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Indonesia: el enclave estratégico de Asia sale de la crisis

02/12/2003

Desde hace varios años, Indonesia aparece recurrentemente en la prensa por temas negativos: la crisis asiática de 1997-1998, la difícil independencia de Timor Oriental o los atentados terroristas. Son pocos los que conocen su importancia estratégica, y es que todo el tráfico marítimo de Japón, Corea, Taiwán y China con Europa debe pasar por sus aguas.

Además, destacan los recursos energéticos y mineros, es socio fundamental de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y es el país de la región que más dinero recibe de España y de la Unión Europea. Hay quien sostiene que Indonesia es como el Ave Fénix:

"Entre los años sesenta y noventa fue una de las tres naciones del mundo que pasó de los últimos a los primeros puestos en las tablas comparativas de crecimiento económico. Logró reducir sustancialmente la pobreza y progresó en los ámbitos sociales, sanitarios y de educación”", apuntó la Comisión Europea en su discurso "“Por un desarrollo de lazos más cercanos entre la UE e Indonesia"”.

Sin embargo, antes de la crisis de finales de los noventa, el país era poco conocido en el resto del mundo. Generalmente, no era recordado como una de las economías emergentes ni como el cuarto mercado con mayor número de habitantes del mundo, —210 millones—, después de la caída de la Unión Soviética.

Su base de recursos naturales lo convirtió, por ejemplo, en el cuarto exportador mundial de gas natural y en el único miembro asiático de la OPEC (Organización de Países Exportadores de Petróleo). El país se posicionó también como uno de los principales en lo que respecta a la industria textil y recibía cinco millones de turistas al año, muchos de ellos con destino a la legendaria isla de Bali. Su Producto Interior Bruto (PIB) crecía entre el 5 y el 7% al año.

Pero las dificultades llegaron con la crisis asiática de 1997-1998 que puso de relieve deficiencias estructurales en su organización e impulsó una turbulenta transición política a favor de la democracia después de treinta años de dictadura. Un lustro después de la “gran sacudida”, la nación recupera su ritmo de crecimiento y se posiciona como un enclave estratégico: sus aguas son tránsito obligado para todo barco con mercancías europeas que se dirija a Japón, Corea, Taiwán o China, y viceversa.

Este dato es más relevante aún, si se recuerda que China firmó un acuerdo económico con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) —de la que esta nación es miembro junto con Brunei, Camboya, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Tailandia, Singapur y Vietnam—.

El llamado Acuerdo Marco de Cooperación Económica Completa consolida la voluntad de los once Estados de eliminar sus respectivas barreras comerciales en un plazo de diez años y establece las bases para la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, que contará con 1.700 millones de consumidores y con un PIB de unos dos billones de dólares.

Las exportaciones de la ASEAN a China totalizaron 8.800 millones de dólares en 1999, lo que representa un aumento de más del 100% respecto a 1993, mientras que el flujo de inversiones de China a la ASEAN fue de 148,2 millones de dólares, con un incremento del 400% en tan sólo un año.

Esta comunidad de países y Japón también ultiman los detalles para un concierto económico que incluiría los elementos para la creación de otra área de libre comercio. Indonesia, como puerto obligado de la región y miembro fundador de la asociación, surge así como un país con destacadas posibilidades de futuro y, en consecuencia, de inversión.
 

La crisis asiática de 1997-1998

No todo ha sido fácil para Indonesia. Hace cinco años, era difícil imaginar Asia como el paraíso de las posibilidades. Indonesia, en particular, pudo descubrir que su crecimiento había estado, en parte, basado en un débil sistema bancario y financiero. Este raquitismo sumado a la corrupción fue una de las principales causas de la crisis regional.“

"En el caso de Indonesia, los cambios políticos —-la caída del dictador Suharto-— que vinieron de la mano de la debacle económica fueron también más dramáticos que en otros sitios y, como resultado, este país fue el más golpeado y al que más le ha costado recuperarse”", indica el comunicado de la Comisión Europea.

