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Nuevas ayudas de la UE al transporte marítimo

01/03/2004

La vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Energía, Transportes y Relaciones con el Parlamento, Loyola de Palacio, presentó en Madrid en enero pasado las nuevas Directrices de la Comisión sobre Ayudas de Estado al Transporte Marítimo, que han sido recientemente publicadas y son aplicables en todos los países miembros de la UE.

ANAVE (Asociación de Navieros Españoles) se refirió a un comunicado de prensa del Ejecutivo europeo, donde se explica que el objetivo es que "“los armadores europeos puedan responder a la competencia internacional por parte de los registros abiertos"”. Además, continúa el comunicado, estas nuevas directrices “"mantienen el mismo enfoque que las de 1997, pero refuerzan considerablemente el control sobre los efectos de las ayudas estatales"”.

Durante el acto, al que asistieron los medios de comunicación, destacados representantes de las empresas navieras e invitados de los negocios marítimos afines, el presidente de ANAVE, Juan Riva, manifestó que el sector español “"valora muy favorablemente la revisión realizada por la Comisión”", dado que el marco jurídico de la UE prohíbe en general las ayudas de Estado.

Sin embargo, las directrices adoptadas en 1997 establecieron importantes excepciones para el sector naviero, permitiendo el establecimiento de ventajas principalmente de orden fiscal, que se han traducido en un positivo desarrollo en los últimos años. Las nuevas directrices, ahora aprobadas, prorrogan con muy escasas modificaciones, este marco favorable hasta 2010, lo que supone dotar al sector de una notable estabilidad legal y fiscal, fundamental para fomentar la inversión.

En la rueda de prensa, Loyola de Palacio aseguró que “"Europa ha sido y continúa siendo líder mundial en el transporte marítimo; más de un tercio de toda la flota mercante se encuentra en la actualidad en manos de residentes de la UE, proporción que pasa a superar el 40% si incluimos a los futuros Estados miembros y los países del Espacio Económico Europeo, con Noruega a la cabeza”".

También recordó que el transporte marítimo asegura el 90% de todo el comercio exterior de la Unión y una parte muy significativa del comercio intracomunitario, que emplea a dos millones y medio de personas en todos sus subsectores y que contribuye en más del 2% al PIB comunitario.

Por tanto, añadió: "“Hay razones suficientes como para justificar la preponderancia que concedemos al sector marítimo, en cuanto a medidas y política, por razones económicas, sociales y estratégicas”". Para continuar detalló cómo esta visión positiva contrasta con los problemas que afectan al sector y cuya resolución se ve complicada por el número de actores y, a menudo, de países que participan en la toma de decisiones.

Sin embargo, "“a pesar de todas las dificultades, el potencial de crecimiento y desarrollo del transporte marítimo sigue siendo destacable, sobre todo en la corta distancia (short sea shipping), al constituir una alternativa atractiva para solucionar los problemas crecientes de congestión en el transporte por carretera”", puntualizó.

Tal y como subrayó Loyola de Palacio, "“solucionar problemas y aprovechar las mejores oportunidades, en temas prioritarios como la competitividad, la seguridad, el desarrollo del sector, el sistema de puertos, la preparación de los marinos o la investigación y el desarrollo, son las tareas principales de la Comisión Europea; y al mismo tiempo intentamos, junto con los Estados miembros, ganar una mayor influencia en el concierto internacional en cuanto a la toma de decisiones por instituciones como la OMI"”.

Competitividad

En cuanto al problema de la competitividad de la flota europea, la vicepresidenta constató que ha tenido que hacer frente a una competencia internacional muy dura, especialmente de países con costes comparativamente más bajos, aunque a menudo a costa también de los estándares mínimos de seguridad. Desde hace aproximadamente quince años, muchos armadores y compañías navieras europeas han optado por registrar sus buques mercantes bajo banderas de países terceros, a veces de conveniencia: “

"De este modo, han podido reducir costes, ahorrarse impuestos, restricciones y controles de las banderas de origen y hacer frente con mayores garantías a la competencia internacional. Actualmente, la mayor parte de la flota europea navega bajo dichas banderas, con diferencias según los Estados miembros”".


