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La industria espacial española despega de la crisis

01/10/2004

Cuando el 11 de diciembre de 2002 el lanzador de satélites más ambicioso de la industria europea, el Ariane 5, se desintegró en los cielos de la Guayana francesa, algo se quebró en el sector espacial europeo. Este fracaso afectó duramente a las compañías españolas. No sólo en sus cuentas de resultados sino, sobre todo, en su credibilidad. En 2004, la industria quiere dejar atrás el pasado y prevé aumentar su facturación un 5% hasta alcanzar los 361 millones de euros. Es un crecimiento limitado, pero que sienta las bases para que el sector, apoyado en la iniciativa pública, por fin se recupere.

No han soplado buenos vientos en los últimos años para la industria aeroespacial internacional y por extensión para la española. El sector viene atravesando unos duros momentos que tuvieron sus inicios en Estados Unidos, cuando la NASA perdió el transbordador Columbia y siguieron varios fracasos en las misiones que tenían previsto explorar Marte. Todo esto con el trasfondo de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Consecuencia: la inversión pública se redujo bruscamente.

Mientras tanto, en Europa, la situación no era mucho mejor. La ESA (Agencia Espacial Europea, en sus siglas en inglés) fracasó con su lanzador más ambicioso, Ariane 5, y, como resultado, se resintió el programa de navegación por satélite Galileo. A partir de ese momento, el grifo de los fondos europeos ya no fue tan generoso para esta industria sobre todo si tenemos en cuenta que sus principales contribuyentes, Francia y Alemania, estaban atravesando una profunda crisis económica.

Sin embargo, desde la última mitad de 2003 y a lo largo de 2004, las tornas están cambiando. La NASA, impulsada por la contratación de proyectos militares, ha aprobado para este año una inversión de 15.738 millones de dólares, lo que supone un incremento del 10% en el presupuesto aeroespacial con respecto a 2003. Por su parte, la Unión Europea destinará este año 5.380 millones de euros. ¿Será cantidad suficiente para impulsar el sector?

Pues depende, España ha anunciado que se hará cargo de un 5% del presupuesto europeo, o lo que es lo mismo, desembolsará 135 millones de euros. Si a esta cifra añadimos los fondos que proceden del programa Eumetsat (Sociedad Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos, en sus siglas en inglés), el Programa Nacional del Espacio (instrumento para impulsar el I+D espacial en España) y los programas bilaterales, la inversión pública española este año será de 180 millones de euros.

Concretamente representa el 3,3% de la contribución pública de los países de la UE al sector. "“Un dato que está todavía lejos del 7% que correspondería por el peso del PIB español en la Unión Europea. Por lo tanto, necesitamos disponer de un programa nacional estable a largo plazo, compatible con los programas internacionales en los que España participa”", analiza Vicente Ruiz Díaz-Araque, director de marketing y ventas internacionales de Indra Espacio.

Resulta evidente que la cantidad de dinero público que se destina a esta actividad en nuestro país es bastante reducida, lo que inevitablemente tendrá su influencia en la industria. Así lo cree también José Antonio Álvarez de Arcaya, director de marketing de Alcatel Espacio: “"El momento actual del sector es bueno, aunque se divisa un ligero descenso a corto plazo, si bien se espera de las autoridades españolas una mayor inversión en programas europeos, lo que permitiría a la industria nacional aumentar su participación en un mayor número de programas y también incrementar la capacidad de investigación, de fabricación y, por tanto, de empleo”".

A pesar de los problemas, el sector prevé facturar este año entre un 5 y un 6% más, según avanza Juan Nebrera, presidente de Proespacio, la asociación que reúne a las principales empresas aeroespaciales españolas. Una cifra reducida, bien es cierto, que situaría el volumen de negocio previsto durante este ejercicio en unos 361,47 millones de euros frente a los 344,25 millones de 2003.

Resulta interesante ver cómo se distribuyeron el año pasado los ingresos del sector para hacernos una idea bien clara de cuáles son las actividades más pujantes. En la práctica se destinaron 118,93 millones de euros a sistema de satélites, 87,04 a operadores, 74,35 a segmentos de tierra, 35,61 a proveedores de servicios y 28,31 a lanzadores. Como se ve, los sistemas de satélites se llevan la parte del león. Y no es por casualidad.