De acuerdo con el mismo informe, la inflación llegó al 70% en 1998 y la rupia perdió el 80% de su valor frente a otras monedas. Las tasas de interés bancario alcanzaron el 70% y muchos sectores de la economía se vieron totalmente parados. Como resultado, el PIB descendió un 14%. A lo largo de 1999 y de 2000 esta tendencia se invirtió gradualmente, la inflación pudo ser frenada y el Producto Interior Bruto creció de forma moderada.

La crisis, en términos macroeconómicos, había tocado fondo. Pero tal como indica el informe del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) de junio de 2002, a partir de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 —dado que Indonesia es el país musulmán más poblado y con menos control sobre los grupos radicales— está en el punto de mira de la política exterior americana, centrada en la "lucha contra el terror". Esto y el rebrote de grupos extremistas ralentizan aún más su definitiva recuperación.

No obstante, las políticas de reforma del país y sus cartas de intenciones firmadas frente al Fondo Monetario Internacional (FMI) —a las que siguieron los correspondientes desembolsos de fondos por parte de esta entidad financiera— indican que el Gobierno indonesio se encamina a ejecutar cambios estructurales en temas de justicia, fiscalidad, liberalización económica y reorganización, en general. Muchos, de todas formas, están expectantes en lo que concierne a la implementación concreta de estas medidas.
 

Indonesia hoy: retos y buenos augurios

En el “Estudio sobre la estrategia nacional de Indonesia 2002-2006”, la UE expresa su satisfacción por el proceso de descentralización administrativa que se está llevando a cabo en el país y apunta que sus mayores desafíos son el buen gobierno, la lucha contra la corrupción, la imposición de la autoridad de la ley, la contención de los impulsos regionalistas y el alivio de la pobreza y del descontento social.

En el primer semestre de 2003, la nación continuó afianzando sus logros macroeconómicos, con un descenso en la inflación y una estabilización continuada de la rupia. El flujo de capitales ha aumentado y la “economía real” parece haber resucitado finalmente. Las tasas de interés de los préstamos hipotecarios, por ejemplo, han bajado un 25% en un año. Asimismo se ha incrementado la inversión extranjera directa (en el último trimestre de 2002 aumentó un 8,9%). Y considerando que la importación de maquinaria de producción ascendió un 21,6%, se puede deducir la considerable ampliación de la capacidad industrial.

En su informe sobre Indonesia fechado en abril de este año, el Banco Mundial pronostica un crecimiento del 3,3% del PIB nacional para 2003. La agencia de calificación financiera internacional Moody’s confirmó su perspectiva positiva para los créditos destinados al país, basándose en la estabilidad política y en el progreso en materia fiscal. Al mismo tiempo, valoró los riesgos de la nación como más bajos que los de sus vecinos.

En lo que respecta al sector financiero indonesio, se sabe que está siendo sometido a un proceso de saneamiento y reestructuración, ya que fue uno de los más afectados por la crisis de 1998. Durante esta fase, los bancos privados de menos peso han desaparecido y los que tenían problemas han pasado a la IBRA (Indonesian Bank Restructuring Agency), una agencia estatal encargada de su gestión y recapitalización con fondos públicos. Una vez saneados, está prevista su privatización. Todas las entidades son sometidas a un control de su nivel de solvencia y dependiendo de éste, se recapitalizan o cierran.

De acuerdo con el informe sobre Indonesia elaborado por el ICEX, uno de los problemas del Estado es que “"la producción está muy concentrada en las grandes y medianas empresas, que suponen aproximadamente el 0,7% del número total, el 40% del empleo y el 93% del valor añadido del sector. Las principales áreas de actividad son: la siderúrgica (hierro y acero), la del aluminio, la de refinado del petróleo y la petroquímica (urea, ácido sulfúrico y fertilizantes), la cementera, la papelera, la textil y la del calzado (gran exportador), junto con el ensamblaje de automóviles.

