Al navegar por este sitio web acepta el uso de cookies propias y de terceros para una mejor experiencia y servicio. Para más información, visite nuestra Política de Cookies. Aceptar

Argelia, una nación en desarrollo

01/06/2004

Argelia ha vivido en 2003 un crecimiento económico sin precedentes. Confortada por sus renovados lazos con Francia –su puente a Europa– se afana en un constante construir y reconstruir mientras su economía sigue amparada en los preciados tesoros de su subsuelo, los hidrocarburos. Su bonanza de los últimos meses no ha pasado desapercibida a más de un empresario español.

Las historia más reciente de Argelia es la de un país joven obligado a construir muchas cosas al mismo tiempo: su democracia, sus instituciones, su economía, sus empresas, su sistema legislativo y sus relaciones comerciales. Construir y reconstruir, crear empleos para absorber el alto índice de paro, sacar adelante grandes infraestructuras y remodelar las más obsoletas. Y todo a marchas forzadas porque la población viene detrás apretando. Desde la Independencia de Argelia, en 1962, la cifra de habitantes se ha triplicado superando ya los 30 millones.

En este proceso de edificación, el segundo mayor país africano en extensión –su superficie cuadriplica la del Estado español– ha sido blanco de muchas desgracias. Durante años y años sufrió la lacra del terrorismo, que ha mermado mucho sus lazos con otros países europeos, pero también el éxodo rural, las largas sequías y el terremoto de mayo de 2003.

Todos estos factores se han cebado con la economía nacional. Sin embargo, no deja de ser un país solvente por poseer recursos energéticos y otro medios potenciales para su desarrollo aunque haya ofrecido siempre una imagen de fragilidad coyuntural. El de la cuestión es poder transformar los instrumentos disponibles en instrumentos de desarrollo para la nación... pero nadie tiene una varita mágica para hacerlo de la noche a la mañana.

Por suerte, el año 2003 fue un año de bienes para Argelia en muchos sentidos. La economía creció de manera insospechada espoleada por el alza del crudo a nivel mundial y una racha de buenas cosechas en el campo. También coincidió con el renacer de las ya tradicionales relaciones franco-argelinas, tras la aclamada visita del presidente Jacques Chirac a Argelia, en marzo de ese mismo año.

Superado el bache de 2000 y 2001, el año 2002 ya empezó a arrojar tasas de crecimiento económico de un 4,1%. El año 2003 se saldó con un 5,2%, lo que situaría esta cifra entre las diez primeras del mundo al término del pasado ejercicio. No olvidemos que el 5,2% de crecimiento se hubiera quedado en sólo un 3% sin la aportación de sus hidrocarburos.

Lo cierto es que Argelia no había visto números tan satisfactorios desde 1962, cuando se desvinculó de Francia, por lo que los expertos coinciden en proclamar que esto es tan sólo el comienzo del despegue del país. A finales del año pasado, las reservas de divisas rozaban la cifra de 30.000 millones de dólares (24.880 euros), algo impensable hace dos o tres años. Este cúmulo de bendiciones ha sido aprovechado por las autoridades del país para sanear la deudas externa y frenar en lo posible un déficit presupuestario que se acercó al 7% tras haber sido ejecutada la ley de finanzas complementarias por el terremoto del año pasado.

La llegada del presidente Abdelaziz Bouteflika fue clave para la reactivación política y económica del país”" –explica Azeddine Riache, responsable de Asuntos Económicos y Comerciales de la Embajada argelina en España– "porque lanzó un plan que consistía en una reconciliación nacional y unas amplias medidas de seguridad que dieron pronto sus frutos. La calidad del pueblo argelino ha ido en aumento porque se han comenzado a saborear nuevamente las ventajas de circular sin miedo"”.

Una locomotora llamada hidrocarburo

La crisis vivida en Venezuela y la guerra de Iraq elevaron el valor del crudo un 40% durante el primer semestre de 2003, trayendo vientos favorables para la economía de Argelia. No hay duda de que la locomotora de arrastre se llama hidrocarburo. Estos productos energéticos –petróleo y gas natural– suponen el 96% del total de las exportaciones, se aproximan al 50% del PIB y aportan más del 60% de los ingresos fiscales del Estado argelino, según datos del último año. Son los que han llenado las reservas del país.