Un satélite español de 240 millones de euros

La gran esperanza para este año del sector nacional es la construcción de un satélite de observación terrestre cuyo presupuesto oscilaría entre 200 y 240 millones de euros, que se distribuirían a lo largo de los cuatro años que la industria prevé que se tardará en construirlo. El Gobierno se ha mostrado receptivo a la idea y valora especialmente que se trate de un proyecto civil. Este instrumento tendría la finalidad de captar imágenes que puedan utilizarse en la prevención de catástrofes naturales, estudios agrícolas, vigilancia de costas y puertos y en la mejora de la seguridad. El problema, una vez más, es el presupuesto, pues esta iniciativa ya se viene arrastrando desde hace varios años.

La Administración busca fórmulas para conseguir capital y para ello no se descarta que colaboren en su construcción algunos países de la UE con el objetivo de repartir el esfuerzo económico. Sin embargo, España siempre mantendría el liderazgo en el proyecto. No hay duda de que este satélite supone una bocanada de dinero fresco para algunas empresas como Indra, EADS-Casa, Alcatel o Hispasat, entre otras, que con bastante probabilidad participarían en su desarrollo.

Con este proyecto, aún en el aire, la industria española está obligada a mirar fuera, y a no confiar exclusivamente en el sector público, si quiere asegurarse ingresos en los próximos ejercicios. La esperanza está depositada en algunos proyectos internacionales, como el ambicioso programa espacial chino que tiene previsto lanzar una misión (que orbitará alrededor de la Tierra) con dos tripulantes para 2005, una sonda orbital lunar en 2007 y una misión no tripulada con alunizaje previsto en 2010. Pero si China mira hacia la luna, Estados Unidos lo hace a Marte.

Los buenos resultados obtenidos por los vehículos Spirit y Opportunity en su investigación de la superficie de Marte animarán con toda seguridad a la Administración norteamericana a presentar una nueva iniciativa de vuelos tripulados y exploración espacial. En 2010 se prevé que finalice la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS). En esa fecha se sustituirá el transbordador Space Shuttle por un modelo más actualizado. También se desarrollará un vehículo espacial de transporte de tripulaciones fuera de órbitas bajas que debería estar concluido en 2008.

Pero hay más. Entre los años 2015 y 2020 el hombre debería volver a la luna a través de misiones tripuladas de larga permanencia. La visita a nuestro satélite permitirá desarrollar actividades de investigación y acumular experiencias que sirvan para hacer realidad la exploración mediante viajes tripulados a Marte y otros planetas hacia 2030.

Todas estas iniciativas, que ahora mismo parecen tener un halo cercano a la ciencia ficción, deberían impulsar en la Tierra a la industria aeroespacial tanto de Estados Unidos como europea y, por consiguiente, a la española. ¿De qué forma? A partir de la participación en algunos de estos programas.

Relanzar el espacio

Es evidente que en los últimos dos años, en una situación de inestabilidad económica mundial, el espacio —al menos en su vertiente civil— ha pasado a un segundo plano. Para relanzar el sector, la Agencia Espacial Europea ha preparado el Plan a largo plazo 2004/2013 donde se establecen las medidas que hay que tomar para revitalizar áreas básicas de la industria como las infraestructuras orbitales (satélites), la exploración espacial o la seguridad y la defensa.

El programa incluye el desarrollo del sistema europeo de navegación por satélite (Galileo) mediante la adjudicación a la industria de las fases iniciales del mismo. Otro punto importante es recuperar el lanzador Ariane 5 (a pesar de los problemas que ha tenido en algunos lanzamientos) en sus versiones de 10 y 12 t. El objetivo, como afirman en el sector, es no depender de los lanzadores estadounidenses, algo que hasta ahora no se ha logrado totalmente.