En lo que concierne a esta problemática, el Banco Mundial en su documento “"Indonesia: una estrategia para el desarrollo del sector privado”" explica: “"Las grandes empresas son responsables del 60% del PIB indonesio, pero la mayoría de los trabajadores son contratados en firmas con menos de cien empleados. Las pymes están muy ‘subdesarrolladas’. El resultado es la pérdida de la productividad potencial de un grupo ‘inexistente’ de este tipo de compañías que en países más desarrollados ejercen como motor de crecimiento"”.

Por otra parte, el turismo se presenta actualmente como la cuarta fuente de ingresos en divisas del Estado; aunque se ha visto resentido por los atentados acontecidos en los últimos tiempos en Bali. De todas formas, el Gobierno está favoreciendo su desarrollo, con la intención de convertirlo en la primera fuente de ingresos en divisas antes de 2005.

El sector energético también es fuerte en este país. El crudo, el gas natural y sus derivados representan alrededor del 9% del PIB y el 18% del valor exportado. Sin embargo, el agotamiento de las reservas y la creciente demanda interna de petróleo parecen indicar que el Estado se convertirá en un importador neto de hidrocarburos hacia 2010.

Entre 1980 y 1981 estos recursos suponían el 70% de los ingresos internos y el 82% de la exportación. Indonesia aún tiene abundantes reservas de gas natural (Natura, en el mar de China, por ejemplo), explotadas por las multinacionales Exxon y Mobil.

En 1996 se descubrieron recursos en la costa de Irian Jaya. La nación cuenta asimismo con un patrimonio minero de gran importancia, de cuyo negocio se encargan empresas públicas y privadas, muchas extranjeras. Es, además, uno de los mayores productores mundiales de estaño así como de bauxita, cobre, oro, níquel y carbón.
 

La inversión extranjera: cada vez más fácil

Parte de las medidas de reforma la constituye la flexibilización gubernamental con respecto al establecimiento de empresas o inversiones extranjeras. Desde hace unos años es posible crear una compañía con el cien por cien de capital foráneo. Antes de constituirla, se debe pedir la autorización del Comité Indonesio de Inversiones y Desarrollo de Empresas Públicas (Indonesian Board of Investment and State-Owned Enterprises Development).

Las solicitudes también pueden remitirse a las representaciones de la República de Indonesia en el extranjero (embajadas y consulados). También se han simplificando los trámites administrativos para invertir en el país y se ha reducido a diez días el plazo máximo de contestación a una solicitud de inversión.

La nueva legislación que trata a las compañías locales y extranjeras por igual está en camino así como las leyes antimonopolio. En los últimos tiempos también se ha decidido que haya libertad para la repatriación de beneficios y la desinversión. Es importante resaltar que el país tiene acuerdos de promoción y protección de inversiones con gran número de Estados, incluido España. Indonesia también es miembro de la agencia del Banco Mundial llamada MIGA (Multilateral Investment Guarantee Agency).

Igualmente se realizan exenciones fiscales y otro tipo de incentivos para las firmas que inviertan en las áreas más desfavorecidas en la parte este del país. Como consecuencia de los acuerdos firmados con el FMI, Indonesia se comprometió a eliminar todas las restricciones a la inversión extranjera en el comercio minorista y mayorista.

Makro, Carrefour y Promodès ya ostentan una fuerte presencia en las grandes ciudades. Danone ha establecido una fábrica de galletas y una embotelladora de agua mineral. El gigante de Hong Kong, Jardines, ha invertido en supermercados y en el sector automotriz. Son notables los capitales europeos en el sector cementero con Heidelberger (de Alemania) y Holcim (de Suiza).

El mercado de las telecomunicaciones crece un 43% por año y ha recibido numerosos fondos de Singapur, un país que junto con Estados Unidos y Alemania, está presente en la actividad bancaria. Otro dato relevante es que Honda ha instalado una nueva fábrica en Indonesia del mismo modo que LG, Samsung y Toshiba en el segmento de la electrónica, que, por cierto, se ha visto beneficiado por exenciones fiscales.

