han instalado paneles de alta resistencia de chapa galvanizada indicados especialmente para soportar cargas medias y pesadas. Por último, cabe destacar el proceso de internacionalización de TAG: con clientes en los cinco continentes, la exportación supone el 50% del total de su facturación anual. La clave ha sido la combinación de un rico patrimonio artístico y artesanal con unas modernas instalaciones y un buen equipamiento logístico.
 


Ficha técnica del almacén de materias primas y de producto semiacabado y acabado Estanterías de picking con pasarela de piso metálico estriado.
Altura: 5 m
Longitud: 8.812 mm
Nº de estanterías: 10
Nº de pasillos: 5
Nº de módulos: 7
Nº de niveles de carga: 14 (7 por planta)
Carga máxima por nivel: 150 kg
Carga máxima por m2 de pasarela: 250 kg