Una de las llaves de la recuperación del sector es el mercado de grandes satélites de comunicaciones. Sin duda, es la actividad donde compañías españolas como Indra, EADS-Casa o Hispasat consiguen mayores ingresos. Esta es la razón que justifica la importancia del proyecto del nuevo satélite español de observación terrestre. Esta iniciativa encaja dentro del Plan Nacional de I+D+i aprobado por el anterior Gobierno para el periodo 2004/2007. Asimismo, también están pendientes de concretarse acuerdos de colaboración bilateral con la NASA y la Agencia Espacial Rusa (Rosaviakosmos) que deberían aportar nuevas fuentes de financiación a la industria española.

En este ambiente, la asociación Proespacio ha propuesto a la Administración la toma de una serie de medidas que sirvan para revitalizar el sector nacional tras la debilidad mostrada en los dos últimos ejercicios:

  • Implantar los mecanismos financieros y de gestión que permitan concretar rápidamente en proyectos y contratos industriales los acuerdos bilaterales de colaboración con las agencias espaciales norteamericana y rusa.
  • Abordar convenios de colaboración con naciones como China, Canadá, Bélgica y otros países europeos del nivel español.
  • Promover la universalización de los servicios de acceso en banda ancha potenciando el satélite por su cobertura total del territorio.
  • Decidir y financiar el desarrollo como programa nacional de un satélite español de observación de la Tierra.
  • Establecer mecanismos para una gestión unificada y coordinada de los recursos públicos invertidos en el sector espacial.



Quién es quién en el mercado español

En España hay unas 14 empresas realmente significativas —agrupadas en torno a Proespacio— trabajando en la industria aeroespacial. Algunas son muy conocidas, otras escapan a la atención del gran público. De todas formas, resulta interesante conocer sus nombres –Alcatel, Crisa, EADS-Casa, GMV, GTD, Hispasat, IberEspacio, Inasmet, Indra, INSA, Mier, NTE, Rimas, Sener y Tecnológica– y ahondar en ellas.

Tal vez una de las más populares sea Hispasat. El operador español de comunicaciones por satélite gestiona las posiciones orbitales de 30º y 61º oeste sobre el Atlántico. Además, ofrece su capacidad a los operadores de telecomunicaciones y empresas radiodifusoras, tanto en Europa como en América. Su gran capacidad le permite dar cobertura a Europa incluidas las islas Azores, norte de África y Oriente Medio, con una atención muy especial a la cuenca mediterránea y la práctica totalidad del continente americano (desde Canadá a Tierra de Fuego).

Con uno de los accionariados más complejos del sector —INTA (18,2%), RTVE (30,22%), CTE (22,74%), SEPI (8,21%), CDTI (2,5%) y BBVA (18,48%)—, el Amazonas (satélite de comunicaciones lanzado en agosto pasado) es la principal baza industrial de Hispasat para los próximos años si finalmente no saliera adelante la ambiciosa iniciativa de un satélite español para la vigilancia de la Tierra.

Otra de las empresas que participan dentro de esta partida de ajedrez por el espacio es IberEspacio. Menos conocida que Hispasat, es una empresa participada por Snecma Moteurs (sociedad pública francesa, líder mundial en propulsión aeronáutica y espacial) y la española Empresarios Agrupados (asociación de empresas de ingeniería del sector energético). La firma franco-española está especializada en servicios de ingeniería y de gestión dentro de los sectores aeronáutico y espacial (civil y defensa). Tal vez su actividad más espectacular sea la de identificar y comprobar las anomalías que se producen en los lanzadores de naves espaciales (sobre todo modelos Ariane).

Participar en el proceso de modificación y mejora de los sistemas de propulsión es, sin duda, una de las etapas claves del lanzamiento de cualquier nave (tripulada o no) al espacio. Por esta razón IberEspacio tiene un gran número de clientes: EADS-Casa, Alcatel, Space Industries, ESA/ESTEC, Astrium EADS, Launch Vehicles, etc.

Una de las compañías mejor conocidas por el gran público es Indra Espacio, cuya propiedad se reparten Indra (51%) y Alcatel Space Industries (49%). Esta empresa trabaja tanto en el sector civil como en el militar desarrollando redes de comunicaciones, centros de control de satélites, procesos de navegación de naves espaciales y supervisando el control de los datos dentro de estos ingenios espaciales. Por lo tanto, las dos líneas básicas de su negocio son "“la comunicación y la navegación por satélite”", confirma el director de marketing y ventas internacionales de Indra Espacio. Según los cálculos de la compañía esta división conseguirá este año una facturación de 50 millones de euros.