El país recibe con ánimo capitales para las áreas de manufactura de materias primas y de componentes industriales al igual que en el sector energético para mitigar el crecimiento del 10% anual en consumo por el que atraviesa. Existen diversas oportunidades para proyectos de gran y pequeña escala, especialmente los termales y las grandes plantas, donde se hace necesario establecer como fuente los recursos de gas natural del Estado.

La inversión portuaria es bienvenida: se construirán nuevas instalaciones de este tipo en Banten (costa de Java, al oeste de Yakarta) y un estratégico puente que conectará Surabaya, ciudad industrial del este de Java, con la isla de Madura, posibilitando el desarrollo de áreas menos favorecidas. También se levantarán autopistas de peaje en Java y en otras de las principales islas.

Tal como indica la Comisión Europea en su discurso “"Por un desarrollo de lazos más cercanos entre la UE e Indonesia"”, la actual administración del país ha mostrado un claro compromiso y se ha puesto como prioridad principal atraer nuevos capitales extranjeros. Sectores que estaban antes vedados para este tipo de iniciativas como el transporte, el almacenaje o las telecomunicaciones se han ido abriendo gradualmente a las empresas internacionales.
 


Los sectores cerrados a la inversión en Indonesia y que sólo pueden recibir capital del Estado son:

  • Recolección de esponjas marinas
  • Industrias de productos químicos peligrosos
  • Industrias de productos químicos estipulados en la Convención sobre armas químicas
  • Industrias de ciclamato y sacarina
  • Industrias de bebidas alcohólicas de alta graduación (licores, vino y bebidas derivadas de malta)
  • Casinos y establecimientos de apuestas
  • Control del tráfico aéreo
  • Sistemas de control de satélites
  • Minería de elementos radioactivos
     
    • Los sectores cerrados particularmente a la inversión extranjera son:

     
  • Cultivo de gérmenes de plasma
  • Concesiones en bosques naturales y sus aserraderos
  • Servicios de transporte en autobús y taxi
  • Navegaciones de recreo de tonelaje reducido
  • Comercialización y servicios de apoyo a la comercialización excepto para: supermercados e hipermercados, mayoristas, importadores y exportadores, organización de ferias y convenciones, servicios de certificación de calidad, servicios de estudios de mercado, almacenes y servicios posventa
  • Emisoras de radio y televisión, servicios de televisión de pago y otros servicios multimedia excepto para Internet
  • Industria cinematográfica tanto en realización, distribución, importación y exportación


Los sectores abiertos a la inversión extranjera en forma de joint-venture con socios locales son:

  • Construcción y gestión de puertos
  • Generación, transmisión y distribución de electricidad.
  • Transporte marítimo
  • Distribución de agua potable
  • Transporte por ferrocarril
  • Centrales atómicas
  • Servicios médicos incluyendo la gestión de hospitales y mantenimiento de equipos médicos
  • Telecomunicaciones
  • Transporte aéreo
  • Piscicultura para ciertas especies de peces, mariscos y anfibios, pero en cooperación con pequeñas empresas locales
  • Pesca de algunas especies marinas. Aunque desde octubre de 2001 se permite a las empresas extranjeras pescar en aguas indonesias sin necesidad de crear compañías mixtas. Para ello es necesario pedir un permiso al Ministerio de Pesca y pagar un canon anual de 100.000 dólares por embarcación.
  • Industrias de procesado de madera y otras celulosas para la fabricación de pasta de papel
  • Industrias cloro alcalinas que no utilicen mercurio
  • Impresión de papel moneda, sellos y otros documentos públicos
  • Procesado de leche
  • Contrachapado (únicamente para la provincia de Irian Jaya, también conocida como Papúa).
  • Aserraderos (en la provincia de Irian Jaya con cualquier clase de madera y en el resto de Indonesia con madera que no provenga de bosques naturales).
  • Industrias de alcohol etílico
  • Industrias de productos intermedios para la fabricación de explosivos
  • Construcción, desarrollo, planificación y supervisión de proyectos eléctricos siempre y cuando las plantas de generación o las líneas de transmisión superen cierta capacidad
  • Extracción de gas y petróleo submarino (para el oeste de Indonesia es obligatorio cooperar con socios indonesios que operen en la misma actividad que el inversor)
  • Propiedad de plantas de generación eléctrica fuera de Java, Madura y Bali
  • Restaurantes y servicios de juegos recreativos y de entretenimiento siempre que se establezcan en zonas turísticas y/o integrados en hoteles


