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Santiago Depares, Presidente de MD Soluciones de Identificación

07/01/2003

MD Soluciones de Identificación ha iniciado su andadura europea con la creación de la sociedad MD International GmbH y la apertura de una delegación en Munich. El presidente de la firma catalana, Santiago Depares, explica en esta entrevista los próximos pasos de la empresa en su estrategia de internacionalización e implantación en Europa, así como su apuesta de futuro por el código de barras bidimensional.

¿Por qué han escogido Munich para abrir su primera delegación fuera de España?

Alemania es la meca del sector del packaging. Si consigues ese mercado ganas prestigio y, de paso, la posibilidad de vender a otros países a través de esa delegación. Por otra parte, nosotros nos interesamos por aquellos mercados donde la mano de obra es cara: en Alemania no pueden permitirse el lujo de tener personal etiquetando las cajas.

Es un mercado muy competitivo, ¿qué consideraciones han tenido en cuenta para entrar en él?

Tenemos patentes propias en Europa, lo cual nos da un valor añadido que no tiene nuestra competencia. Además, MD Internacional es una empresa alemana, con personal autóctono contratado directamente allí, y participada por un socio local. La idea es montar una estructura similar a la que MD tiene en España y reproducir ese esquema posteriormente en Francia, Reino Unido e Italia, que son los países que nos hemos marcado como objetivo.

¿En base a qué estrategia se han fijado esos próximos objetivos y cuándo está previsto instalarse en esos países?

Al igual que se ha hecho en Alemania, para atacar esos mercados se creará una empresa francesa, una inglesa y otra italiana, que funcionen como la matriz de MD en España, que seguirá teniendo su central en Barcelona. En este sentido, MD Internacional tendrá su propio desarrollo, con la apertura prevista de seis delegaciones, a razón de una al año, comenzando por Stutgart. Las siguientes estarán en Düsseldorf, Hamburgo y Berlín.

En Francia intentaremos iniciar la actividad en 2003, en alguna zona industrial de París. Aún es pronto para decir en que área del Reino Unido nos instalaremos, pero la previsión es comenzar allí en 2005. En Italia intentaremos estar cerca de Milán.

Francia es un objetivo porque no tiene bien desarrollado el mercado de impresión y aplicación automática de etiquetas, entre otras cosas porque no tiene empresas con buen producto propio para ese segmento. Por su parte, el Reino Unido es el país que más impresoras compra y uno de los que consume más etiquetas.

¿MD International fabricará producto?

En España se fabricarán los componentes estándar, porque ya tenemos la cadena de montaje y sale más barata su producción. En Alemania se realizará el ensamblaje final del producto.

¿Qué posición espera ocupar en el mercado alemán y cuáles son las previsiones de facturación?

Queremos ser los más baratos dentro de la gama alta: ofreceremos tecnología propia con un precio muy competitivo. En 2003, invertiremos 300.000 euros en la delegación y esperamos que facture 1,5 millones de euros ese mismo año. Las posteriores aportaciones de capital pueden suponer entre 100.000 y 150.000 euros por cada delegación nueva que abramos.

¿El fondo de capital riesgo Invercat, promovido por el Departamento de Industria, Comercio y Turismo de la Generalitat de Cataluña, participa en el proyecto de expansión europea de MD. ¿Qué parte de esa inversión será financiada a través de este fondo?

Lo que busca Invercat es ayudar a empresas catalanas que sean punteras en diferentes sectores y que quieran iniciar un proceso de internacionalización. A nosotros nos apoyó con un millón de euros. Evidentemente, existe una planificación y un compromiso por nuestra parte, de manera que, aunque la inversión de este año sea de 300.000 euros, el proyecto necesitará más de un millón. La aportación puede salir de los recursos propios de MD.

 

La empresa cambió hace unos meses su anterior nombre, MD Soluciones de etiquetado, por el de MD Soluciones de identificación. ¿Es sólo un cambio de nombre o hay más implicaciones?

Es sólo la punta del iceberg. Con nuestro anterior nombre, la gente nos relacionaba sólo con las etiquetas, aunque nos habíamos transformando para dar entrada a nuevas tecnologías. El nuevo nombre, MD Soluciones de identificación, es más amplio y nos sirve para definir mejor nuestras actividades: proporcionamos toda clase de soluciones de identificación para productos, mediante etiquetas y códigos de barras que ayudan a las empresas a tener trazabilidad sobre los artículos y les facilitan sus operaciones logísticas. Nos encargamos del software y de los sistemas para captar datos en tiempo real.

