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Aires de moderación para la economía española

28/03/2014

La moderación es la tónica general de un total de 35 sectores económicos españoles analizados en el último estudio especializado de la consultora DBK. A diferencia de lo que venía ocurriendo en años anteriores, no se advierten los fuertes crecimientos de finales de los años noventa, ni tampoco los retrocesos del pasado ejercicio.

Aires de moderación para la economía española: no hay grandes baches ni tampoco se registran los grandes impulsos de hace algunos años. Ninguno de los sectores analizados por DBK en su informe presenta síntomas de crecimiento por encima del 15%. Sólo cuatro segmentos aumentan más del 10%: parques de ocio, servicios de telecomunicaciones, industria farmacéutica y elaborados cárnicos.

En el extremo contrario, sectores como la industria textil, la industria editorial, el del automóvil o el sector azulejero experimentan momentos de cierto estancamiento con cifras que oscilan entre el 2,9% (industria textil) y el 0,2% (baldosas y azulejos). Entre los sectores que vislumbran una mayor recuperación hasta finales de 2003 está el de los ordenadores y accesorios periféricos, el automovilístico y el de vehículos industriales. Por el contrario, vemos que segmentos como el de auditoría y consultoría y el de los operadores logísticos viven este año una notable desaceleración, a pesar de que se han mostrado bastante dinámicos en anteriores ejercicios.

La distribución, alentada por las nuevas aperturas
 

Los principales vectores dentro de la distribución —supermercados, hipermercados y autoservicios— se ven arrastrados por el ritmo de aperturas de nuevos centros a lo largo y ancho de la geografía española. Además, se añade otra circunstancia que anima la coyuntura: el aumento de la facturación media por establecimiento.

Otros sectores plasmados en este estudio, como los tour operadores y la agencias de viaje y establecimientos hoteleros, recuperan ciertos volúmenes de negocio pero siguen inmersos en un contexto difícil. Peor suerte corre la construcción que continúa su lenta desaceleración, situación que contrasta con la bonanza de la industria química, los plásticos y el papel, todos ellos beneficiados por el tirón de la demanda.