Fuente: www.bkpm.go.id



RESUMEN DE VENTAJAS PARA INVERTIR EN INDONESIA
Como resumen de todo lo apuntado, las ventajas comparativas concretas para invertir en el país son:

-El Estado es miembro de la ASEAN y está localizado entre Asia y Australia y entre el océano Índico y el Pacífico.
-Posee un vasto y fértil territorio con ricos y diversos recursos naturales.
-Tiene una población de 210 millones de personas que constituye un mercado potencial y una competitiva fuerza de trabajo.
-Es un mercado abierto y libre.
-Por la cifra de su PIB es una de las mayores economías de la ASEAN.
-Indonesia se está convirtiendo en un suministrador importante de gas natural de los países de su entorno. El área del yacimiento de West Natuna en el mar del Sur de China está conectada con Singapur y con Malasia y desde el sur de Sumatra con Singapur y Malasia.

Se está estudiando un posible enlace East Natuna con Tailandia. En el mes de julio de 2002 los países de la ASEAN firmaron un memorando de entendimiento para desarrollar normas y esquemas que faciliten el tránsito del gas natural para su distribución en la región.

-Todo el tráfico marítimo entre Japón, Corea, Taiwán y China con Europa debe pasar por aguas indonesias.



Estructura del comercio exterior indonesio

Según un informe del ICEX, el período de recesión económica que se ha vivido en el ámbito mundial durante 2001 y los acontecimientos del 11 de septiembre se han dejado notar en las exportaciones indonesias, sobre todo si se tiene en cuenta que Japón, la Unión Europea, Estados Unidos y Singapur constituyen los principales destinos de sus bienes y productos.

Durante 2001, de acuerdo con las estadísticas del Banco de Indonesia (BI), las exportaciones totales de bienes se estimaron en 58.689 millones de dólares, lo que supuso una reducción del 10% respecto a 2000. Las ventas al exterior de productos distintos del petróleo y del gas pasaron de 50.341 millones de dólares hace tres años a 45.816 millones en 2001 (-8%) y las de productos petrolíferos también fueron menores en 2001: 12.873 millones frente a los 15.066 millones de dólares (-14%) del ejercicio anterior.

Las importaciones en 2001 también cayeron un 9% (30.730 millones de dólares) respecto a 2000. Aunque la balanza comercial de Indonesia presenta un saldo positivo de 27.121 millones frente a los 30.607 millones de dólares de hace tres años, lo que supone una reducción del saldo acreedor del 13%.

La distribución geográfica del sector exterior indonesio sitúa a Japón y a Singapur como mercados y proveedores de gran relevancia. Según cifras del BI, Asia sería el principal destinatario de sus exportaciones, representando el 56,28% de las mismas en 2001. Pero la Unión Europea como un todo (19,14%) habría pasado a ocupar el primer puesto, por delante de Estados Unidos (16,48%) y Japón (15,47%).

España representa tan sólo el 0,6% de los productos importados y el 1,5% de los exportados. Las estadísticas del ICEX discrepan un poco de las del banco central de este país; no obstante, los principales socios siguen siendo también, de acuerdo con esta institución, Japón, Singapur, la UE y EE. UU.

La UE ha invertido concretamente unos 300 millones de euros en los últimos 25 años y en el período 2002-2006 tiene planeado aportar otros 216 millones más para fines humanitarios y de desarrollo, así como para fortalecer la economía y la democracia.