A este problema se añade la contratación de tripulaciones procedentes de otros países, sobre todo asiáticos, cuyo coste es muy inferior al de los marinos europeos. Para contrarrestar esta tendencia, la UE, y algunos países miembros, han tomado medidas, como la concesión de una serie de ayudas públicas, sobre todo bajo la forma de incentivos fiscales, para mejorar la competitividad de la marina mercante europea. “

"Estas reglas, definidas en 1997, acaban de ser revisadas, tras ser evaluado su impacto económico, dando lugar a unas nuevas directrices. Éstas refuerzan considerablemente el seguimiento de los efectos de las ayudas estatales y facilitan orientaciones sobre las normas de exención fiscal para los marinos y sobre la ayuda pública al transporte marítimo de corta distancia”".

Además, "“está previsto que se establezcan regímenes fiscales basados en el arqueo, reducciones fiscales y de las contribuciones a la seguridad social para marinos, junto con ayudas a la formación”". En este sentido, "“será necesario promocionar la profesión entre los jóvenes para atraer a futuros marineros y oficiales y fomentar una formación náutica de alta calidad"”.

Investigación

Ahora se prestará una especial atención al transporte de corta distancia (para superar barreras geográficas naturales como los Pirineos o los Alpes), las futuras autopistas del mar (que deberían enlazar de forma rápida, segura y fiable por varios itinerarios alrededor de Europa a un número determinado de puertos de categoría internacional) y la intermodalidad, para acercarse cada día más a un servicio puerta a puerta, en el que la vía marítima desempeñe un papel preponderante”. La utilización racional de las técnicas espaciales, asociando la radio navegación y las telecomunicaciones (Galileo), “va a ser necesaria durante los próximos cinco años”.


Del mismo modo, “"se impone una cierta liberalización de los servicios portuarios y del transporte marítimo, tanto de mercancías como de pasajeros, para conseguir gradualmente una mejora en la calidad del servicio y unos precios más competitivos”". Tras la no aprobación por parte del Parlamento europeo de la propuesta de Directiva sobre Puertos, “"mis servicios están llevando a cabo un estudio sobre cuál será la mejor vía a seguir y acción a tomar a partir de aquí, para poder progresar en el tema"”.

Para Loyola de Palacio, el usuario y los profesionales del sector marítimo "“serán los principales beneficiarios de esta reforma necesaria, ya que podrán competir mejor con los otros modos de transporte (carretera, ferrocarril, aéreo y fluvial), pero también integrarse con ellos a través del transporte combinado”".

En el evento, la vicepresidenta también destacó como la Comisión había entablado negociaciones internacionales para acceder a nuevos mercados y alcanzar acuerdos bilaterales con el objetivo de incrementar la competitividad, como los recientemente firmados entre la UE y China y los que se firmarán con la India. Todo ello "“constituye un precedente que debería conducir a la liberalización gradual del transporte marítimo a nivel global"”.

Premios para dar a conocer el sector marítimo

Tras esta presentación, Loyola de Palacio hizo entrega de los Premios de Periodismo 2003, convocados por ANAVE. El primero, dotado con 5.000 euros, se concedió a Manuel Peñalver, por su artículo “El comercio marítimo como realidad histórica” publicado en el diario "La Razón; el segundo (de 2.000 euros) recayó en Iñaki Carrera, por el texto “Mucho más que el Prestige” publicado en el periódico quincenal Transporte XXI; y el tercero (de 1.000 euros) se entregó a Jesús Martín, por “El mar y la globalización” publicado en La Razón.

La asociación volverá a convocar este año el premio en su tercera edición, con el que se pretende difundir y fomentar la realidad del transporte marítimo, especialmente, para ampliar el conocimiento de la sociedad sobre el sector y difundir una imagen más acorde con su relevancia para la economía nacional, sus elevados niveles de seguridad y su respeto al medio ambiente.