La empresa tecnológica participa en tres proyectos punteros. El primero de ellos es Galileo. “"Una constelación"”, como la definen en la propia empresa, “"de 30 satélites para proporcionar servicios globales de navegación y rescate de dispositivos espaciales”". El programa está financiado por la ESA (Agencia Espacial Europea) y la Unión Europea. El segundo se denomina Metop, es una iniciativa de satélites meteorológicos en órbita polar cuyo objetivo es aumentar la cobertura actual de los servicios meteorológicos y de observación de la Tierra. El tercer proyecto es Amazonas, el nuevo satélite de comunicaciones de la sociedad Hispasat.

A los expertos les gusta la empresa. Natalia Aguirre, directora de análisis de la agencia de Bolsa Renta 4, destaca que "“Indra Espacio es una compañía muy estricta en el cumplimiento de sus objetivos. Tanto en lo que se refiere a ventas como a beneficio operativo o beneficio neto. Y lo que es más importante" —añade—, "su cartera de pedidos supera ya 1,2 veces las ventas del primer semestre"”.

La lista de empresas dedicadas al sector aeroespacial es aún más extensa. Veamos otro ejemplo. INSA (Ingeniería y Servicios Aeroespaciales) centra su actividad en el seguimiento de vehículos espaciales y en el mantenimiento en tierra de estaciones, es propiedad al 100% del INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial). Bajo su responsabilidad está el buen funcionamiento del Complejo de Comunicaciones Espaciales de Robledo de Chavela (propiedad de la NASA), la Estación de Villafranca del Castillo (ESA) y el Centro Espacial de Maspalomas en Gran Canaria (perteneciente al INTA). Tres de las puntas de lanza de la observación del espacio en España. También cuida del buen funcionamiento en el espacio de los satélites Hispasat y Meteosat.

Siguiendo en nuestra particular incursión por el mundo aeroespacial español nos encontramos con Tecnológica, una empresa que muy pocos conocen y que, sin embargo, realiza un trabajo intenso en los proyectos más punteros. Su cartera de contratos incluye programas como Meteosat Segunda Generación, SAC-D, Metop, Rosetta, Smart-1, ATV, SpaceBus 4.000, Enviasat, Spot-5/Helios-2, Gonets y Herschel/Planck.

Alcatel Espacio, GMV y EADS-Casa: en vanguardia

La enumeración de este capítulo podría ser más larga pero queda perfectamente completada con Alcatel Espacio, GMV y EADS-Casa. La primera es una filial española de Alcatel Space Industries, que está especializada en el desarrollo y fabricación de equipos y subsistemas de telecomunicación para satélites y vehículos espaciales. Desde 1988 ha suministrado equipos para más de 50 satélites. Eso sí, como explica Felipe Mesia, analista de la agencia de Bolsa SelfTrade, “"la división aeroespacial no es un ámbito que tenga un peso significativo dentro del negocio de la matriz”". A pesar de que la influencia económica es limitada, resulta esencial ya que aporta una serie de conocimientos de I+D que resultan muy útiles a la empresa.

Según señala el director de marketing de Alcatel Espacio, los proyectos más ambiciosos de la compañía este año son: "“El programa Galileo, que es el futuro sistema de navegación por satélite; los transpondedores [un sistema similar a un GPS], que permiten asegurar las maniobras de aproximación de la Estación Espacial Internacional (ISS) y del Vehículo de Transporte Automático (ATV); y el sistema AmerHis, el cual fue lanzado en agosto pasado a bordo del satélite Amazonas y que supone una novedad mundial en lo que se refiere a las telecomunicaciones por satélite"”.

De todos los programas que está desarrollando la industria española, Galileo, comentan los responsables de Indra Espacio y Alcatel, es el que cuenta con aplicaciones directas más claras en el sector de la logística y el transporte. "“En la gestión de flotas, ya sean públicas o privadas, este programa permitirá a los operadores supervisar su comportamiento y planear, por ejemplo, los trayectos y sus tiempos con una precisión muy superior a las de un GPS tradicional”". Todo esto será posible gracias los transpondedores.