El resto de las partidas de exportaciones resultan marginales con respecto a los hidrocarburos, es decir, los fosfatos, los minerales de hierro, el cobre o el cinc, entre otros, serían algunos de los retos exportadores de cara al futuro. Para potenciar esto, el Gobierno actual, con el primer ministro Ahmed Ouyahia al frente, ha creado una Agencia de Promoción del Comercio Exterior y un Consejo Nacional de Exportaciones.

Si la producción de petróleo argelino es modesta en comparación con los grandes productores de crudo en el mundo, la de gas natural es fabulosa, con 4.500 billones de m3 de reservas y una producción bruta anual que rebasa los 130.000 millones de m3. Por eso, Argelia es también el país de los oleoductos y gaseoductos, de los que podemos destacar dos: el gaseoducto mediterráneo que le une con Italia, y el que enlaza con España.

En cuanto a importaciones, más de un 60% de los productos que consume el país proceden de la Unión Europea, especialmente bienes de equipo y de construcción, imprescindibles para un país que está pegando su “estirón”. Los mercados donde Argelia se abastece más asiduamente son Francia (22,4%), Estados Unidos (11,5%), Italia (9,8%), Alemania (7,0%) y España (6,7%), según datos del ICEX; este cuarteto atesora casi el 50% de las compras argelinas, aunque en el último año este porcentaje se haya reducido sensiblemente.

Una radiografía de los sectores productivos en Argelia indica que el primario ocupa al 24% de la población activa y aporta algo más del 8% del PIB, aunque siempre es esclavo de las variaciones de la pluviosidad. Las precipitaciones en los últimos años han sido más generosas con el campo argelino, a la vez que se advierte que la eficacia de las explotaciones ha aumentado considerablemente.

El agrícola –dominado por cereales, cítricos, aceituna, dátiles y uva– es un sector que aún podría dar mucho de sí, puesto que de los 7,5 millones de tierra apta para el cultivo, sólo 5 están explotados. La cabaña ovina, caprina y bovina constituye ciertamente el grueso de la producción ganadera del país; sin embargo, la pesca se halla curiosamente subexplotada en un litoral como el argelino que tiene una longitud de 1.200 kilómetros.

El cuanto al mapa industrial de Argelia, se observa que el tejido básico lo forman 150 empresas públicas que en su día se agruparon en holdings pero que, desde septiembre de 2001, son grupos industriales cuya forma jurídico-financiera aún se está discutiendo. Sobresale especialmente el núcleo siderúrgico ubicado en el complejo del El Hadjar (cerca de la ciudad de Annaba), capaz de producir 2,2 millones de t de acero al año.

El panorama de la industria aparece salpicado de un buen número de empresas transformadoras, desde perfiles y chapas hasta tubos y construcciones metálicas y eléctricas. Además de las instalaciones petroquímicas ligadas al “rey del hidrocarburo”, Argelia cuenta con muchas otras dedicadas a la producción de detergentes, materiales de construcción, celulosa, vidrio, fertilizantes y caucho, entre otros productos. El resto de la industria gira mayormente en torno a un segmento agroalimentario demasiado atomizado aún.

Relanzamiento de las Obras Públicas

Los grandes proyectos de infraestructuras ya en marcha responden a una gran necesidad de modernizar las vetustas redes que datan de la época colonial. Con este fin el Gobierno argelino creó el Plan de Relanzamiento Económico 2001-2004, que está tocando a su fin con buenos pero insuficientes resultados para un Estado de 24 millones de km2 de superficie en estado algo precario.

Actualmente están siendo adjudicados ciertos tramos de la autopista este-oeste, que unirá Marruecos y Túnez a través del territorio argelino. Otra autopista de circunvalación será construida en Argel para descongestionar el corazón de la ciudad, pero aún se buscan fuentes de financiación. Tampoco es muy precisa en estos momentos la procedencia del capital para construir la famosa “autopista transahariana”, prevista entre Argel y el sur del país, al igual que se desconoce todavía quién va a rehabilitar la mitad de la red terrestre actual y otras redes urbanas.

En el mundo de la aviación quizá el proyecto estratégico del aeropuerto de Argel sea uno de los de mayor calado, coincidiendo con la modernización de la flota de Air Algérie, ahora que se han retomado buen número de vuelos hacia Europa. Recordemos que Air France retiró su flota de aviones de Argelia ante la amenaza terrorista; desde 2002 vuelve a funcionar con toda normalidad y, además, su retorno ha servido de ejemplo a otras aerolíneas, como British Airways, que van a operar por primera vez en el país.