¿Hacia dónde va el sector de las soluciones de identificación? Depende de la evolución del packaging, de la logística...

Es cierto que hacemos máquinas que van a las líneas de packaging, donde se embala el producto, pero las nuevas tendencias dentro del sector van de la mano de las innovaciones en logística y trazabilidad de producto. En la actualidad, el problema es que no existe un sistema común de etiquetas y de código de barras, para que la información pueda fluir con facilidad por toda la cadena de suministro (fabricante, transportista y vendedor).

¿Que propone MD al respecto?

En el futuro deberá hablarse un idioma común. Hay que trabajar para conseguir que las etiquetas tengan cuerpos que sirvan al mismo tiempo para el fabricante, el intermediario y el consumidor final. Es verdad que existen estándares, pero la industria no se ha puesto de acuerdo para utilizar los mismos tipos. Cada empresa de transporte, por ejemplo, utiliza sus propias etiquetas y codificaciones.

De este modo, un fabricante debe tener un tipo de etiqueta diferente para cada uno de los transportistas con los que trabaja. Una de las consecuencias es que las empresas españolas de transporte no pueden crecer. Y ante esta dificultad, la segunda consecuencia es que las multinacionales del transporte compran empresas españolas para hacerse directamente con una parte del mercado.

Otra de las tendencias que despunta en el sector es la "etiqueta chip", la radiofrecuencia digital.

La "etiqueta chip" sólo ofrecerá soluciones parciales y no hará desaparecer el código de barras, al menos por el momento. Existe un problema de costes: nadie va a ponerle un chip a un pack de botellas de agua.

¿Qué coste añadido tendría?

Podemos estar hablando de 30 céntimos de euro más por unidad.

 

¿Cree que sólo funcionará con productos de alto valor añadido?

En estos momentos, sin duda. Pero es que existe otro problema: el uso del código de barras está tan extendido que reemplazarlo por otro sistema va a ser complicadísimo. Sólo sería posible si surgiera una herramienta que fuese barata y que, además, hiciese ganar más dinero a los clientes.

Hoy en día cualquier necesidad de codificación se solventa fácilmente con códigos de barras tradicionales o con los bidimensionales. Los bidimensionales, que están formados por muchos códigos de barras, pueden contener hasta 2.000 caracteres de información estandarizada, con lo que también tienen capacidad para transportar el EDI, fotos o un catálogo entero para describir una mercancía peligrosa, por ejemplo.

La novedad tecnológica siempre se paga cara. Posteriormente, lo habitual es que el precio de mercado de los productos con tecnología tienda a la baja...

Pero sólo si hay consumo. ¿Y cómo le dices a un industrial que gasta 100.000 etiquetas, que en lugar de gastarse tres céntimos se gaste 30? La esperanza para esta tecnología era su incorporación en las etiquetas con que se facturan las maletas en los aeropuertos, porque un cliente sí que puede pagar 30 céntimos más por un billete de avión. Sin embargo, aunque el sistema se probó con British Airways, no llegó a implantarse, porque el problema de la seguridad no está resuelto.

Ahora se está intentando controlar la seguridad por medio de las etiquetas bidimensionales, que incorporan una foto del pasajero hecha en el mismo instante en que se expide la tarjeta de embarque. De este modo, esté dónde esté el pasajero, con un lector de código de barras siempre se puede leer la información y ver la fotografía adjunta codificada en la tarjeta. Esta opción se está empezando a aplicar en el aeropuerto de Nueva York.

Me gustaría incidir en la falta de seguridad de los chips. Estamos rodeados de ellos.

Un chip no es seguro, porque electrónicamente puede ser modificado, por mucho que lleve un plástico encima. En cambio, un código de barras, al estar impreso, resulta evidente si ha sufrido manipulaciones.

De todos modos, el chip y el código de barras no son comparables; no juegan dentro de la misma liga. Un chip puede servir para ponérselo a una vaca, por ejemplo, de modo que cuando se acerque a comer salga el pienso adecuado para ese tipo de animal.

¿Qué sectores apuestan por el código de barras bidimensional?

Puede aplicarse en cualquier sector. Aparte del bajo coste y la seguridad, su utilización tiene otras ventajas: con una sola lectura llenas un albarán entero con todos los datos (cliente, producto, número de piezas, etc.), mientras que con el tradicional hay que leer cada una de esas informaciones.