De acuerdo con la Delegación de la Comisión Europea para Indonesia, Brunei y Timor Oriental, los lazos económicos entre el país estudiado y la UE son los más notables que la Unión mantiene en el sudeste asiático. Asimismo, Europa sería el mayor inversor extranjero directo en la nación.

El conjunto de los 15 países de la UE exportó un 1% más a Indonesia en 2001, totalizando 4.505 millones de euros —frente a los 4.474 del año 2000— y se posiciona como el principal proveedor de mercancías al país. Dentro de la UE, Alemania es el mayor suministrador con 1.488 millones, seguido a gran distancia por Italia (529 millones), Francia (506 millones) y el Reino Unido (498 millones). España, con 191 millones, se situó en el octavo puesto tras Bélgica/Luxemburgo, registrando una reducción del 13% respecto a 2000.

Desde la perspectiva de la importación, el total de la UE compró por un importe de 10.760 millones y es el primer cliente en productos que no sean petróleo o gas. Por su importancia, Alemania también ostenta el título de mayor importador con 2.132 millones, seguido del Reino Unido, Holanda y España, que con 1.284 millones en 2001 incrementó sus importaciones procedentes de Indonesia en un 8,96%.

Con respecto a las inversiones, el Reino Unido, Holanda y Alemania se sitúan en los primeros puestos, especialmente en los sectores financieros, del petróleo, el transporte, la salud y los servicios de consultoría al Estado y a las empresas.

Según la Delegación de la Comisión Europea para Indonesia, Brunei y Timor Oriental, la característica estructural de la inyección del capital europeo es que se centra en el mercado local como destino final, mientras que la de origen asiático apunta a las industrias relacionadas con la importación y la exportación.
 

España se intenta posicionar lentamente en el país
 

Dentro de la UE, España fue el país que más fondos destinó al desarrollo de esta nación en 2001. De acuerdo con la Reunión de Consejeros Económicos y Comerciales Españoles en Asia-Pacífico, los sectores productivos con mayor presencia nacional son los que conciernen a la maquinaria de diferentes tipos, el material eléctrico, las manufacturas de hierro y acero, los productos químicos y farmacéuticos, los pigmentos y el turismo.

Las áreas que se vislumbran con mayor potencial son las anteriormente nombradas junto con la alimentación, los materiales de construcción, la piedra, los plásticos, la energía, el tratamiento de residuos y las infraestructuras. Asimismo, destacan como oportunidades de inversión las actividades relacionadas con la cooperación empresarial, la transferencia de tecnología y las privatizaciones.

En el ámbito continental, el volumen de las inversiones españolas en Asia ha pasado de 252 millones de euros en 2000 a 1.496 millones de euros en 2002, lo que supone multiplicar casi por seis los flujos financieros destinados a esta zona del mundo, según datos del Ministerio de Economía.

Aunque se trata de un porcentaje relativamente modesto dentro de la suma de flujos netos de la inversión española en el exterior, que alcanzó los 117.000 millones de euros en este periodo, el Gobierno considera que se trata de un aumento significativo debido, principalmente, al Plan Asia-Pacífico lanzado en 2000 que contempla para este año un presupuesto total de 1.145 millones de dólares (1.004 millones de euros) distribuidos en 251 proyectos a desarrollar en China, Vietnam, Filipinas, Bangladesh e Indonesia.

En esta misma línea, la exportación española a la zona creció un 2,8% en 2001, un 3,7% en 2002 y un 2,5% en el primer trimestre de este año, a pesar de la debilidad económica de la región y de la incertidumbre económica internacional de estos últimos años.

Como conclusión, podría citarse la perspectiva de la Comisión Europea en su discurso “Por un desarrollo de lazos más cercanos entre la UE e Indonesia”, que subrayó que "“los lazos europeos con Indonesia se pueden caracterizar como muy fuertes en términos de comercio, inversión y presencia de negocio, pero todavía podrían verse incrementados y mejorados con grandes posibilidades en el futuro”".