Las infraestructuras del transporte son sólo un capítulo del citado Plan. El agua –bien caprichoso en Argelia– obliga a invertir unos 4.000 millones de dólares (3.317 millones de euros) para sanear unas instalaciones pasadas de moda. Muchos núcleos de población tienen verdaderos problemas de abastecimiento, evacuación y, por descontado, de tratamiento de aguas usadas. Ni la red está a la altura de un país castigado por la sequía ni el mantenimiento de tantos años ha sido el correcto: es alarmante que el agua despilfarrada alcance un 40%.

Por fortuna, ya se prevén reservas, conductos, plantas de tratamiento, estaciones de depuración, y todo dentro del plan 2001-2015 que destinará hasta 4.000 millones de dólares (3.314 millones de euros) a esta causa. Hasta el momento, lo que sí es una realidad es la gran cantidad de proyectos para desalinizar el agua del mar, algunos liderados por filiales de compañías francesas, como son Sonatrach y Sonelgaz. Por poner un ejemplo, la planta de Hamma, en Argel, proyecta alcanzar para finales de 2005 una capacidad de producción de agua desalinizada de 200.000 m2/hora. Otras fábricas de similar capacidad serán construidas también en las ciudades de Skikda y Orán.

El abrazo francés, el abrazo de Europa

Argelia sigue teniendo en Francia un socio tradicional y, por extensión, en Europa. La afinidad de uno y otro ha quedado “refundida” con un nuevo abrazo de las relaciones comerciales en 2003. El presidente de la república argelina, Abdelaziz Bouteflika, reelegido recientemente, sabe que ese “puente a Europa” ha quedado restaurado en un momento “dulce” para el país, a punto de ingresar en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y recién integrado en la Unión del Magreb.

Tampoco falta interés por parte gala; el mediador que encabeza la Asociación franco-argelina, Bernard Stasi, comentaba en un coloquio celebrado en París hace algunos meses: "“Los economistas han demostrado después de mucho tiempo que las inversiones realizadas en esta zona tan próxima a Francia gozan de tasas de retorno muy superiores a las de una inversión más lejana en el espacio”".

El propio Chirac ha podido comprobar con sus propios ojos el empeño de un país por desquitarse de su pasado y empezar a mirar el futuro con esperanza. Vivienda y agua son los aspectos quizá más urgentes que instan a las empresas francesas a una actuación rápida sobre el terreno; en este sentido, Saur y la Société des Eaux de Marseille están operando ya en las urbes de Argel y Orán gracias a una partida del Banco Mundial.

En la construcción de alojamientos (la tasa de ocupación es de 7,3 personas por vivienda) las constructoras francesas están muy fuertes pero se tienen que medir con rivales asiáticos muy competitivos. Para las arcas argelinas compensar esta carencia de vivienda supone otro de los grandes desembolsos; sólo en 2002 se destinaron 300 millones de euros a este fin.

En la actualidad, determinados acuerdos marítimos, aéreos y de transporte por carretera están pasando por una revisión bilateral mientras París no quita ojo a las empresas nacionales involucradas en Argelia, sobre todo las que lideran las obras de mayor envergadura. Es el caso de las sociedades CMA-CGM y Sud Cargos, que están levantando puertos secos próximos a la capital, Argel.

En Europa, Argelia demostró la fuerza de sus hidrocarburos en la década de los setenta. Hace dos años, las relaciones argelino-europeas se materializaron en un acuerdo de asociación, muy centrado en los famosos gaseoductos que enlazaban con España e Italia. Pero el camino argelino hacia Europa se allanó definitivamente en los noventa con la liberalización de su comercio exterior, momento en el que intentó hacerse un sitio en la zona de intercambio creada entre 12 países miembros del área mediterránea y todos los Estados que integren la UE para 2010.

Desde 1995, Bruselas dispone de un instrumento financiero específico (el programa MEDA) provisto con más de 10.000 millones de euros para apoyar proyectos en esta área, capital que se suma a la aportación del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Desde 2002, Argelia y Europa están eliminando progresivamente todos los derechos de aduanas antes vigentes y mantienen un diálogo activo entre sí. Los mejores aliados de Argelia, de hecho, son sus principales proveedores, y también sus mejores clientes: España, Italia y Francia.

