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Francia se mueve

27/03/2014

 

La quinta potencia del mundo y pilar de la Unión Europea sabe cómo tentar a los inversores extranjeros. Sobre todo si se tiene en cuenta que la Unión Europa se ha convertido en el mercado más lucrativo del mundo, según datos de la OCDE.

La estratégica ubicación de Francia en el corazón del Viejo Continente y su tradicional papel de líder regional siguen resultando muy beneficiosos como carta de presentación ante más de 453 millones de potenciales consumidores con un interesantísimo poder adquisitivo.

Frente a la competencia de otros países muy rentables desde el punto de vista de la inversión extranjera –como es el caso de los nuevos socios de la Unión: Rumanía y Bulgaria –, Francia ha sabido redefinir sus cualidades. Ante el bajo coste de la mano de obra en estas naciones, el país galo sobresale por la alta formación de su personal local.

El 20% de los jóvenes franceses de entre 20 y 29 años, por ejemplo, ha cursado estudios superiores relacionados con la ciencia o la tecnología, según la agencia Eurostat. Además, los trabajadores franceses se alzan con el tercer puesto en el ranking mundial de productividad por tiempo empleado, de acuerdo con los datos de la misma agencia citados por la Unión de Cámaras de Comercio y de Industria de Francia en el Extranjero (UCCIFE).

Buenas infraestructuras

Junto a la elevada cualificación de sus trabajadores, el Gobierno francés ha orientado sus esfuerzos a aligerar los costes de implantación de las empresas extranjeras en su territorio. El fantasma de la deslocalización ha llevado a la creación de importantes parques empresariales que cuentan con atractivos incentivos y facilidades.

A estos impulsos gubernamentales se suman otras ventajas como la calidad de las infraestructuras tanto en el ámbito del transporte (un destacado ejemplo lo encontramos en el nuevo modelo del tren de alta velocidad) como en las telecomunicaciones.

Todas estas cualidades hacen de Francia el segundo país del mundo –precedido únicamente de Estados Unidos – donde menos tiempo se tarda en implantar una empresa desde cero, según un estudio de World Bank Group. No hay que olvidar tampoco el papel que desempeña Francia en el esfuerzo innovador europeo.

La mitad de todos los centros de investigación del continente tienen su sede en este país. La I + D se ha convertido en una de las bazas francesas para asegurar la competitividad de sus productos, por lo que estas actividades reciben considerables ayudas y subvenciones estatales. El influjo, por tanto, de los últimos avances y descubrimientos es palpable en la esfera gala y se extiende a las empresas que se implantan en su territorio.

Menor crecimiento

Frente a estas virtudes del currículo francés despuntan otros rasgos menos positivos para las firmas que barajan implantar su producción en este país. En el último lustro, la economía francesa ha crecido a un ritmo menos elevado de lo que se esperaba en la zona euro.

Por otro lado, las fuertes reivindicaciones sociales en el mercado de trabajo han llevado a los profesionales franceses a trabajar hasta 270 horas menos al año que los estadounidenses, como constata Eurostat.

El salario mínimo por hora supera los ocho euros y, en niveles notables de formación y experiencia, los honorarios aumentan exponencialmente. En cualquier caso, si algo caracteriza al mercado francés es su cuidada red de oficinas comerciales y diplomáticas que trabajan para orientar y acompañar al empresario que se adentra en su terreno.

Con la Cámara Franco-Española de Comercio como institución relevante en esta labor, Francia puede hacer alarde de una valiosa experiencia en la acogida de compañías foráneas. Esta veteranía continúa siendo una de las razones principales de que ciudades emblemáticas como París sigan marcando el ritmo inversor en Europa.

Según un estudio realizado por la consultora Cushman & Wakefield entre altos directivos empresariales de todo el continente, la megalópolis francesa es la segunda ciudad predilecta de Europa (después de Londres) para fundar una nueva compañía.

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A FAVOR

✑ Situación estratégica en Europa.

✑ Alta cualificación de los trabajadores.

✑ Potencial innovador y de investigación.

✑ Bajos costes de implantación

 

EN CONTRA

✑ Costes elevados de la mano de obra.

✑ Ligero estancamiento económico.

✑ Frecuentes movimientos sociales y huelgas empresariales.

✑ Mercado altamente competitivo.

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CASO PRÁCTICO: AZKOYEN

En sus 51 años de historia, la empresa Azkoyen ha logrado un claro liderazgo en su sector (sistemas de pago electrónicos, máquinas expendedoras, selectores de monedas, etc.). En toda su trayectoria, la expansión internacional ha sido uno de los principales retos de la compañía, que tiene su sede en Navarra, y actualmente puede presumir de haber logrado una potente distribución en 42 países de los cinco continentes.

Nuevos negocios

La implantación en Francia y la investigación del mercado foráneo permiten a Azkoyen conocer de primera mano los gustos de los consumidores locales y adaptar su producción para satisfacerlos.

Este crecimiento tanto en España como en el extranjero ha obligado a la compañía a dividir su estructura en cinco sociedades, que se reparten las distintas áreas de negocio y que funcionan de forma independiente. También se han sumado al currículo de la sociedad nuevos productos y líneas de negocio, como sucede con la venta de café para hostelería.

Toda la maquinaria y tecnología utilizada por Azkoyen están sujetas a una constante innovación y actualización, que mantienen a la firma en la cresta de la ola, pero que exige, a su vez, una constante labor de investigación de nuevas tendencias y necesidades en los países que conforman el objetivo prioritario de la compañía.