Por su parte, la firma GMV proporciona fundamentalmente equipos de ingeniería, desarrollo de software e integración de sistemas llave en mano a los mercados aeroespaciales y de defensa. La empresa también está fuertemente involucrada en los programas EGNOS y Galileo.

La última en entrar en escena es EADS-Casa, las más conocida dentro del sector. Desarrolla, produce e integra, desde 1996, elementos espaciales y sistemas de control de la temperatura así como de distribución de potencia para lanzadores, satélites y la Estación Espacial Internacional, explican en la empresa. Participa tanto en programas civiles como militares. Suministra estructuras para los lanzadores Ariane 4, Ariane 5 y Ariane 5 Plus y forma parte de todos los programas de la ESA.


 


El espacio habla español

Poco a poco, la importancia de España en los proyectos espaciales aumenta. La industria nacional lidera tres programas que son la flor y nata de nuestra presencia en el espacio: Amazonas, SMOS y Rosetta.

El satélite Amazonas es el proyecto espacial donde la iniciativa española es más clara de todos los que se están realizando hasta la fecha. Propiedad de Hispasat, multiplicará por dos la capacidad de órbita del operador de satélites. En la práctica, ofrecerá una completa gama de servicios entre los que se encuentran, además de los tradicionales de comunicaciones por satélite, la distribución de señales de televisión, el desarrollo de redes corporativas de voz y datos, telefonía remota, así como el acceso a Internet y a los servicios de banda ancha.

El ingenio, cuya creación ha requerido una inversión de 327 millones de euros así como año y medio de trabajo de 3.000 personas, ha sido colocado en órbita geoestacionaria sobre la cuenca del Amazonas, desde donde cubre el 100% de los países de habla hispana y el 93% de los lusohablantes. El dispositivo tiene una envergadura de 35 m con los paneles solares abiertos, está equipado con cinco antenas y será explotado por las empresas subsidiarias de Hispasat: Hispasat Satélites e Hispasat Canarias.

Amazonas se lanzó en agosto pasado desde la base de Baikonur (Rusia) utilizando el cohete Proton M, y tendrá una vida útil de 15 años.

El SMOS tiene un nombre complicado (Soil Moisture and Ocean Salinity) pero un fin sencillo: elaborar mapas de la humedad del suelo y de la salinidad de los océanos. Estas imágenes se obtendrán por medio del ruido electromagnético generado por la tierra. Con este satélite, los expertos podrán comprender mejor fenómenos como El Niño o La Niña ya que podrán analizar con mucha exactitud la relación entre los ciclos del agua y la meteorología.

El lanzamiento está previsto para marzo de 2007. Lo interesante de este proyecto es que todo el desarrollo científico de la misión se realizará con un dispositivo —radiómetro de apertura sintética— llamado MIRAS, cuyo contratista principal es la compañía española EADS-Casa Espacio (rama aeroespacial de EADS-Casa). El seguimiento de la misión se hará en la estación de Villafranca del Castillo (Madrid).

Rosetta es sin duda es la iniciativa más ambiciosa de la ESA (Agencia Espacial Europea, en sus siglas en inglés) de toda su historia. La misión consiste en posar (algo que no se ha intentado nunca) una sonda sobre un cometa. La finalidad es recabar información sobre el origen de los cometas y su papel en el nacimiento y evolución del Sistema Solar y en el inicio de la vida. El astro escogido responde al nombre de 67P Churymov/Gerasimenko. En esta tentativa participan varias empresas españolas (EADS Astrium, GMV, Sener, Crisa, EADS-Casa Espacio, GTD y Tecnológica) que se han encargado de la fabricación del aparato, del diseño del software que dirige a 67P en el espacio y de seleccionar el lugar de aterrizaje.

La sonda espacial —que deberá soportar temperaturas extremas, entre -180º y +150º— despegó de la Guayana francesa el 2 de marzo de 2004 y ya ha completado un tercio de su primera vuelta a la Tierra. Si todo sale bien, el contacto con el cometa se producirá dentro de diez años.