Un hecho que ha venido a facilitar desde 1992 las relaciones entre Argelia y Europa ha sido el “diálogo 5+5”, también conocido como “Proceso de Barcelona”. Consiste en una fórmula entre cinco países de la órbita mediterránea (Marruecos, Argelia, Libia y Mauritania) y otros tantos europeos (España, Portugal, Francia, Italia y Malta). Esta asociación, además de propósitos económicos, persigue otros de carácter social, político y migratorio. El presidente Bouteflika no ha abandonado nunca un programa de acción exterior que le ha reportado muchos éxitos: "“Ahora, Argelia está recuperando gradualmente la posición internacional que había perdido durante la última década"”, asevera el representante de la Embajada argelina Azeddine Riache.

Seguridad para el empresario español

Por falta de información, Argelia era un lugar prácticamente desconocido para las empresas españolas en los años ochenta. Hace veinte años, nuestros empresarios estaban más pendientes de Latinoamérica o preferían aproximarse al vecino Marruecos, que ha resultado siempre más cercano, a pesar de que Madrid està a sólo 60 minutos en avión de Argel. Azeddine Riache explica cómo las empresas cambiaron su estrategia a mediados de los noventa trasladando su interés al área de influencia mediterránea. Desde entonces se puede decir que “las relaciones son estrechas y excelentes” entre ambos países, acentúa Riache.

"“Las sociedades españolas que han penetrado hasta ahora en el mercado argelino no muestran ninguna agresividad, ni compiten tanto entre sí, como ocurre en el caso de las firmas francesas, alemanas o italianas”", observa el diplomático. Lo cierto es que el país destila un aire de estabilidad en su política y su economía que da mucha seguridad al empresario español y le anima a plantearse negocios.

Riache asegura que el emprendedor acude cada vez más a la Embajada para solicitar información que le facilite su entrada, aunque admite que muchos de estos movimientos empresariales son aún “tímidos”. Por su parte, él y su gabinete se encargan de suministrar información y vías para entablar relaciones con el empresario argelino, aportando contactos de organismos empresariales y comerciales, y organizando foros para ambos países, ya sean generales o bien específicos de algún sector.

¿Posibilidades de inversión en tierras de Argelia? Azeddine Riache enumera un sinfín: "“Particularmente en el sector agrícola, hidráulico, turismo (management y construcción), pesca, medio ambiente, energías renovables, telecomunicaciones y el sector financiero (bancos), construcción naval para la pesca, material de transporte, equipamiento para la industria agroalimentaria y productos farmacéuticos, entre otros sectores"”.

A su vez, Argelia es un importante foco exportador hacia España –y lo será aún más de ahora en adelante– de productos químicos, agrícolas, derivados de la pesca, manufacturas textiles y artículos de piel, principalmente.

El futuro sonríe a Argelia desde lo lejos. Las reformas emprendidas llevan buen rumbo, o al menos esa es la versión más actual de los analistas. Azeddine Riache recuerda perfectamente que España también logró el milagro económico en su día y concluye: "“Creo que el éxito de la economía española se ha debido a una política diseñada a través de las pequeñas y medianas empresas. Nosotros intentaremos continuar esa misma línea, seguir la experiencia española y alcanzar, de aquí a diez años, los frutos que todos estamos esperando”".


PERFIL DE ARGELIA

Forma de Estado: República parlamentaria
Jefe del Estado: Abdelaziz Bouteflika
Primer ministro: Ahmed Ouyahia
Capital: Argel
Superficie: 2.381.741 km2
Población: 30.480.793 habitantes
Densidad demográfica: 12 hab/km2
Población urbana: 56%
Principales ciudades: Argel, Setif, Orán, Constantina, Blida y Annaba.
Religión oficial: Predomina el Islam (98%) y el resto son minorías cristiana y judía.
Lenguas oficiales: El árabe es la lengua nacional, pero convive con lenguas bereberes. Se acepta el francés como lengua de trabajo.
Fuente: ICEX



PIB EN PORCENTAJE DE ARGELIA POR RAMAS DE ACTIVIDAD

Agricultura 8,1%
Hidrocarburos 40,8 %
Industria 7,3 %
Construcción y obras públicas 8,6 %
Administración pública 10,6 %
Otros servicios 18,7 %
Impuestos y derechos de aduana 5, 9%
Fuente: ICEX