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Las ventajas de la RFID

01/10/2004

Un estudio reciente de Accenture sobre identificación por radiofrecuencia (RFID) refleja que el 86% de los directivos europeos entrevistados afirmó que las mayores ventajas de esta tecnología serán tanto de carácter interno como externo, llegando hasta la cadena de suministro en general. El trabajo, presentado este verano, analiza las respuestas de los ejecutivos del sector de la fabricación de 50 compañías de artículos de gran consumo y farmacéuticas , en su mayoría del Reino Unido, Alemania y Francia.

La tecnología RFID permite identificar un objeto (con etiquetas RFID) a través de radiofrecuencia sin que sea necesario establecer un contacto directo con él. Esta tecnología ha comenzado a ser utilizada como alternativa al código de barras y está siendo implantada en plantas de fabricación, almacenes, centros de distribución, supermercados, etc. Principalmente, permite que la empresa pueda conocer de forma instantánea el número de unidades disponibles, recepcionadas, expedidas, vendidas...

El papel que está asumiendo la identificación por radiofrecuencia no está pasando desapercibido. Accenture, compañía global de consultoría de gestión, servicios tecnológicos y outsourcing, ha presentado recientemente un estudio que aclara los motivos que han llevado a las empresas a decidirse por esta tecnología y las barreras que han encontrado en su implantación.

El informe, realizado en abril de 2004, se ha elaborado a partir de un cuestionario a ejecutivos europeos del sector de la fabricación de 50 compañías de artículos de gran consumo y farmacéuticas. Los directivos —en su mayoría del Reino Unido, Alemania y Francia— son los que toman las decisiones con respecto a la RFID a nivel de división, región o escalas superiores.

Entre las conclusiones obtenidas destaca el dato de que casi todos los directivos entrevistados (el 86%) afirmaron que las mayores ventajas de la identificación por radiofrecuencia serán tanto de carácter interno como externo, llegando hasta la cadena de suministro en general. Asimismo, dos tercios (el 68%) de la muestra confesaron que aún estaban evaluando los beneficios de esta tecnología para sus propias organizaciones, mientras que el 38% de los ejecutivos esperaba obtener grandes beneficios de sus inversiones en estos dispositivos de RFID.

Jaime Ferrer, socio de Accenture, dice al respecto que "“al reflexionar sobre la cadena de suministro en general, se abre una nueva vía de colaboración entre los fabricantes, los distribuidores y los minoristas”". Y añade: "“La tendencia en la industria parece obligar a todas las compañías a realizar inversiones en RFID, sin embargo, sólo aquellas que vayan más allá aprovecharán realmente todas las ventajas competitivas”".

Por otra parte, los resultados de la encuesta señalan que los directivos europeos que han participado se centran más en los beneficios a corto plazo de la identificación por radiofrecuencia, que en los derivados del largo plazo. Por ejemplo, al identificar las ventajas de la implantación de esta tecnología, un 65% se refirió a un sistema más eficaz de seguimiento de lotes, un 56% mencionó la mejor gestión de la retirada de productos y un 51% citó la mejora en las operaciones de expedición y recepción.

En el otro extremo, son menos numerosos los directivos que esperan beneficios: en la planificación de la cadena de suministro en un plazo de tiempo más largo (un 20%); en cuanto a la reducción del inventario y del capital circulante (un 18%); relativos al aumento de ingresos mediante la disminución de artículos sin existencias; y provenientes de un descenso de los gastos de expedición (igualmente, un 18%).

En palabras de Christopher Boone, director de programas de IDC, “"muchos fabricantes que evalúan hoy en día la RFID están buscando más beneficios tácticos que otra cosa, ya que el camino hacia la rentabilidad de la inversión parece más corto y más claro”". No obstante, indica Boone, “"aunque es más difícil conseguir los beneficios estratégicos de esta tecnología a largo plazo, son esos los que conducirán a una ventaja competitiva en las operaciones de la cadena de suministro"”.

El estudio de Accenture además refleja que las dos barreras más significativas para la RFID son, por un lado, el coste de las etiquetas y de los lectores y, por otro, el coste de la implantación. Aun así, el 29% de la muestra afirmó que va a implantar RFID antes de que acabe el año. Por otra parte, un 22% de los encuestados aseguró que debía cumplir exigencias de la industria, que le obligaban a implantar RFID. Otros datos representativos son que el 40% de los ejecutivos manifestó que sus empresas están actualmente realizando estudios sobre identificación por radiofrecuencia, el 16% está trabajando en programas piloto y el 7% afirmó que sus compañías ya están implementando esta tecnología.